viernes, octubre 22

De la vida y mis compañeros de viaje.

El recuerdo del mal pasado es alegre.
-Cicerón 

¿No les ha pasado? que justo cuando termina un periodo en la vida que creíamos desastroso e inútil nos damos cuenta que ha sido un tiempo de provecho, de lecciones, de momentos irrepetibles que nos dejaran grabados para siempre. La mala costumbre que tenemos como seres humanos de siempre estar mirando dos o tres años adelante nos hace perder la magia del ahora, la alegría del aquí. ¿Cuantas buenas amistades desperdiciamos pensando que siempre estarán allí que son prescindibles? hasta que un día faltan y como buenos humanos tardía y estúpidamente reaccionamos y nos damos cuenta que por más oscuro que haya sido ese momento, había algo que disfrutar justo allí, justo entonces. 


Me gustaría decir que he aprendido a amar el desarrollo de mi vida donde este y como este. Sin embargo, sinceramente aun estoy aprendiendo y luchando porque mi aquí y mi ahora sean mi mejor momento. Cuando vuelvo la mirada hacía los días que han pasado, recuerdo momentos y personas que quiza no aproveche de la mejor manera y me sorprendo a mi mismo añorando momentos y lugares que me juré no añorar jamás. Lo interesante es que no se añora por los lugares en si o por los momentos sino por las personas que estuvieron allí, los que te tendieron la mano, los de la palmadita en la espalda o el ¡Animo! protocolario. Y de pronto algo embona, algo cobra sentido.


Esta vida con sus altibajos, preciosa a su dura y cruda manera fue hecha para vivir en comunidad. No somos anacoretas por más que nos gustaría algunas veces y son precisamente esas personas, nuestros compañeros de viaje, los que con mayor tino pueden hacernos disfrutar el aquí, el ahora. Esos hermanos que hemos ido adoptando a lo largo del camino y a quienes, lamentablemente no llegamos a apreciar bien sino en retrospectiva. Es duro quedarse con las gracias, los te quiero, los "has sido de mucha ayuda" o los "ha sido bueno contar contigo" y me declaró culpable de tener una gran cuenta en contra, pendiente, esperanzado de algún día poder pagarla, algunas la he pagado de manera electrónica pero deja un extraño sabor. 


En resumen quiero decir que la vida es buena aun con aquellas cosas desagradables. Y que son las personas que nos acompañaran a lo largo del viaje quienes, si les permitimos, nos darán perspectiva y una mano cuando puedan. En resumen quiero agradecer a mis compañeros de viaje, los de ahora, los de antes, los de los ratos de ocio y los de los momentos duros, los serios y los relajados, los que me retaron y los que me hicieron sentir amado, a los que no pude entender y a los que aun no entiendo, los que me hicieron rabiar y los que me hicieron sentir valioso, los que me ayudaron aun sin darse cuenta y los que me ayudaron con toda la intención. 


Hoy no estaba muy seguro sobre que escribir, pero encontré entres mis notas un pseudo poema que escribí hace un par de años y me hizo pensar en todos mis compañeros de viaje. Si tú eres uno de ellos, Gracias.


(Para los amigos de los días oscuros y los soleados)

Aquellos días sí tuvieron luz pues tú la traías.

Yo, que jamás imagine añorar aquellos días,
me descubro de pronto deseando secretamente que vuelvan.

Y volver a pelear juntos aquellas batallas,
derrotar dragones, rescatar princesas.

Y reír una vez más de las mismas bromas,
tan gastadas pero tan frescas.
Llorar juntos por lluvia
y consolarnos con la idea del sol de mañana.

Fueron días oscuros, el sol salía sólo si quería.
Sin embargo, hubo luz, pues tú la traías.

2 comentarios:

  1. ese no es un pseudo poema..."cuando la pluma escribe, es el corazón quien habla....."...

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