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lunes, julio 11

Mi adiós a Facundo Cabral.

"Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que le destruya hay millones de caricias que alimenta a la vida."
Facundo Cabral

Recuerdo los grandes círculos negros de acetato –los famosos “long play”-; solía mi papá ponerlos bajo una aguja y al dar vueltas como por arte de magia sonaba una voz agradable y familiar, nos contaba sobre la Señora de Juan Fernández o como le gustaba andar pero nunca seguía el camino. Recuerdo la misma voz haciendo ingeniosos monólogos los cuales entendí muchos años más tarde de la primera vez de escucharlos. 

En algun punto sustituí a mi papá en poner los discos. Era yo un mocoso sin entender las complicadas implicaciones de las letras pero a quien habían acostumbrado a escuchar a aquel señor con apellido extraño. Luego, cuando entendí, quede prendado de aquella filosofía demasiado idealista como para ser practica pero al mismo tiempo demasiado romántica como para ignorarla. Y lo seguí en sus cassettes, en sus cedes, en mp3, en youtube, etc. Hasta que no necesite nada para cantar sus canciones de memoria. 

Y es que yo también crecí escuchando a Facundo Cabral. Su muerte, de una forma tan horrible, deja un gran vacío en una generación de latinoamericanos que disfrutamos su humor, su crítica concienzuda y su obsesión por la paz. Solía decir: “la vida no es justa, la vida es como es” y tenía razón no es justo que muriera como lo hizo, asesinado por seres malvados que sólo viven para destruir. “…no todos tienen la muerte que merecen y no todos merecen la muerte que tuvieron” 

Nos queda su voz y la responsabilidad que no se apague su mensaje. Además, citándolo una vez más: “Hay que desconfiar de los genios; a veces se hacen los muertos…” ¿Quién puede decir que Facundo Cabral ha muerto? 

Su extraña teología, su complicada postura política, la facilidad con que reía y hacia reír. El espacio que nadie llenara pues no habrá otro Facundo. No quiero hablar sobre la impotencia al leer la noticia de su muerte. Solo quería hacer un pequeño homenaje al tío Facundo con quien crecí. Decirle adiós a mi manera y darle las gracias por dejar en este mundo algo hermoso como sus letras y su humor. Decir que lamentó su partida, que espero este en el lugar correcto y prometerle que de la misma forma que mi padre hizo conmigo algún día mis hijos, si llego a tener, lo escucharan. 

Hasta siempre Facundo.

miércoles, mayo 4

Paz mundial y otros logros de cuarto grado

"El juego de Paz Mundial se trata de aprender a vivir y trabajar cómodamente con la incertidumbre" -John Hunter

Ayer vi un video en TED de un maestro que se llama John Hunter.  El video y lo que él ha logrado con sus estudiantes me dejó inspirada y retada.  Él estaba hablando sobre un documental "World Peace and Other 4th Grade Achievements" (Paz mundial y otros logros de cuarto grado) que acaba de salir en cuanto a un juego de simulación política que él desarrolló.


John Hunter es un músico, maestro, y diseñador de juegos que sueña con la armonía entre personas.  Él estudió religiones comparativas y filosofía mientras viajó por Japón, China, y la India.  Inspirado por la filosofía de Ghandi empezó a pensar en el papel que juega el maestro en crear más paz en el mundo.  

En su papel como maestro desarolló un juego que llamo "The World Peace Game" (El juego de paz mundial) en la cual en la cual los estudiantes hacen una simulación de todos los problemas del mundo e intentan resolverlos desarrollando su capacidad de pensar, colaborar, y comunicarse.  

Desde ayer que vi este video he estado pensando en este juego y me siento inspirada como maestra aunque al mismo tiempo, me di cuenta que desde que dejé la universidad he ido perdiendo mi idealismo.  Por un lado creo que es bueno pero por otro lado, creo que soñar con ideales nos da mucho por lo cual luchar y eso es bueno.   Muchas cosas muy buenas han ocurrido porque algunas personas no han dejado de creer en sus ideales.  Me encantaría poder hacer algo así con mis estudiantes en algún momento.

lunes, abril 25

Déspotas de bolsillo.

"Todo hombre lleva en sí un dictador y un anarquista."
Paul Ambroise Valéry

A veces me gustaría levantarme con buenas noticias. Abrir el periódico y enterarme de la ausencia de muertes durante el fin de semana o la increíble reacción positiva del presidente ante las criticas. De vez en cuando me gustaría solo leer buenas noticias o noticias tontas como aquella de la boda real o los muchos hijos que ha comprado Angelina Jolie. 


Pero vamos, cada mañana despierto en Panamá y me toca leer titulares sin esperanza. Muertos por acá y por allá, aumento de VIH entre niños que apenas están empezando a vivir, y sobre todo y repetitivamente: el señor presidente insistiendo en tomar las decisiones como le da la gana, prometiendo cosas sin pie ni cabeza, agrediendo a los que se le oponen y bueno, menos mal que no leo periódicos amarillistas.


Pero lo que quiero escribir, aunque ustedes no lo crean, es una breve excusa por el mal actuar del señor presidente. No, no estoy diciendo que sea aceptable su actuar, no estoy justificando el nombrar magistrado a quien le da la gana ni mucho menos su constante lengua suelta donde lo mismo dice una cosa o dice la otra pues hay cosas que ni que, tenga o no tenga razón. Sin embargo creo que muy pocas personas harían un mejor papel ocupando la presidencia.

Con eso no quiero decir que serian peores presidentes; serían idénticos. Y es que la manía de enloquecer con el poder no es exclusivo de las altas esferas. La mínima brusca de poder  parece ser suficiente para tornar en dictador al  más humilde. Y lo digo pues lo veo por todos lados, empezando por las escuelas donde los maestros dicen hacer las cosas por son ellos y punto. Ya recuerdo a un profesor de historia, un tal Arroba, solía decir barrabasadas y amenazarnos para luego señalar -Ustedes son el huevo, yo soy la piedra- es decir si nos arriesgábamos a estrellarnos contra él moríamos reventados. 

Me tocó verlo mientras estudiaba Teología cuando un profesor enfurecido, un tal Morales, me señaló que la ofensa cometida en su contra (escribir un breve articulo donde decía que las cosas podían mejorar) -No te lo perdona Dios ni te lo perdona nadie y mejor ni lleves clases conmigo-  le hice caso, de todas formas ya me había enseñado mucho con su reacción y no quería aprender nada más de él.

Me tocó verlo en la universidad de Panamá donde hay profesores, un tal Kenny, que te ponen una A a cambio de veinte dolares. Obviamente no todos los profesores son así, pero los hay, me tocó llevar clases con uno y adivinen que: saqué una C.  He podido verlo inclusive en foros de Internet donde los moderadores borran todo comentario con el cual no estén de acuerdo y expulsan a las personas que osen plantarle cara. Y al final lo justifican con: ¡Yo soy el moderador!

Y así pululando por todas nuestras calles déspotas de bolsillo. Expulsando espuma por la boca ante el mínimo atisbo de poder. Padres déspotas, hijos déspotas, hermanos déspotas, esposos y esposas déspotas, estudiantes, maestros, conductores, taxistas, cajeras, guardias de seguridad y escritores de blogs. Entonces ¿Por qué nos extraña que nuestro presidente sea déspota y autoritario?  ¿ Haríamos algo diferente de estar en su lugar? 

El problema no es exclusivo del presidente, es más bien una cuestión cultural, la oposición se queja y se revuelca ahora porque no son ellos quienes se acomodan y acomodan a los suyos. Y nosotros, sinceramente nosotros, los ciudadanos promedios que desde nuestras casas rabiamos al abrir las noticias que nos amargan aun más el café, también nos quejamos pues no es a un familiar nuestro o a nosotros mismos que nos llega el chance. ¿Quién fue el que dijo? "El oprimido sueña con llegar a ser opresor" creo que fue un brasileño, pero debió conocer la clase política panameña. 

No sera hasta que seamos justos en las pequeñas cosas que veamos justicia en Panamá. No sera hasta que estemos dispuestos a ceder nuestro lugar que veamos un Panamá más solidario. No sera hasta que empecemos a escuchar las voces de los demás y tomarla en cuenta que empezaremos a vivir una verdadera democracia, no esta burda imitación, mientras tanto podemos culpar a Martinelli, a Torrijos o a cualquier otro  que tenga la desgracia de ponerse la banda presidencial. Pero Panamá no esta en las manos de ellos sino en las nuestras. Déspotas de bolsillo pululando por todas las calles, por allí debe estar nuestro futuro presidente. 

El que este libre de pecados que tire la primera piedra. Yo no puedo. 

sábado, noviembre 13

De burros, orejas y problemas fronterizos.

En todas las tierras el sol sale al amanecer.
-George Herbert


A la mayoría de latinoamericanos nos gusta hablar con refranes. Casi tenemos uno aplicable para cada situación de la vida. Uno de los primeros que aprendí y que aun encuentro demasiadas ocasiones para utilizar es aquel que reza: El burro hablando de orejas. La idea es que una persona sin autoridad (moral o de cualquier tipo) critique, desacredite o hable mal de otra persona. Es decir, ¿quién es el burro para hablar de orejas?

Sin embargo al parecer estamos en una región de orejones indispuestos a callarse. Lo he visto de diferentes formas, he visto como competimos cual si fuéramos ratas no por ganar dignidad sino por quitarle la dignidad a las otras personas. El asunto no es quien esta mejor sino quien esta menos fregado. 

Nuestros países pequeñitos, apenas perceptibles en un mapa se destrozan a dentelladas por estupideces. No voy a aparentar ser un conocedor del asunto, en realidad no sé bien de que va el rollo con los limites de Costa Rica y Nicaragua. No sé que lado tiene la razón, quien robo a quién o como va a acabar todo el asunto. Lo que sí sé es que al final, cuando se acabe el asunto veremos a los presidentes de ambos países abrazarse, tomar una copa y decir que todo fue un malentendido. Seamos sinceros, una guerra es carisima y ninguno de nuestros países esta para eso. De modo que aquí no ha pasado nada.

Sin embargo lejos del ojo publico, lejos de los grandes discursos inflamatorios de Ortega o las resoluciones absurdas de la OEA nuestros hermanos nicaragüenses y nuestros hermanos ticos se destrozan en insultos, inflaman sus paupérrimas glorias personales y desacreditan  la de sus propios hermanos. Es horrible, grupos en Facebook con nombres como "Yo odio a Nicaragua" o "Yo odio a Costa Rica" con cientos de seguidores que se dedican a insultarse. Inclusive me tocó leer como en algunos lugares se regocijaban por la muerte de un nicaragüense, ladrón o no una muerte es una muerte. 

No sé quien tiene razón, pero sí sé que nada justifica que nos tratemos así. No nosotros, que tenemos la misma sangre corriendo por las venas: india, negra, blanca, asiática, en una amalgama indescifrable. No nosotros países que deberíamos ver como salimos juntos del atolladero. que nos hemos visto, queramos o no envueltos en la misma historia.

Sin embargo aquí se aplica otro refrán: Mal de muchos consuelo de tontos. Creemos, erróneamente, que si mi vecino esta peor que yo es ganancia. Es una tontería presumir  ser uno de los países más seguros en una de las zonas más inseguras del mundo, presumir  tener la economía más sobresaliente en una de las zonas más pobres del mundo, etc, ad nauseum. 

No es un problema tico o nicaragüense. Es también un problema guatemalteco, hondureño, beliceño, salvadoreño y panameño. Pues todos de una u otra forma caemos en esa estúpida manía de hablar de las orejas del vecino sin antes fijarnos en las nuestras. Aquí hay un problema de limites pero no los fronterizos que separan Costa Rica y Nicaragua, hay un problema de limites pues las cosas que nos unen que nos hacen ser iguales no son el color de mi pasaporte o de mi piel sino la dura realidad de ser un ser humano. 


Es triste ¿no?

Hermano contra hermano.
Hombre contra hombre.
En la danza mortífera;
de ser mejor que el otro;
aplastar, ganar, morder;
usar epítetos irrepetibles.
Regresar vacío, hueco;
torpe.
Y pensar que del barro
hemos venido y para allá
vamos todos.
Es triste ¿no?

domingo, octubre 10

Bienvenidos a la cultura futbolística

La violencia es el último recurso del incompetente.
-Isaac Asimov

    
     Es triste lo que ocurrió el pasado viernes en el estadio de fútbol Romel Fernandez. Ya he dejado plasmado en otras ocasiones que soy un fiel seguidor de la selección de Panamá y que siempre procuro, por lo menos, estar al tanto de los resultados en sus partidos. El viernes se jugaba un amistoso contra El Salvador. La idea de los amistosos es que ambos equipos de buena voluntad juegan para ayudarse a pulir carencias, probar jugadores y entretener un rato al público.

     Con el partido versus El Salvador había un poco de picante de trasfondo, un poco de revanchismo y rencilla. Las pasadas eliminatorias mundialistas “la selecta”, nombre con el que se conoce a el equipo de El Salvador, eliminó a Panamá en un juego que dejó muchísimos sinsabores y cosas que decir. Se habló del árbitro, de la agresividad de los fanáticos salvadoreños que se dedicaron a tirar botellas y algunas otras cosas bastantes desagradables dentro de la cancha. Como sea Panamá quedo eliminado y la herida ha sangrado inclusive hasta hoy en día.

    Cuando se anunció que el amistoso se daría, los medios de comunicación ni lerdos ni perezosos soltaron las campanas al aire, hablaron de revancha, de venganza, de tomar lo que era nuestro, etc, en pocas palabras le calentaron la cabeza al fanático panameño. En los foros de fútbol la cosa era peor se escribían largos post invitando a la gente a hacer “inolvidable” aquella noche para los salvadoreños, como si ganar un pírrico amistoso cambiara la historia.

     En junio del 2008 la selección de El Salvador eliminó a Panamá; algunas personas entonces hablaron de falta de “cultura futbolística” porque cuando El Salvador había visitado Panamá la gente se había limitado a ver el partido, a gritar los goles y a cantar una que otra consigna. La cultura futbolística, según estos personajes, consiste en tener salvajes en las gradas arrojando botellas, orines, atacando a los fanáticos rivales, silbando los himnos nacionales y haciendo del estadio una mini Gomorra. En resumen lo que ocurrió en el Cuscatlán. Si eso incidió o no en el resultado no me interesa ni es el punto aquí.

     El punto es que el viernes en la tarde quisimos alcanzar la excelencia en “cultura futbolística” cuando pretendíamos cobrarnos un juego que ya paso y será imposible repetir. Se “confundieron” con el Himno de El Salvador, dos veces, cuando el portero de la selecta salió con una fractura en el maxilar, los cultos fanáticos panameños se dedicaron a arrojarles cosas, además en la cancha todo era provocación y mala saña.

    Si eso es cultura futbolística, felicidades, lo próximo será tener nuestras propias barras bravas como en Argentina o Inglaterra, así como el primer mundo, celebraremos sin duda cuando las rivalidades entre clubes empiecen a cobrar vida y nos llenaremos de orgullo cuando agredamos a una persona por el simple hecho de pertenecer a otra nacionalidad y apoyar a otro equipo.

Si eso es cultura futbolística, prefiero ser un ignorante.

viernes, mayo 14

Apartehid religioso (la otra parte)


Tenemos bastante religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos.
Jonathan Swift


Después de haber escrito aquello de Apartheid sexual, fueron diversas las opiniones que recibí, algunos estuvieron de acuerdo conmigo otros me dijeron: tienes razón pero…
Otros simplemente estuvieron en desacuerdo conmigo y algunos más me trataron de poco tolerante. Total; nada nuevo. No voy a entrar en aquel tema de nuevo, por lo menos no ahora, sin embargo me gustaría escribir sobre algo similar.

Vivimos en un mundo con libertad de culto. Lo cual la genial y siempre actualizada Wikipedia define como: es un derecho fundamental que se refiere a la opción de cada ser humano de elegir libremente su religión, de no elegir ninguna (irreligión), o de no creer o validar la existencia de un Dios (ateísmo y agnosticismo) y poder ejercer dicha creencia públicamente, sin ser víctima de opresión, discriminación o intento de cambiarla

En pocas y breves palabras puedo creer lo que sea y dejar de creer lo que quiera también. Lo cual más que válido es inclusive lógico pues no podemos forzar a nadie a cambiar de convicciones o creencias. Respetar las creencias de los demás suele ser un tema bastante delicado, pues algunas veces es difícil establecer límites de donde empiezan mis derechos y donde empiezan los de mi vecino.

Como cristianos tenemos extrañas maneras de reaccionar ante esta realidad. Somos en realidad una religión (nunca me ha gustado tratar el cristianismo como “una religión” pero habrá que admitir que nos comportamos de esa forma) poco tolerante e inclusive amenazadora. Señalamos a diestra y siniestra. A los borrachos, a los drogadictos, a los homosexuales y a los fornicarios, a los corruptos, los mentirosos e inclusive a los otros grupos religiosos.

No quiero ser mal interpretado. Creo en el cristianismo. Soy cristiano. Pero es ese mismo hecho, el de ser cristiano, el que me ha llevado a analizar la forma en la que hacemos las cosas y el por que de ellas. Creo que una cosa es señalar las cosas que están mal, llamar al pecado por su nombre y reaccionar con la justa indignación cuando las cosas se hacen de manera incorrecta.

Creo por otro lado que no hemos sabido cómo hacerlo a través de siglos y parecemos el personaje de la nariz respingona que mira a todos por debajo del hombro y se cree absolutamente mejor que todos. Y señalamos, demandamos e inclusive algunas veces ofendemos a nuestro prójimo en el afán desesperado de erradicar el pecado. Misión a la que por cierto no hemos sido llamados.

Además hemos desarrollado cierto delirio de persecución en el cual vemos una amenaza detrás de cada esquina. Y así en vez de aprovechar la libertad de culto, situación que habría encantado a los primeros cristianos, nos afanamos en encontrar complots, desprecios e intimidaciones donde no las hay. Desde las reacciones extremas a libros como Harry Potter o El código Da Vinci pasando por aquellas protestas donde se insulta y se manda al infierno a la humanidad.

No creo tampoco que debamos ser tontos y recibir con brazos abiertos cualquier corriente, sin embargo creo que es deber fundamental examinarlo todo y retener lo bueno. Que no podemos censurar basándonos en lo que dijo alguien más. Y no podemos ser hipócritas de señalar la paja en el ojo ajeno si ver nuestras propias vigas. No podemos censurar las conductas "inmorales" cuando nosotros mismos nos recreamos en ella en la televisión o en el internet.

No creo que nuestra función sea simplemente censurar sin usar el intelecto. Me suena más algo aquello de poner la otra mejilla, de caminar la milla extra y amar al prójimo. No me excluyo del problema, bien sé que soy parte de él, Tampoco tengo soluciones, tengo un par de ideas pero serían largas de escribir en este blog, solo tengo la certeza de que hay algo más y de que algunas cosas las estamos haciendo mal. Solo tenía esto rondando en la cabeza y debía desembocar en algún lugar.

martes, mayo 11

Aplicaciones reales de una película de Ficción.


Voy un poco atrasado. Han pasado ya varios meses desde el aclamado estreno de la película Avatar. Una película que cambió para siempre la manera de hacer películas, al menos eso dicen, a mi no me consta.

Ganó tres Oscares de la academia, premio poco fiable pero muy prestigioso, y ganó aplausos y
vítores por cada lugar que pasó. Leí inclusive de algunos locos, nunca falta uno, que se mataron deprimidos al ver un planeta tan hermoso como el que nos muestra la película. Cinco meses después por fin he podido ver la película. Debo admitir que quería verla desde que estrenó pero por diversas razones pospuse el momento.

Ayer empecé a verla con la intención de echarle un vistazo nada más. Craso error, me sentó y me dejó enganchado hasta que pude saber cual era el final de los Navis y su planeta Pandora. Con esto quiero decir que la trama es genial, el argumento entretenido y para aquellos que gustan de la ficción, fantasías descabelladas y un mensaje entre lineas es realmente una grand slam.

El mensaje es claro, y de hecho trillado pero no por eso menos real, el ser humano esta acabando con los recursos naturales sin ponerle freno a su ambición. Se extrae petroleo sin importar que se destruye y cuanto arruinamos de la naturaleza. El golfo de México tañe ahora mismo como advertencia de lo que ocurre cuando el hombre sólo piensa en el vil metálico.

La película también tiene claros y fuertes ribetes políticos. Los malos de la película son "marines" que invaden, bombardean, matan, queman bajo las ordenes de ambiciosos empresarios que quieren explotar los recursos del planeta. ¿Coincidencia con la realidad? Dudo mucho que se trate del algo fortuito. De hecho en tramos la película recuerda imágenes y vídeos que se han visto de Afganistan, Irak, etc.

Es fácil ver el tema desde esa perspectiva, echarle la culpa al poderoso que abusa. Llámese Estados Unidos, China, Unión Europea o Hugo Chavez. Es fácil señalar errores como los del Golfo de México (mea culpa) y mirar con desagrado a los ambiciosos empresarios que no descansaran hasta talar el último árbol para construir el último mall.

Sin embargo hay otra vuelta de tuerca en el tema. El de las pequeñas cosas, los pequeños actos. Los pequeños actos de despotismo y abuso de poder, esos que se practican en la casa, en la calle, en la escuela y que nunca ocupan primeras planas o son noticia a nivel mundial Están los pequeños actos de quemar basura, como y cuando no se debe, tirar el papel a la calle, (un papel más un papel menos) pequeños actos que realizamos todos y sumados resultan siendo la razón de que nuestro mundo esté como está.

Obviamente también están los pequeños actos positivos. Ceder mi lugar, dar la gracias al dependiente (sí, aunque sea su trabajo atenderme) sonreír, disculpar a aquel que por accidente se paro sobre mi pie, plantar un árbol, echar mi basura en su lugar, etc.

La película no es solo una denuncia contra el ejercito de U.S.A. y los empresarios inescrupulosos. Es una denuncia a nuestro propio egoísmo y orgullo, contra nuestra falta de escrúpulos y contra nuestra falta de consideración a nuestro prójimo. Por lo menos así lo entendí yo.

Ariel

viernes, marzo 5

Sector 9

Bien, al parecer es semana de películas en Contrapunto. Y es que he tenido la oportunidad de ver otra película que me ha hecho reflexionar muchísimo. Y es que desde hace semanas tenía intenciones de ver "Sector 9" me llamaba la atención el formato de la película pseudo documental y al mismo tiempo el tema que tocaban: estereotipos y racismo.

La película enfocada en un grupo de "refugiados alienigenas" varados en el planeta tierra sin esperanza de regresar a casa, demuestra como reaccionamos con aversión ante lo desconocido y como muchisimas veces los medios de comunicación juegan un rol de envenenamiento de la conciencia de la sociedad y cuan egoístas somos para ayudar a aquellos que realmente son menos favorecidos que nosotros. De hecho la película empieza dándonos una impresión de los extraterrestres desde la óptica de los medios de comunicación: revoltosos, violentos, sucios y muy peligrosos.

Sin embargo conforme transcurre el argumento y el enfoque deja de ser el de los medios de comunicación deja de ser el principal para tornarse más ¿personal? se empieza a ver ciertos factores que hacen más compresible las reacciones y los comportamientos de estos seres de otro planeta. Además que el argumento parece repetir una y otra vez que estos refugiados no están allí por lujo sino por necesidad.

Obviamente es una dura metáfora para nuestra sociedad. Y he de reconocer como muchas veces me he formado impresiones y conceptos sobre las personas sin tan siquiera conocerles, o he dejado que los medios de comunicación sean quienes me digan en realidad como es tal o cual grupo étnico creando prejuicios y estereotipos, procuro en lo posible escapar de ellos pero viendo la película pude verme un poco reflejado.

Es cien por ciento ficción así que si no te gustan ese tipo de películas, no sé si vale la pena que te gastes dos horas de tu vida en ella, por otro lado si te gustan ese tipo de pelis, la vas a disfrutar. Tiene ademas unos cuantos tramos un poco sangrientos que también hay que tomar en cuenta a la hora de verla.

Sin embargo la campanada a dejar a un lado los prejuicios y vernos como lo que somos (todos seres humanos) es grande, en estos tiempos en que el mundo tiembla, literalmente, y se hace necesario contar con todos nuestros prójimos no importando el color de su piel o su clase social. Tiempos en que el "amar a tu prójimo como a ti mismo" toma un gran significado.

martes, marzo 2

Precious


Precious es una película que tiene muchas formas de verse. Aun no decido si realmente me ha gustado o simplemente me ha chocado con una realidad a la que suelo cerrar los ojos. No estoy seguro si me he identificado con su personaje principal o más bien he sentido un poco de lastima e impotencia. Como sea no creo que haya desperdicio en sentarse y verla.

No quiero adelantar nada sobre la trama pues creo que de ese modo perdería impacto, sin embargo creo que puedo mencionar algunos puntos sobresalientes (al menos para mi) una cosa que me impacto y me gusto realmente es el papel que juega la palabra escrita en todo el desarrollo de la trama, el leer y escribir como fuentes de liberación y de poder es simplemente algo con lo que me identifico plenamente. Leer y escribir es un privilegio tan grande que no hay forma de describirlo, es una lastima ver como muchas veces lo damos por una bendición sentada y no agradecemos por ella.

Al salir del cine un amigo me comentó: -Hay que ver cuan mal agradecidos somos, uno se queja y se queja y definitivamente la vida es preciosa- creo que al final el captó gran parte del mensaje de la película, la vida es incierta y muchas veces incontrolable, no tenemos control de un gran porcentaje de las cosas que nos ocurren, sin embargo eso no le quita a la vida su hermosura, su grandeza y no por estar oscuro y triste la vida deja de ser preciosa.

Los sueños, la escritura, la lectura, la educación, los prejuicios, la autoestima se amalgaman en esta película haciéndola ciertamente diferente y retadora por muchos lados. La temática es fuerte y la película si bien no es "cruda" tampoco esta cocida del todo.

La vida es preciosa a pesar del ser humano y la vida es preciosa porque la tiene el ser humano, una paradoja que definitivamente tendremos por el resto de nuestras vidas. Si me preguntan si deben verla les diría que definitivamente sí.

Ariel

domingo, febrero 28

Libro: El niño con el pijama de rayas


Acabamos de terminar de leer el libro El niño con el pijama de rayas. Es un libro triste escrito de la perspectiva de Bruno, el hijo de un oficial nazi que se muda con su familia al campo de exterminio de Auschwitz. El niño conoce a un niño judío que se llama Shmuel que vive al otro lado de la cerca y tiene un "pijama de rayas". Me gustó el libro, especialmente como un libro para intentar hablar sobre ese tiempo tan horrible en la historia moderna. 
El libro tiene una forma simple y sin duda introduce el tema de lo sucedido durante el holocausto jóvenes de una manera verídica pero no demasiado explicita para poder empezar una conversación sobre el tema. El libro deja mucho por explicar y --para algún niño que no hubiera estudiado mucho sobre el tema-- sembraría muchas preguntas en sus mentes. Yo diría que este libro no lo deberían leer niños sin tener algún adulto que esté dispuesto a conversar sinceramente del tema con el o ella después de leerlo. 
Me gusta que el personaje principal es un niño alemán que sin haber sido muy indoctrinado hacia el prejuicio trata a todas las personas que conoce como seres humanos. El no lleva prejuicios que lo hace pensar que unas personas son más valiosas que otras o que algunas personas ni siquiera son seres humanos. Pero, Bruno también es un niño bastante egoista, a pesar de que entabló amistad con el niño Shmuel, no pudo realmente captár la magnitud de la diferencia de lo que vivían los dos niños. El final es muy triste pero, no la voy a contar.

domingo, octubre 4

Al Perdonar


"El perdón no es humano, es divino"

El viernes en la noche fui a ver un documental sobre el proceso de reconciliación en Rwanda después del genocidio --que fue filmado Laura, la esposa del pastor de mi Iglesia. Yo sabía que ella había hecho este documental, la primera vez que yo conocí a Laura fue antes de que ella hubiera terminado la película y ella me contó lo que estaba haciendo. El viernes fue la primera vez que ví el documental. A veces es curioso saber que la esposa de mi pastor se ha ganado un “Academy Award” y ha viajado por todo el mundo compartiendo su documental, porque al mismo tiempo es una persona muy cariñosa y sencilla. Sin embargo, en este momento ella está compartiendo una historia de perdón en lugares que raras veces es vista y es hermoso.

Mi Iglesia aquí tiene una relación de “Iglesia hermana” en Rwanda. Una vez ella fue con su Iglesia a Rwanda, en ese viaje ella se dio cuenta que el gobierno en Rwanda estaba dejando libre a cientos de miles de prisioneros que estaban en las cárceles que habían asesinado a sus vecinos y amigos durante el genocidio. El gobierno llamó al país a reconciliarse. Cuando ella escuchó eso en ese momento ella pensó que era una historia increíble y decidió que iba a ser el tema para el documental que tenía que filmar como su proyecto de tesis.

El documental hace la pregunta ¿Pudieras perdonar a una persona que asesinó tu familia? El documental se llama As We Forgive (Al Perdonar) y cuenta la historia de Rosaria y Chantal –dos mujeres quienes se estaban enfrentando con los hombres que mataron a sus familias en 1994. El dolor y la tristeza de esta historia es increíble, yo lloré por gran parte del documental, pero este es un caso increíble donde los Ruandeses tienen mucho que enseñarnos en cuanto al perdón. Sinceramente, desde el viernes he estado reflexionando en las personas a las cuales a mi me ha costado perdonar por males mucho menos severos que la muerte de mi familia. La reconciliación es mucho más que el convivir pacificamente con las personas que nos rodean pero es el pasar de eso a perdonar y re-establecer una relación con esas mismas personas. Este documental cuenta una historia increíble de perdón y la restauración --es extraordinario.

martes, julio 7

rompiendo el silencio


[Mi silencio no se debe a nada. Bueno, miento. Mi silencio se debe a tantas cosas que no puedo escoger una como “la culpable”. Iba a decir que me falta material para escribir pero eso es, una vez más, mentira. Tengo un exceso de material. Iba a decir que me falta tiempo pero eso tampoco es muy cierto, el tiempo existe para usarse como a uno le parece y resulta que no la he utilizado para escribir aquí. Me iba a disculpar por no escribir pero, después me di cuenta que tal vez nadie iba a leer esto, no es que en realidad alguien note mi ausencia en este mundo cibernético. Así que resulta que la disculpa es para mi ego. ]

Así que sin orden en especial, algunas de las cosas que he estado pensando, leyendo, y viviendo en estos días…

Estoy leyendo un libro ahora mismo que se llama Rilke y Andreas-Salomé: Una Historia de Amor en Cartas. Me encanta. Como resultado de leer este libro me he sentado a escribirles cartas a algunos de mis amigos. Hay pocas cosas tan especiales como recibir una carta, escrita con la mano propia de una persona que quieres. Creo que escribir cartas es un arte literario. Existen ensayos, novelas, poesía, etc. pero creo que las cartas son una categoría literaria diferente a todas las demás. Bueno, eso es lo que yo pienso.

He estado pensando en la naturaleza de la “fe”, de donde proviene y como se consigue. Es extraño, es como si las personas que la consiguen son aquellas que tienen fe que se puede tener fe. Es un misterio.

También he estado pensando que la “hospitalidad” es un acto espiritual. La “hospitalidad” se define como; “acogida y asistencia a los necesitados” y el “recibimiento afectuoso que se hace a los visitantes.” Para mi, invitar a alguien a comer, a conversar, a descansar en mi presencia o en mi hogar es uno de las cosas mas bonitas en la vida.

Se dice que “Se llama hospitalidad al acto de dar hospedaje a peregrinos, menesterosos y desvalidos, recogiéndolos y prestándoles la debida asistencia en sus necesidades…La hospitalidad se consideraba entre los antiguos como la mayor de las virtudes y era un deber ejercerla con los extranjeros, viajeros y desconocidos…en el Occidente ha pasado a ser un ejercicio oneroso, debido a la abundancia de relaciones y a la multiplicidad de viajeros. “

Creo que es cierto, la hospitalidad no existe como antes, si vamos a comer bien vamos a un restaurante, si queremos un ambiente relajante vamos a un resorte, se nos ha olvidado como crear espacios hospitalarios en nuestro diario vivir. No se, lo sigo pensando…

Aunque vivo en una ciudad repleta de arte y cultura siento que puedo disfrutar de muy poco de todo lo que se ofrece aquí. Pienso aprovechar mas de lo que se ofrece aquí… eso incluye explorar mis nuevos intereses en cosas tan varias como el Capoeria de Brasil y comida exótica. En realidad, creo que la “cultura” es tan amplio incluye tantas cosas como la música y el baile, la comida, las artes visuales, el cine, los idiomas, la literatura y poesía… me siento asombrada a la variedad de culturas que pudiera explorar sin irme de esta ciudad.

He descubierto mucha musica recientemente. En los últimos meses he estado disfrutando de la música ‘acústica/indie’ que es un fenómeno muy –no se como describirlo—es bonito. A mi me gusta. Pero, hay mucha mas “cultura” que me gustaría explorar y disfrutar... y quizás compartir aquí.

En los eventos de la actualidad tengo que confesar que estoy asombrada con la cantidad de personas sin hogar aquí en esta ciudad, tambien estoy viendo asombrada y triste los sucesos en Honduras y en la China, me rompe el corazón saber que siguen muriendo muchas personas inocentes por guerras y sida en África e intento no ser indiferente a las tensiones en Irán, Iraq, Pakistan, e Israel…es posible ser un ciudadano del mundo?

viernes, marzo 20

Extremadamente peligrosos...

Cuando vi por primera vez la película "El Club de la pelea" me pareció de lo más genial. Ayer volví a verla, y aunque no me pareció tan extraordinaria, la sigo considerando bastante buena. Como dudo que la película haya cambiado desde la primera vez que la vi, concluyo que han habido drásticos cambios en mi manera de ser y de pensar, pero: ¿por qué me extraño? si lo único que no cambia es que todo cambia. Pero no quiero hablar de cambios, sino que quiero hablar de extremos. Porque al final ese es el mensaje que me deja la película. Un repiqueteo enorme a: "Los extremos son peligrosos" (y que conste que ese ya es un extremo).

La película es una crítica dura sobre las condiciones en que vive nuestra sociedad consumista. Tyler, uno de los dos personajes principales de la película, dice en algún momento: "Trabajamos en lo que no queremos, para comprar las cosas que no necesitamos" y bueno, empieza a retar al aburrido Jack, a llevar una vida más "intensa" más "al límite" deja su aburrido trabajo para emprender una empresa más arriesgada, empieza a salir con una chica, a hacer las cosas que siempre deseó pero nunca se atrevió a realizar y además ,como la guinda del pastel (Jack y Tyler ), inician el "club de la pelea" donde la idea es llevarse unos a otros al límite.

Es cierto, Jack era el otro extremo: un tipo demasiado aburrido con la vida que no desea llevar, respirando porque los pulmones lo hacen por sí solos, deseando constantemente la muerte y soñando lo que podría ser. Extremo uno: cruzarse de brazos y dejar que las cosas sucedan porque así deben suceder, quejarnos de nuestras condiciones sin mover ni un dedo para cambiarlas. Es malo sólo mirar cómo suceden las cosas y no involucrarse.

Tyler convence a Jack (y a todo el mundo) de que todas las cosas deben ser diferentes, todas las cosas deben cambiar y empiezan una revolución en la cual van a cambiar el mundo entero a la manera que Tyler piensa es la correcta. Extremo dos: ¡Hay que cambiar el mundo! ¿Por qué? no todo en el mundo está mal, no todo está averiado ni tiene que ser arreglado, hay cosas buenas y que tienen una razón de ser. Así que el mundo tampoco está conspirando contra nosotros con reglas estúpidas buscando nuestra caída, a veces sólo es necesario cambiar unos cuántos metros a nuestro alrededor para que las cosas anden mejor. No somos dioses (gracias a Dios) y no tenemos la respuesta a todas las preguntas.

La trama de la película es sorprendente (no digo más porque mato el encanto). Sólo queda señalar que los extremos son malos, o por lo menos peligrosos, que no podemos cruzarnos de brazos, ni tampoco atacar cuanto se nos cruce en frente. En fin, son extremos en los cuales caemos cualquier día. Pero en días como hoy los veo más claro y me parece pertinente denunciarlos.

Ariel

miércoles, enero 14

La Guerra y el Cristiano

Por Lucas
Vivimos en un mundo totalmente opuesto en un nivel fundamental y espiritual a todo lo que es cristiano.

Esa realidad no toca en tantos niveles que ni reconocemos la mayoría del tiempo. El consumismo, el deseo por conocimiento, la constante batalla contra el odio, y la lujuria. El movimiento inescapable del progreso, la cual nos llama con voz seductiva a dejar lo que es el contentamiento Cristiano, y nuestra esperanza en el, para fijar nuestra vista, y nuestra esperanza en lo terrenal, y mundano. Y entre tantas cosas esta nuestra conciencia en cuanto a las artes bélicas.

Una pregunta fundamental para el creyente en cualquier conflicto es el de la guerra justa. ¿Existe tal cosa? Hay guerras en la Biblia es cierto, y conflictos que hacen lo que ocurre hoy en Israel, Irak, y Darfur, juego de niños. Matanza a quema ropa todavía no es igual al combate mano a mano con la cual Dios mando eliminar por completo ciertos pueblos en esa misma franja de Gasa. ¿Cuando se justifica la defensa militar de un pueblo contra un agresor? ¿En que momento una vida viene a ser mas importante que otra? Al fin de la mayoría de los debates queda en manos de la conciencia del hombre, y en eso no tengo mucha confianza.

Creo sin entrar en un debate extenso sobre temas éticos, que para el pueblo de Dios, Jesús introdujo no solamente una nueva relación con Dios pero entre los hombres. El reino de los cielos ha invadido el reino de este mundo, y para el Cristiano eso borra por completo la discriminación por motivo de trasfondo físico. Por lo tanto no podemos mantener una distinción entre un descendiente de Abraham y otro. (Los cuales están luchando entre si en la palestina) La vida de Cristo también nos llama a vidas de sacrificio personal por nuestros enemigos. Y el evangélio nos hace un llamado a poner nuestra esperanza en Dios, y la venida de Cristo, no en justicia humana, y no en acuerdos de Paz.

Claro dicen algunos, tenemos que confiar en Dios, pero si podemos buscar lo que es justo. Y mi temor es que en la guerra según el hombre (pese a los acuerdos de Ginebra) todo es justo. Por lo tanto no hay inocentes, ni victimas, solo pecadores con mas poder que otros. Y por lo tanto justicia sin medida objetiva como la Biblia usado de ambos lados, ni existe. La justicia es una de las tantas cosas por las cuales tenemos esperanza en Dios, y no en esta vida. Tenemos el deber de vivir vidas justas y piadosas a nivel personal, pero la justicia tal como la venganza es obra de Dios.

En la Palestina, como en la mayoría de Latino América, y África lo único que da esperanza para un fin al conflicto genocidio y odio es Cristo. Y aún en países como Ruanda done la mayor parte de la población se decía Cristiana donde no hay mas que el nombre de Cristo no hay fin al conflicto. Para el creyente, la respuesta mas eficaz a la injusticia es la oración, combinada con justicia personal. Y la disposición de poner nuestras vidas bajo el mando de Dios, para amar a nuestros enemigos, y regresar bien por mal.

Posiblemente no cambiemos de inmediato algo como la guerra continua en el medio oriente. Pero si podemos cambiar la guerra continua en nuestros hogares y empleos, iglesias y campos deportivos, si ponemos en acción las palabras de Cristo, de amar a nuestro prójimo. Y quizá, si nos toca, podemos ir a lugares diezmados por la guerra, y el odio, y traer un ejemplo de amor, y la esperanza y perdón que se halla en Cristo.

Luke (o Lucas como es conocido en algunos lugares) es nuestro escritor invitado esta semana. Le interesa la musica y teología entre tantas cosas más. Disfruta mucho de la lectura y le gusta pensar en cuanto a la pregunta ¿qué es ser un dicipulo de Jesus?

lunes, enero 12

En los dos lados hay personas con sentido humano

Me parece que cada año pasa lo mismo. No importa si no puedo escuchar las noticias ni leer el periódico por unos días, meses, o años cada vez que vuelvo a leerlas o escucharlas son las mismas. "En Israel ha habido un conflicto con . . ." o "Los Palestinos están en estado de guerra . . ." Toda mi vida esa zona a sido una de guerra y conflictos.

Me decía Ariel que se sentía frustrado por la manera en que los Cristianos muchas veces van a la defensiva de Israel sin reflexionar y que muchas veces las demás personas van a la defensiva de los Palestinos sin tomar en cuenta lo complicado que es, la historia de esa zona. Y pues, tengo que admitir lo mismo. Mis sentimientos están arraigados en mi entendimiento limitado de la historia de la región. Como vengo de un ambiente muy pro-Israel tiendo a auto-corregir defendiendo un poco más a los Palestinos.

La verdad es que la guerra es algo muy malo y al fin y acabo todos pierden. Lo que sí sé es que aunque es una situación fea y muy complicada que todavía hay personas en los dos lados que tienen un corazón humano y quieren ayudar a las personas. Eso lo creo más después de ver esto:


"Médicos israelíes y palestinos colaboraron la semana pasada para salvar la vida de un recién nacido. El niño palestino y su abuela fueron trasladados a Tel Aviv para una cirugía cardíaca de emergencia. Financiado por Save a Child's Heart [Salva el Corazón de un Niño], una fundación israelí sin fines de lucro dedicada a procurar atención médica urgente a niños palestinos, la organización hasta ahora ha ayudado a más de 1.000 palestinos y 70 iraquíes a encontrar operaciones que les salvan la vida en Israel. Israelity tiene el video y la historia."
Yo no niego que hay días que me quiero convertir en pacifista en el sentido político-ideológico pero, no sé aun si estoy convencida si es la manera de resolver algunos problemas de maldad en este mundo. No sé si es necesario la fuerza a veces. Pero sé, en mi corazón, que en mis relaciones interpersonales, siempre, siempre, me toca buscar la paz con los que me rodean sin importar su trasfondo religioso, político, o cultural.

Recommiendo que lean el libro "From Beirut to Jerusalem" para entender un poco más a fondo la historia de la región.

Hígados, Sangre y Gaza



"Explicame tú quien gana cuando se acaba la guerra, si a los muertos los entierran; ganadores, perdedores da igual de bando que sean."
Ismael Serrano
Cantautor español

Voy a entrar a terreno escabroso. Pero tengo mis razones, las cuales me parecen validas. Desde hace ya varias semanas los noticieros, diarios y semanarios tienen un solo tema de fondo: La franja de Gaza. Y es que al parecer en este pequeño terreno se esta librando una de las más crueles batallas, donde cada día mueren varios inocentes. O al menos eso señalan los medios de comunicación.

El culpable, nada más que la poderosa, terrible, inhumana y cruel potencia mundial; Israel. O así lo enmarcan los telediarios que día a día sacan fotos de mujeres, hombres y niños muertos por el bombardeo salvaje y desconsiderado a un pueblo tranquilo e inocente como lo es Gaza. Su único delito ha consistido en esconder al grupo extremista terrorista Hamas y permitir que estos cada cierto tiempo le suelten uno que otro proyectil a Israel. Algunos ya estarán relamiéndose los labios pensando en otro pequeño discurso anti Israel, pero no voy a hacer eso.

No puedo estar de acuerdo con la guerra, por principios y porque nunca ha habido alguna guerra que solucione los problemas por los cuales se inicio. Tampoco puedo estar de acuerdo con las muertes de gente inocente (o no) que ha ocurrido en los últimos días en la franja de Gaza. Y es que cada vez que abro un periódico y leo a algún periodista soltar todos los hierros contra Israel y hablar de los crueles y desconsiderados que son, me hierve el hígado (eso de que los hígados hervían me lo enseño Mariqui) pensando en que hay dos maneras de volverte santo: O te mueres y todo mundo habla bien de ti o eres atacado por Israel para que de pronto todas tus acciones sean justificadas e Israel se convierta en el monstruo sediento de sangre que nos pintan los medios de comunicación.

¿Cuantas semanas advirtió Israel a Hamas para que dejaran de tirar misiles? Y nunca un misil de Hamas contra Israel fue motivo de primera plana o de intercesión internacional pidiendo alto al fuego, nunca se miro mal a los palestinos por esconder y apadrinar a aquellos terroristas. No me confundan, no estoy justificando el ataque de Israel, ni tampoco las muertes provocadas, pero tampoco tengo el valor para ponerme a censurar lo que considero legitima defensa propia.

Una vida es una vida, no importa si es palestina, árabe, judía o alemana. El medio Oriente ha vivido en tensión desde tiempos bíblicos y seguirá así hasta el fin del mundo, y ¿quienes somos nosotros para censurar las acciones de un pueblo que tiene que sobrevivir? ¿Qué si mañana los miles de suicidas que dicen estar listos para vengarse matan otros miles de judíos? ¿Estaría bien eso? ¿están bien los misiles de Hamas?

Los medios de comunicación informal parcializados. Es cierto, Israel no es ningún santo, ha provocado muertes injustas muchísimas veces y ha demostrado ser vengativo y hasta cruel, pero ¿Qué país puede tirar la primera piedra? ¿Cual sería nuestra manera de actuar de hallarnos en una situación como esa?

No tengo un bando en esta guerra, ¿Creo que es buena? no, no lo creo ¿creo qué es justa? No lo sé ¿Qué guerra ha sido justa alguna vez en la historia? ¿Quiero que acabe? Claro que sí, nadie desea más muertes de inocentes. Pero toda moneda tiene dos caras y los medios de comunicación sueltan a los cuatro vientos solo una.

La guerra siempre sera estúpida, como dijo Juan Pablo segundo: "en la guerra, siempre pierde la humanidad" No seamos tontos de ver un solo lado de la moneda, ni pequemos de pretenciosos señalando culpables.

¡Qué termine de una vez por todas la incursión en la franja de Gaza!
¡Qué termine de una vez por todas el terrorismo por parte de Hamas!
En estos casos, solo queda orar...

Ariel

martes, diciembre 2

Millones de prójimos.

La preocupación está a la orden del día. Basta con hojear un periódico, abrir una página de Internet o encender la televisión para enterarnos de la eterna redundancia: este mundo (¿cuál si no?) va de mal en peor.
Muertos en India, violencia en Centroamérica, recesión en Estados Unidos, persecución política en China, abortos a dos por uno en Holanda y así uno puede escoger a la carta la razón por la cual quiera escandalizarse o preocuparse.

Quizás justo ahora que todo el planeta se ha convertido en un pueblo chico (Ya saben, eso del infierno grande) aquello de la ignorancia como bendición resulta cobrar bastante sentido.
Sé que me arriesgo a sonar egoísta pero definitivamente eran mejores tiempos aquellos en los que uno no se daba por enterado de las sucesos hasta un par de meses después cuando la embarcación correspondiente traía las actualizaciones que a su vez ya habían perdido vigencia.Ya sé que más de alguno saltará y rasgará sus vestidos en señal de desaprobación por lo que digo. Pero déjenme intentar explicarme.

La información es útil, sería un tonto si dijera lo contrario. Pero como dicen "sin abuso se disfruta mejor" estamos tan saturados de información que ocurre una de dos cosas. O nos volvemos inmunes a la información o pasamos la vida preocupados por cosas que escapan de nuestras manos absolutamente. Ambas cosas en definitiva están mal.

Yo soy de la tendencia a preocuparme y por ese lado me gustaría no tener acceso a tanta información. Nadie me obliga es cierto, podría pasar de leer los noticieros y dejar de interesarme por lo que ocurre en el Tibet por ejemplo, lugar que solo conozco por fotos, libros y películas. Por eso pienso que eran mejor aquellos tiempos cuando un pueblo chico era en realidad un pueblo chico de unos cincuenta o sesenta habitantes. No como ahora que todo el mundo con sus miles de millones de habitantes, sus cinco continentes y cientos de países han pasado a formar lo que llaman "Aldea Global" y resulta que répica en mi cabeza aquel mandato de "Ama a tu prójimo como a ti mismo" y ahora mis prójimos se han multiplicado por millones y de repente me siento un tanto impotente para ayudarles a todos.

Ya sé, desvarío. De todas maneras siempre lo hago y solo quería soltar esto, tirartelo a ti esperando que quizás tú tengas una respuesta. ¿Cómo contrarrestar la tiranía de la información? ¿Cómo evitar convertirnos en insensibles? o mejor aun ¿Cómo evitar convertirnos en sensibleros?
Yo, lo reconozco, no tengo la menor idea.

Ariel

lunes, marzo 24

Basura en la playa


Muchas veces me he preguntado ¿porqué en Panamá hay tanta gente que bota la basura en la calle en vez de en un basurero? ¿No se dan cuenta de lo dañino que es? ¿No se dan cuenta de como afecta el medio ambiente y la belleza natural del país? ¿Porqué será? ¿Qué podemos hacer?

martes, mayo 8

Suplicando que actuemos como seres humanos

No hay humanos más o menos humanos que otros. Y es cierto que el problema no es decir eso pero la manera en la cual actuamos hacia otras personas. El defender miles de vidas inocentes está fuera de mi control y de mi alcance pero, el tratar a las personas que me rodean como humanos iguales que yo sí está bajo mi control.

Me da lastima que te cueste reaccionar. Imagínate que en cuestión de tres meses algún grupo radical vengan y decidan matar violentamente a 90% de las personas que vivan en la provincia de Panamá. Toda tu familia muerta. ¿No te sentirías indignado si todo el mundo se sentara a un lado sólo para observar las atrocidades que estuvieran ocurriendo allí? ¿A quién le tocaría defenderles? ¿Por qué? ¿Por qué deberían de venir los peruanos, los paraguayos, o los canadienses a defenderlos?

La pregunta del valor de la vida de una persona es casi una blasfemia, como si intentáramos quitarle el puesto a Dios. Pero espero que quede claro que esa no es mi intención. No me corresponde decir que tal o tal persona debería sacrificar su vida por personas desconocidas pero, sí quiero decir que todos (especialmente los que nos decimos ser cristianos) deberíamos considerar hasta que punto estamos dispuestos sacrificar nuestra comodidad si pudiera salvar la vida de otro.

Las personas que deciden convertirse en soldados y más aun los que definen el destino de aquellos en el ejército tienen en sus manos herramientas de muerte o vida para defender a sus familias y sus propios países. No soy ignorante del esquema político yo sé que por la naturaleza del ser humano y el egoísmo patriótico tal vez es mucho pedir que sacrifiquen sus vidas por desconocidos. Pero cada soldado tiene que examinar el ¿por qué? de su entrega al ejército.

(Puedes seguir indignado si quieres pero, si alguien tiene la licencia de escribir las palabras a las que estamos reaccionando, Romo Dalaire, un general del ejército canadiense la tiene. El por poco sacrificó su vida, defendió miles de personas indefensas, levantó cuerpos muertos, y creo que enfrentó al diablo mismo sin echarse atrás. En la lucha que él describe soldados y civiles de igual manera sacrificaron sus vidas por una causa a la que el mundo los dejó abandonados. Cuando a el lo sacaron de allí, creo que el hubiera preferido la muerte que enfrentar las familias de los soldados que murieron bajo su mando.)

Volviendo al tema, estoy de acuerdo, la perdida de UN solo soldado es una perdida grande. Por eso no debemos de dejar la oportunidad de salvar la vida de UNA sola persona. Yo no puedo hacer nada por los millares de personas que se están muriendo de hambre en Somalia pero sí puedo hacer algo por la vecina aquí en mi comunidad que no tiene como alimentar a su bebé.

Por fútil que pueda sonar mi suplica, voy a seguir pidiendo que dejemos de vernos explícitamente como ciudadanos de un solo país pero también como miembros de la raza humana. Nos corresponde tomar más responsabilidad, vivir de una manera más sacrificada, y dejar de echarle la culpa a otros y tomarla como si fuera nuestra y hacer algo por salvar la vida de nuestros vecinos aquí y en el mundo que se mueren de hambre y brutalidad.

sábado, mayo 5

Pensamientos desde el lado oscuro

¿Menos humanos? ¿Más humanos? Creo que la respuesta es obvia. No es eso lo que preguntas ¿verdad? No es por eso que pones el articulo. Todos sabemos que no hay nadie que sea más humano que otro. Sin embargo también sabemos que sí hay algunos que son tratados más como humanos que otros.
No sé, sinceramente me cuesta reaccionar. Y puedo pensar cínicamente en estos momentos. (no es mi linea general pero puedo tomarla) aunque sé que esto provocara reacciones. Definitivamente 80,000 vidas, no valen menos que la vida de un solo soldado. Sin embargo la sola vida de ese soldado tampoco vale menos que las 80,000 vidas. Un soldado puede morir en el intento de defender 80,000 vidas e igual ¿no será una perdida? me parece que el péndulo se ha inclinado erróneamente (una vez más)
¿Sacrificar vidas por el bien de la humanidad? me parece que esa frase tiene algo de sacrílego. No sé como lo veras tu, pero al articulo declarar que van a "sacrificar la vida de nuestros soldados" también me parece algo egoísta. -¡Hey! ¿por qué la de ellos y no la tuya?- si en todo caso se va a sacrificar una vida ¿porque debe ser la del soldado? ¿porque no no es la del que escribe el articulo? o ¿vale menos la vida de un soldado que la de un civil?.
Creo que si remueve algo de mi indignación el pensar en tantas vidas perdiéndose. Pero me indigna aun más el pensar que hay quienes pretenda que "otros" se sacrifiquen por el bien de la humanidad y todavía piensen que ellos están haciendo algo.
Quizás me salí de tem.
Quizás me devoro el lado oscuro.
Quizás es lo que pienso realmente.
Quizás una vida simplemente no tiene precio y eso, no es negociable, sea de un civil, un rwaundes o un soldado.
Solo desvarió
Ariel