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viernes, marzo 4

Un carnaval para reflexionar


Hoy empieza el carnaval en Panamá.  Espero que la gente que vaya a viajar durante este tiempo tenga muchísimo cuidado en todos los sentidos.

El carnaval es una fiesta que siempre me ha parecido muy irónica pues se supone que es la última gran fiesta antes de el tiempo de ayuno y abstinencia de la cuaresma.  Pero creo que se pierde un poco ese sentido en la manera que se celebra aquí.

Lo que sé es que en la ceremonia del día de miércoles de ceniza (el día después de martes de carnaval) tiene un tono totalmente diferente. Siempre se comparte el versículo que dice: "Recuerda que polvo eres, y al polvo volverás." Génesis 3:19.  Creo que nos haría bien recordarlo pues, tanto desenfreno y desperdicio de recursos no es una buena señal de que nos hemos acordado de eso.

Después de recordar que somos polvo, y que al polvo volveremos siempre se nos recuerda esto: "El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio." Marcos 1:15.  ¿No ha pasado suficiente tiempo como para arrepentirnos y vivir con la humildad de nuestra condición como polvo?

A mi me gusta el calendario litúrgico porque me gustan las tradiciones cuando nos ayudan a recordar las cosas que tendemos, como humanos, a olvidar tan fácilmente.  No me gusta cuando se toman y se convierten en algo totalmente ajeno a lo que eran en un principio y pierden todo el significado como el carnaval lo ha hecho.

De todas maneras, espero que todos tengan cuidado este fin de semana y tal vez aprovechen para hacer algo totalmente fuera de la rutina de los carnavales y reflexionen un poco.

viernes, mayo 14

Apartehid religioso (la otra parte)


Tenemos bastante religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos.
Jonathan Swift


Después de haber escrito aquello de Apartheid sexual, fueron diversas las opiniones que recibí, algunos estuvieron de acuerdo conmigo otros me dijeron: tienes razón pero…
Otros simplemente estuvieron en desacuerdo conmigo y algunos más me trataron de poco tolerante. Total; nada nuevo. No voy a entrar en aquel tema de nuevo, por lo menos no ahora, sin embargo me gustaría escribir sobre algo similar.

Vivimos en un mundo con libertad de culto. Lo cual la genial y siempre actualizada Wikipedia define como: es un derecho fundamental que se refiere a la opción de cada ser humano de elegir libremente su religión, de no elegir ninguna (irreligión), o de no creer o validar la existencia de un Dios (ateísmo y agnosticismo) y poder ejercer dicha creencia públicamente, sin ser víctima de opresión, discriminación o intento de cambiarla

En pocas y breves palabras puedo creer lo que sea y dejar de creer lo que quiera también. Lo cual más que válido es inclusive lógico pues no podemos forzar a nadie a cambiar de convicciones o creencias. Respetar las creencias de los demás suele ser un tema bastante delicado, pues algunas veces es difícil establecer límites de donde empiezan mis derechos y donde empiezan los de mi vecino.

Como cristianos tenemos extrañas maneras de reaccionar ante esta realidad. Somos en realidad una religión (nunca me ha gustado tratar el cristianismo como “una religión” pero habrá que admitir que nos comportamos de esa forma) poco tolerante e inclusive amenazadora. Señalamos a diestra y siniestra. A los borrachos, a los drogadictos, a los homosexuales y a los fornicarios, a los corruptos, los mentirosos e inclusive a los otros grupos religiosos.

No quiero ser mal interpretado. Creo en el cristianismo. Soy cristiano. Pero es ese mismo hecho, el de ser cristiano, el que me ha llevado a analizar la forma en la que hacemos las cosas y el por que de ellas. Creo que una cosa es señalar las cosas que están mal, llamar al pecado por su nombre y reaccionar con la justa indignación cuando las cosas se hacen de manera incorrecta.

Creo por otro lado que no hemos sabido cómo hacerlo a través de siglos y parecemos el personaje de la nariz respingona que mira a todos por debajo del hombro y se cree absolutamente mejor que todos. Y señalamos, demandamos e inclusive algunas veces ofendemos a nuestro prójimo en el afán desesperado de erradicar el pecado. Misión a la que por cierto no hemos sido llamados.

Además hemos desarrollado cierto delirio de persecución en el cual vemos una amenaza detrás de cada esquina. Y así en vez de aprovechar la libertad de culto, situación que habría encantado a los primeros cristianos, nos afanamos en encontrar complots, desprecios e intimidaciones donde no las hay. Desde las reacciones extremas a libros como Harry Potter o El código Da Vinci pasando por aquellas protestas donde se insulta y se manda al infierno a la humanidad.

No creo tampoco que debamos ser tontos y recibir con brazos abiertos cualquier corriente, sin embargo creo que es deber fundamental examinarlo todo y retener lo bueno. Que no podemos censurar basándonos en lo que dijo alguien más. Y no podemos ser hipócritas de señalar la paja en el ojo ajeno si ver nuestras propias vigas. No podemos censurar las conductas "inmorales" cuando nosotros mismos nos recreamos en ella en la televisión o en el internet.

No creo que nuestra función sea simplemente censurar sin usar el intelecto. Me suena más algo aquello de poner la otra mejilla, de caminar la milla extra y amar al prójimo. No me excluyo del problema, bien sé que soy parte de él, Tampoco tengo soluciones, tengo un par de ideas pero serían largas de escribir en este blog, solo tengo la certeza de que hay algo más y de que algunas cosas las estamos haciendo mal. Solo tenía esto rondando en la cabeza y debía desembocar en algún lugar.

domingo, octubre 4

Al Perdonar


"El perdón no es humano, es divino"

El viernes en la noche fui a ver un documental sobre el proceso de reconciliación en Rwanda después del genocidio --que fue filmado Laura, la esposa del pastor de mi Iglesia. Yo sabía que ella había hecho este documental, la primera vez que yo conocí a Laura fue antes de que ella hubiera terminado la película y ella me contó lo que estaba haciendo. El viernes fue la primera vez que ví el documental. A veces es curioso saber que la esposa de mi pastor se ha ganado un “Academy Award” y ha viajado por todo el mundo compartiendo su documental, porque al mismo tiempo es una persona muy cariñosa y sencilla. Sin embargo, en este momento ella está compartiendo una historia de perdón en lugares que raras veces es vista y es hermoso.

Mi Iglesia aquí tiene una relación de “Iglesia hermana” en Rwanda. Una vez ella fue con su Iglesia a Rwanda, en ese viaje ella se dio cuenta que el gobierno en Rwanda estaba dejando libre a cientos de miles de prisioneros que estaban en las cárceles que habían asesinado a sus vecinos y amigos durante el genocidio. El gobierno llamó al país a reconciliarse. Cuando ella escuchó eso en ese momento ella pensó que era una historia increíble y decidió que iba a ser el tema para el documental que tenía que filmar como su proyecto de tesis.

El documental hace la pregunta ¿Pudieras perdonar a una persona que asesinó tu familia? El documental se llama As We Forgive (Al Perdonar) y cuenta la historia de Rosaria y Chantal –dos mujeres quienes se estaban enfrentando con los hombres que mataron a sus familias en 1994. El dolor y la tristeza de esta historia es increíble, yo lloré por gran parte del documental, pero este es un caso increíble donde los Ruandeses tienen mucho que enseñarnos en cuanto al perdón. Sinceramente, desde el viernes he estado reflexionando en las personas a las cuales a mi me ha costado perdonar por males mucho menos severos que la muerte de mi familia. La reconciliación es mucho más que el convivir pacificamente con las personas que nos rodean pero es el pasar de eso a perdonar y re-establecer una relación con esas mismas personas. Este documental cuenta una historia increíble de perdón y la restauración --es extraordinario.

miércoles, enero 10

Buscalos en lo "sencillo" y "normal"

Ariel:

Al leer lo que estás pensando y preguntando me sentí inundada con el deseo de exclamar ¡¿Dónde?! ¡Pues aquí! Mira a tu alrededor –mira . . . Lo que hizo a esas personas “grandes” es que se humillaron para dejar que Cristo trabajara en ellos y por ellos. Pero, volveré a ese tema en un instante.

Estoy leyendo un libro por un joven llamado Claiborne y curiosamente él preguntó lo mismo que tú y para que veas que no eres el único que clama ¿dónde están estas grandes personas? Aquí lo cito:
“Yo sabía que no íbamos a ganar a las masas al Cristianismo hasta que empezáramos a vivirlo. Entonces embarque en una búsqueda. Fui a buscar a un Cristiano. Busque esperando encontrar a otra persona que pudiera estar preguntando, ¿Qué si Jesús realmente quería decir todo lo que dijo? Y seguí encontrándome con personas muertas –los padres del desierto y madres del quinto siglo, Francisco y Clara de Asisi, Deitrich Bonhoeffer, Martin Lutero Jr., Oscar Romero.”
Él expresa la misma frustración que tu (la única diferencia es que él tuvo el privilegio de pasar un rato trabajando junto a Teresa de Calcuta.) en no encontrar a estos Cristianos verdaderos al principio. (El resto de su aventura la tendrás que leer algún día). Pero, el punto es que no estás solo en esa frustración.

Clairborne
cuenta sus experiencias que son (para algunos) “fuera de lo normal” pero que a mi manera de verlo deberían ser la norma. Creo que lo que ha pasado con nuestro cristianismo es que lo que vemos como normal –se parece demasiado a la religiosidad que cualquiera pudiera tener si se “esforzara” lo suficiente. Por una parte es muy fácil y por otra parte, ¡si realmente entendiéramos lo que Cristo nos promete nos daríamos cuenta de lo que nos perdemos cuando lo intentamos hacer en nuestras propias fuerzas!

Cuando alguien realmente decide dejar que Cristo sea el que renueva su mente, corazón y espíritu y vive de esa manera algo increíble ocurre. Las personas a su alrededor quedan intrigados en cuanto a lo que tiene esa persona que ellos no tienen. Sin hacer nada “espectacular” (no tienen que haber milagros extravagantes ni millones de dolares) Cristo empieza a trabajar como lo ha hecho tantas veces antes. Y los religiosos dicen que son radicales.

Estas personas (¿radicales?) que Dios usa abren sus puertas a los mendigos, ofrecen comida a los que tienen hambre, abrazan a los rechazados, oran por sus enemigos, perdonan a sus ofensores, se sientan con los desfigurados, y aman a su prójimo. No porque lo “tienen que hacer” –cualquiera puede ver cuando es una fachada—pero porque lo quieren hacer porque Cristo vive en ellos. Creo que esto es lo que Cristo quería que fuera “normal” para todo Cristiano.
Sin embargo, para seguir con Claiborne,
“Si le preguntas a la mayoría de las personas que es lo que creen Cristianos, te pueden decir, ‘Cristianos creen que Jesús es el hijo de Dios y que Jesús resucito de la muerte.’ Pero si le preguntas a la persona común y corriente como viven los Cristianos, quedan en silencio. No le hemos enseñado al mundo otra manera de vivir.”
Y él sigue,
“Pocas personas están interesados en una religión que tiene nada que decirle al mundo y sólo ofrece vida después de la muerte, cuando lo que las personas realmente se están preguntando es si hay vida antes de la muerte… estoy convencido que Jesús vino no sólo para prepararnos para vivir sino para enseñarnos como vivir.”
Hombres (y mujeres) como esos que hemos mencionados sí existen hoy –sólo que tu nos los has visto porque la mayoría no están escribiendo libros ni salen en la televisión porque están visitando a los ancianos abandonados, buscando a los enfermos, y dándole de comer a los hambrientos. Tu no tienes que tener el valor para hacerlo –deja que Cristo lo haga en ti. ¿Las oportunidades? –están a tu alrededor todos los días. La humanidad siempre ha sido una gran decepción –nuestra generación tiene la misma oportunidad que todas las anteriores.

No esperes “el momento” para dejar que Él que deja que el primero sea el último y el último sea el primero guíe tu diario vivir. Lo que tu estás buscando no es lo “grande”. “extremo” ni lo “radical” (aunque a veces uno quisiera que ocurriera de esa manera) más bien lo “pequeño” “normal” y lo “simple” –este es tu momento. Los héroes que tu buscas son los que obedecen en lo más sencillo, en lo más normal –que responden al llamado de las viudas y los huérfanos que viven alrededor de la esquina. De vez en cuando Dios hace que los ojos del mundo se fijen en esas personas para que queden plasmadas en la lista de “grandes” personas pero –la mayoría quedarán sin tener su nombre en los libros de historia.

Intenta vivir de esa manera, en lo más sencillo –y busca a las personas que están viviendo de esa manera y te darás cuenta que no eres el único que se siente así ni el único que está aprendiendo a vivir plenamente en lo “normal”.

martes, enero 9

De heroes caidos y heroes por levantarse

Hannah:
Son muchas las cosas que esta semana pasan por mi cabeza. Escoger una para escribir fue realmente difícil. Sin embargo hay una extraña sensación en mi mente (o quizás en mi corazón) que se dedica a repicar una y otra vez y ha conseguido dos o tres veces sacarme de ritmo. Me llama la atención sobre todo que este pensamiento (recurrente) lo he escuchado otro cientos de veces de otras personas y siempre me ha parecido tonto y exagerado. Hoy no me parece ni lo uno ni lo otro, pero puede ser que yo me este volviendo ambas cosas.

Al escribir sobre la violencia a la mujer solamente echamos un breve vistazo a las problematicas que rodea al mundo en general. Y mientras pensaba en la violencia, por mi mente desfilaban (con altos honores) otros miles de problemas que aun tenemos pendientes de hacer algo. Y no pude evitar (por muy tonto que creí que fuera) mirar con nostalgia el pasado pensando en aquellos grandes hombres y mujeres que estuvieron dispuestos a darlo todo por realmente hacer una diferencia, que creyeron que Debian tomar acción y lo hicieron. Quizás influye el hecho de que he estado leyendo la vida de grandes hombres o recordando momentos "claves de la historia" en mi cabeza rebotan nombres como: Martin Luther King Jr, Ernesto Guevara, Ghandi, Teresa de Calcuta, los valientes que se atrevieron a luchar contra la esclavitud, los primeros mártires del cristianismo etc...

La pregunta necia: ¿Donde hay hombres como esos? o ¿porque no tengo yo el valor de tomar acciones de semejante magnitud? o quizás más necio aun ¿porque no tengo la oportunidad? (¿la tengo?) la humanidad pareciera haber perdido sus grandes hombres, los visionarios, los intrépidos, los arriesgados. Todos parecen haberse diluido en un montón de letras que nos cuenta sobre aquellos tiempos cuando la gente estaba dispuesta a morir por lo que creía y termina pareciéndome tan utópico como Frodo y la tierra media.

¿Porque le toco a nuestra generación esta enorme decepción? Lucho contra esto y creo con todo mi ser que la diferencia la puedo hacer yo, (o tú, él o ella) intento no caer en el fatalismo de nuestra generación, pero sinceramente a veces parecían tener razón. Algunas otras veces me detengo a pensar: Ya no quedan héroes reales, ya no hay a quien imitar. Las grandes figuras son aquellos multimillonarios que de una u otra manera han conseguido hacerse de dinero.

Mi frustración va en aumento, cuando me veo a mi mismo quejandome mientras leo algún interesante libro, levanto la vista y me digo: deberían existir más hombres como este. Para luego sumirme una vez más en la interesante lectura, porque: "aun no es mi momento" (¿Debo esperar un momento?) No quiero ahogarme en un vaso de agua y procuro con todas mis fuerzas hacer con excelencia las cosas que están en mis manos e impulsar los cambios que pueda aquí y ahora, pero la sensación es real y no puedo dejar de sentirlo así... Quizás halla algo de razón en mi necio razonamiento... ¿Que crees tu?

viernes, enero 5

La iglesia, la violencia contra la mujer y yo.

Escribir sobre temas tan delicados como el papel de la iglesia a favor de la mujer maltratada (o en su contra), representa siempre un riesgo, nuestros dedos puede volar con rapidez sobre el teclado dictando soluciones por aquí y por allá, para luego cruzarnos de brazos y dejar todo como una simple idea más. (Esa fue mi primera tentación)
Leer las estadísticas que presenta Hannah, provoca escalofríos, tristeza y la constante pregunta: ¿que vamos a hacer? es cierto, somos la iglesia llamados a ser diferentes y sin embargo nos encontramos sumidos en medio de tanta maldad y lo peor de todo es que nos sentimos a gusto con ella.
Hay aspectos alrededor de la violencia intrafamiliar que impiden que la iglesia entre en acción. No pretendo excusar ni mucho menos liberar a la iglesia de su responsabilidad, sin embargo las misma victimas de la violencia muchas veces prefieren callar antes que denunciar o presentar alguna queja. Lo mismo me lleva al convencimiento que las estadísticas se quedan cortas ante la realidad. Si las mujeres sufren violencia pero se callan hay muy poco que podemos hacer por ayudarlas. Aquí el rol principal de la iglesia, seria educar de manera generalizada desde el púlpito al respecto y denunciar este pecado de la misma manera que se denuncian otros que se consideran "más escandalosos" quizás (y solo quizás) de esta forma las victimas se vean apoyadas y busquen con mayor confianza apoyo. (Sí lo sé, disparar desde la trinchera de escritor es tan fácil)
Por otro lado esta el papel apático de la iglesia. Es increíble la proliferación de iglesias en nuestra amada América latina y al mismo tiempo hoy más que nunca se siente su ausencia. Según mis estadísticas personales (sin ningún peso científico) el 95% de la población se declara cristiano. Todos manejan la jerga del cristianismo y todos pueden en un momento u otro pasar como tales. ¿Habrá América Latina entrado en el post cristianismo? la saturación del evangelio ( a través de radio, televisión y medios escritos) no ha hecho más que aletargarnos, los espectáculos fantasiosos de poder (sin querer ofender a nadie y reconociendo que tenemos un Dios todo poderoso) hace que miremos a Dios como un mago todopoderoso desesperado por apantallarnos con sus increíbles poderes (exclusivos y elitistas) que poco se preocupa por los pequeños detalles cotidianos.
Conversando con mi papá al respecto el me comentaba: "lo que ocurre es que hoy en día hay demasiadas Higlesias y muy pocas Iglesias, las Higlesias se comportan como su primer letra, son mudas y apáticas ante las situaciones de la vida y pretenden entretener a sus feligreses con mil y una monerías, pero sin ser en realidad parte del pueblo de Dios" Estoy de acuerdo. Pero ¿que de la Iglesia? Por más que me debano los sesos pensando en que manera puedo hacer algo aquí y ahora por cambiar la violencia contra la mujer no encuentro nada tangible. Llevo años orando por eso y no creo que sea poco pero ¿que más?
Nuestra posición de sal y luz no deja de ser comprometedora (sal insípida y luz tenue). Nuestra posición de sanadores (aunque heridos como dijera Nouwen) se ve simplemente anulada. Sinceramente me da un poco de vergüenza el saber que no estoy haciendo nada, pero más vergüenza me da el no poder vislumbrar que hacer.
Como Iglesia somos responsables, sí pero creo que eso ya lo sabíamos. Me hubiera gustado plantear dos o tres soluciones, pero apenas intente pasarlas por el filtro realista me encontré que todas se quedaban atoradas, quizá señalar el error de la iglesia y me encontré señalando mi propia falla. ¿que hago? ¿que hacemos?

sábado, diciembre 30

La violencia, la iglesia, y la mujer

Trabajando en un refugio para mujeres y niños maltratados he hecho preguntas como ¿porqué ocurre esto? y ¿porqué la iglesia no hace nada? Sinceramente me rompe el corazón casi todos los días que vengo a trabajar. Al pasar el tiempo me he dado cuenta que sí hay algunos en la Iglesia que quieren ayudar. Sin embargo, me he puesto a pensar en que una de las razones que nos cuesta ayudar a las personas de “afuera” es que no queremos reconocer que tal vez es un problema de “adentro” también.

En Panamá de acuerdo al Informe Anual sobre Prácticas de Derechos Humanos en 2005 en Panamá “La violencia doméstica contra la mujer continuó siendo un grave problema. Se denuncian aproximadamente tres mil casos de violencia doméstica al año.” El trato de las mujeres es un problema y no es algo que mirando las estadísticas del país podemos imaginar no sea un problema en la iglesia también.

Lastimosamente, aunque somos criaturas nuevas en Cristo siempre vivimos en este mundo dañado y aunque Dios nos sigue transformando no se quedan atrás de una vez los males de la sociedad cuando conocemos a Cristo y cuando llegamos a la iglesia. Tal vez nos incomoda pensar que puedan haber mujeres en nuestras congregaciones que sufren o han sufrido de abuso en sus hogares. Si no queremos reconocer ese mal tal vez aceptaremos el problema que existe del abuso infantil.

El año pasado, “Para agosto, el Ministerio de Desarrollo Social había recibido 1,073 quejas con relación al abuso físico a niños… El ministerio recibió más de 35,000 llamadas, 14,038 principalmente relacionadas al abuso físico y 1,995 al abuso sexual.” En muchos casos no se denuncia el abuso porque los padres son los ejecutores o son cómplices en la violencia.” La negligencia es un problema y me he dado cuenta que esto ocurre porque los adultos no saben cuidarse a ellos mismos. En cada situación de abuso domestico normalmente se encuentran niños que están siendo afectados por la violencia que presencian (y más seguramente) viven.

¿Estamos dispuestos a ser luz en un mundo obscuro? ¿Cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a salir de nuestra zona de conforte y acercarnos a estas mujeres lastimadas y heridas? Existen organizaciones ya establecidas que pudiéramos ayudar. Por ejemplo, “El Centro de Apoyo a la Mujer Maltratada (CAMM) operó un refugio temporal para mujeres y niños maltratados financiado por donaciones privadas y dotado de personal voluntario.” ¿No sería excelente tener creyentes dispuestos a ofrecer su ayuda y el amor de Cristo en un contexto como ese?

Información encontrada en el Informe Anual sobre Prácticas de Derechos Humanos en 2005 en Panamá (Marzo 2006) http://panama.usembassy.gov/panama-esp/DerechosHumanos.html