miércoles, agosto 17
De Blacberrys que tienen personas.
jueves, julio 14
Como escoger una carrera en la universidad
“En retrospectiva, mi equipo y yo no estábamos interesados en seguir ninguna carrera en particular o en tener éxito en determinada industria. Queríamos lograr un cambio positivo en la vida de nuestros clientes; descubrimos nuestros talentos y construimos nuestras carreras mientras perseguíamos esa meta”
“Más que tratar de colocarte en buena posición para el futuro, aprovecha los años que te quedan en la universidad para evaluar dónde están tus verdaderos intereses y pasiones y busca la oportunidad de desarrollar aun más tus conocimientos y tus talentos.”
“Cuando entres en la fuerza de trabajo, recuerda estar alerta a todas las oportunidades, sin dejar de estar centrado en tus intereses. Tu pasión y tus conocimientos te ayudarán a encontrar el camino…y a triunfar.”
miércoles, mayo 4
Paz mundial y otros logros de cuarto grado
Una serie de eventos desafortunados.
sábado, abril 2
Día internacional del libro infantil
jueves, marzo 3
Un evento para abrirte la cabeza
miércoles, octubre 27
¿Aburrimiento o falta de creatividad?
¿Estamos desarollando una clutura “aburrida”? Yo pienso que el aburrimiento es un estado mental. Porque siempre hay alguna cosa que se pudiera crear aunque sea algo imaginario, algún lugar del paito que descubir or describir (si tu escape creativo es la escritura). Me parece que el “aburrimiento” es sintoma del cansancio cronico y de la falta del tiempo dedicado a la creatividad.
Sería interesante inspirarnos, en ese día de lluvia, en tantas anécdotas que escuchamos sobre ese tema en común en algunos hogares, y comenzar alguna campaña casera para los más tiernos de la casa. Nombrarla de algún modo, para crear más inspiración en ellos. “No dejes que te roben la niñez”, por ejemplo; hacer un cartel y pegarlo en la puerta de su habitación, aunque después nosotros mismos protestemos que el pegamento dañó la pintura de la puerta.
sábado, octubre 9
La Evolución de Calpurnia Tate
sábado, septiembre 11
Buses musicales.
Es extraordinario lo potente que es la mala música. Noel Coward

Quien haya viajado en autobús por la ciudad (o hacía la ciudad) de Panamá, sabe que el mote de “diablos rojos” no es en vano, ni una exageración. El clima de Panamá tan famoso por su inconsecuencia ayuda a la percepción de viajar en pequeñas “calderas infernales”.
El sol puede subir las temperaturas a niveles exagerados. Por suerte la brisa que entra con fuerza por las ventanas ayuda a sobrellevar el calor y la modorra que este conlleva. Algunas veces, sin embargo, llueve y entonces hay que cerrar ventanas y rogar a Dios porque los olores de personas cocinándose a fuego lento, la terrible humedad y el aire que empieza a viciarse, no nos cause un desmayo. Hay que rogar además, por si acaso, que las ruedas del bus aguanten.
Es terrible, ya lo sé, pero ¿qué se le va a hacer? Es la forma que uno tiene para moverse. Es cierto que es una vergüenza para un país como Panamá tener este ridículo sistema de transporte pero es lo que tenemos y mientras llega “el cambio” aprovechamos.
De modo que no escribo esto para quejarme del calor, o del mal estado de los buses, ni siquiera voy a quejarme de los tranques interminables. En cambio quiero quejarme un poco, porque soy así, de los pasajeros que día a día se desplazan utilizando estos medios de transporte.
Puedo quejarme de varias cosas: la basura que arrojan por la ventana o los asientos del bus rayados y rotos -¿qué no pueden llevar un libro para leer mientras viajan?- sin embargo tampoco voy a tocar esos temas. Hoy voy a quejarme específicamente de los celulares.
Ese aparatito del infierno ya hacía suficiente mal interrumpiendo conversaciones importantes o sirviendo como excusa para los maleducados. Entonces a algún ser maléfico se le ocurrió la genial idea de ponerle altoparlantes y música y allá van. Uno puede subirse en un autobús e ir escuchando un remix de regueton, bachata, salsa o cuanta locura se pueda imaginar. Me imagino que el altoparlante debe tener una que otra aplicación práctica sin embargo para mi, y estoy seguro que para varias personas más, se ha convertido en una molestia extra de viajar en autobús.
¿Soy intolerante? No lo creo, cada uno tiene derecho a escuchar la música que le venga en gana así como yo tengo derecho de pensar que no se puede estar muy bien de la mollera si se escucha cierto tipo de letras y melodías. Es más no tengo absolutamente nada en contra de que se coloquen sus audífonos y se intoxiquen hasta la saciedad. Pero lo que no tolero es que me obliguen a mí también a escuchar sus canciones, que todo el bus tenga que enterarse que ellos son los más “cool” porque escuchan al cantante del momento.
Cuando empecé a escribir esta entrada, hace algunos días, pensaba en que era posible que esta moda de usar la ropa apretada cortaba la circulación de la sangre y probablemente los jóvenes no podían pensar bien pues no les llegaba suficiente oxigeno al cerebro así que, vamos, estaban casi justificados. Sin embargo ayer me topé con un señor que bien podía ser mi padre o el padre de mi padre, con su celular y la bendita musiquita dale que te dale. ¡No hay derecho!
Pensaba en soluciones. Pensaba en que debería prohibirse ir con esos altoparlantes por allí. ¿se imaginan ustedes la reacción? ¡No hay derecho! ¡Intolerancia! ¡Tenemos derecho a escuchar la música que queramos! (¿cómo no? También tienen derecho a hacernos el viaje más miserable a todos los que no compartimos su selecto gusto musical) En fin aquello de que el respeto al derecho ajeno es la paz ha perdido sus dimensiones, de pronto el derecho ajeno incluye el fastidiarnos. No sé, No sé, solo quería desahogarme un rato, de todas maneras por más que me queje no van a cambiar las cosas. Más bien estoy pensando comprar un celular con “speakers” porque ¡me van a escuchar!
martes, agosto 31
Algo esta sucediendo en Panamá.

Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran. André Gide
El domingo concluyó la feria del libro de Panamá. Por primera vez se hace de manera anual y vaya que es una buena noticia para aquellos que tenemos que buscar y rebuscar para encontrar buenos libros. Podría decir algunas cosas que pudieron ser mejores, los precios por ejemplo, pero creo que es suficientemente bueno que durante cuatro días Panamá tenga una feria donde lo más importante son los libros y la palabra escrita.
Fui tres días y las tres veces regrese con una sonrisa de oreja a oreja, de esas que luego de un rato hace que te duelan los músculos de la cara. –Algo está pasando en Panamá- me decía Hannah con una sonrisa similar o quizá mucho más grande que la mía.
Y en definitiva habría que ser ciego para no darse cuenta de que los esfuerzos titánicos que han hecho otras personas antes que nosotros porque Panamá tenga un lugar en el mundo de los libros o viceversa.
Nos encontramos con escritores que orgullosos ofrecían sus autógrafos a quienes estuvieran interesados en sus libros. Al pasar a su lado no podías dejar de sentir un remix de emociones, emoción, porque en Panamá se está escribiendo cada vez más (La prensa de hoy dice que dos libros por día) un poco de envidia, porque ya quisiera uno haber concluido una obra y poder ofrecerla y esperanza pues algún día quizá algo de lo que uno escribe tendrá un lugar allí.
Nos encontramos con gente joven queriendo enfocar el periodismo de una nueva manera, ya era hora que algo así se hiciera en Panamá, con chicos que llegaban atraídos por la novedad u obligados por la escuela pero de todas maneras allí viendo cientos y cientos de libros que quizá por una portada interesante o por alguna película vista previamente le introduzca en el mundo de las letras, nunca se sabe.
Nos encontramos amigos, conocidos, escritores, periodistas, políticos, actores, presentadores todos interesados de una u otra forma en los libros. Algo está pasando en Panamá, es algo bueno, y definitivamente va depender de nosotros poder sacarle el mayor provecho a esta ola de cultura y amor por los libros que de poco empieza a tomar fuerza.
Algo está sucediendo en Panamá. Tiene que ver con los libros, con la palabra escrita, con la reflexión y eso, sinceramente, me hace feliz.
Ariel
miércoles, enero 27
Un tema muy complicado...
Obviamente, el rechazo le dolía a Jessica pero, no le quedaba otra opción que ignorarlos y seguir su camino a su escritorio solitario, soportando las burlas de sus compañeros. No todos la trataban así, algunos se daban cuenta que aunque ella era diferente a ellos, ella era una persona amable y fácil de tratar pero la mayoría temía las burlas de la mayoría así que no se relacionaban mucho con ella, no quería que se le pegara lo suyo (como si fuera una enfermedad) o que los demás los rechazaran también.
Esta vez, el profesor escuchó la burla de los compañeros y aunque el profesor no era religioso y se sentía incomodo con las personas religiosas no podía aceptar que sus estudiantes se trataran así. Cuando tuvo un momento libre llamó al chico que le había hecho la burla a un lado.
--¿Porqué le dijiste eso a Jessica? le preguntó.
--Pues, pues… el chico balbuceo un momento, --no sé, dijo.
--¿Te estabas burlando de ella porque es cristiana? Le preguntó el profesor seriamente.
--¡No! Replicó asustado por las preguntas del profesor.
--¿Qué querías decir con acusarla de ser “buenona”?
--¡Es que es cierto! Se cree la más buena…
--¿De verdad?
El chico se quedó callado y miró al piso.
--Pues, me parece que con la manera que le dices eso, sea cierto o no, acusarla de ser cristiana, le estas acusando de ser “tonta” o “estupida” ¿me equivoco?
Siguió callado.
--Aquí no usamos términos, sean ciertos o no, que tengan la intención de despreciar a otras personas. No quiero oír una burla más de ustedes. Ni una sola palabra que tome el significado de “tonto” o “estupido” para ustedes. No más.
Vivimos en un mundo en el cual nos dividimos en “minorías”, casi todos nos podemos identificar como una minoría excluida o una minoría que domina --pero es raro que no permanezcamos a alguna. Puede ser nuestra religión, nuestra orientación sexual, nuestra raza, nivel de educación, o nuestra situación económica. Es muy fácil sentir que somos los discriminados y tomamos esa posición como excusa para intentar aislar a otro grupo para que no nos sintamos tan impotentes. Desafortunadamente, aun después de tantas luchas por la igualdad actos de discriminación ocurren a diario alrededor del mundo.
Hace un tiempo, Ariel escribió en cuanto a unos comerciales que salieron en Internet que eran demasiado explicitas con su presentación del homosexualismo y los peligros del SIDA. Y de allí, los comentarios que llevaban aquellos videos eran igualmente perturbadores, el choque entre los que veían todo eso como pecado que los conducía al infierno y aquellos que veían a los cristianos como unos intolerantes como si los homosexuales se merecían un trato más especial que los demás. Y Ariel tomó eso y se fue por el lado de expresar que siente que el homosexualismo no es normal y que debía tener el derecho de sentirse incomodo con eso.
Muy bien. Solo quiero decir que el Cristianismo tampoco es normal. Todo lo que tenemos dentro de nosotros nos jala y impulsa en la otra dirección. Todo eso del amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y templanza tampoco es natural. Sería raro que alguien te dijera que no es bueno pero, hay muchas personas que se sentirían incómodos con que les digas que esas deberían ser características normales y aceptadas de todo el mundo. ¿No? Pero, los Cristianos saben eso y sienten la necesidad de predicar su mensaje con todas las replicas y dudas que les pongan y no es por ofender, es porque sinceramente lo creen. Dudo que la mayoría de las personas negarían la humanidad de los Cristianos, su derecho de vivir y existir pero muchos dirían que no les gusta que los Cristianos decidan cuales deberían ser sus normas morales, su manera de ver la vida, la sexualidad, o cualquiera otra cosa que se les ocurra.
Ariel hizo el comentario que “los homosexuales han tomado el control del mundo” y explicó que “hablar mal de un homosexual puede ser causal de despido en muchos países”. Pero yo me pregunto, ¿eso es discriminación? Me parece que “hablar mal” de cualquiera persona en cualquier lugar debería tener alguna consecuencia disciplinaria. Lo que me preocupa es que muchas veces los Cristianos también son culpables de sutilmente reemplazar el significado de la palabra “homosexual” con “idiota” o “estupido”. Por ejempo, la comparación que hizo con su reacción ante dos hombres besándose con una persona que escupe en la calle me pareció ofensiva. Yo he visto como con cristianos la escena con Jessica se repite pero con la persona recibiendo la burla siendo la persona acusada de ser homosexual. Muchas veces, no es que la persona es homosexual pero, en muchos ambientes, ser acusado de ser “homosexual” es una burla humillante, casi como ser llamado “idiota” o algo peor. Se escuchan murmullos y risas incomodas y se hace todo lo posible por confirmar que uno NO es homosexual. Con ese “reemplazo de significado” se desvalora la humanidad de la persona homosexual no importa cuantas veces se diga que se les reconoce su humanidad.
Mi punto es este, que la reacción del Cristiano ante el homosexualismo puede ser de incomodidad y no creer que es bueno. Está bien. Muchas personas se sienten igual con el Cristianismo. Pero, lo peligroso no es creer eso, pero de no reemplazar el significado del “homosexualismo” con otros significados como “tonto” “idiota” o “estupido”. Somos libres de expresar nuestras ideas pero NO somos libres de humillar a otras personas, en ningún contexto por ninguna razón. Yo creo que la libertad de la religión es muy importante, en algunas partes del mundo los Cristianos son perseguidos y creo que eso es algo que está mal en el mundo, pero también creo que está mal que las personas homosexuales también sean perseguidas y maltratadas en algunas partes del mundo. Supongo que me extraña que Ariel se sienta tan ofendido cuando, en realidad, lo anormal es ser Cristiano. Si los Cristianos también son la minoría, ¿es justo que ellos decidan para los demás las normas morales, la manera de ver la vida, la sexualidad, y cuantas cosas más?
lunes, enero 25
Soy un viejo

La razón de que admita mi vejez y me haya decidido a no discutir nunca más cuando alguien me llame viejo o anticuado proviene de mi reciente experiencia en un campamento de chicos (y chicas) de doce a quince años. Donde he podido palpar por mi mismo como los conceptos de moda, masculinidad, valor, caballerosidad y feminidad han dado paso a algo completamente diferente y es que ya nada es lo que era. Nunca fui una chica adolescente, pero sí que fui un chico y recuerdo aquellos años como algo genial, divertido y muy diferente a lo que es hoy en día.
Ya sé cuan anticuado puedo sonar, cuan fuera de onda y todo lo demás, por eso lo dijo sin miedo ni tapujos: me estoy volviendo viejo. por lo cual me propongo sin vergüenza hacer cosas correspondientes a mi edad, como leer un libro o practicar algún deporte, usar pantalones holgados y permitirme estar fuera de la moda, quizás no estaré en onda pero estaré tranquilo con mi conciencia, y eso ya es bastante.
Por eso tomando en cuenta lo dicho anteriormente, resuelvo que: nunca Usaré pantalones tan apretados que me haga parecer que en lugar de piernas me apoyo en dos chorizos con los cuales me las ingenio para caminar, no me "sacaré" las cejas por más que digan que da un tono "sexy", no dejaré que mis uñas crezcan más de lo necesario para rascarme (que es para eso que sirven)y mucho menos me preocupare si una o dos se quiebran en un juego de fútbol, no dejare que sean los demás quienes decidan por lo bueno y lo malo, no sera mi medida del éxito la aceptación del mundo y por último pero quizás más importante: Tendré valores inamovibles e inquebrantables que ni las muchas modas o las muchas presiones puedan cambiar, mi accionar se basara más en una reflexión que en un impulso y viviré al día, sí, pero teniendo en cuenta la eternidad.
En fin , no me hagan caso, como ven soy un viejo. Debo estar sufriendo demencia senil.
Ariel
lunes, noviembre 9
Los niños no eran así antes...

¿Sabes como la gente siempre dice "¡cuando yo era niño, no era así!"? La gente siempre recuerda que los niños se portaban bien, tenían más respeto, y prestaban más atención cuando ellos eran niños. Yo no sé si yo estoy de acuerdo. Supongo que en realidad no fui niña hace tanto tiempo pero, de todas maneras, yo recuerdo que cuando yo era niña mis amigos eran MUY tremendos. Recuerdo que teníamos una actividad para niños los viernes en la tarde dónde los niños llegaban a mi casa, jugábamos juegos, cantábamos, escuchábamos historias, y hacíamos manualidades. Yo recuerdo que cuando a mi me tocaba dirigir algo, casi me daba miedo porque los niños eran terribles. Ya ni me acuerdo como lograba captar su atención. Ellos eran niños de la ciudad en todos los sentidos.
Creo a pesar de que sí cambia la sociedad, tal vez la humanidad no cambia tanto. Somos personas capaces de mucha malicia y también de mucho bien. Yo recuerdo que como niña yo era muy inocente, o más bien ignorante, en que yo no me daba cuenta cuando los demás niños me trataban mal –pero la verdad es que a veces los niños eran muy malos los unos a los otros. Esa falta de respeto a los maestros y la maldad entre los niños es algo casi humano más que otra cosa. Pero, supongo que esa es la pregunta. ¿Cuánto del trato amable es algo que se aprende y cuanto es algo natural?
lunes, junio 22
Yo tengo algunos sueños o lo que aprendí de UP

Tengo varios días escribiendo en mi mente. No había permitido que las ideas iniciaran el largo viaje hasta mis dedos y pensaba extender aun más el tiempo sin embargo ayer (mi computadora tomó una larga ducha para la cual no fue fabricada) hice un pacto, si mi laptop encendía, me pondría hoy en la tarea de escribir sobre lo que anda rondando en mi mente hace días. Y pues aquí estoy, en mi laptop recién lavada (es Toshiba por si quieren saber la marca de las laptops resistentes al agua) intentando plasmar de una vez por todas esas ideas.
He estado pensando en cuanto a los sueños, las metas, los ideales, aquellas cosas que desde pequeño señalamos y decimos algún día yo seré… y que luego se convierte en la obsesión de nuestras vidas, muchos cambiamos nuestros sueños y metas según crecemos o según vamos descartando una que otra opción. Algunos soñamos en grande para luego pasar una vida luchando. Otros prefieren ser realistas e ir soñando conforme vayan apareciendo “cosas” en su vida. Algunos más les da por soñar disparatadamente. Y no voy a señalar de correcto o incorrecto ninguna de las formas de soñar, pues no es mi intención ni está dentro de mis capacidades.
Pero quiero señalar un error con el cual me identifico plenamente. Los sueños están allí para ser disfrutados no para ser sufridos. Algunos sueños implican largos periodos de tiempo, otros quedaran a un tris de realizarse, algunos nunca llegarán a cumplirse y otros morirán en la cuna. Sea cual sea el caso, los sueños deben ser disfrutados aun en ese terrible periodo de transición en el cual el mundo entero y el cosmos parece conspirar en nuestra contra.
Quizás debí empezar este escrito señalando que hace algunos días vi UP una película que no tiene desperdicio, seas un soñador o no. Es divertida, entretenida y sobre todo aleccionadora. No quiero adelantar nada de la trama pues aunque Pixar no me paga un centavo por hacerle publicidad, espero quieras verla y vislumbres a lo que me refiero cuando digo que los sueños están para ser disfrutados y no sufridos.
Mi vida está llena de sueños, la gran mayoría de ellos en el largo proceso de llegar a hacerse realidad. Suelo desesperarme pues a veces no veo la forma suelo tentarme con darme por rendido, con intentar otra cosa, con dejar de luchar. Pero he tomado la decisión de disfrutar tanto de mis sueños como del sinuoso camino que me lleva hasta ellos (si he de llegar) he decidido que daré lo mejor de mi (al final es todo lo que puedo hacer) y los sueños se irán cumpliendo por si solos y si no se llegan a cumplir igual disfrutaré el intento, sonreiré porque tengo un sueño y nunca más maldeciré para mis adentros por sentirme tan lejos de lo que más quiero. Voy a disfrutar mi sueño y no a sufrirlos. Al menos haré el intento =)
Ariel
P.D. ¿Este tipo de escrito lleva P.D.? realmente no lo sé, lo que quería aclarar es que quizás este post es un poco más “personal” de lo que acostumbro escribir aquí, ocurre que este post nació como un e-mail pero sufrió una metamorfosis en el camino y terminó convertido en lo que aquí ven. Valga la aclaración.
viernes, octubre 31
¡Todos a la esquina!
Sí, una vez más voy a recalar en la bendita educación (lo de bendita viene siendo así como una ironía) El día de ayer me toco que leer en los periódicos que una vez Panamá es catalogada entre los países con peor educación. 16 países latino americanos fueron evaluados en los niveles de primaria. Matemática y Español era la prueba. Panamá quedo de numero 15 superando solamente a República Dominicana. Menudo consuelo, ambos paises merecemos ir al rincon de los castigados.
Allí no acaba todo, sino que de los 16 países estudiados Panamá es el que más "invierte en educación" con seiscientos y tanto de millones anuales para tal fin. Esos millones definitivamente no se vieron reflejados en los estudios pues Nicaragua y El Salvador con presupuesto por mucho inferiores al del Panamá quedaron por encima de él.
Ya sé que no es una competencia de que niño sabe conjugar mejor los verbos o hacer divisiones. Es más no soy ni siquiera amante de este tipo de estudios y los que me conocen saben cuanto me repelen las frases como "Un estudio dice que tal país es bla bla bla..." estudios condicionados digo, subjetivos, habrá que verlo. Sin embargo yo no tengo dudas en cuanto que la educación de Panamá es malisima. Yo soy un estudiante más del sistema.
Ya lo dije hace poco cuando me enoje porque el menosprecio hacia la poesía, en Panamá nos interesa más sumar (en la practica) muchos billetes de los verdes. Para que perder el tiempo leyendo un libro, cuando se puede estar ganando unos buenos dolares. ¡Que la vida esta cara! y para mantener el celular de quinientos dolares (pagado a cuotas mensuales) el cable, el Internet, el carro y el aire acondicionado, hay que partirse el lomo y para estudiar no queda tiempo. Mucho menos para perder el tiempo leyendo (y encima de eso gastar dinero comprando libros) tonterías como aquella del tipo que quería pelear con molino creyendo que se trataba de gigantes.
Y bueno, llego la hora fatídica. Señalar culpables. ¿Por donde empezamos? ¿Profesores? ¿Estudiantes? ¿Padres? ¿El sistema? ¿Ministerio de educación? Yo no sé. Me gustaría saberlo para por lo menos poder mirar mal a alguien y señalarlo como el culpable pues no puedo evitar esa extraña sensación de que yo también tengo algo de culpa porque podría estar haciendo más.
8% de crecimiento anual, y ¿Cual es el porcentaje de muchachitos que pasan al siguiente grado sabiendo apenas que su ma-má los a-ma y su pa-pá to-ma la pi-pa? Urge hacer algo. Podría escribir paginas enteras hablando aun más sobre la educación universitaria, pero esa aun no la evalúan, estoy seguro que cuando lo hagan sera otro chasco. Vendré entonces de nuevo yo con la misma necedad y terminare igual que ahora preguntándome ¿Qué hacemos? ¿Qué hago yo?
viernes, octubre 10
"La era del fútbol"

Mezclar fútbol y literatura no es tan extraño en estos días. Pero mezclar filosofía, sociología, política y fútbol si resulta un poco más exótico. Hace unos días terminé la lectura de "La era del fútbol". Este libro, escrito por un intelectual argentino, se encarga de desnudar al completo las falencias de nuestra sociedad a través de una pelota golpeada por 22 sujetos en pantalones cortos.
El fútbol es más que un deporte señala, es un espejo de nuestra sociedad. A pesar de que en un principio la declaración me pareció bastante exagerada, con la lectura del libro fui descubriendo aspectos que si bien es cierto están al descubierto para todos, muy pocas son las personas que se detienen a reflexionar en cuanto a ello.
Sebrelli apunta de manera directa, la relajación de la moral de la sociedad. Durante 90 minutos, los valores morales se suspenden y lo único importa es ganar, no importa si esto se consigue engañando al arbitro, o golpeando al rival. El autor apunto como muchas veces nos encontramos a nosotros mismos deseando que nuestro equipo no se castigado por alguna jugada ilegal, y muchas veces hasta justificandolo. ¿Doble moral? ¿Relativismo? Se podría decir que es solamente un juego, de no ser que vemos los mismos males en nuestros gobiernos, pueblos, universidades, países y el mundo entero.
El autor hace una importante analogía entre fútbol y religión. Señala como el fútbol esta lleno de elementos místicos similares a los de las antiguas religiones paganas. Un templo, un estadio, dioses o semi-dioses, jugadores llamados dioses, ritos y cánticos, el canto de las barras en los estadios, rituales y superstición, amuletos. La similitud es sorprendente, quizás demasiado sorprendente como para se pasada por alto.
Sebrelli concluye que el fútbol puede desaparecer en cualquier momento como lo hizo el circo romano o las olimpiadas en su momento. Sin embargo también apunta que podría quedarse para siempre sumiendo a las personas en una dependecia enfermiza. El autor dice: "No importa si no lees, o si no sabes nada de política, lo que queremos saber es si vas a Boca o a River" Aquellos que nos movemos en círculos seculares y cotidianos (sobre todo los varones, aunque ahora las chicas no escapan de esa realidad) sabemos que si no sabemos el resultado de los juegos del fin de semana, no tendremos tema de conversación para el lunes por la mañana (ni el martes, ni el miércoles).
Juan José apunta además: "Se alegará que estamos exagerando, que al fin se trata tan sólo de un entretenimiento inocente, pero no lo es: por una mera diversión nadie desea la muerte del adversario, y en algunos casos aun lo mata, ni se suicida, ni muere de un infarto, ni cae en depresión a causa de la derrota -todo lo cual suele ocurrir con bastante frecuencia- si en algún momento otros entretenimientos inocentes como el ping-pong o la filatelia adquirieran las características de obsesión colectiva que tiene el fútbol, habría que señalarlos también como gérmenes totalitarios"
Luego de leer un libro así, cualquier fanático o simpatizante del fútbol deberá evaluarse. Si bien es cierto, nunca he deseado matar a alguien o siquiera pensado en suicidarme por un juego, habrá que admitir que a ratos le he dado muchisima más importancia que la que tiene. No he llorado, pero he estado al borde de las lágrimas. No creo que hay que descartar el fútbol, pero si habrá que tomarlo con pinzas como todo en esta vida.
Conclusiones no puedo dar. yo mismo estoy asimilando tantos golpes en las 346 paginas que abarca el libro. Que leas el libro es lo más acertado que puedas decir y que tú mismo saques tu conclusión sobre esta "era del fútbol" que estamos viviendo.
Ariel
domingo, septiembre 21
niñez perpetua
La idea es que los niños siguen siendo niños hasta que ya se hayan convertido en jóvenes y pues uno no realmente tiene las responsabilidades de adulto hasta algún momento después de los veinte y tanto años. ¿Qué está pasando en esta etapa de supuesta preparación para la vida de adulto? Pues, en esa etapa de 'adolecentes'/'pre-jovenes' (o teen-agers) se les está enseñando a los muchachos y muchachas a vivir sin responsabilidad alguna. El valor más alto es la diversión y pocos, pocos, les toca realmente trabajar o por lo menos participar en el mantenimiento de la vida familiar.
(Eso lo digo obviamente como el extremo que se está volviendo más y más la regla general, porque debo reconocer que muchos de mis amigos vinieron de hogares o lugares en los cuales tuvieron que trabajar y o participar por lo menos en la vida familiar.)
Pero, volviendo al punto... ¿estamos malgastando toda una etapa de las vidas de las personas? ¿Qué va a suceder cuando jóvenes quienes no han aprendido a administrar su tiempo y dinero o respetar la propiedad y el tiempo de las demás personas entren en posiciones de liderazgo y poder en la sociedad? ¿Seguiremos en lo mismo de siempre? ¿Cómo vamos a convertirnos en una sociedad que valora el trabajo y no lo ve como algo para los menos privilegiados? ¿Como vamos a convertirnos en una sociedad que aprovecha el tiempo para hacer el bien en vez de una que ve el tiempo como algo para pasar sin motivo alguno? ¿Cómo vamos a convertirnos en una sociedad en el cual los individuos reconocen que sus acciones tienen un impacto en la comunidad en general?
miércoles, agosto 6
Prefiero confiar.
jueves, junio 12
chicos y escritores
Me gustaría formar una organización que se dedicara a promover amor por la cultura

Parte de este sueño es que por medio de la escritura pudiéramos enseñarle a los niños y jóvenes a ser personas que prestan atención a lo que les rodea y por medio de ese ejercicio que se convertían en personas más atentas a la dignidad de las personas que les rodean pero también que entiendan el valor de los recursos naturales que muchas veces abusamos. Es una idea que aun estoy pensando como hacerlo practico y real.

¿Quienes están haciendo cosas parecidas en Panamá? ¿Como pudieramos trabajar con las escuelas, la universidad, los periodicos, las iglesias etc. para formar algo así? Si tiene alguna idea porfavor dejen un commentario o mandenme un e-mail.
Otros sitio interesante:
Asociación Juvenil de Escritores [Tendremos que aprender de lo que les pasó a este grupo que tenía una buena idea pero no resultó economicamente.]
HiperBarrio [Este es un sitio que usa el internet para promover la escritura. Me encanta la idea.]