Mostrando entradas con la etiqueta Imagenes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Imagenes. Mostrar todas las entradas

miércoles, marzo 16

Un fin de semana en Quito...

Mariqui, Hannah, y Ariel

La semana pasada tuve la oportunidad de viajar a Quito, Ecuador en un viaje del trabajo para ir a una conferencia internacional de maestros (que fue muy buena por cierto y tendré que contar algunas de las cosas que me han dejado pensando de la conferencia) pero en este post quiero contar un poco de la experiencia en Quito.

Basílica del Voto Nacional
Sinceramente yo no sabía casi nada de Ecuador antes de ir.  Cuando llegué, me vino a recoger nuestra amiga Mariqui, y me llevó de una vez a lo que puede ser el sitio turístico más conocido de Ecuador "La Mitad del Mundo".  Fue bueno y fue interesante entrar en el pequeño museo que tienen allí que habla sobre todas las distintas culturas representadas en Ecuador, ¡son un montón!  Empezó a llover y de una vez sentí un frío sorprendente, no tenía idea de que tan frío iba a ser. 


Lo que más me gustó fue la parte Colonial de la ciudad, es tan impresionante que en 1978, Quito fue declarado por la UNESCO "Patrimonio Cultural de la Humanidad".  La vista (cuando no está cubierta en niebla) desde la ciudad es hermosa de los volcanes Pichincha, Antizana, Cotopaxi, y Cayambe.  El día antes de regresar subimos al Pichinca en un teleférico.  Fué divertido porque en la subida tuvimos una vista buenísima de la ciudad aunque cuando llegamos arriba ya estaba totalmente envuelto en nubes y ¡hacía frío!

Hasta la vuelta, Señor
En la parte Colonial de la ciudad que data de la época de la conquista española alrededor del año 1534 se encuentran todo tipo de Iglesias, museos, y restaurantes.  Me encantó el ambiente.  Al caminar por las calles de piedra, sentías que estabas en un lugar lleno de historia e historias.   Entramos en una tienda de libros usados, probamos el helado de paila, vimos un poco de teatro callejero, y comimos en un restaurante buenísimo llamado "Hasta la vuelta, Señor".


Mariqui, Pepe, Hannah y Ariel

Subimos a la torre principal de la Basílica del Voto Nacional del cual se tiene una fantástica vista de la ciudad y las montañas que la rodean.  Algo curioso de la Basílica son las gárgolas que en vez de ser gárgolas tradicionales son reptiles y animales de las islas Galápagos.  Pasamos por la Catedral Metropolitana que quedaba en la misma plaza de la Presidencia aunque no nos alcanzó el tiempo para entrar allí, pudimos entrar y dimos un pequeño tour.   Entramos a la Iglesia de La Compañía que estaba totalmente cubierta en oro por dentro, sumamente hermoso.  Caminamos por la plaza en la que quedaba la Iglesia de San Francisco y aunque no pude entrar me contaron la leyenda de su construcción que involucraba a un constructor que vendió su alma al Diablo para construir el atrio, pero que al final fue rescatado cuando le pidió ayuda a la virgen.


Helado de paila
En fin, Quito me encantó.  Entre los detalles que más me gustaron de Quito eran la abundancia de flores, todos los museos (que por cierto quedé sin visitar la mayoría por falta de tiempo), y los restaurantes con mucha personalidad.  ¡Cuanto me gustaría volver para explorar un poco más!

martes, octubre 26

miércoles, octubre 20

Tener la imaginación para ser humano

A mi me fascina el arte. Admiro los artistas también. Tengo una apreciación muy grande por el poder que tiene el arte para llamar la atención a los temas más difíciles.  Me inspiran las preguntas, la belleza, y la humanidad que surgen de los proyectos de artistas alrededor del mundo. 

También me fascina la literatura. Me gusta por muchas de las mismas razones, porque en ella uno puede preguntar, dudar, reír, y llorar como un ser humano. Ayuda a desarrollar esa imaginación necesaria para identificarte con otras personas. Ayuda a crear una conciencia que te hace reconocer que no estás aquí en este planeta sólo para lograr tus propias metas y cumplir tus propias necesidades, más bien para ser verdaderamente humano, tendrás que enfrentarte con la parte más cruel de la humanidad e identificarte con las personas que más menospreciadas. 

Hoy leí en cuanto al ganador del premio TED de este año. Es un artista que lleva el nombre JR y ha hecho exposiciones a gran escala alrededor del mundo. Tomaba fotografías de personas del “gueto” en París y las pegaba en las áreas más prosperas de la ciudad. Obligándole a las personas a enfrentarse con esa otra cara de su ciudad, personas igual que ellos, que tienen nombre y sentimientos así como ellos. 

Después, en Israel trabajó en un proyecto dónde tomo fotografías de israelís y palestinos y después los pegó “cara a cara” en diferentes partes de los dos lados del conflicto. ¡Imagínense! La fuerza de la imagen que te hace detenerte y pensar ¿qué estamos haciendo? ¿Cuándo dejamos de tratar a otros seres humanos con la dignidad que nosotros pensamos que merecemos? Hizo un proyecto similar llamado “Mujeres son Héroes” en Cambodia y Kenya dónde pegaba imágenes de mujeres en lugares inesperados, en casas, baúles de trenes, camiones, etc. De alguna manera creando una dignidad para estas mujeres en una sociedad dónde muchas veces se menosprecian. 

Lo interesante es que JR dice que su meta no es cambiar el mundo, está satisfecho con ver una sonrisa en la cara de las personas con las que logra encontrarse al realizar este tipo de trabajo. Creo que es poderoso esto, porque una de las maneras que podemos tener un impacto poderoso en los lugares dónde estamos es conocer a las personas que nos rodean, relaciones verdaderas son poderosas. Relaciones con estudiantes, vecinos, compañeros, o sencillamente las personas que nos cruzamos todos los días. Tener la imaginación necesaria para ver la humanidad en el otro, es uno de las maneras más poderosas de redimir una parte de este mundo tan dañado.

lunes, septiembre 20

Otra de Buses.


"Toma las cosas por el lado bueno" Thomas Jefferson

Hace algunas semanas escribí sobre la triste realidad de nuestro transporte público. Sin embargo me tocó aprender hace apenas unos días que inclusive en la peor de las crisis y situaciones se puede sacar algo bueno e interesante y en más de una ocasión vamos a necesitar que alguien nos preste su cosmovisión para ver lo bueno donde solo veíamos lo malo.

Viajaba yo en uno de esos buses semi-destartalados donde el olor a gasolina y el constante traqueteo de su carrocería son parte no negociable del viaje. Por supuesto había uno que otro chico que insistía en demostrarnos sus excelentes gustos musicales y una que otra conversación.

Lo confieso: me gusta escuchar las conversaciones en los buses. Los comentarios políticos a veces desatinados a veces acertados, los problemas que tiene el tipo que va sentado cinco puestos adelante y suda copiosamente mientras le cuenta a su compañero de asiento como es que el carro tiene cinco meses en el taller y aun no saben lo que anda mal. Las bravuconadas de algún chico intentando impresionar a la chica de turno o simplemente las preguntas que le hace un niño, harto de curiosidad, al papá sobre el funcionamiento de los barcos, del puente, del bus, del mundo.

Hace unos días moviéndome de un punto a otro, escuche de casualidad la conversación que un hombre tenía con su vecina quizá, no sé exactamente quién era. Le comentaba sobre su reciente experiencia en los Estados Unidos de Norteamérica, le decía que había estado viajando por diferentes estados algunos más fríos que otros, algunos más calientes que el mismísimo Panamá a pleno medio día, grandes, pequeños, turísticos y no, había tardado más o menos tres años en aquella aventura y hace algunos meses por fin había regresado a Panamá.

-Tú no vas a creer lo que más yo extrañaba allá- dijo el sujeto con esa manía que tenemos los panameños de derrochar pronombres donde sí van y donde no.

-¿Qué?- preguntó la mujer después de una breve pausa en la que pensé que si ella no se lo preguntaba se lo iba a preguntar yo.

-No me vas a creer- insistió el tipo haciendo aun más grande el misterio. –Extrañaba los buses- dijo finalmente –extrañaba la cercanía de la gente, extrañaba que la gente me mirara, ¡allá la gente ni te mira! Todos van en su mundo- y empezó a contarle sobre cómo le tocaba viajar por horas en las rapidísimas “High way” sin un alma con quien conversar. Como al subirse a un autobús o al metro nadie se volteaba a verlo y nadie le importaba.

-Aquí la gente te mira- decía- te habla, hasta los vendedores; no me vas a creer pero apenas llegué al aeropuerto le di mis maletas a la familia y me subí en un bus, es que uno no sabe lo que es estar sólo hasta que estas sólo entre un montón de gente-

Siguieron conversando sobre muchísimas cosas que él había aprendido en su viaje. Yo me bajé unas cuantas paradas después y al bajar di un gracias sincero al chofer que me respondió con un “cómo no” sincero también. Me bajé feliz de tener por algunos minutos la cosmovisión de otra persona que veía los buses como una oportunidad de contacto humano, esos mismos buses de los que tanto nos quejamos.

Después de eso veo los buses de una manera diferente. Siguen siendo incómodos, siguen provocándome dolor de cabeza y nauseas cuando llueve y hay que cerrar ventanas, pero también son como una gran sala donde nos sentamos panameños y extranjeros, grandes y chicos, a contar nuestras experiencias, a pasar nuestra vida de un punto a otro y a veces a escuchar conversaciones que nos recuerdan que las cosas no son tan malas como parecen y que aun en la más oscura de las situaciones si miras bien encontraras razones para sonreír.

jueves, septiembre 16

Yo también leí Twilight

"La mejor defensa contra la mala literatura es una experiencia plena de la buena; así como para protegerse de los bribones es mucho más eficaz intimar realmente con personas honestas que desconfiar por principio de todo el mundo." C.S. Lewis

Hay diversas razones para evitar un tema. Una de esas razones podría ser escaso conocimiento en cuanto al tópico, otra podría ser falta de valor para asumir las consecuencias de tener una postura, pereza de escribir al respecto o simplemente creer que es un tema gastado del cual no vale la pena decir nada más pues las posturas están tomadas y los candados asegurados.

Una brutal combinación de todas me ha llevado a aplazar y aplazar este escrito. Pero sí, aunque me avergüenza decirlo yo también leí la saga de Crepúsculo (Twilight), casi completa. Y desde entonces vengo mordiéndome la lengua (y/o los dedos) por comentar lo que pienso sobre ella. No es que me avergüence el haber perdido horas de lectura –no creo que haya horas invertidas en la lectura que sean perdida- pues cuando uno tiene sueño opiáceos de llegar a escribir, todo lo que lee le sirve para aprender lo que se debe y lo que no se debe hacer en el oficio. Sin embargo tampoco es un orgullo anexar esta rara colección a los libros que he leído.

Además que tengo esa manía de llevar la contraria de señalar que no todo es tan blanco y negro como parece, de intentar sacarle algo bueno al asunto. Lamentablemente Twilight no tiene un colmillo que lo salve. Pese a mis intentos de salir como paladín acusando a aquellos que señalan sin leer o conocer, lamentó profundamente haberme visto envuelto en ese tórrido romance entre un mutante chupa sangre y una adolescente absolutamente falta de convicciones que divide su corazón entre un hombre lobo y un vampiro.

Y vamos aclarando algunas cosas: no digo esto por envidia. No envidio a la autora que se ha asegurado la vida, al menos en el sentido monetario, vendiéndole ilusiones a las chicas que ahora sueñan con encontrarse con su vampiro –colmillos incluidos- y tampoco envidió a Edward Cullen (personaje principal de la serie) un hombre con esas características sólo existe en las caricaturas, las películas, o las novelas rosas de monstruos. Yo pese a mis defectos soy un ser real.

Mi escrito nace más bien de la indignación. Del ver a las chicas deformar sus expectativas y sus deseos por una novela que no vale el papel en la cual está impresa, de ver a chicos queriendo parecer vampiros para resultarle atractivo a las chicas, de imaginar como el pobre Dracula ha de revolcarse en su tumba ante la idea de que lo han hecho un chico Emo con tendencias suicidas y de que ahora las mujeres en vez de gritar al verlo salen corriendo a tirarse en sus brazos; a eso se le llama devaluación.

En fin yo leí los libros, conocí a los personajes y sinceramente aun no entiendo como pueden hacer un montón de películas con tan poco material, con tan poca historia. Otros libros mucho mejor llevados como “Una serie de eventos desafortunados” son resumidos todos en una triste película, hay que ver cómo es que andamos de cabeza.

En fin si algo rescatable hay del boom de estos vampiros es que chicas que en su vida han pisado una librería se acercan para hojear el libro y quien sabe hasta comprarlo, ojala que de esa lectura básica y triste pasen a mejores cosas, quién sabe, Víctor Hugo, Dostovesky o inclusive Harry Potter que al lado de esta serie de novelas bien podría ser candidato al nobel de literatura.

En fin, así lo veo yo, quien sabe podría estar equivocado.

viernes, mayo 14

Apartehid religioso (la otra parte)


Tenemos bastante religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos.
Jonathan Swift


Después de haber escrito aquello de Apartheid sexual, fueron diversas las opiniones que recibí, algunos estuvieron de acuerdo conmigo otros me dijeron: tienes razón pero…
Otros simplemente estuvieron en desacuerdo conmigo y algunos más me trataron de poco tolerante. Total; nada nuevo. No voy a entrar en aquel tema de nuevo, por lo menos no ahora, sin embargo me gustaría escribir sobre algo similar.

Vivimos en un mundo con libertad de culto. Lo cual la genial y siempre actualizada Wikipedia define como: es un derecho fundamental que se refiere a la opción de cada ser humano de elegir libremente su religión, de no elegir ninguna (irreligión), o de no creer o validar la existencia de un Dios (ateísmo y agnosticismo) y poder ejercer dicha creencia públicamente, sin ser víctima de opresión, discriminación o intento de cambiarla

En pocas y breves palabras puedo creer lo que sea y dejar de creer lo que quiera también. Lo cual más que válido es inclusive lógico pues no podemos forzar a nadie a cambiar de convicciones o creencias. Respetar las creencias de los demás suele ser un tema bastante delicado, pues algunas veces es difícil establecer límites de donde empiezan mis derechos y donde empiezan los de mi vecino.

Como cristianos tenemos extrañas maneras de reaccionar ante esta realidad. Somos en realidad una religión (nunca me ha gustado tratar el cristianismo como “una religión” pero habrá que admitir que nos comportamos de esa forma) poco tolerante e inclusive amenazadora. Señalamos a diestra y siniestra. A los borrachos, a los drogadictos, a los homosexuales y a los fornicarios, a los corruptos, los mentirosos e inclusive a los otros grupos religiosos.

No quiero ser mal interpretado. Creo en el cristianismo. Soy cristiano. Pero es ese mismo hecho, el de ser cristiano, el que me ha llevado a analizar la forma en la que hacemos las cosas y el por que de ellas. Creo que una cosa es señalar las cosas que están mal, llamar al pecado por su nombre y reaccionar con la justa indignación cuando las cosas se hacen de manera incorrecta.

Creo por otro lado que no hemos sabido cómo hacerlo a través de siglos y parecemos el personaje de la nariz respingona que mira a todos por debajo del hombro y se cree absolutamente mejor que todos. Y señalamos, demandamos e inclusive algunas veces ofendemos a nuestro prójimo en el afán desesperado de erradicar el pecado. Misión a la que por cierto no hemos sido llamados.

Además hemos desarrollado cierto delirio de persecución en el cual vemos una amenaza detrás de cada esquina. Y así en vez de aprovechar la libertad de culto, situación que habría encantado a los primeros cristianos, nos afanamos en encontrar complots, desprecios e intimidaciones donde no las hay. Desde las reacciones extremas a libros como Harry Potter o El código Da Vinci pasando por aquellas protestas donde se insulta y se manda al infierno a la humanidad.

No creo tampoco que debamos ser tontos y recibir con brazos abiertos cualquier corriente, sin embargo creo que es deber fundamental examinarlo todo y retener lo bueno. Que no podemos censurar basándonos en lo que dijo alguien más. Y no podemos ser hipócritas de señalar la paja en el ojo ajeno si ver nuestras propias vigas. No podemos censurar las conductas "inmorales" cuando nosotros mismos nos recreamos en ella en la televisión o en el internet.

No creo que nuestra función sea simplemente censurar sin usar el intelecto. Me suena más algo aquello de poner la otra mejilla, de caminar la milla extra y amar al prójimo. No me excluyo del problema, bien sé que soy parte de él, Tampoco tengo soluciones, tengo un par de ideas pero serían largas de escribir en este blog, solo tengo la certeza de que hay algo más y de que algunas cosas las estamos haciendo mal. Solo tenía esto rondando en la cabeza y debía desembocar en algún lugar.

martes, marzo 2

Precious


Precious es una película que tiene muchas formas de verse. Aun no decido si realmente me ha gustado o simplemente me ha chocado con una realidad a la que suelo cerrar los ojos. No estoy seguro si me he identificado con su personaje principal o más bien he sentido un poco de lastima e impotencia. Como sea no creo que haya desperdicio en sentarse y verla.

No quiero adelantar nada sobre la trama pues creo que de ese modo perdería impacto, sin embargo creo que puedo mencionar algunos puntos sobresalientes (al menos para mi) una cosa que me impacto y me gusto realmente es el papel que juega la palabra escrita en todo el desarrollo de la trama, el leer y escribir como fuentes de liberación y de poder es simplemente algo con lo que me identifico plenamente. Leer y escribir es un privilegio tan grande que no hay forma de describirlo, es una lastima ver como muchas veces lo damos por una bendición sentada y no agradecemos por ella.

Al salir del cine un amigo me comentó: -Hay que ver cuan mal agradecidos somos, uno se queja y se queja y definitivamente la vida es preciosa- creo que al final el captó gran parte del mensaje de la película, la vida es incierta y muchas veces incontrolable, no tenemos control de un gran porcentaje de las cosas que nos ocurren, sin embargo eso no le quita a la vida su hermosura, su grandeza y no por estar oscuro y triste la vida deja de ser preciosa.

Los sueños, la escritura, la lectura, la educación, los prejuicios, la autoestima se amalgaman en esta película haciéndola ciertamente diferente y retadora por muchos lados. La temática es fuerte y la película si bien no es "cruda" tampoco esta cocida del todo.

La vida es preciosa a pesar del ser humano y la vida es preciosa porque la tiene el ser humano, una paradoja que definitivamente tendremos por el resto de nuestras vidas. Si me preguntan si deben verla les diría que definitivamente sí.

Ariel

domingo, abril 1

La magia de la lectura

Yo confieso que soy una de las personas menos aficionadas al cine que conozco. No es que no me guste una película bien hecha, sólo es que me gusta leer más, mucho, mucho, más. Creo como dice Ariel, en general, que todos deberíamos leer "el libro" antes de ver la película (especialmente si es una obra clásica) porque, cuando ves la película antes de leer el libro pierdes una gran parte de la magia de la historia. (Y especialmente cuando cambian la historia en la pelicula.) Parte de la magia de leer un libro por uno mismo es que uno se imagina que apariencia tiene la hermosa princesa y como serían los ojos del príncipe azul. Cuando uno siempre mira películas ese aspecto de la imaginación es robada y nos volvemos personas sin imaginación.

No niego que las películas y el cine son los que cuentan las historias de nuestra generación y que nos hemos vuelto una generación estimulada por lo visual. Creo que por no frecuentar el cine, ni ver muchas películas aun soy sensitiva a el mensaje que puede enviar una película. Y me gusta eso. Nunca quiero volverme insensible o estar inmunizada al sufrimiento, felicidad, o cualquier otro sentimiento humano que describe una película. Por eso, creo que seguiré siendo caprichosa en lo que decido mirar en el cine. Pero, de todas maneras creo que todos deberíamos descubrir el hermoso romance que es la lectura. Yo soy una perpetua enamorada mirándole fijamente a las paginas del libro que estoy leyendo por horas, en silencio... es tan romántico.

Quiero terminar citando a un autor Panameño que expresa porque la lectura es tan hermosa:

Un libro no te llena el vientre si tienes hambre, pero sí te dice cómo podrás llenarlo; un libro no te hace inmune a las armas de la violencia, pero hace que tu corazón no sea violento; un libro no te hace rico, pero te hace sentir como si lo fueras, además de darte la libertad que te niegan las riquezas materiales; un libro no te hace famoso, pero te permite reírte de la fatuidad que nimba a algunos famosos; un libro no elimina a las drogas, pero sí elimina la necesidad de ellas; un libro no hace la paz, pero te enseña a vivir en paz; un libro no es dios, pero te deja hablar con Dios.
--Ariel Barría Alvarado

viernes, enero 19

Anestesia para los ojos... (Ojos que ven y corazón que ni siente)


"Quiero que escribas tus reacciones ante esta foto" Hannah, me acababa de enviar el mensaje con lo que debía ser nuestros siguiente tema en contrapunto. ¿Mi reacción? La foto parecía simplemente una más de tantas que había visto. Espere una semana... fue en vano nunca reaccione. Sinceramente pensé escribir dos o tres mentiras de cuanto me indignaba esa imagen, cuanto me hacia hervir la sangre y lo injusto que me parecía que nuestros países tuvieran gastos tan superfluos mientras esta gente no tenia casa. Pero como dije al principio mentiría si dijera que pensé así.

Vivimos en un mundo gráfico en su totalidad. Desde la ejecución de Sadam Hussein, hasta el ultimo gol de Ronaldinho nuestro mundo esta pendiente de las imagenes. Aquel que se invento la frase "Una imagen vale más que mil palabras" quizás nunca imagino cuanto caso le haríamos todos. Pero en un dos por tres el mundo pareció desbocarse a usar las imagenes y más imagenes y otro tanto más de imagenes. Hasta el punto que nos cauterizaron. (Por lo menos a mi)

Me detuve a pensar luego ¿como debí haber reaccionado? debí haber llorado, debí haber orado, debí haber buscado una manera de ayudar. No lo hice sin embargo, solo pensé ¿Reacción? me duele mucho, por mi y por saber que soy parte de otro tanto más que como yo quedara sin reacción. Me duele por pensar que mis ojos están cauterizados ante el dolor. Porque se han acostumbrado a ver pixels y colores y no personas sufriendo.

Personas con nombre y apellido, con sueños, con necesidades, con dolores y posiblemente con metas, personas que necesitan amor como tu o como yo, personas que necesitan saber de Dios. En un punto de nuestra historia la globlalización nos inmunizo, de repente si alguien moría en Japón, nosotros lo sabíamos en Panamá en un dos por tres y teníamos imagenes al respecto.

El terrible 11 de septiembre del 2001, todos lo vimos y tuvimos imagenes de todo lo que estaba aconteciendo desde la comodidad de nuestra sala, posiblemente mientras almorzábamos. contemplamos al principio con terror aquellas dos naves estrellándose contra las torres, un par de años después, podemos ver esas imagenes con mucha más tranquilidad, se hacen películas, se cuentas chistes. Una vez más estamos inmunizados.

No es que este en contra de la información. Me encanta estar informado e inclusive algunas veces presumo de eso. pero ¿a que precio? ¿a la cauterización de mis ojos? Debo ser más conciente, eso lo sé. Ahora me detengo ante cada imagen y procuro levantar una oración en mi corazón, por esa gente que sufrió en ese momento y que posiblemente sigue sufriendo, por nuestro mundo anestesiado que ya no siente nada ante el dolor ajeno impreso en una hoja o en un montón de pixels. ¿que sientes tu al ver la foto? Mi oración es que sientas lo que ahora siento yo...

Las imagenes y nuestra reacción a la violencia y la pobreza


¿Cuántas veces has visto una foto como esta y la has pasado sin pensar? Cuando veo las fotos que demuestran la crisis que está ocurriendo en el Sudan y en otros lugares del mundo me incomoda. A veces me incomoda porque es "una imagen más" y tan impersonal pero muchas veces me incomoda porque vivo tan comoda cuando tantas personas en el mundo sufren diariamente. Y tendrás que preguntarle a las personas que me ven a diario pero creo que puedo decir sinceramente que intento con mucha frecuencia darle la alerta a todos los que me rodean en cuanto a lo que está occuriendo en las partes más olvidadas del mundo.

La verdad es que esta foto no es tan incomoda como muchas de las que hubiera podido escojer. ¿Quienes serían esas personas? ¿Cómo se llamaría ese bebe? ¿Qué estarían esperando? ¿Cómida? ¿Medicina? Nunca voy a saber. ¿Y que puedo hacer yo? Hay tantas cosas involucradas en los problemas de de refugiados internacionalmente que parece ser demaciado complicado y problemas de "otros". Sin embargo, yo creo que todos los que no estamos en el medio de estas situaciones debemos hacer algo en cuanto a estos problemas. No nos quedemos como personas que miran pero no ven, que escuchan pero no entienden.

¿Qué hacemos? Bueno, eso depende completamente de nuestros talentos y nuestra posición. Si somos parte de un grupo de amigos, una iglesia, una familia debemos hablarles en cuanto a estas situaciones (tal vez uno de ellos tendrá una excelente idea). Creo que el hablar del problema, tenerlo presente es una de las cosas más importantes que podemos hacer porque si lo tenemos presente estaremos orando. No oramos por lo que no tenemos presente.

Sí, tal vez nos incomoda pero eso quiere decir que cuando tengamos la oportunidad haremos algo. Otras cosas que podemos hacer --si podemos escribir –entonces debemos escribirle a los lideres de nuestros países expresando que eso es inaceptable y no podemos pasar por alto estos tipos de problemas. Si conocemos personas de influencia –debemos hablar con ellos y exhortarlos que hagan algo.

La violencia, la guerra, el odio, y todo lo demás crea un problema tan complejo que por una parte sólo creo que un cambio en el corazón de las personas puede traer un fin a este horrible problema. Pero el tener los problemas presente es un consuelo. Si yo estuviera en la prisión yo sabría que sería muy difícil que me sacaran de allí pero me daría mucho consuelo saber que sencillamente alguien se acordara de mi. Por eso nos acordamos --porque ellos son personas como nosotros.

Y por eso tengo que recordar que cada una de las personas en esta foto, son personas individuales así como yo. Tienen nombres, sueños, familias, amigos (o las tuvieron en algún momento) y desean que su situación pudiera mejorar. Muchos han llegado al punto en el cual sólo están sobreviviendo en vez de realmente vivir. Tengo que abrir mis ojos, quitar las vendas que me he puesto y darme cuenta de la vida tan buena que he sido brindada sin merecerla.

Así que por una parte ver estas fotos me hace pedirle a Dios que nos ayude, pedirle a los lideres del mundo que actúen pero también me hace re-evaluar mi propia vida --como utilizo los recursos que tengo y como comparto mi tiempo con las personas que han cruzado mi camino aquí mismo. Y por incomoda que sean las respuestas a las preguntas que me hago sigo dejando que esto ocurra porque es lo que más necesito. Recordar que debo recordar que no tengo mucho por lo cual quejarme. Quiero seguir siendo sensible a estas fotos y no dejar que por tanto ver imágenes de violencia en el mundo quede insensible a lo que está pasando en el otro lado del mundo (o con mi vecino al otro lado de la calle).

Pueden encontrar más información en las siguientes paginas (no son las únicas):
International Justice Mission
Vision Mundial
Movimiento Mundial en Favor de la Infancia
UNICEF
iAbolish: American Anti-Slavery Group