sábado, mayo 12

A veces sueño que me despierto...

Si vivir sólo es soñar, hagamos el bien soñado.
Amado Nervo


A veces los sueños pueden ser un obstáculo. Pueden obnubilarnos la vista con ingratas visiones de lo que “podría ser” y dejamos de percibir aquellas cosas que “son” y deberíamos disfrutar en su totalidad. O peor aun algunas veces se interponen entre los que haceres diarios entre las cosas vitales de cada día. 

Me gusta soñar, tengo la cabeza llena de sueños, algunos más disparatados que otros y algunos más posibles que otros. He aprendido a luchar a cada instante y a procurar que en un futuro no tan lejano pueda asirme a ellos y decir: Lo he conseguido.

Pero también he aprendido a dejarlos a un lado de vez en cuando, a decir que si no llegan hoy o pasado esta bien; pueden esperar otro par de años. He aprendido a tener por satisfacción el intento bien hecho y aunque no es suficiente he aprendido a sonreír sabiendo que hice todo lo que estaba en mis manos, a veces simplemente no se puede hacer más. 

Puede sonar derrotista o conformista pero lejos de ser eso quiero decir que he aprendido a disfrutar mi presente o como diría Rilke mis preguntas. A saber que las incertidumbres de hoy probablemente dejen de serlo muy pronto o quizá, y esto es más posible, sigan siéndolo por mucho tiempo más y por lo tanto en vez de convertirlas en compañeras indeseables prefiero tornarlas en mis amigas; amigas incertidumbres.

Quizá sea porque hoy ha sido un día difícil, de mirar el lado feo y grotesco de las personas. Quizá porque hoy ha sido un día de aprender sobre el ser humano, incluyéndome a mí. No obstante hoy me ha dado por pensar que mis sueños son los compañeros de viajes y que mi responsabilidad no es “alcanzarlos” es perseguirlos con todo lo que pueda, con todo lo que tenga. Si al final lo consigo, si me aferro a mis sueños y logro entonces colocarlos en la repisa de trofeos alcanzados, pendiente de estrenar, podré proseguir con otro sueño y otra incertidumbre y si no, si al final persigo un mismo sueño toda la vida sin poder darle alcance, sin conseguirlo, lejos de sentirme derrotado, espero tener la satisfacción de haberle dado todo lo mejor de mí. Sí, al final eso es suficiente para saber que el día ha valido la pena.

viernes, mayo 11

Donde se ocultan las historias.

Necesitamos desesperadamente que nos cuenten historias. Tanto como el comer, porque nos ayudan a organizar la realidad e iluminan el caos de nuestras vidas.
Paul Auster

Las historias están allí para quien quiera verlas o quizá para quien pueda verlas. Suelen esconderse en los asientos del bus disfrazadas de señoras que hablan por celular o de una madre que intenta explicarle el mundo a sus hijos. 

Suelen quedar impregnadas en el cemento fresco para que un par de años más tardes alguien al pasar se pregunte ¿quién habrá dejado sus huellas allí? ¿habrá sido un accidente? ¿Fue a propósito? Y si alguien tiene demasiado tiempo puede elaborar complejas teorías al respecto.

Están las historias que se enredan en la mirada de algún anciano que observa al mundo con ojos agotados de quien ha visto tanto y sabe que aun no ha visto nada y está también la mirada irreverente de los muchachos que creen saberlo todo sin haber vivido nada.

Se ocultan, apenas, en el mal humor de la cajera que nos atiende con una mueca y uno puede solo suponer cuales serán los problemas que la aquejan o si, quizá, sea una de esas personas permanentemente mal humoradas. Y suelen asomarse muy seguido en la sonrisa de los niños que sonríen al obtener cualquier baratija que atesoran cual un tesoro.

En los suspiros del chico enamorado que contempla a la chica que sabe nunca podrá tener o las risas desternilladas de los amigos. Las historias están en todos lados y de vez en cuando me gusta detenerme a olerlas, mordisquearlas o saborearlas. 

En conclusión (y solo porque debe haber alguna) las mejores historias se encuentran cuando despegamos los ojos de la pantalla o de los libros.

jueves, mayo 10

Blogs que salvan al mundo

Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.
Martin Luther King 

La mayoría de veces las buenas acciones están allí justo en frente de nosotros. No hay que rebuscarlas o hacer grandes aspavientos, simplemente aprovechar las oportunidades que se te cruzan por el camino. Cómo esta tarde navegando por las tempestuosas aguas del Internet me encontré con esta iniciativa: ¡Haz tu blog CO2 neutral! 

La idea es que por cada blog que use su "gadget" ellos apadrinan un árbol. Es de esas oportunidades que uno simplemente tiene que hacer algo por participar porque más fácil que eso imposible. En su página web explican como un blog normal (15,000 visitas al mes) -o sea contrapunto es muy anormal-  produce 3,6 kg de CO2 al año y un árbol neutraliza aproximadamente 5,0 kg de CO2 al año, es decir compensa con creces la "huella de carbón del blog" 

Como escribía ayer muchas veces estamos dispuestos a quejarnos, tuitear o bloguear del problema y pocas veces a formar parte directa de la solución. Esta es de esas oportunidades de oro donde simplemente al agregar una pequeña marca en tu blog ayudas a hacer algo bueno. Si tienes un blog no desperdicies la oportunidad de hacer algo bueno por el mundo y unirte a esta iniciativa.

miércoles, mayo 9

De vergüenzas y el Panamá que todos queremos.

Curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado.
Alberto Moravia 

Pensé que el día de hoy escribiría una carta a los políticos de Panamá. Inclusive tracé dos o tres borradores donde repudiaba su forma de actuar, su poco importa y su constante dejar en vergüenza en Panamá, aunque ellos le echen la culpa a los medios y digan que están “afectando el nombre del país” pero al igual que ustedes estoy un poco harto de la política y sus asquerosidades ni hablar de la ridícula cuña que ahora han puesto en televisión y la llamo ridícula porque no hay otra forma de hablar de una cuña publicitaria que se irrespeta a sí misma al cantar una parodia de opera y sin decir nada en realidad. 

El actual gobierno fue elegido con ese tipo de campañas y no es de extrañar que la sigan utilizando pues ya les funcionó una vez. Sin embargo aquel dicho de cada país tiene el gobierno que merece no podría caernos mejor a los panameños quienes creemos merecer cielo y tierra pero un cielo y una tierra exclusivamente para nosotros donde nadie se interponga en el camino de la felicidad y es que los mismos panameños que se quejan de Lavitola y cualquier otro escandalo del gobierno son los mismos que aprovechan la minima oportunidad para saltarse las reglas. 

En las mañanas cuando el trafico en la autopista hacía Panamá es lo peor nunca deja uno de ver varias decenas de carros que sin pensar en los demás se montan en el paño de emergencia, solucionando su problema pero dejándonos a todos los demás en un mayor entuerto pues tendremos que esperar a que regresen al carril reglamentario. Y luego se quejaran de los gobernantes, de los diputados son corruptos y se aprovechan. Estoy totalmente convencidos de que ellos harían lo mismo si estuvieran en su lugar. 

Y es que la corrupción solo puede llegar a gobernar un país que se lo permita, como dice Ruben Blades “no te compran si no te vendes” si los panameños votáramos en con el cerebro esperando un plan de gobierno con sentido y sustentado si nos diéramos cuenta que el paternalismo solo nos sume en la misma espiral de siempre en vez de botar con el hígado porque el gobierno anterior no me solucionó o porque este me prometió más cosas por menos trabajo. 

Si en vez de sentirnos buenos ciudadanos cada 4 años porque nos manchan el dedo de morado entendiéramos que Panamá se construye día a día y no solo para mi como individuo sino para toda una sociedad que necesita salir adelante, tal vez las cosas serían diferentes. Tal vez los gobiernos no tuvieran espacio para la corrupción porque el pueblo no la tolera, tal vez nadie podría pasar por encima de nosotros porque nosotros no pasamos por encima de nadie, tal vez nuestros gobernantes tendrían que trabajar con honradez porque nosotros trabajamos con honradez. 

Pero mientras creamos que todo es culpa de los políticos y no miremos nuestra viga en el ojo seguirán haciendo el ridículo por nosotros y arrastrando el nombre de Panamá por el suelo y no será culpa de ellos sino toda nuestra.

martes, mayo 8

De viajes en el tiempo y escritos incompletos (y lluvia)

El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto.
Charles Chaplin


En uno de  esos viajes en el tiempo que podemos hacer hoy en día con la magia del Internet, revisar antiguos correos, avergonzarnos de escritos, pensar ¿qué rayos tenía en la cabeza?, alegrarnos de haber perdido contacto con una persona o lamentarnos de no saber más de otra, sentirnos un poco más maduros o peor más viejos, encontré un escrito que supongo era el inicio de una historia mucho más larga que nunca se llegó a concretar (quizá algún día) el asunto es que me causo gracia pues menciona la lluvia que ha estado presente en mi cabeza los últimos días y al parecer los últimos años también. El escrito tendrá unas cuarenta páginas de alucinaciones literarias poco potables, sien embargo me gustan los primeros párrafos, ya lo sé, son míos y por ende me gustan, pero también me gusta releer una historia mordidas a partes ciertas y partes falsas, no es porque sea genial ni nada por el estilo, pero quería compartirles los primeros párrafos si gustan échenles una leída. 

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Lo primero que salta a mi cabeza al recordar aquellos días es la lluvia; fría y destemplada, que se escurría con impaciencia por los oxidados tejados del barrio. Recuerdo sobre todo que me fastidiaba en gran manera cada vez que el cielo se tornaba gris y amenazaba con caerse a pedazos. Amenaza que cumplía cada cierto tiempo arruinando todos mis planes de salir a jugar o hacer cualquier cosa que tuviera el mínimo asome de divertido. Quizás por eso, aún hoy en día, cada vez que el cielo se nubla, mi sentido de humor cambia y una extraña esquizofrenia se apodera de mí. No estoy loco aclaro, solo detesto los días nublados y lluviosos. O por lo menos los detestaba en aquel entonces, hoy puedo decir que los odio. Sin embargo en aquellos días cuando era un niño el odio era un sentimiento prohibido.

Mi madre por aquel entonces decía que yo tenía batería solar, y por supuesto, en mi inocencia infantil me trague todo el cuento. Era por eso que las tardes extra soleadas, tan comunes en mi tierra, tiraba la camisa por los cielos y me acostaba espaldas arriba, (siempre imagine que mis baterías solares se encontraban allí) a recargar las pilas, lo cual me provoco más de una insolación y miles de regaños maternos, yo en cambio sentía que cumplía con mi deber de mantenerme vivo, cargando bien mi batería en previsión a aquellos terribles días nublados que siempre asomaban a la vuelta de la esquina. 

Además de la intermitencia de días soleados y nublados mi infancia se vio matizada por los diversos juegos que solíamos inventar con mis hermanas. Por supuesto al ser ellas mayoría lograban imponer reglas bastante feministas hasta a los juegos más violentos, quitándole así un poco la diversión pero dejándome lecciones que me servirían para sobrevivir en un mundo que de a poco se iba tornando más y más feminista, aunque insistan en tildarlo de machista. Aunque debo aclarar para ser justo que yo le daba también un toque masculino a todos sus juegos de niña.

Tenía cuatro hermanas y cada una de ellas era diferente en todos los aspectos. A veces cuando era consciente de aquella diversidad me preguntaba si en realidad eran todas hijas de papá y mamá o había sido recogida de algún lugar. La última hipótesis tenía muchos factores a su favor que se vieron acrecentados y apoyados aún más al llegar todas casi juntas a la adolescencia y aumentar los conflictos por cuanto cachivaches tuvieran y pudieran pelear. Los días que amanecía realmente sabio, me mantenía al margen de aquellas discusiones bélicas observando y protegiéndome en el momento que los misiles empezaban a surcar el aire. Otros días en los que mi sabiduría parecía haberse ido de viaje, (viajes que eran y son muy frecuentes) tomaba algún bando en el conflicto, casi nunca era el mismo, no obstante los resultados eran casi los mismos. Las partes de la contienda al ver al intruso irrumpir en la zona de combate, milagrosamente encontraban de pronto un punto en común y volcaban su ataque denso y pesado hacía mi persona. Nunca aprendí la lección y por lo menos tres veces por semana (sí, mi sabiduría solía viajar mucho) terminaba escondido en mi árbol oyendo desde lejos los epítetos nada amables que lanzaban en tanta armonía las antiguas enemigas unidas ahora por una causa en común. Quizás si hubiera conocido en aquel entonces el significado de la palabra Mártir, se hubiera convertido en mi favorita y aunque no lo era en el sentido puro de la palabra, me hubiera sentido así: un mártir en persecución.

lunes, mayo 7

De los sueños y los días lluviosos...

"Somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños."
William Shakespeare


Hoy fue de esos días raros; donde el sol apenas se asomó tímidamente para luego dar paso al agua que corriendo por el tejado salpicó el cemento y acabó siendo tragada por una tierra insaciable. El agua tiene algo acogedor cuando cae (y uno puede permanecer en casa) es una buena excusa para calentar una taza de chocolate o un café y sentarse a conversar, a soñar y a poner en palabras aquellas cosas que siempre se nos escapan entre post y post o tuit y tuit. 

En Panamá era día de duelo nacional y para nosotros un día de estar juntos, de desayunar con más calma, de conversar mientras nos tomamos el té, de tomar una siesta en la tarde, de ver a las iguanas comer mango y a las ardillas pasar corriendo entre los arboles. Conversamos de todo, sacamos lustre a viejos sueños y quitamos las telarañas a algunas ideas precozmente oxidadas. 

Hablamos de libros, soñamos de libros y plasmamos en improvisadas hojas sueños escritos en tímidos trazos. Hablamos de contagiar a otros con esa plaga que nos carcome y no nos deja tranquilo, hablamos de infestar a todo el mundo, de compartir nuestros libros, de hacerlos leer, de no darles noches tranquilas sino cansadas madrugadas con el abrumador dilema si dormirse de una vez o leer “una página más”. Hablamos de hablar y soñamos con seguir soñando. 

La lluvia cesó por ratos quizá solo recordándonos que muy pronto estará aquí todos los días. Pero hoy no importaba todo lo que necesitábamos estaba aquí al alcance de nuestras manos con los libros y los sueños, con las esperanzas y los temores y con la absoluta certeza de que no importa cuanto llueva, mañana o quizá pasado saldrá el sol.

domingo, mayo 6

Los peores amigos del mundo.

Los amigos no son ni muchos ni pocos, sino los suficientes.
Hugo von Hofmannsthal

Tengo los peores amigos del mundo. No se acuerdan de mi cumpleaños –a menos que Facebook se lo recuerde- no llaman nunca para preguntar como estoy, si me caigo son los primeros en reírse, si me sale alguna buena oportunidad encuentran en un dos por tres como convertirlo en una burla, si me enfermo hablan de lo débil que soy o de la mala calidad de mi cuerpo, nunca dejan bonitos mensajes en mi muro de Facebook diciendo cuan buen amigo soy ni siquiera comparten esas cosas de “pega esto en el muro de los más maravillosos amigos” 

Aun así tengo amigos dispuestos a pasarse la tarde conmigo arreglando un problema de plomería -¡sí al fin!- y hacerlo de buena gana entre chiste y chiste, tengo amigos dispuestos a escucharme o leer mis absurdos escritos, amigos con los cuales sé puedo contar aun cuando nos separen kilómetros de distancia. 

Uno de los bemoles de las redes sociales es lo fácil que se trivializan las cosas, ser amigo, buen padre o buen hijo, ser cristiano o satánico solo se diferencia por las cosas en las cuales haces “like” y la amistad ha sufrido también las consecuencias de esta disgregación de las cosas buenas, es fácil ser amigo en Facebook y poner cosas bonitas –o cursis- en los muros. Lo difícil es estar allí cuando se nos necesita cuando realmente hay que meter hombro para ayudar a quien llamamos amigos. 

Así que sí, tengo los peores amigos del mundo pero sé que estarán allí cada vez que los necesite.

sábado, mayo 5

De un día no planeado.


Trabajo deprisa para vivir despacio.
Montserrat Caballé


Me duelen los dedos al teclear. He pasado todo el día -y no exagero- intentando arreglar un problema de plomeria en la casa. Nunca he sido bueno para los trabajos manuales, mis manos suelen ser demasiado torpes y yo demasiado ansioso como para controlarlas. Pero hoy me tocó echar mano a los talentos que no tengo y hacer el intento. El resultado es -al menos- frustrante. Me duelen las manos, la espalda y los brazos y el problema aun no ha sido resuelto. 

Es en momentos así en que uno debe reconocer que necesitamos, vitalmente, de otras personas. Hoy mismo -en mi único descanso del día- llevamos el carro a que le arreglaran un problema con el aire acondicionado. El muchacho se deslizó entre las piezas con presteza, soltó lo que tenía que soltar, apretó lo que tenía que apretar y en menos de una hora el asunto estaba resuelto. 

No es que haya alguna moraleja en el asunto, aparte de anotar que aun los oficios que parecen más sencillo tienen su "truco", solo quería escribir por aquí y torturar un poco más mis machucados dedos y contarles que hoy me tocó hacer de Mario Bros, pero sin hongo y sin monedas. 

viernes, mayo 4

De los profetas en su tierra y Mariano Rivera

La envidia es el gusano roedor del mérito y de la gloria. Sir Francis Bacon

Aquello de “nadie es profeta en su tierra” me parecía algo anecdótico hasta el día de ayer. Mariano Rivera, uno de los más grandes deportistas que ha dado este pequeño país, caía lesionado en un entrenamiento. La lesión es tan seria que inclusive pone en riesgo si podrá volver a lanzar alguna vez. Fue interesante ver como el tema principal en las redes sociales era la lesión de Mariano y como muchas personas pese a no sentirse identificado con equipo en el cual milita el panameño mostraban sus muestras de aprecio y respeto por un gran deportista y ser humano. 

No obstante los cibernautas panameños se mostraban mucho más cínicos e indiferentes. Hubo hasta quien se atrevió a decir que se trataba de “Karma”. Desde mi punto de vista Mariano Rivera no ha hecho otra cosa que dejar el nombre de Panamá en alto. ¿o es que esos panameños que despotrican contra él tirando puyas envenenadas de envidia no lo han visto celebrar sus mejores triunfos con la bandera de Panamá en la mano? ¿O es que no han escuchado a los comentaristas hablar del “orgullo de Puerto Caimito”? 

Hay quienes simplemente se empecinan en recordar que una vez Mariano se negó a jugar por Panamá. En ese momento dio razones validas, no quería lesionarse, estaba en el mejor momento de su carrera, para muchos esto significó la traición más grande que se puede hacer a la patria y colocaron al pitcher en la misma categoría que el peor de los panameños. 

Esas mismas personas no obstante muchas veces no dudan en saltarse la ley si les permite jugar vivo, no piensan dos veces “rebasar” a todo el mundo por el carril de emergencia o tirar la basura donde bien caiga. Ni siquiera dudan cuando el dependiente de la tienda le pregunta si quieren factura. –No ¿para qué?- 

Creo que Mariano Rivera tiene suficientes méritos y actos que lo defienden. El asunto aquí es preguntarnos ¿en que basamos nuestra apreciación de lo que es ser un buen o un mal panameño? ¿Es mejor panameño el que se enfunda una camisola que diga Panamá y luego lo detengan con armas y drogas en su vehículo? ¿es mejor panameño el que gana una pelea de boxeo pero luego descuida su familia? 

En ratos así me duele pensar que nuestra brújula moral este tan perdida. Llamamos a lo malo bueno y a lo bueno malo. Ojala y pueda regresar Mariano a lanzar y a seguir dejando el nombre de Panamá en alto y ojala nosotros también nos demos cuenta que con cada acto correcto que hacemos, con cada gesto de consideración también hacemos un mejor Panamá, más aun que si nos ponemos un suéter con las seis letras.

jueves, mayo 3

Del periodismo y otros demonios...

El periodismo es grande. Cada periodista ¿no es un regulador del mundo, si lo persuade?
Thomas Carlyle


Hoy es el día de periodista. La verdad es que desde hace meses me he alejado de los medios tradicionales de comunicación, en parte por salud (para no pasar el día rabiando) en parte porque me desespera ver muchas veces a hombres y mujeres con la única habilidad de saber leer una pantalla y la única ventaja de verse bien frente a las cámaras –no en todos los casos- 
El oficio del periodismo es uno de los que quizá causan mayor admiración. ¿No eran Peter Parker y Clark Kent periodistas? Uno suele imaginarse a titanes que luchan contra el sistema y que se dejan el pellejo persiguiendo ideales. Por eso resulta tan frustrante encender la televisión y encontrarse con personas que se endosan el titulo de periodista, se colocan en frente de la batalla como un referente de la cultura y de la sociedad y resultan ser simples lectores de pantallas; sin ideas ni convicciones y en mucho caso sin valor para hacer las preguntas atinadas en el momento correcto. –No todos- 

Es lamentable ver por un lado a una prensa ansiosa por ponerle zancadillas al gobierno (como si de por sí no se estuviera cayendo solo) y por otro lado a una prensa zalamera y arrastrada que solo encuentra aciertos donde la lógica y el sentido común nos pide por lo menos un alto de reflexión. 

Hoy es el día del periodista y creo que los hay buenos, verdaderos titanes que se juegan la vida por informar la verdad, que investigan, que se preparan que saben usar la gramática y evitar la redundancia fatal. A esos desde mi admiración ¡Felicidades!

A los otros que solo ven en el periodismo una empresa mercenaria donde ofrecer al mejor postor la cámara o la pluma a los que han hecho que muchas veces el periodismo sea objeto de burla y desprecio a esos no tengo nada que decirles.


miércoles, mayo 2

Carlos Ruiz Zafón, los buenos libros y la incomodidad.



En las últimas semanas me he devorado dos de mis regalos de cumpleaños. “El juego del Ángel” y “El prisionero del cielo” dos buenísimos libros del autor español Carlos Zafón que cumplen con la función básica de un libro: entretener y dejar una que otra idea suelta rebotando en tu cabeza, obligándote a pensar e ir más allá. En pocas palabras: Todo buen libro tiene que dejarte un poco incomodo. 

Soy un admirador de la narrativa de Zafón (aun cuando creo que dejó lo mejor de sí en “La sombra del viento”) sabe como describir una escena, como hacer un dialogo y como mantenerte despierto hasta las dos o tres de la mañana para descubrir como el personaje sale del embrollo, si es que sale –a Zafón le gusta matar dos o tres protagonistas por libro- 

Pero también admiro y respeto su forma de filosofar y llevarte a la reflexión a través de diálogos cargados de sentido párrafos tan geniales como: 

"- La envidia es la religión de los mediocres. Los reconforta, responde a las inquietudes que los roen por dentro y, en último término, les pudre el alma y les permite justificar su mezquindad y su codicia hasta creer que son virtudes y que las puertas del cielo sólo se abrirán para los infelices como ellos, que pasan por la vida sin dejar más huella que sus traperos intentos de hacer de menos a los demás y de excluir, y a ser posible destruir, a quienes, por el mero hecho de existir y de ser quienes son, ponen en evidencia su pobreza de espíritu, mente y redaños. Bienaventurado aquel al que ladran los cretinos, porque su alma nunca les pertenecerá." 

O esta otra: 

"- Confieso entonces que no sé nada.
- Siga por ese camino y encontrará los pasos del gran filósofo. Y por el camino lea la Biblia de cabo a rabo. Es una de las más grandes historias jamás contadas. No cometa el error de confundir la palabra de Dios con la industria del misal que vive de ella." 



Lo que quiero decir es que si puedes echarle una leída a estos libros hazlo, son de esos libros tan entretenidos como retadores y en el mejor de los casos terminaras incomodo preguntándote un poco ¿cómo puedo cambiar el mundo? Esa es la marca de un buen libro.

martes, mayo 1

Sobre anonimato, discusiones y el porque de este blog.



El anonimato es una moneda de muchísimas caras. Por un lado hay situaciones en que la seguridad y la vida misma esta en juego y hace necesario ocultar el nombre, proteger la identidad. En otros casos, y sobre todo en estos tiempos actuales donde uno puede cambiar de identidad como de ropa, el anonimato se utiliza muchas veces para ocultar la cobardía, la falta de argumentos o simplemente para desechar, grotescamente, lo que otro se ha esforzado en construir. 

Muchas de las cosas que se plasman en este blog no son más que dudas disfrazadas de certezas, pequeñas preguntas que brincan dentro de mí, dentro de nosotros y no encuentran más salida que flojas certezas lanzadas al mundo de las letras y de las opiniones de cuanta persona se digne dar una vuelta por aquí. Se agradece infinitamente a todos aquellos que aun se toman el tiempo de comentar, de animar e inclusive de criticar con bases, argumentar o simplemente no estar de acuerdo con lo que se escribe. De todas maneras lejos de ser un blog con intenciones dogmáticas es una constante preguntarnos ¿será verdad? ¿Es así? 

No obstante los últimos días hay quienes se han dedicado a dar una vuelta por el blog y dejar bilis y sangre en comentarios encarnados comentarios que bien podrían prestarse para iniciar una discusión pero el que los escribe se va dejando un simple “anónimo”. 

En parte ha de ser mi delicado ego de pseudo escritor que se ofende y resiente ante los ataques pero por otro lado es también la indignación que me causa una persona que llega a criticar, atacar e inclusive insultar y luego no se atreve a dar su nombre para darle por lo menos una respuesta personalizada. Es como llegar, empujar a alguien y luego salir corriendo, así de cobarde me parece. 

Creo en la critica e inclusive en el uso del anonimato cuando lo dicho puede ir en contra de la vida misma. Pero no creo que al postear un comentario esta de más dejar el nombre para entonces poder empezar un dialogo entre dos personas que, probablemente, piensen diferente pero siguen siendo dos personas. Después de todo esa es la idea de contrapunto.

viernes, abril 20

El señor presidente, la democracia y el respeto...

Cuando una multitud ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos.
Platón


No voy a mentirles. Es poco lo que me simpatiza el señor Ricardo Martinelli (Presidente de Panamá escogido por clamor popular y por mayoría aplastante) y no es algo reciente. No tiene nada que ver con escándalos italianos o radares sobrevalorados. Me pareció incorrecta la forma en que ganó las elecciones, no porque haya hecho trampas sino por el fuerte tono sucio que tuvo la campaña donde no dudo en llamar burro o huesos viejos a los rivales y endiosarse diciendo que el caminaba en los “zapatos del pueblo” (Tal vez nadie notó que los supuestos zapatos del pueblo eran zapatillas converse de unos setenta dólares por lo menos.) 

Pero independientemente de mis gustos fue escogido presidente de Panamá. Son varios los post que he dedicado a cuestionar su estilo duro y grosero rayando en lo vulgar. Sin embargo sigue siendo el presidente de Panamá. No lo escogí yo, es cierto, pero escogí la democracia como sistema político y por ende le endose a  “la mayoría” el derecho a escoger quien me gobernara, quién cobrara y gastara mis impuestos, quién dictara mis leyes y quién  sea llamado presidente de la republica de Panamá. Quizá no creo en Martinelli ni en su partido el CD pero creo firmemente en la democracia (a falta de una opción mejor) y por lo tanto el señor Martinelli es mi presidente y por ende merece mi respeto.

No voy a mentirles. De vez en cuando me crispa los nervios, me dan deseo sde escribir dos o tres cosas en su contra. Me encontraran incontables veces criticándolo, siendo mordaz e irónico con sus ultras fieles seguidores (como mis amigos Jorge y Pedro) pero nunca me encontraran faltándole el respeto pues puedo no creer en la persona pero creo en el cargo y en lo que representa. 

Todos vieron la conferencia de prensa que dio para defenderse del escandalo “Lavitola”.  Fue errada en muchos aspectos, fue pobre, fue carente de elocuencia y convicción. Tuvo una confrontación con un periodista de la cual me enteré por las redes sociales. Decían que le había llamado drogadicto, decían que  se había burlado de su pasado y que le había juzgado y condenado. Al principio me  lo creí, es increíble la cantidad de cosas que creo capaz al señor presidente, pero luego al ver el video me encontré con algo diferente. Lejos de encontrar a un hombre grosero y prepotente llamando drogadicto a un periodista, me encontré a un señor intentando explicar porque había hecho lo que hizo. Un hombre sin capacidad de retorica y sin idea de como improvisar en publico y ojo, no lo digo como critica, sinceramente creo que esta vez el presidente no se equivocó. Erró de campechano y de pensar que estaba conversando en la sala de su casa y no en cadena nacional pero no le vi malicia o crueldad al hacer el comentario, me pareció que inclusive intentó compensarlo al final con muy poco éxito. 

De modo que me parece injusta la avalancha de insultos contra el presidente. Entiendo y aplaudo la crítica correcta y bien pensada, soy muy consciente de las fallas del actual gobierno pero los insultos y la falta de respeto es inaceptable. Una cosa es criticar otra insultar. Criticar de forma correcta ayuda a crecer (aun cuando no se le haga caso a la critica) Insultar solo genera más insultos.  Hay quienes inclusive se escudan detrás de la Biblia para soltar toda clase de improperios  se la saben toda de memoria menos aquella parte donde el maestro escribe en tierra y señala: Aquel que este libre de pecados… 

domingo, abril 15

Sobre hablar, actuar y reconocer...

"Enfoca los problemas como lo haría un perro: los miras, los olfateas y si no te los puedes comer... los meas y te vas" (Extraido del calendario 2011 de Spay Panamá)

El tema de los animales ha sido comidilla los últimos días en Panamá, con todo el rollo de si la ley 308 era vetada o no. Fue interesante leer en mi "Time line" en twitter todo tipo de reacciones, gente apasionada defendiendo a los animales, otros señalando que quizá se exageraba un poquito la nota pues eran animales y no personas y así una larga lista de etc.

Y al final uno podría pasar horas debatiendo sobre la validez, o no, de prestarle tanta atención a los animales. Hay quienes dicen que no entienden como se hace tanto énfasis por cuidar a los animales si están problemas que nos afectan a los seres humanos como la violencia, el alto costo de la vida, los malos políticos y así. Otros que derrochan tuits y post (como esté) defendiendo a los animales y diciendo lo mucho que debe hacerse o lo humano que nos hace proteger a los animales. 

Pero mientras nosotros los bloggers y tuiteros gastamos bytes escribiendo a favor o en contra, peleando, ¿ inútilmente?, para que el presidente apruebe la ley, hay quienes simplemente trabajan, hacen lo que les corresponde.

 En la mañana de hoy acompañé a mis dos hermanas menores a operar a sus gatitos, Spay Panamá, una organización sin fines de lucro organizó una campaña de esterilización masiva. Ofrecían por diez dolares, si podías darlo, operar y desparasitar a tu gatito, por veinte a tu perro. Hay que aclarar que este precio es pequeñísimo. 

Era impresionante observar a ese grupo de veterinarios entregar su tiempo, su profesión y sus vidas por algo en lo cual creen. Era inspirador verlos sudar, llenarse de sangre, estar en constante peligro de ser mordidos o arañados. Solo por creer en que los animales merecen una oportunidad. Mucho más difícil que escribir un tuit o este post. 

Mientras hacíamos fila una de las encargadas revisaba una copia de la ley 308, pero mientras seguramente espera que la ley sea aprobada, hacía su parte para demostrar que lo cree es real. No puedo más que quitarme el sombrero y felicitar a esta organización por todo el bien que hacen.

Aun así, queda aquella sensación de muchas veces quedarme en el tuit, en las palabras. Creo definitivamente en la revolución de las palabras y en el potencial de los nuevos medios de comunicación para impactar al mundo, pero también quiero ser una persona de acción que viva lo que cree. En eso me dejaron pensando los de Spay. Tenía que escribirlo pues quiero vivirlo.

viernes, abril 6

Llueve en Panamá...

Cuando llueve comparto mi paraguas, si no tengo paraguas, comparto la lluvia.
Enrique Ernesto Febbraro
     La lluvia se dejo caer por primera vez en algunos meses. Cae justo a tiempo a decir verdad, la tierra estaba sedienta. Podría tomar la analogía de la lluvia y hablar de muchas cosas, sobre como los seres humanos somos tan inconformes que celebramos las primeras lluvias para luego estarnos quejando dentro de unas semanas deseando la vuelta del verano, podría criticar los falta de previsión del gobierno ante los problemas que cada año acarrean las lluvias, se acabo la época seca y no se hizo nada, vendrán los desbordes, las inundaciones y muy probablemente la capital se quede una vez más sin agua pues la potabilizadora aun no esta lista para procesar tanta cantidad de agua, podría quejarme pues se acabaron los días soleados y frescos o celebrar las primeras lluvias que refrescan la tierra y hacen cantar a los pajarillos. Pero no voy a hacer nada de eso, voy a ahorrarme y a ahorrarles esas reflexiones para otro día, hoy solo quería celebrar la belleza de la lluvia que hace brotar de entre las piedras y la tierra seca flores como estas


Hoy solo quería, a modo de moraleja cursi, que aun aquellas cosas de las cuales podemos quejarnos traen cosas hermosas y agradables. Y quien sabe, a lo mejor este año los panameños no nos quejamos de la lluvia y el gobierno ha desarrollado un plan en secreto para solucionar todos los problemas de la época lluviosa, nunca se sabe, total hoy he aprendido que tras la más dura de las piedras se puede esconder la más delicada de las flores.

viernes, marzo 16

Historias en un café...

"Mi lucha por la existencia consiste en que a la hora del desayuno sea mucho más importante el aroma del café que las catástrofes que leo en el periódico abierto junto a las tostadas."
Manuel Vicent


El tintineo de las cucharillas mezclando el café me sirve de fondo mientras escribo. He planeado escribir un poco sobre lo frustrado que estoy y lo “sin esperanza” que me siento algunas veces. He ordenado un café y hace apenas unos minutos he dejado caer mis torpes dedos sobre el teclado. Pienso en todas las historias que me rodean.
    
     A mi lado una señora de unos sesenta años esta absorta en la lectura de algún libro, tiene uno de esos modernos aparatos, un kindle tal vez, y me ha sonreído cuando vio que junto a mi computadora reposa el libro que estoy devorando en estos momentos “empatía de lectores” pienso. 
     
     Hace unos pocos minutos han llegado dos chicas de esas escuelas “yeyés” que abundan por el área, se han sentado y hecho un pacto de meñique aunque no entiendo muy bien de que iba el asunto, parecen emocionadas.

      En la mesa que queda justo en frente de mí dos extranjeros están enfrascados en alguna discusión amistosa, o eso supongo, no entiendo lo que dicen, hablan algún idioma europeo de esos que suelen parecernos sonidos al azar. Se acaban de levantar, se han dado la mano y uno ha contado un chiste buenísimo pues el otro ha largado la carcajada. Salen del local. 
  
     Su lugar lo ocupa otro muchacho que cree muy correcto tener los pantalones debajo de las nalgas y mostrarnos a todos el infantil estampado de su bóxer. Dos chicas claramente menores que él hacen de todo por impresionarlo. Tienen una conversación sobre los viajes que han tenido y tendrán dentro de poco. Hay silencios incomodos. Se están conociendo apenas me atrevo a concluir.

Me dedico a observar, escuchar, imaginar historias o adornarlas. Pensaba escribir uno de esos post pesimistas y sin embargo me he encontrado con decenas de historias encerradas en un pequeño café. La bebida se enfría mientras yo tipeo lo que veo intentando evitar lo que siento. Lo disfruto, sinceramente, imaginando que de una u otra forma estamos en la misma historia, aunque no les conozca o siquiera les entienda. Pensaba escribir sobre mis frustraciones pero he contado un par de historias ¿o es acaso una sola?

Quedan servidos.

viernes, marzo 2

La noche que Drexler cantó en Panamá.

La música es un eco del mundo invisible.
Giuseppe Mazzini


Hay personas que uno siente cercanas por el simple hecho de admirarlas. En el caso de los cantantes suelen sentarse con nosotros en la sala de la casa, el autobús, el breve trote matutino, hacernos sentir que las palabras que componen sus canciones de una u otra forma tiene que ver con nosotros o simplemente poner en papel y notas musicales lo que hubiéramos querido decirle a esa persona especial. 

Jorge Drexler tiene la peculiaridad de saber como hacer poesía con música y es capaz de componer frases cargadas de contenido y ritmo. Ayer pude escucharlo y verlo en vivo (por esas cosas de la vida hasta tuve la oportunidad de estrecharle la mano) y al igual que todas las otras veces su música satisfizo mis deseos de buena poesía y música con sentido. 

Tenerlo en Panamá fue de esas cosas mágicas esas que suelen ir precedidas de la frase “el día que llueva para arriba” ese día va a venir Drexler a Panamá. Pero ayer gracias a un grupo de personas que creen en la cultura, no necesariamente en las ganancias que ella puede traer, tuvimos a uno de los mejores expositores de la música latinoamericana a apenas unos pasos deleitándonos con su música, su letra y su enorme humildad y sencillez. 

Gracias a Ciudad del Saber, en las mismas palabras de Drexler, lo que están haciendo al convertir en un centro de cultura donde antes había una base militar no puede ser más alentador para un país que a pesar de su ciento y pico de años aun se encuentra en plena adolescencia. 

Muestra de esa adolescencia la describe muy bien Rómulo Castro (otro compositor de talla mundial) en la reseña que escribe sobre el concierto cuando señala con tino: 

Incluso a los “wanna-be-yeyé” que no entendían mucho de qué iba el asunto, pero era “inn” y había que hacerse ver y escuchar, a riesgo de ruborizar al artista y avergonzar a la otra concurrencia.

Pues hubieron un par que acostumbrados a las tarimas de carnavales y a las letras que no hay que escuchar para entenderlas quisieron encasillar a Drexler en la misma categoría, o un par de desubicados intentando (y consiguiendo) colarse, pero aparte de eso noche impecable. 

Hay que reconocer también y aplaudir la presentación de Carlos Méndez que abrió el concierto con un enorme derroche de talento y humildad. Podría decir miles de cosas más sobre la noche en que Drexler se presentó por primera vez en Panamá (esperemos no sea la última) pero qué mejor manera de transmitirles un poco de lo que se vivió anoche sino con este vídeo donde hace homenaje a otro grande de la música panameña y mundial.

miércoles, febrero 1

De espirales que marean y lecciones que no se aprenden.

Hay ciertos escritos que no deberían ir ni en un blog personal. Son, en el mejor de los casos poco potables y el peor diatribas sin sentido que hace a los lectores preguntarse: y ¿quién se cree este? El problema de tener un blog personal es que esa linea de lo publicable y lo impublicable la traza uno mismo y hay que reconocer que uno suele mimarse y darse muchos votos de confianza (más de los necesarios) este escrito lleva reposando un par de semanas en mi cabeza y otro par de días en la computadora, al final sentía que si no lo publicaba era como gritar hacia adentro y eso puede ser peligroso para la salud, de modo que lo publica a modo de desahogo, de grito desesperado y ¿por qué no? de suplica.


Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia.
Aldous Huxley

Dicen que la historia se repite en espiral. El problema es que las espirales son por definición: Curvas planas que dan indefinidamente vueltas alrededor de un punto, alejándose de él más en cada una de ellas. Las vueltas acaban por marear y el mareo trae consigo nausea y ganas de vomitar.

Lo absurdo del ser humano es no aprender de sus errores, lo estúpido de repetir una y otra vez los mismos puntos que lo han traído hasta el 2012 con un saldo de más errores que aciertos y la historia sigue dando vueltas en espiral regresando una y otra vez al mismo punto podrido donde por alguna razón un ser humano (o un grupo de ellos) creen tener derecho sobre otros. 

Basta con ver en Panamá a un grupo de mal llamados padres de la patria que no hacen más que avergonzarnos con sus discursos disparatados o sin sentido y sus acciones arrabaleras que nos hacen preguntarnos ¿cómo fue que llegaron a ser "honorables diputados"? (la respuesta es más tonta de lo que quisiéramos) Basta con ver a nuestro presidente ser grosero y altanero o ver como multimillonarias compañias del entretenimiento pretenden ser aun más multimillonarias a punta de represión y miedo. 

El mundo esta en el mismo punto que ha estado muchísimas veces, cuando los grandes, los poderosos pierden por un segundo (o varios años) la visión correcta. Cuando olvidan que no son grandes y poderosos para abusar sino para proteger a los más débiles. Cuando los politicos piensan que tienen super poderes e inmunidad infinita. Cuando se creen, estúpidamente, el discurso que el dinero lo compra todo. 

La conclusión también la hemos visto varias veces (alguién se olvidó de sacarle el Copyright) un buen día el pueblo que es más débil, más pobre, menos educado, decide levantarse pues pese a todas esas contras el pueblo sigue siendo mayoría y tiene un limite. Y de pronto el mundo esta de cabeza, los que se creían intocable si corren con suerte solo pierden unas elecciones o acaban presos por abusar del privilegio que se les dio; en el peor de los casos acaban muertos. 

La historia no miente, esta allí como testigo lleno de sabiduría, como cuando un padre le advierte al hijo que no haga algo que el hizo durante la juventud. Lamentablemente los que tienen el sarten por el mango estan demasiado preocupados como para prestarle atención a los libros y a esas cosas viejas. Algún día lo lamentaran pero;  nosotros no.

lunes, enero 30

De esas cosas que solo sabes al leer...

¡Hay tantas maneras de leer, y hace falta tanto talento para leer bien!.
Gustave Flaubert

    Una de las cosas maravillosas de los libros es que si te gustan de pronto eres parte de una gran comunidad secreta. No importa si lo tuyo es la política o la fantasía pura y dura, si prefieres leer poesía o cuentos el amor a los libros y a los secretos enterrados entre sus letras es lo que nos une, de hecho tengo un par de amistades de las cuales lo único que sé es que aman leer y eso me basta, han sido amigos geniales que me han recomendado libros y han leído mis recomendaciones y al final con los libros como bases hemos aprendido a apreciarnos y valorarnos. Hoy me han pasado un vídeo genial que estoy seguro cualquiera que disfrute de un buen libro y ¿por qué no? sueñe con escribir le encontrara muchísimo sentido. 
Así que si llegaste por este blog porque entre tus palabras de búsqueda estaba leer, esto es para ti. 


The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore from Moonbot Studios on Vimeo.

jueves, enero 12

El 2012 esta aquí...

Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.
Bertolt Brecht 
El 2012 empezó hace algunos días; aun no estoy seguro que quiero conseguir este año. Ya sé que la ilusión de que se cierra un ciclo e inicia otro no es más que eso: una mera ilusión, pero te hace detenerte a pensar si lo que estas haciendo con esos doce meses de oxigeno consumido -entre otras cosas- realmente vale la pena. 

En muchos aspectos de mi vida estoy en cambios algunos buenos otros no tan buenos y la mayoría de ellos inevitables. El 2011 se fue dejándome un buen sabor de boca en muchos aspectos y sembrando dudas e incertidumbres en muchos otros. Ahora frente a mi se colocan doces meses más, relucientes y oliendo a nuevo, doces meses donde puede estar escondido "el momento", doces meses más donde pueden haber ocultado la oportunidad o quizá sembrado la frustración. 

Tengo algunas ideas de lo que me gustaría hacer con esos doces meses -y con varios más si aun me corresponden- pero también esta la sensación de no saber si puedo conseguirlo, después de varios años me ha tocado aprender a tener metas más alcanzables y medibles y aun así las tomó con temor. 

Tantas cosas que quiero abarcar; a veces siento que se me escurren entre las manos. 

No quiero que sea un post pesimista ni mucho menos. A veces es necesario hacer post de desahogo y cruda realidad. 

No sé que voy a hacer con esto doce meses, uno a uno, cuando los vaya desempacando de su finísimo envoltorio, no sé si los usare bien o quizá dejare caer uno que otro con mis torpes manos. 

No sé que va a pasar solo sé que quiero intentar dar lo mejor y sacar lo mejor de mi -y de los que me rodean- en cada una de las horas de esos meses. ¿Lo conseguiré? Ya veremos.