lunes, febrero 28

¿Qué hacemos?

"Rogelio Montezuma, presidente de la Coordinadora por la Defensa de los Recursos Naturales y el Derecho del Pueblo Ngäbe Buglé y Campesinos, informó que hoy se reunirán para evaluar el tema de la repatriación del periodista Paco Gómez Nadal." La Prensa

Me parece que es sumamente interesante lo que está sucediendo en Panamá ahora mismo. No me gusta para nada que el gobierno decida empiece a expulsar a gente así como Paco Gomez Nadal. Decir que iban (pero nunca lo hicieron) a participar en actos violentos es ridículo y pues, parece que el gobierno quiere sencillamente sacar a las personas que estén dispuestos a decir verdades o por lo menos expresar sus opiniones. No es que uno estuviera siempre de acuerdo con Nadal pero, tampoco es que él estuviera violando alguna ley de libre expresión.  

¿Existe una ley que dice que uno no debe criticar lo que se está haciendo mal en el país?  Tal vez no pero parece que sí, y estamos en problemas.  Y lo peor de todo es que uno no puede hacer nada para mejorar la situación.

Hasta luego Paco Gomez Nadal

La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír. George Orwell

No sé ni que adjetivo utilizar. Todos o son muy fuertes o muy limitados y ninguno parece encajar a la perfección en lo que estoy pensando y sintiendo en estos momentos. En más de una ocasión he plasmado aquí mi temor con el rumbo que lleva Panamá. He escrito al respecto en al menos tres entradas.  Esta de más decir que no soy político ni experto en leyes o economía, digamos que soy un ciudadano promedio. Sin embargo leo, observo, me sorprendo y me quedo boquiabierto ante las cosas que están pasando en Panamá.

Hoy por ejemplo han expulsado del país a Paco Gomez Nadal, de quien también he escrito en alguna ocasión,  o más bien lo han repatriado, no vaya a ser que alguno se ofenda por no decir las cosas de la forma "políticamente correcta" el delito ha sido según el gobierno "incitar a la violencia" eso sí, no se da ningún detalle, ni explican como fue que "motivo la violencia". Hay que resaltar que no es la primera vez que el gobierno intenta deshacerse del español, ya lo habían intentado en otra ocasión por lo menos,  sin éxito.

¿La verdadera razón? es un periodista asertivo, sin pelos en la lengua y con la pluma muy afilada. Tiene capacidad para escribir y ser irónico al mismo tiempo que invita a la reflexión. Y en vez de replegarse y hablar sobre como es que "vamos bien" empezó a señalar los cayos, las heridas, las costras y las llagas supurantes de nuestro maltrecho país. Al gobierno esto le pareció inoportuno, molesto y buscó y buscó la forma de librarse del periodista hasta que al fin echando mano a un rebuscado articulo de la constitución lo expulsan, perdón, lo repatrian por incitar a la violencia. Tenía una columna semanal en la prensa y también de vez en cuando soltaba sus misivas desde su blog http://www.elmalcontento.blogspot.com/

Asco, frustración, impotencia, un enorme deseo de cambiar las cosas, deseos de llorar por el Panamá que hemos perdido y nunca vamos a recuperar. Todo eso siento. ¿Qué nos espera si los que dicen la verdad son expulsados, perdón, repatriados? ¿Qué nos espera si el gobernante de turno no esta dispuesto a oír sus errores? ¿qué nos espera si el pueblo se dedica a ver o a aplaudir como foca todos los desaciertos?
Quisiera hacer algo, no sé qué, sólo puedo escribir en este blog y soltarlo como una botella al mar, ojala y llegue a buenas manos. 

Escribir historias y Escribir la historia.

"En una revolución, como en una novela, la parte más difícil de inventar es el final." Alexis Tocqueville

Volver a escribir es más difícil de lo que parece. Pero más difícil es terminar de escribir. En realidad pese a mi ausencia del blog he estado enfrascado en la escritura al menos todo el último mes. Como Hannah escribió en la entrada anterior están pasando muchas cosas en el mundo, en Panamá, aquí mismo a la vuelta de la esquina, sin embargo todas las palabras se han quedado en la cabeza. Quizá sea bueno después de todo guardar silencio cuando uno no entiende del todo las cosas que están sucediendo.

Yo he estado inmerso en la escritura de una historia que ya acumula trescientas páginas y ochenta y cinco mil palabras pero no le vislumbro muy bien como va a acabar todo el asunto. Hoy vence el plazo que yo mismo me impuse, sin embargo debo admitir que no lo voy a conseguir y eso que he hecho de todo para chantajearme, por ejemplo prometí no cortarme el cabello hasta dar el último "tecladazo" y al paso que voy acabare pareciéndome al tío cosa. Aun así avanzo y eso suele hacerme sonreír de vez en cuando. 

De modo que mientras el mundo mismo reescribe su historia, yo intento terminar otra. Espero que el mundo tenga ideas más originales que las mías y no acabe matando a todos sus personajes. Espero que todo este boom en el medio oriente no quede como una ola pasajera sino que traiga cambios verdaderos para los países que lo esta sufriendo. Leía por allí en una frase que la parte más difícil de las revoluciones y de las novelas es el final. ¿Y ahora que hacemos? derrocamos al tirano, acabamos con los corruptos y ¿Ahora qué? Estoy empezando a entender cuando difícil es ponerle fin a un escrito -digamos que lo mio aun no llega a novela- y sólo puedo imaginar la magnitud de decisiones que deben tomar estos pueblo que han decidido tomar la libertad en sus manos.  

 Pediría democracia, pero a pesar de toda la buena campaña que se le hace, nuestros países son testigos de que la democracia no es más que una mona vestida de seda, de modo que no les deseo democracia sino buenos gobiernos; vengan en el estuche que vengan. Les deseo una mente reflexiva que tome decisiones en base al futuro y no solamente al deseo del momento. Les deseo un pueblo dispuesto a alzar la voz y un gobernante dispuesto a inclinar el oído. Les deseo sobre todo un buen desenlace, pues la caída de los Mubarak y los Gadafi apenas marca el inicio de una serie de decisiones trascendentales. La historia que se escribe cada a día y que llega al final precisamente hacía el que decidimos ir aun sin darnos cuenta.

Viéndolo bien esto de escribir una historia es una de las cosas sencillas de este mundo. 



domingo, febrero 27

Pausar, observar, y reflexionar

Estuve escuchando las canciones de Pedro Guerra y cuando el canta los poemas de Ángel González les da una vida propia.  Cuando leo la poesía de Ángel González me quedo inspirada y con ganas de ser poeta, así como dice la canción de Jarabe de Palo.

Es que he estado pensando en mi vida y lo que está sucediendo a mi alrededor.  Es un momento histórico el que estamos viviendo con todos los camibos en el medio oriente, con las protestas aquí en Panamá, entre otras cosas. Todo eso y yo he estado atrapada en un silencio de escritura.  Se debe en parte al cansancio.    (Creo que algo está mal en el mundo cuando vivimos con un cansancio tan grande.  No me agrada y no sé que hacer al respecto.)  

De todas maneras, hoy fué como un despertar pensar (en parte porque no quería preparar las lecciones para la semana), ¿por qué estoy tan callada?  Por lo menos tengo que reflexionar un poco pues esto quedará plasmado en libros de historia, es un momento tan importante en la historia del mundo.

¿Qué hacer con la historia y el papel que jugamos en ella?  No sé.  Lo que si sé es que no quiero que pase todo sin que yo lo haya observado, que lo haya notado.  Lo que me gusta de la escritura es que te obliga a pausar, a observar y reflexionar.

Da la cara

Tu nombre da valor a las cosas que dices.  En serio, no tiene que ser un nombre conocido, sencillamente un nombre que dice que una persona se está comunicando.  Un nombre implica pensamiento y humanidad.

Hace un tiempo leía a un experto en comunicaciones en-linea, una persona que mantiene un blog con miles de miles de visitas a diario y me pareció interesante cuando dijo que tu credibilidad está ligada en gran manera a si escribes de forma anónima o si estás dispuesto dar la cara (o tu nombre) por lo piensas.

Básicamente dijo que es mejor que des la cara por una idea que ser anónimo por cualquier idea, es difícil que te importe lo que diga "anónimo".  Y desde que leí eso he empezado a observar como reacciono ante el anonimato en el internet.  Si alguien tiene algo muy bueno que decir y lo dice de una manera elocuente tal vez lo leería y respetaría a pesar de que no firme su nombre.  

Sin embargo, si la persona sólo tiene una critica y no está dispuesta a poner su nombre, no es tan interesante como la critica que viene de la persona que está dispuesta a firmar su nombre.

Es extraño el poder de un nombre.

viernes, febrero 18

750 palabras

Hay momentos en la vida que te hacen pausar y reflexionar sobre por qué estás haciendo las cosas como las estás haciendo.  A veces son situaciones significativas y a veces son solo momentos en las que intercambias la mirada con alguien.  En estos días, he estado pensando en cuanto a la amistad, el trabajo, y lo que me hace sentir que estoy viviendo plenamente mi vida y descubrí que una de las cosas que siempre hace falta en mi vida es la escritura.  Hace dos días mis estudiantes estaban compartiendo algo que habían escrito y uno me dijo --pero Ud. no ha compartido nada que ha escrito hace tiempo.  Y era verdad.  ¿Cómo voy a enseñarles a escribir si yo no estoy escribiendo también?

El punto es que me siento avergonzada por mi ausencia aquí.  Nos iba tan bien, nos habíamos dedicado a escribir aquí todos los días por tanto tiempo que pensé que iba a ser un habito difícil de dejar y resulta que no fue tan difícil.  Lo que sí ha resultado difícil es re-tomar este habito.  Algo que me ha estado ayudando es un sitio súper para aquellos que necesitan un poco de incentivo para escribir.  Se llama 750words.com y es genial porque la idea es que vas a escribir 750 palabras todos los días.  Lo bueno es que es algo privado, nadie va a estar leyendo esas 750 palabras (que pueden resultar siendo muy malas) y el sitio te da premios por escribir.  Digamos empiezan con lo sencillo... tres días seguidos te dan un premio, diez días, un premio, etc.  Y la verdad es que aunque es sencillo, te incentiva a querer escribir más.  

Yo empecé a escribir al inicio de febrero y aun no había vuelto a publicar algo en este blog pero, me dí cuenta que era refrescante tener la oportunidad de escribir sin tener miedo de que alguien lo leyera o me juzgara por lo que escribiera allí.  También me dí cuenta que tenía muchas ideas en la cabeza que tenía que sacar y más de 15 días después creo que ya estoy lista para compartir algunas de mis ideas nuevamente.  No sé, espero que sea cierto esta vez y que el polvo que esta por aquí lo podamos empezar a limpiar.

jueves, enero 13

Desempolvar el blog y algunos temores.

Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.
Antonio Machado


Contrapunto esta empolvado. Las telarañas se han colgado alegremente de la última entrada y podría jurar que hasta vi una cucaracha escurrirse entre las letras del último post. No creo que nadie realmente nos eche de menos, aunque me gustaría que fuera de esa forma. Sin embargo siempre es valido hacer la aclaración de que el último mes ha sido un mes de vivir, de tener experiencias, de pensar y de acumular muchísimas vivencias para plasmar en estas páginas. Cómo bien decía el último post, nos hemos dedicado a vivir para tener algo de lo que escribir. 
El problema ahora es que las ideas se arremolinan y pelean por salir. Cómo ustedes sabrán suelen ser desordenadas egoístas e impertinentes así que he decidido empezar a dejarlas salir de a poco, en filita y a pesar de eso estoy seguro que esta entrada parecerá un desorden sin pies ni cabeza, sabrán ustedes disculparme y tenerme paciencia. 

Me molesta la forma en que algunas personas se creen mejores que otras y señalan con desprecio al que no cree a pie de puntillas igual que ellos. Creo que hay que tener convicciones, creo que en el debate y en mantener puntos firmes. Pero no creo en el menosprecio y en el rechazo de una persona por el simple hecho de pensar diferente en asuntos de los cuales también podemos estar equivocados. 

Lo más triste es que estas personas pronto se cuelgan títulos como "cristianos" o "seguidores de Jesús" y acaban pisoteando el nombre más precioso y convirtiendo el mensaje de amor en un mensaje de odio donde lo más importante es cualquier cosa menos lo realmente importante.

Tengo miedo de ser como ellos, tengo miedo de dejar de verme como soy: un ser imperfecto amado y rescatado por gracia. Y empezar a creerme que compré la verdad, que he sido llamado a menospreciar a burlarme a maldecir.

¡Oh Dios! Recuerdame cada día quien soy.

Ariel

lunes, diciembre 20

Vive la poesía

Salvador Medina en el Taller Literario
Para escribir hay que practicar y sin duda es sumamente importante escribir bastante. Sin embargo, es igual de importante vivir porque si no has aprendido a ver, sentir, y escuchar no tendrás nada que decir a la hora de escribir. Recordar eso me hace sentir mejor por que han pasado más de dos semanas desde que dije con una convicción monumental que iba a escribir con más regularidad. 

¡Qué ironía! Era mi sincera intención de escribir más pero, la vida me cayó encima. El final del bimestre, exámenes, calificaciones, etc. no escribí ni una sola palabra que no fuera un comentario en un examen. Me estaba sintiendo culpable por lo mismo hasta el sábado cuando logramos llegar (después de dos semanas de intentos fallidos) al taller literario con Salvador Medina

La verdad es que iba un poco apenada por faltar dos semanas (por lo de la lluvia, el tráfico en diciembre y el colapso de la vía en el puente) y por eso nos perdimos los talleres de Carlos Fong.  Me sentí muy decepcionada porque me interesaba muchísimo saber que iba a compartir con nosotros sobre el género del ensayo. 

También iba un poco aprehensiva porque sabía que se iba a hablar sobre la poesía y nunca he sentido que la poesía es mi género. Tenía miedo de que nos pusieran a escribir algún poema allí mismo, produciendo alguna vulgaridad de verso espontaneo. Yo disfruto de leer poesía, pero siempre creí que es atreverse a mucho decir que uno es poeta. Para mi grán sorpresa el último taller resultó ser uno de los que me ha dejado más inspirada a seguir escribiendo. 

Salvador empezó diciendo que él no cree en los talleres de poesía y terminó explicando que para empezar a soñar en la efímera posibilidad de escribir versos que tengan la dicha de que la poesía los habite lo más importante es vivir. Vivir y sentir la vida, estar presente a ella, y ser observante en todos los momentos desde los más cotidianos hasta los más exaltados. También nos dijo que para escribir poesía hay que leer más poesía de lo que se escribe. Leer los buenos que puedan enseñarte el arte de escribir para transcender. Así que me siento inspirada. Así que estoy escribiendo, leyendo, pero sobre todo viviendo.

20 de Diciembre 1989: Prohibido recordar (sin reflexionar)

Jamas hubo una guerra buena o una paz mala.
Benjamin Franklin

Tendría yo cinco años y muy poca idea de lo que estaba ocurriendo en el mundo. Ese año había entrado a la escuela y me encontraba perceptiblemente decepcionado porque ese templo del saber el cual debía darme las llaves de la lectura y la escritura se había limitado a darme unas cuantas tontas tareas de rellenar frutas con bolitas de papel crespón o hacer círculos infinitamente aburridos. De modo que no es mi culpa si por aquel entonces no entendí nada de lo que estaba ocurriendo, si mi mente, que ya empezaba a mostrar signos del lavado cerebral escolar, no pudo percibir la magnitud de los hechos que se desarrollaban en todo el país. 

La invasión de Estados Unidos a Panamá ocurrió hace veintiún años. Los recuerdos que tengo al respecto son confusos, recuerdo aviones volando bajo, recuerdo tanquetas y soldados desfilar frente a la casa, recuerdo bolsas de comida para soldados las cuales eran divertidísimas pues nunca se sabía que tendrían adentro y recuerdo también la captura del “hombre fuerte de Panamá” un pobre tipo cansado y ojeroso que de fuerte no tenía nada. Recuerdo la indignación de algunos nacionalistas y el júbilo de otros. 

La verdad mucho de lo que he entendido con respecto a la invasión ha sido en retrospectiva. Muy a mi pesar nunca fui un niño genio y los mecanismos de la invasión y las razones por las cuales se llevo a cabo escapaba completamente de mi mente donde todas las personas se dividían en malos y buenos. Hoy sigo sin ser genio pero he podido entender que la invasión a Panamá es uno de esos hechos demasiado complejos como para tomar una postura inamovible. 

Mi parte nacionalista brinca indignada ante la idea de justificar la invasión, pero mi parte práctica y realista debe admitir que la invasión o alguna otra cosa grande debía ocurrir para encarrilar nuestro desenfrenado país. Imposible justificar las miles de muertes, aun no hay una cifra exacta y probablemente nunca la habrá de cuantos civiles murieron, imposibles justificar el abuso de poder y la destrucción para capturar a un hombre. Sin embargo tampoco se pueden justificar las muertes causadas por la dictadura o el abuso de poder por parte de Noriega. 

Y es allí donde uno debe poner un alto y más que intentar decidir si lo que ocurrió fue bueno o malo, si debió o no ser, tomar notas de las lecciones, apuntar, señalar, recordar e intentar que no vuelva a suceder. Que el poder corrompe que debemos pensar y no solamente dejarnos llevar los jingles bonitos durante la campaña o las gorritas que se regalan. Recordar que la democracia que vivimos, a pesar de lo maltrecha y herida que esta, no es producto de la casualidad sino que fue pagada a precio de vida y sangres de miles de panameños, por eso, por ellos debemos recordar el 20 de diciembre, por eso, por ellos la hora de ejercer el voto debe ser a conciencia, por eso por ellos es que está prohibido olvidar. Por eso, por ellos más que una fecha para despotricar contra los Estados Unidos, contra Noriega o contra quien sea es una fecha para recordar con solemnidad e intentar por todos los medios que nunca más vuelva a pasar.

sábado, diciembre 4

Un día que no fue como lo habíamos planeado

Panamá City
(Flikr: Marc Serarols)

Hoy tuvimos un día extraño, casi nada fue como lo habíamos planeado. Es diciembre en Panamá y todo parece volverse loquito. El día empezó bien, soleado, bonito, limpiamos la casa un rato…cosa que a mí me pone muy contenta. De repente, empezaron a salir mal las cosas. 

Lo peor fue cuando descubrí el celular de Ariel en la lavadora, bien lavadito. Después, estábamos listos para salir a los Talleres Literarios, cuando no encontraba las copias que había hecho para el taller. Todo eso me puso de mal humor, había imprimido las páginas ayer porque en la casa no tenemos impresora ahora mismo, y no los traje a casa. 

Decidimos salir de todas maneras, esperando que llegáramos rápido a la terminal. Cuando salimos de la casa Ariel me empezó a recordar todas las cosas buenas de la vida y además estaba haciendo un día hermoso, el cielo azul y sin lluvia. Se me levantaron los ánimos y al llegar a la terminal nos dimos cuenta que tal vez al final no íbamos a poder llegar a los Talleres Literarios. De todas maneras, fuimos a imprimir los documentos otra vez y salimos en búsqueda de un taxi que nos llevara al Parque Omar. 

Encontrar un taxi que te lleve a cualquier lugar en Panamá es casi imposible. Si no vas a un lugar que quede cerquita los taxis no quieren ir. Y parece que más ahora en diciembre cuando todo se ha vuelto loquito en Panamá. Intentamos con cinco taxis distintos y como ya íbamos súper tarde, decidimos que tendríamos que regresar a casa, sin haber logrado nuestra meta de ir al taller que iba a dictar Carlos Fong. Me parecía que iba a ser muy bueno, pero tendrá que ser para la próxima. 

Después de regresar temprano a casa, hemos disfrutado de un sábado relajado. En Panamá las cosas están locas pero, nosotros estamos felices y disfrutando de la tranquilidad de un día que no fue como lo habíamos planeado. 

viernes, diciembre 3

Uno debe escribir lo que tiene que escribir

En estas últimas semanas he estado reflexionando en lo que hablamos en los últimos dos talleres literarios con Ariel Barría. En el primer taller él nos habló sobre Los problemas más comunes al escribir una novela y al inicio habló de las razones por las cuales uno pensaría en escribir una novela.  Nos dijo que uno viene marcado por ciertas experiencias y “uno debe escribir lo que tiene que escribir”. Tal vez eso es lo que me pasa ahora mismo. Estoy escribiendo porque algo me dice que tengo que hacerlo. 

En los dos talleres que nos dio Ariel Barría cubrimos mucho camino. Hablamos de errores gramaticales, las fallas más comunes en el uso del lenguaje literario, las fallas en la estructura de la novela y sus elementos como espacio, tiempo, personajes, y dialogo entre otros temas. Después de todo eso y mis fallidos intentos a escribir 50,000 palabras en un mes, a ratos he dudado de mi llamado a la escritura y me siento muy conciente de que mis compañeros o instructores del taller literario pasen por aquí para leer lo que estoy escribiendo.

Por eso he estado pensando en el tema de la escritura y qué papel ha de tener en mi vida. Me encanta escribir, y resulta que es casi una necesidad. Si paso mucho tiempo sin expresar mis ideas por escrito, empiezo a sentirme rara y no encuentro remedio hasta que me siento a escribir. Eso no me hace automáticamente en escritora, lo sé, pero sí demuestra una cierta inclinación a ese arte como mi medio de escape creativo. 

A veces quisiera que mi medio para el desahogo fuera la música o la pintura pues, la escritura tiene la tendencia a liberar y atrapar al mismo tiempo --aunque tal vez todas las expresiones artísticas tienen ese poder sobre las personas. (De todas maneras, estoy explorando mis posibilidades en el baile o la fotografía por si alguien me quiere dar clases, como posibles opciones alternas si la escritura me deja libre en algún momento.) Pero por ahora, atrapada como estoy, me vuelvo a comprometer (como tengo que hacer cada cuantas semanas) a escribir regularmente e intentar desarrollar este arte que a pocos les viene de forma instantánea.

Hoy es 33 de Noviembre del 2010

Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes. 
-Khalil Gibran

Ya debería haber pasado la lluvia. Un sol brillante pero no excesivamente caluroso debería iluminarnos desde el cielo y la fresca brisa proveniente del mar debería darnos el mejor clima que se puede disfrutar en Panamá, el de  Diciembre. Sin embargo para todos los efectos Diciembre aun no empieza y mantenemos este clima desagradable donde el sol no brilla (¿sera verdad aquello de que es aristocrático?) y la lluvia es la eterna compañera, mañana, tarde y noche. Con decir que hasta frío se puede sentir en Panamá y trocar los ventiladores por frazadas.

Yo no sé quien tiene la culpa. Unos dicen que el calentamiento global, sin embargo esa teoría nunca me ha convencido menos después de escuchar el discurso del señor Gore. Otros señalan que la culpa es del departamento de repartición de meses, probablemente se han contagiado de la corrupción y han vendido nuestro mes de diciembre a algún país con más riquezas o mejores ventajas para sus intereses, a cambio nos han dejado un noviembre extendido y húmedo. O simplemente se han contagiado de desidia y se les ha olvidado cambiar el mes, como sea esto de las lluvias no ha parado.

Ni siquiera es un tema que se presta al análisis o soporta una reflexión demasiado profunda pero es lo que tengo en la cabeza  y como cada cierto tiempo conviene purgarla de pensamientos inútiles, he aquí este post. 
Sigue lloviendo, ya veremos cuanto días tiene este noviembre. 

lunes, noviembre 29

Cincuenta mil palabras y ni un libro.

Porque escribo todo lo que sangro, porque sangro todo lo que escribo
-Fito y los Fitipaldis

Cincuenta mil palabras pueden parecer largas, extensas, imposibles. Aun así me enfrasqué en el reto de escribirlas en un mes como pedía  Nanowrimo  del que ya hemos hablado en otras ocasiones. Quizá la parte más difícil es seguir sumando palabras a pesar de estar convencido que todo lo que se escribe es una total basura. Obviamente hay momentos en que se compensa, momentos en los que la construcción de una frase o una que otra metáfora rescatable nos hace ilusionarnos con la idea de: "quizá haya algo de escritor en mí"


Había días de febril inspiración en que unos cuanto miles de palabras eran pan comido. Otros días llegar a diez palabras era una dolorosa tortura. Sin embargo al final he terminado el reto unos cuatro días antes de que concluya el mes. Tengo cincuenta mil palabras pero estoy lejisimos de tener un libro. Sé que tendré que reescribir casi todo y aun no tengo ni la más remota idea de como va a acabar  el asunto, al principio tenía una idea clara de donde quería llegar pero según paso el tiempo y se acumularon las palabras los personajes empezaron a hacer locuras, se enredaron en cientos de líos, tomaron malas decisiones y acabaron enredándome en una historia sin un claro final a la vista.  

Al final queda un poco de desazón, escribí como nunca en un mes, llegué a las cincuenta mil palabras y quiza he escrito más que nunca pero me temo aun me faltan otras cincuenta mil palabras y una buena dosis de suerte e inspiración para acabar con el escrito. No voy a abandonarlo, aunque todas mis voces internas me lo suplican, quizá por aquello de: "Nuestro vino, amargo pero nuestro" y quien sabe a lo mejor algún día llegue a ser un escrito lo suficientemente decente como para leerlo a mis hijos o tal vez para hojear en las noches de insomnio, en el peor de los casos sera un excelente regalo para algún enemigo a quien quiera agriar el día. Bien dicen que no hay desperdicio en escribir. 

Seguiremos informando...

domingo, noviembre 28

El Adviento y la vigilancia

Por lo tanto, manténganse despiertos, porque no saben qué día vendrá su Señor. Mateo 24:42 

En estas fechas se celebran una mescla confusa de días feriados. Tantos que de cierta manera el significado de estos se va perdiendo entre todo el ajetreo. El jueves pasado los estadounidenses celebraron el Día de Acción de Gracias y el 28 de noviembre, los panameños celebran el Día de Independencia de España. Ya las tiendas están decoradas para la “navidad” e intentando vender, vender, y vender. Además de eso hoy es el primer día de Adviento. 

En realidad, tal vez, antes de celebrar la Navidad, deberíamos cuidar el tiempo de Adviento. La palabra “navidad” viene de la palabra nativitas en latín que significa nacimiento. La palabra “adviento” viene de adventus Redemptoris o “venida del Redentor”. Creo que nos haría bien celebrar el Adviento para evitar convertir en simple consumismo la celebración del nacimiento de Jesús. En la tradición cristiana el Adviento ha sido un tiempo de preparación para recordar el nacimiento de Jesús y la esperanza de Su segunda venida. 

Hoy en día el tiempo de Navidad se ha vuelto un tiempo de comercialismo y eso me hace pensar en la reacción de Jesús cuando llegó al templo y descubrió el templo vuelto un mercado (esto lo recuenta el evangelio de Juan 2:13-25). En realidad es parecido porque durante la Navidad, en el nombre de Jesús, se promueve el mercado y el consumismo más que el amor al prójimo. ¿Qué pensará Jesús de esto? Jesús dijo --¿Cómo se atreven a convertir la casa de mi padre en un mercado? 

No es que yo crea que sea malo celebrar la navidad --hace unos días un conocido dijo que pensaba que era malo celebrar la Navidad...por razones que no voy a explicar aquí—sin embargo, creo que cuando se toma el tiempo de Adviento y realmente se usa para celebrar el amor de Dios ¡es una de las celebraciones más hermosas! Tomando en cuenta el hecho que Jesús conoce el interior del ser humano, creo que se puede hacer de una buena manera, me gusta la idea de celebrar la Navidad junto con el Adviento, y no de manera aislada y sin preparación.

En la liturgia cristiana tradicional el Adviento se celebra los cuatro domingos antes de la festividad de Navidad. El Adviento tiene dos partes que tienen el sentido de avivar en los creyentes la espera del Señor. En la primera parte, del primer domingo al día 16 de diciembre se mira a la venida del Señor al final de los tiempos. Y desde el 17 de diciembre hasta el 24, es la “semana de Nochebuena” y su enfoque es preparar explícitamente la venida de Jesús, la Navidad. 

Durante el tiempo de Adviento se lee a Isaías y los pasajes proféticos que señalan la llegada del Mesías. En el primer domingo de Adviento se enfoca en la vigilancia en espera de la venida de Jesús. Las personas intentan hacer esto de diferentes maneras; creo que una de las maneras que debemos hacer esto es vigilar que no reemplacemos las relaciones importantes con otras personas con el estrés de gastar mucho dinero y comprar cosas. Es más importante el tiempo que pasamos juntos y el cariño que nos mostramos, que convertir estas fechas en tiempo de comprar y comprar.

miércoles, noviembre 24

Nosotros los afortunados.

Cuando oigo que un hombre tiene el hábito de la lectura, estoy predispuesto a pensar bien de él.
-Nicolás de Avellaneda


Hoy entré a una librería. Soy de esas personas masoquistas que se meten a ver títulos aunque no tenga ni un centavo para comprarlos. Siempre tomó nota mental: Cuando tenga plata voy a comprar este y aquel. La nota mental siempre termina extraviada en el absoluto desorden de mi mente.
De todas maneras hoy los precios eran para irse de espalda, veintidós dolares por un libro del que jamás he escuchado, una apuesta demasiado arriesgada para mi economía. Treinta y siete dolares, cuarenta y dos, veintiséis etc. Leer sale caro en este país.

Luego pensaba en la famosa cantaleta que armamos siempre aquellos que disfrutamos de la lectura. En Panamá no se lee, no hay libros en las casas, etc. Sin embargo tiene algo de sentido pues esos precios son todo menos amigables para una persona que quiera aventurarse en la lectura.

Ya sé la respuesta al argumento;  se gasta en otro montón de cosas, guaro, ropa, apariencias, carros, etc. Sí, pues de cierta forma todos esos elementos forman parte de nuestra cultura consumista. Sin embargo para enamorar a una persona de los libros, de la buena lectura o de la lectura en términos generales la inversión inicial es demasiado elevada. Por lo menos los del marketing, los que llenan los estantes de la librera.

Pensando en todo el asunto me di cuenta de lo afortunado que soy. No tengo un yate o una mansión lujosa, no tengo un reloj carisimo y mi ropa es sinceramente sencilla. Sin embargo tengo una casa rellena de libros leídos y por leer y crecí en una casa donde siempre hubieron libros para leer donde me engancharon desde pequeño pues siempre estuvieron allí, se hicieron mis amigos, porque eran conocidos y no extraños con sus palabrita y palabrotas.

En conclusión, somos de los afortunados de esos que por obligación, casualidad o amor tenemos libros que nos rodeen y nos acompañen. De los que podemos darnos el lujo de entrar a una librería de vez en cuando y comprar un libro aunque este demasiado caro. De esos que nos damos el lujo de leer. 

domingo, noviembre 21

Talleres Literarios: El Arte de novelar.

Nunca he podido entender porque una persona se pasa dos años escribiendo una novela, cuando puede comprar una por $10.
-Fred Allen



    Ayer en los talleres literarios terminamos una segunda etapa. Al menos así lo veo yo, hablamos de cuento hace algunas semanas y ayer se abarcó la temática de novelar. El profesor (y escritor) Ariel Barría nos contó sobre los diversos "escollos" que se pueden encontrar al escribir una novela. Cualquiera que lo haya intentado puede sentirse identificado con las cosas que allí se dijeron. Más divertido aun era el hecho de escuchar anécdotas  y vivencias de un hombre que ha pasado por esos mismos problemas y ha visto a otros atravesarlos.

     Ahora que ando enredado con eso de Nanowrimo  intentando hacer  funcionar una novela es imposible no sentirse identificado con los puntos que se tocaron. Ese sueño medio imposible y medio surrealista de escribir parece un poco más alcanzable (y un poco más real) cuando cada semana te sientas con otras personas que al igual que uno disfrutan y viven con el mismo sueño escondido en algún rincón del corazón. 

     Debo admitir que el escuchar hablar sobre diálogos directos e indirectos, personajes planos y complejos, muletillas, etc. También afecta mi forma de leer. Ahora mismo estoy leyendo un libro de fantasía increíble, Juego de Tronos de George R. R. Martin y al ir leyendo voy también desmenuzandolo en pequeñas partes, no sé si es del todo bueno sin embargo en definitiva es otra forma de leer; me gusta.

     Con todas esas cosas en la cabeza es difícil sentarse a escribir, por eso lo he dejado aquí en el blog, a forma de desahogo. Ahora voy a seguir con Nanowrimo seguramente luchare por darle "profundidad" a mis personajes -ojala sobrevivan la cirugía- e intensidad a mis diálogos. De todas formas ya dicen por allí, un escritor profesional es un amateur que no se rinde. Ya veremos.

viernes, noviembre 19

Detrás de los Talleres Literarios: Miguel Rico

Esta semana le pedimos a Miguel Rico que nos hablara sobre su participación en los Talleres Literarios en Panamá. Para aquellos que les falta la fe y dudan de la posibilidad de desarrollar una cultura literaria en Panamá, tienen que conocer a Miguel. Estamos muy agradecidos por que nos presto su tiempo para compartir un poco de sus pensamientos con nosotros. 

¿Quién es Miguel Rico? 
Ante todo, muchas gracias por tu entrevista Hannah, y gracias por difundir las actividades de Talleres Literarios en Panamá en tu blog "Contrapunto". Bueno, como saben mi nombre es Miguel Rico, nací en Madrid, y he vivido en Alemania, y como no, en Panamá. Me interesa la política cultural y hace tres años organicé una asociación sin ánimo de lucro cuyo principal objetivo es realizar proyectos de cooperación cultural, con especial énfasis en América Latina. Me gusta también mucho la literatura, he leído bastante novela española e hispanoamericana del siglo XX. Y bueno, como autores favoritos... tengo tantos... Miguel Delibes, Umbral, Fernando Arrabal (entre los españoles), Carlos Fuentes y Ernesto Sábato en América Latina, y otros, como Ismail Kadaré o Bohumil Hrabal. También me gusta la poesía, he llegado a escribir algunos poemas, aunque lo tengo un tanto olvidado.

Por lo demás, espero ser una persona, que como decía Machado, se le puede considerar "en el buen sentido de la palabra bueno" y que intenta tomarse la vida con un punto de humor y aventura. 

¿Cómo fueron sus primeros contactos con la literatura? 
Desde pequeño me gustaba escribir y leer, en esto supongo que habrá influido tener una madre interesada por la literatura, y un ambiente familiar que te acercaba a los libros. Además, de pequeño fui a un colegio en el que nos motivaban mucho a desarrollar nuestra creatividad narrativa, durante las clases teníamos que escribir todos los días una redacción sobre cualquier motivo (una foto que nos daban, algo que leíamos). Esto me llevó a mantener una cierta cotidianeidad con "lo literario". Luego estudié Ciencias Políticas, me especialicé en Relaciones Internacionales, y empecé a intuir que la literatura podía tener un importante impacto en los cambios sociales y políticos. 

¿Qué son los talleres literarios? 
Es una actividad, que aparte de motivar el interés por la literatura, persigue que los alumnos conciban las enormes expectativas vitales que concede escribir e interesarse por los libros. No sólo expectativas prácticas (convertirse en un escritor profesional), sino también ayudar a mejorar el conocimiento que tenemos de nosotros mismos o bien para romper prejuicios y esquemas mentales. En este sentido, la literatura pienso que puede comprenderse como una herramienta para mejorar la convivencia, y en conclusión, esto tiene una influencia directa en el contexto general de la sociedad en la que se vive. Realmente la mejor y más profunda constancia sobre las vivencias y sentimientos de los demás se obtiene cuando uno puede leer lo que estos escriben en soledad. 

Además Talleres Literarios pretende crear una red de intercambios de ideas e intereses entre España y América Latina, una necesidad inevitable en el actual momento en el que vivimos. De ahí, que el proyecto se haya ideado de una forma muy participativa y en la que la mutua colaboración entre los de aquí y los de allá es uno de los éxitos del proyecto. 

¿Qué tan difícil fue conseguir el apoyo necesario para realizar los talleres? 
Conseguir apoyo para una actividad cultural es siempre complicado, exige de paciencia y de cierta capacidad de resistencia. Las primeras ideas sobre Talleres Literarios en Panamá comienzan en el año 2008, con los primeros diseños teóricos. Una vez terminado el proyecto-marco comenzamos con la búsqueda de apoyos y de financiación. Actualmente disponemos de financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, una ayuda excepcional, que perseguimos durante dos años, y que ahora se culmina con la colaboración de 15 instituciones de España y Panamá. En estos casos, la receta no tiene muchas complicaciones: "fe ciega en el proyecto e insistencia en mostrar la importancia del mismo". 

¿Por qué Panamá? 
Viví dos años en Panamá, trabajando como becario de la Oficina Cultural de la Embajada de España. En este tiempo, pude conocer la extraordinaria diversidad cultural del país, y las posibilidades que esta ofrecía para desarrollar un proyecto de cooperación cultural. Fueron dos años espléndidos de mi vida y era una iniciativa que, por motivos personales y profesionales, quería planificar allí. Pasados unos años, ya en Madrid, me puse en contacto con Carlos Wynter, al que había conocido antes y que ya era un escritor y promotor cultural de referencia, y le propuse la posibilidad de organizar Talleres Literarios en Panamá. Como Carlos es un entusiasta, en eso hemos estado enredados en estos dos últimos años.

¿Qué cosas le han gustado de Panamá en el tiempo que lleva aquí? 
Siempre respondo lo mismo cuando me preguntan sobre esto. Creo que el pueblo panameño es en líneas generales extraordinariamente cordial y afectuoso, y eso hace que vivir en Panamá sea muy agradable. Creo, además, que existe un sentido del disfrute de la vida y de la inmediatez (de lo cotidiano) que se une a una oscura hondura espiritual. 

En Panamá he disfrutado mucho de los paisajes, de esa asombrosa naturaleza, que para los que venimos de fuera es un símbolo, sin caer en el exotismo, de la llegada al paraíso. 

En su discurso inicial habló de los milagros y de creer en ellos, ¿Qué tres milagros específicos le gustaría ver en los estudiantes, en los profesores, en el país de Panamá al finalizar el periodo de talleres literarios? 
Ja, ja, que conste que yo decía que creía en los milagros. Me gustaría en primer lugar que los alumnos terminasen con la sensación de que el proyecto "ha merecido la pena", y que han podido reforzar su interés por la literatura y aún estaría mejor si algunos de ellos se han beneficiado de las convocatorias becas y concursos literarios que publicamos en la Plataforma Virtual. Además que el proyecto haya servido para ampliar su círculo de relaciones literarias, que la literatura haya empezado a formar parte de sus vidas, y que se hayan multiplicado sus lecturas. Y de ahí, por qué no,... hasta llegar al florecimiento de una nueva generación literaria. Espero también que el proyecto sirva para conocer mejor España en Panamá, y viceversa, y aumentar el número de jóvenes que desde Panamá se interesan y asocian por los problemas comunes de la Región Iberoamericana. 

Sobre los profesores, hay que indicar que hemos contado con un grupo de extraordinaria calidad, espero que el proyecto les satisfaga en su contacto con un público joven e interesado, y que sirva como acicate para su desarrollo profesional. 

¿Qué hay después de los talleres literarios? 
Nos gustaría que Talleres Literarios no tuviera una fecha de caducidad. El proyecto fue concebido como una ·empresa de largo aliento, que fuese susceptible de reproducirse de distintas formas una vez que llegué el final de las clases. Sobre este aspecto la última palabra la tienen los alumnos, que estoy seguro que propondrán nuevas actividades, nuevas sesiones de formación y una reedición reelaborada y con nuevos fundamentos del proyecto. Por nuestra parte sería muy agradable seguir organizando la actividad. 

En AFP-Cooperación Cultural seguimos implicados en distintos proyectos culturales en América Latina, empezando con algunos de ellos, y dando continuidad a proyectos que en el marco de "la letras", esperamos que sigan teniendo una respuesta de público tan importante como Talleres Literarios en Panamá. Es pronto para hablar con detenimiento de todos ellos, pero por supuesto, os mantendremos informados. 

sábado, noviembre 13

De burros, orejas y problemas fronterizos.

En todas las tierras el sol sale al amanecer.
-George Herbert


A la mayoría de latinoamericanos nos gusta hablar con refranes. Casi tenemos uno aplicable para cada situación de la vida. Uno de los primeros que aprendí y que aun encuentro demasiadas ocasiones para utilizar es aquel que reza: El burro hablando de orejas. La idea es que una persona sin autoridad (moral o de cualquier tipo) critique, desacredite o hable mal de otra persona. Es decir, ¿quién es el burro para hablar de orejas?

Sin embargo al parecer estamos en una región de orejones indispuestos a callarse. Lo he visto de diferentes formas, he visto como competimos cual si fuéramos ratas no por ganar dignidad sino por quitarle la dignidad a las otras personas. El asunto no es quien esta mejor sino quien esta menos fregado. 

Nuestros países pequeñitos, apenas perceptibles en un mapa se destrozan a dentelladas por estupideces. No voy a aparentar ser un conocedor del asunto, en realidad no sé bien de que va el rollo con los limites de Costa Rica y Nicaragua. No sé que lado tiene la razón, quien robo a quién o como va a acabar todo el asunto. Lo que sí sé es que al final, cuando se acabe el asunto veremos a los presidentes de ambos países abrazarse, tomar una copa y decir que todo fue un malentendido. Seamos sinceros, una guerra es carisima y ninguno de nuestros países esta para eso. De modo que aquí no ha pasado nada.

Sin embargo lejos del ojo publico, lejos de los grandes discursos inflamatorios de Ortega o las resoluciones absurdas de la OEA nuestros hermanos nicaragüenses y nuestros hermanos ticos se destrozan en insultos, inflaman sus paupérrimas glorias personales y desacreditan  la de sus propios hermanos. Es horrible, grupos en Facebook con nombres como "Yo odio a Nicaragua" o "Yo odio a Costa Rica" con cientos de seguidores que se dedican a insultarse. Inclusive me tocó leer como en algunos lugares se regocijaban por la muerte de un nicaragüense, ladrón o no una muerte es una muerte. 

No sé quien tiene razón, pero sí sé que nada justifica que nos tratemos así. No nosotros, que tenemos la misma sangre corriendo por las venas: india, negra, blanca, asiática, en una amalgama indescifrable. No nosotros países que deberíamos ver como salimos juntos del atolladero. que nos hemos visto, queramos o no envueltos en la misma historia.

Sin embargo aquí se aplica otro refrán: Mal de muchos consuelo de tontos. Creemos, erróneamente, que si mi vecino esta peor que yo es ganancia. Es una tontería presumir  ser uno de los países más seguros en una de las zonas más inseguras del mundo, presumir  tener la economía más sobresaliente en una de las zonas más pobres del mundo, etc, ad nauseum. 

No es un problema tico o nicaragüense. Es también un problema guatemalteco, hondureño, beliceño, salvadoreño y panameño. Pues todos de una u otra forma caemos en esa estúpida manía de hablar de las orejas del vecino sin antes fijarnos en las nuestras. Aquí hay un problema de limites pero no los fronterizos que separan Costa Rica y Nicaragua, hay un problema de limites pues las cosas que nos unen que nos hacen ser iguales no son el color de mi pasaporte o de mi piel sino la dura realidad de ser un ser humano. 


Es triste ¿no?

Hermano contra hermano.
Hombre contra hombre.
En la danza mortífera;
de ser mejor que el otro;
aplastar, ganar, morder;
usar epítetos irrepetibles.
Regresar vacío, hueco;
torpe.
Y pensar que del barro
hemos venido y para allá
vamos todos.
Es triste ¿no?

El día del periodista


Hoy es el Día del Periodista, para celebrar a aquellas personas que investigar y escribir es su pan diario.  A mi me gustan las celebraciones sin embargo, a veces me parece que los “Días de…”  dejan mucho por desear, pues a veces representan que estamos fallando en una manera muy grande en cosas que deberíamos de siempre tomar en cuenta.  En vez de tener un “Día de los arboles” una vez al año, Deberiamos ser consientes de cuidar la naturaleza a diario.  Tal vez es necesario, como somos humanos que se inspiran por momentos pero…creo que aun así nuestra meta debería ser volver este tipo de actitudes en comportamientos cotidianos.

 Puede ser que celebrar el “día de los periodistas” es una manera de apaciguar la conciencia porque hay muchos, demasiados, lugares donde todavía se sufre por no tener libertad de expresión.  Aun en nuestro país a veces hace falta una verdadera libertad de expresión. Me siento agradecida por los periodistas que hacen el trabajo de informarnos día a día, especialmente los que ponen en riesgo sus vidas por decir las cosas que algunos no quieren que sepamos.  ¡Qué terrible que el oficio de algunos periodistas es una que pudiera costarles su vida!  Espero que aquí en Panamá se siga luchando por un ambiente más seguro y de respeto por la libre expresión e intercambio de ideas.

viernes, noviembre 12

Así son las cosas aquí.

Benevolencia no quiere decir tolerancia de lo ruin, o conformidad con lo inepto, sino voluntad de bien.
-Antonio Machado


Hace algunos años un profesor, quizá una de las personas que más me ha retado y marcado,  me hablaba sobre las razones por las cuales los cambios no ocurrían; decía que los cambios eran en primer lugar una cuestión de actitud, de saber que las cosas pueden funcionar de otra manera. -Por cada soñador que ve una solución a los problemas hay diez conformistas que ven problemas en la solución- de ese modo explicaba él la mediocridad, la dejadez y todas esas características que nos mantienen en el atolladero.


El problema es darse por vencido. Ya sé que muchas veces es muy poco lo que se consigue con una lucha fiera. Al menos de vez en cuando se consigue tranquilidad de conciencia y paz con uno mismo. La fatalidad es decir con conformismo: "así son las cosas aquí" esa frase que abre una dimensión especial para que el mal siga imperando y el potencial se diluya en nada.

Por eso me indigna y me deja un sabor muy amargo en la boca escuchar al presidente de la nación decir que las cosas están fregadas y así se van a quedar. Decir que los corruptos están allí y van a robar de todas maneras. Un hombre que hizo del cambio un eslogan de su campaña, que ilusionó a muchísimos panameños se da cuenta, de pronto, que el cambio es imposible, que las cosas en Panamá son así y así se van a quedar. 

Ya ni siquiera me da tristeza. Mejor pienso en aquellas cosas que sí puedo cambiar. Tal vez las cosas sean así aquí pero eso no significa que deban ser así para siempre.