lunes, noviembre 1

Noviembre en Panamá


Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya.
-Séneca


Cuando llega Noviembre en Panamá lo único que se escucha son tambores, liras, redoblantes y lluvias. Los niños saben que los días escolares casi han terminado y los adultos disfrutan de saber que tendrán por lo menos cuatro días libres. Y es que noviembre en Panamá es el mes de la patria donde se recuerda con orgullo las diferentes gestas que nos han traído hasta aquí y que para bien o para mal nos han hecho ser quien somos. 

La historia de Panamá es igual a la de los países latinoamericanos, una mezcla de razas e historias que se unieron alguna vez en un nudo indescifrable. Negros, indios, blancos, asiáticos, indostanés, árabes, judíos, todos mezclados en una amalgama única. Panamá es un país joven, con apenas 106 años de ser una republica (en 1903 nos separamos de Colombia) y con apenas diez años de ser “soberanos” (en este caso soberano significa sin bases militares estadounidenses a la vista, ejem) 

Somos Panamá, un país que se diluye entre querer llegar al primer mundo y el estar anclado con miles de lastres a este tercer mundo. Panamá el país en el que nunca hay “plata” pero jamás los “malls” están vacios y los que salen a protestar por aumentos salariales y se quejan de la dura que es la vida lo hacen vestidos de marcas caras y relojes finos. En resumen un Panamá de contradicciones. 

Panamá ese país donde si no tienes arroz y carne en el plato no estás comiendo. Donde si eres negro eres chombo y si eres un poco pálido eres fulo. Donde llueve diez meses al año y el resto del tiempo hace un calor que bien podría competir con el Sahara pero aun así veras a chicos con abrigos, bufandas y hasta botas de nieve. 

Aquí donde todos hablamos algo de ingles, a nuestra manera, con nuestro estilo y pronunciación única. Donde puedes no tener para comer pero siempre tendrás para la tarjeta del blackberry. Donde escogemos a nuestros presidentes en base de quien arma la mejor rumba o quien da mejores regalitos. En Panamá damos la vida por apoyar a nuestros atletas mientras van ganando pero con la misma premura le damos la espalda en cuanto tropiezan. 

La lluvia cae como redoblante sobre los tejados. Nos avisa que pronto iniciaran los desfiles que recordaremos como nos independizamos de España, como nos separamos de Colombia y desde entonces luchamos por una identidad. Nos recordara que somos panameños y a pesar de tanto loco y tanta corrupción, tanto tranque, tantos políticos y sus promesas falsas, Panamá es mucho más que eso, es su gente, es la sonrisa en las calles, son los niños orgullosos que portan su bandera, son los que se levantan cada mañana y enseñan con palabras o con actos, los que utilizan los pasos elevados para cruzar la calle, los que depositan la basura en los tinacos, los que dan la mano al que lo necesita. La gente, su gente, esa es mi Panamá.

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