martes, mayo 19

es necesario que yo mengue

fijemos la mirada en Jesús, el autor y perfeccionador de nuestra fe.
hebreos 12:2
es necesario que él crezca, y que yo mengue.
juan 3:30

En estos días estuve pensando en el acto creativo y que la verdadera riqueza en la vida se encuentra en observar la creatividad que nos rodea y --cuando nos toca-- participar en crear, es la invitación de la vida.

Uno de mis autores/poetas favoritos escribió las siguientes palabras "Si su diario vivir le parece pobre, no lo culpe a él. Acúsese a sí mismo de no ser bastante poeta para lograr descubrir y atraerse sus riquezas. Pues, para un espíritu creador, no hay pobreza. Ni hay tampoco lugar alguno que le parezca pobre o le sea indiferente." Para un espíritu creador, no hay pobreza. No hay lugar que le parezca pobre o le sea indiferente.

Por esto, el espíritu de Dios es el que tiene que crecer en mi, el es el Creador. El que da el espíritu de creatividad a cada uno de nosotros, "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho." Me encanta el uso de la palabra "verbo" es tan activo pero también es tan literario. Las palabras mismas son creativas y parte de la creación.

Por esto, "es necesario que él crezca, y que yo mengue." El es el Creador, el que da ese espíritu de creatividad que ve lo hermoso en lo cotidiano, que inspira asombro en lo sencillo, que da capacidad de crear al que fue pobre anteriormente. El es el "autor y perfeccionador" de esto, de nuestra fe que nos da la capacidad de ver y percibir lo bello en lo roto, lo sublime en lo pobre. Nos da la capacidad de vivir la vida con este asombro y el placer sencillo de crear.

martes, mayo 12

La corrupción y mi espejo.

"Cada uno de nosotros sólo será justo en la medida en que haga lo que le corresponde."
Sócrates

Vivimos tiempos difíciles. No es una novedad, ni noticia de última hora pero este mundo va cuesta abajo. Vivimos días en que no se puede confiar en nadie, donde tu mano izquierda no sabe lo que hace la derecha pues lo más probable una de las dos está por traicionar a la otra. Tiempos en que palabras como moralidad, lealtad y fidelidad aparecen solamente en los diccionarios y eso si a los sabios de la Real Academia de la lengua Española no les da por quitarlas de allí, pues no tardara mucho en descubrirse que todas ellas han caído en desuso. Tiempos donde la belleza vale más que la inteligencia, la popularidad más que el honor y el dinero más que la vida de cualquier persona. Tiempos en que la gente buena, pese a ser más, ha optado por cruzarse de brazos y ver como los malos, pocos pero efectivos, se comen pedazo a pedazo lo poco que nos queda de humanidad.

El mundo ha venido en caída franca desde hace mucho. Algunos datan el inicio de la caída cuando una mujer come aquel histórico fruto prohibido y lo da a comer a su marido. No soy un amargado, al menos no creo serlo. Suelo disfrutar de la vida con sus placeres más triviales y suelo agradecer cada poco tiempo a Dios por la oportunidad de estar aquí en esta esfera dando vueltas alrededor del sol. Pero hay ciertas cosas que hacen saltar una chispa en mi cabeza, me hacen reaccionar.

Como es el caso del abogado Rodrigo Rosenberg (Q.E.P.D) . Este hombre era posiblemente el último justo sobre la tierra. No creo que fuera santo, ni siquiera perfecto. Sin embargo tenía un claro sentido de que no podía cruzarse de brazos, de que no podía permitir que su país (Guatemala) siguiera en manos de personas de la peor calaña. Y pese a que sabía lo que le esperaba decidió tomar el riesgo e ir en pos de la justicia y no de la comodidad personal. (Al final están los videos para que puedan ver la noticia)

Y ¿Qué hay de nosotros? Me pregunto constantemente. ¿Qué hay de mí? ¿Qué hago yo? No a macro escala, pues no todos estamos en la posición de poder enfrentarnos a las autoridades corruptas como lo hizo este abogado. Pero ¿Qué de aquellos pequeños actos de injusticia? ¿Qué de mis personalizados y consentidos actos de corrupción? ¿Qué de aquellos “pequeños deslices” que no le hacen mal a nadie?

La próxima vez que al hojear un periódico, sientas una ola de indignación por lo mal que anda el mundo, por lo corrupto de tu gobierno o por cualquier otra de las razones que nos podemos indignar. Querrás saber quién es el responsable. Los teólogos descarrilados culparan a Dios, los políticos al gobierno de turno, el gobierno al sistema global y así la culpa pasara de mano en mano sin que nadie la reconozca como propia. Por eso la próxima vez que te lo preguntes, párate frente a un espejo y veras al responsable. O pasa por mi casa y señálame a mí también pues también tengo culpa.

Las palabras de Rodrigo Rosenberg deben ser oídas con atención. ¿Qué estamos dispuestos a hacer nosotros por la moralidad? ¿Por la justicia? O es que simplemente nos cruzaremos de brazos eternamente esperando que alguien haga algo. Alguien eres tú, alguien soy yo. ¿Qué vamos a hacer?

Ariel

Video 1

Video 2

lunes, mayo 4

¡Que lindo es ser presidente!


Me cuesta escribir sobre este tema. No estoy muy claro aun al respecto, he preferido elucubrar al respecto, sin llegar a plasmarlo en la pantalla, me parece más sabio. Sin embargo hay fuerzas mayores que te obligan a salir del retiro pues pese a que sabes que lo que digas o no digas no va a hacer la mayor diferencia, por lo menos necesitas estar a cuentas con tu conciencia. Y digamos que esto es eso: una obligación de mi conciencia.

Por varios meses en Panamá se ha llevado a cabo una larga carrera por la presidencia de la república, todos los ciudadanos nos hastiamos de escuchar slogans baratos, promesas demagógicas y ver los postes de electricidad y las calles enteras cubiertas con caras, que a fuerza de verlas se hicieron familiares, observándonos con hipócritas sonrisas y diciéndonos que ellos (ni más ni menos) eran la solución a todos nuestros problemas.

Así que convencidos (o no) salimos de nuestras casas a votar, quizás esperanzados de que ese gancho en el número correcto significaría un mejor Panamá, o quizás una mejor oportunidad para nosotros, nuestros hermanos, nuestros hijos, nuestros vecinos. Otros votan en base a algún resentimiento antiguo o en base al famoso “voto de castigo” para el mal gobierno que está por salir. Es de admirar en definitiva el gran porcentaje de panameños que salió a votar ayer. La OEA felicitó a Panamá por su muestra de “madurez democrática” y el 74% de panameños que salieron a votar habla sobre la manera en que nos tomamos nuestra participación en las elecciones.

Sin embargo quedamos a la expectativa de lo que va a ocurrir. No puedo decir que el hecho que Martinelli (ultra derecha) haya ganado las elecciones sea la peor de las cosas, habrá que esperar que va a ocurrir, y he de admitir que mi corazón tiene más de una tendencia “izquierdosa” por lo cual me preocupa un poco lo que ocurrirá con Panamá a partir de ahora. Sin embargo no deben sonar las alarmas, ni dar a Panamá por perdido.

No me preocupa quien ganó. Me preocupa la forma en que hizo, la manera en que se realizaron estas campañas electorales, los insultos, la “sacadera de trapitos al sol”, el odio y el rencor que se derramo con la única intención de llegar a sentarse en la silla del poder. Por más que se hable ahora de “unidad” de un “Panamá de todos” la larga campaña presidencial ha dejado más de un herido. Ha dejado sobre todo a un pueblo “esperanzado” de que las cosas cambien y por conocer al ser humano y también a los políticos, sabemos que lo más probable es que esas esperanzas se vean defrauda
das.
Ruego más que nunca por estar equivocado. Ruego porque el señor Martinelli sea todo lo que dijo ser y aun más. Pero no pongo mis esperanzas en él, ni en su equipo de trabajo, ya dice por allí “maldito el hombre que confía en el hombre” Yo centro mis esperanzas en que Dios está en control de todo lo que ocurre a mi alrededor. Puede sonar simplista pero no lo es. Mientras tanto espero estar equivocado en cuanto al nuevo presidente de Panamá, no sería nada raro que lo estuviera.

educación cívica y lo que nos apasiona

Como ya han de saber muchos, ayer Panamá eligió un nuevo presidente. A pesar de que muchos querían mejores opciones, no queda duda de la opinión de la mayoría en estas elecciones. El sencillo hecho de que salieron tantas personas a votar demuestra que si existe una cultura cívica en Panamá, y aunque puede mejorar la educación cívica en el país creo que tenemos mucho por lo cual estar agradecidos.

Lo que yo tengo que decir no es nada original, "Las felicitaciones al candidato triunfador tienen que estar acompañadas por la cautela: la contundente victoria no es un cheque en blanco, sino el clamor ensordecedor de los panameños que exigimos que sus mejores hijos gobiernen el país con honestidad y justicia social, y que cumplan en palacio lo que prometieron en la calle."

Me gusta la idea de la participación cívica pero que la participación no termina en elegir lideres. La población también es la conciencia de los lideres. En un país como Panamá hay tantas necesidades y espero que el nuevo liderazgo pueda encontrar la manera de tener prioridades que serán buenas.

Supongo que todos tenemos aquellas cosas que mas nos apasionan y deberíamos seguir luchando por ellas reconociendo el valor de las cosas que son la pasión de los demás.

sábado, abril 18

Pisando los mismos pasos

Hace un par de días volví a la universidad, un edificio que reune muchos de los mejores recuerdos de mi vida. Aunque iba para una gestión específica, de paso saludar a un par de conocidos, de repente me encontró, de nuevo, la biblioteca. Obviamente el espacio que ocupa es el mismo, pero yo ya no soy la misma, y esa diferencia se sintió, incluso si vestía como una estudiante más: jeans, un collar medio hippie, tenis -asumiendo que no se me notan demasiado los 26 años.

Algunos estantes reubicados, más libros por aquí, colecciones que ahora están más al fondo, las nuevas adquisiciones... Pero fue como volver a respirar uno de los olores mas entrañables de esos años intensos. Las bibliotecas tienen un olor tan peculiar, huelen a libros nuevos mezclados con los viejos, huelen a historia, a conocimiento, a sabiduría, a vidas y mundos que esperan nuestra visita a través del tiempo. Grupos de estudiantes que eran y ya no eran los mismos de antes, quienes atienden al público definitivamente no son los de antes, pero las mesas, los estantes, especialmente los rincones, son los mismos. Ni siquiera la iluminación tenue ha cambiado. Diría que en esos rincones apartados fue donde más viví y experimenté esa bilioteca, donde aprendía a sentirla, a amarla, a extrañarla cuando la etapa estudiantil se terminó y hubo que empezar a trabajar, a escalar profesionalmente, a hacerse "una vida". Cuando la "vida" comenzó a absorber a un ritmo vertiginoso esos momentos preciosos, esa pasión.

Sabía que ya no era la misma persona, eso tenía que ocurrir, pero fue lindo comprobar que hay cosas que permanecen en medio de la carrera de la vida. Que los libros son amigos fieles, pacientes, como si fueran nuestra Penélope tejiendo y destejiendo el mismo lienzo pensando en nuestro regreso. Y saben que, tarde o temprano, terminamos volviendo. Descubriéndonos de nuevo, volviendo a nacer, volviendo a ser.

Eche un vistazo a todas las áreas al principio, como un turista. Encontré la colección de libros de administración y me encantó la variedad que tienen. Casi presté un libro del economista Peter Drucker sobre el capitalismo en una época de crisis, escrito hace más de 10 años que más bien parece un libro de profecías de Nostradamus, porque es exactamente lo que está sucediendo ahora. Lo tomé en mis manos, y luego se me ocurrió buscar un par de libros -esta vez literatura- que queria leer desde hace tiempo. Anoté la clasificación y los busqué. Pero luego vino la magia, o lo que sea, que cuando buscas un libro viene otro y te atrapa en el camino. Que con una frase cualquiera te dice, casi te ordena, que te lo leas. Que vale la pena, y probablemente tenga algún mensaje para ti, una respuesta que buscabas desde hacía tiempo o sino te despierta nuevas preguntas.

Así terminé trayendo a casa uno de mis grandes amores literarios: Dostoyevski, con Humillados y Ofendidos. Luego busqué la autobiografía de Reinaldo Arenas, Antes que anochezca. Y estaba, allí, esperando. Pero a la par estaba Celestino al alba, donde el autor recrea algunas partes de su pasado para contar como nacio su vocación literaria, como venía Celestino para alegrarle las horas muertas, para ayudarle a soportar la tragedia. Y bueno, se me pegó, y ahora estos dos libros están aquí en casa esperando ser abiertos. Los libros son entes con vida propia, aunque no los oigamos respirar o no hagan ruidos, como las plantas. Y se esconden, o se dejan encontrar, con paciencia, o vienen y te ordenan que te los comas, porque en esta vida acelerada e incomprensible, injusta muchas veces, incómoda a ratos, linda por instantes, no hay mucho de donde poder sacar fuerzas para seguir hasta el fin. No como los libros al menos.

Definitivamente no hay reemplazo para la palabra escrita. No importa cuántos digan ahora que los libros desaparecerán en unos años. No hay tal cosa, porque Internet es lo máximo, uno puede tener blogs como este, compartir información en tiempo real, etc. pero no te da ese placer de oler las páginas de un libro recién comprado, o cuando en una biblioteca prestas uno y te encuentras con estampas, anotaciones de otras manos de otra gente que también ha pisado los mismos mundos que esas páginas te muestran. Lo mejor de todo, es esa paciencia estoica, madura, expectante, con que todas esas palabras escritas esperan ayudarnos a mantenernos erguidos en medio de los cataclismos, o para vivir con mayor intensidad las alegrías, para aprender otras lecciones... en fin, amigos que nos esperan y están allí cuando el mundo nos da la espalda, cuando decidimos sepultar sueños perdidos que duelen demasiado. Amigos que nos ofrecen sus palabras para darle un poco de estructura, o hasta sentido, al caos.

viernes, marzo 20

Extremadamente peligrosos...

Cuando vi por primera vez la película "El Club de la pelea" me pareció de lo más genial. Ayer volví a verla, y aunque no me pareció tan extraordinaria, la sigo considerando bastante buena. Como dudo que la película haya cambiado desde la primera vez que la vi, concluyo que han habido drásticos cambios en mi manera de ser y de pensar, pero: ¿por qué me extraño? si lo único que no cambia es que todo cambia. Pero no quiero hablar de cambios, sino que quiero hablar de extremos. Porque al final ese es el mensaje que me deja la película. Un repiqueteo enorme a: "Los extremos son peligrosos" (y que conste que ese ya es un extremo).

La película es una crítica dura sobre las condiciones en que vive nuestra sociedad consumista. Tyler, uno de los dos personajes principales de la película, dice en algún momento: "Trabajamos en lo que no queremos, para comprar las cosas que no necesitamos" y bueno, empieza a retar al aburrido Jack, a llevar una vida más "intensa" más "al límite" deja su aburrido trabajo para emprender una empresa más arriesgada, empieza a salir con una chica, a hacer las cosas que siempre deseó pero nunca se atrevió a realizar y además ,como la guinda del pastel (Jack y Tyler ), inician el "club de la pelea" donde la idea es llevarse unos a otros al límite.

Es cierto, Jack era el otro extremo: un tipo demasiado aburrido con la vida que no desea llevar, respirando porque los pulmones lo hacen por sí solos, deseando constantemente la muerte y soñando lo que podría ser. Extremo uno: cruzarse de brazos y dejar que las cosas sucedan porque así deben suceder, quejarnos de nuestras condiciones sin mover ni un dedo para cambiarlas. Es malo sólo mirar cómo suceden las cosas y no involucrarse.

Tyler convence a Jack (y a todo el mundo) de que todas las cosas deben ser diferentes, todas las cosas deben cambiar y empiezan una revolución en la cual van a cambiar el mundo entero a la manera que Tyler piensa es la correcta. Extremo dos: ¡Hay que cambiar el mundo! ¿Por qué? no todo en el mundo está mal, no todo está averiado ni tiene que ser arreglado, hay cosas buenas y que tienen una razón de ser. Así que el mundo tampoco está conspirando contra nosotros con reglas estúpidas buscando nuestra caída, a veces sólo es necesario cambiar unos cuántos metros a nuestro alrededor para que las cosas anden mejor. No somos dioses (gracias a Dios) y no tenemos la respuesta a todas las preguntas.

La trama de la película es sorprendente (no digo más porque mato el encanto). Sólo queda señalar que los extremos son malos, o por lo menos peligrosos, que no podemos cruzarnos de brazos, ni tampoco atacar cuanto se nos cruce en frente. En fin, son extremos en los cuales caemos cualquier día. Pero en días como hoy los veo más claro y me parece pertinente denunciarlos.

Ariel

viernes, marzo 13

siempre ser "de afuera"

Tengo tantas cosas pasando por mi mente ahora mismo. Poesía, música, teología, política, ecología, ¿cuales de estas cosas valen la pena tomar el tiempo a media noche para escribir y intentar decir algo interesante, nuevo, o sorprendente?

Este fin de semana voy a ir a una conferencia de personas "de fe" sobre el tema de justicia social y cuidado del medio-ambiente. Me parece interesante, estar rodeada de personas "religiosas" quienes se han involucrado apasionadamente en la política. Como testigo que he sido en las ultimas semanas de todo lo que está pasando aquí en Washington, en realidad estoy pensando que no me gusta este tipo de trabajo. Aunque, en realidad este es el proceso.

Es interesante porque la teología (en el sentido de ¿quién es Dios?) se pierde en medio de la pregunta importante pero no tan teológico ¿que es ser humano? La dignidad humana se intenta defender sin explorar otra pregunta bastante grande ¿cual es la relación del ser humano con Dios? Hablamos de la humanidad y del medio-ambiente pero no hablamos de Dios. Es extraño para ser personas de fe.

Lo sé, hace poco me quejaba de que las personas de fe (en otro contexto) hablaban de Dios pero no se preguntaban la influencia que tenía Dios en lo que debería ser las decisiones sociales de la humanidad, ¿como cuidamos al oprimido? ¿que hacemos con el medio-ambiente? Se preocupaban solo con la idea vaga del infierno y el cielo y se perdían el aquí y ahora. Es extraño, porque creo que tampoco es sólo el aquí y ahora que importa. ¡Qué complicado!

Me siento igual en lo económico y político. Cuando estoy en un ambiente más conservador me preocupa que no se están preocupando por invertir en lo social, en lo humano y me molesta cuando hablan mal de "los liberales"... y cuando estoy en un ambiente más liberal me siento incomoda con algunas metas sociales que se tienen y me molesta cuando hablan mal de "los conservadores". Quizás eso es lo que me toca, siempre sentirme "de afuera" en lo político y quizás en lo que se trata "de la fe" también.

No quiero ser una de esas personas "de fe" que no hablan de ella si no en términos vagos pero, la usan para justificar su vida. Ni una de esas personas "de fe" que se decide distanciar del presente y de la vida material porque no es relevante ni losuficientemente "espiritual". ¿Cómo ser una persona balanceada con convicciones firmes sin ser una de esas personas que juzga y mal interpreta a todo lo que es un poco diferente a lo que uno piensa? ¿Cómo saber cuales extremos sí son malos, cuando no, cuando ser firme y cuando ser generoso?

sábado, marzo 7

Lodo y Goles.

Guazaro es un pueblo que se ubica en la región Noroeste de la provincia de Veraguas. Para llegar hasta allí debí viajar cinco horas en automovil , luego caminar siete horas más con el lodo hasta las rodillas (literalmente) y unas cinco horas más en lancha Me gusta caminar, no me quejo y compartir con las personas que viven tan desintoxicadas de "medios de comunicación" siempre es más que especial.

Nuestro grupo (Todos intoxicados hasta no más) compartió durante ocho día con estas personas. Mientras en "nuestro mundo" lo más vital era que en aquel momento se jugaba la "Copa de Naciones" (una competencia de fútbol entre los países centroamericanos) estábamos rodeado de los paisajes más espectaculares, el cielo por las noches era una visión alucinante, -ningún farol impertinente opacaba el espectáculo celestial- El silencio te permitía pensar con claridad, leer, conversar o simplemente observar la parsimonia con que una vaca se encarga de rumiar la hierba que comió durante la mañana. Era precioso.

Sin embargo fueron muy pocas las ocasiones en que realmente me dedique a ver las estrellas (sí lo hice, me encanta ver estrellas) pues todas las noches encendíamos el pequeño radio onda corta que había llevado de contrabando (un adicto es un adicto) e intentábamos descifrar entre la estática si Panamá había anotado un gol o ya había sido eliminado de la competencia. Nuestras conversaciones entonces giraban en tornos a los resultados, las estadísticas, lo que pasaría si entraba X jugador etc. (Cuan vanales podemos ser)

La ultima noche antes de regresar a nuestros hogares -Esa noche la pasamos en Río Luis, para salir de allí debíamos caminar 7 horas con el lodo hasta las rodillas (literalmente)- escuchamos como por primera vez en la historia Panamá se coronaba campeón de la copa de naciones. Salté, lo recuerdo bien, mi pecho se lleno de alegría, choque las manos con mis amigos y todos estuvimos de acuerdo en lo increíble que resultaba que Panamá hubiera ganado. Esa noche todos dormimos con una sonrisa en los labios: Panamá era campeón. (Y de paso le habíamos ganado a los ticos)

Al día siguiente al salir a caminar aquellas largas siete horas (en realidad se hacen cortas en buena compañía y con buena conversación) el lodo nos hizo olvidarnos a todos que a miles de kilómetros de allí, donde la gente navega en Internet y tiene señal en sus celulares, donde algunos ven televisión por cable y otros escriben blogs, un equipo de hombres había resultado ser el mejor pateando una bola y metiéndola en un arco. Nos olvidamos de cuan importante es el fútbol para la sobre vivencia del ser humano (estoy siendo irónico por si no se nota)

Lo importante para nosotros era no caernos y que el próximo paso nos acercara un poco más a casa. Pensé en lo vano que era aquel "triunfo histórico" y lo poco que valía (si es que acaso vale algo) Pensé que en nuestro mundo "avanzado" las cosas que tienen valor son exactamente aquellas cosas que no lo tienen. ( no sé porque me recuerda una cita bíblica) que vale más observar una hermosa foto del atardecer que el atardecer en vivo
y a todo color. Que preferimos vernos a través de "webcams" que mirarnos a las caras. Que optamos por mirar en Internet las ultimas fotos de las constelaciones, que tomarnos una noche para observarlas en el cielo. De repente hemos perdido el sentido de las cosas o quizás yo este equivocado. Por alguna razón el lodo me hizo pensar en todo aquello, pensar que quizás estamos dedicándole tiempo a cosas que realmente no valen la pena. Dicen que reconocer una adicción es el primer paso para recuperarse de ella...

Ariel

domingo, febrero 22

La revolución del desencanto

Mientras leía un artículo publicado en El País acerca de la revolución iraní de 1979, titulado "De la revolución sólo queda el desencanto", pensé que tal vez Irán no sea tan diferente de El Salvador después de todo. Claro, las diferencias políticas, religiosas y culturales son abismales, pero no pude evitar comparar esa revolución que logró derrocar al Sha y establecer la República Islámica de Irán y lo que tal vez pudo haber pasado en El Salvador de haber triunfado la revolución que buscaba la instauración de un sistema capaz de acabar con las desigualdades económicas y sociales.

No se logró implementar el socialismo, pero la izquierda combatiente fue admitida dentro del espectro político del país, pudiendo técnicamente llegar al poder en elecciones libres. Muchas cosas cambiaron para bien desde los tiempos de dictaduras militares, pero las condiciones que llevaron a la guerra civil persisten: pobreza, marginación social, una injusta distribución de la riqueza... En Irán aparentemente es parecido: aunque la brecha entre ricos y pobres parece haberse reducido desde los tiempos del sha hasta hoy, y pese a ser el cuarto exportador de petróleo del mundo, la pobreza se mantiene. Y de repente se vino el desencanto.

Aprendimos a acostumbrarnos que estar así es parte de nuestro destino, y que no vale la pena pensar en luchar por nosotros y por los demás, porque de todas maneras el resultado es el mismo: volver al principio, quizás igual, quizá peor que antes. Hoy apenas nos conformamos con votar, y aunque nos desagrade de vez en cuando, tal vez el pagar impuestos nos hace sentirnos un poco más responsables de elegir a los que gobiernan.

Es irónico que toda revolución surgida en la historia ha apelado al espíritu y la necesidad de cohesión de la colectividad afectada, que alcancen la cúspide de la desesperación y decidan alzarse. La mayor parte de veces no ha funcionado, y cuando ha sucedido, ha sido por un tiempo breve. Demasiado breve. Se logra el cambio primordial -derrocar al rey o gobernante de turno-, y se acabó el asunto. Por desgracia vienen otros que, una vez en el poder, hacen todo tipo de desfalcos. Y lo que es peor, les dejamos hacer.

Así que la revolución que ha logrado esa "unidad" tan ansiada -en este caso más bien uniformidad- es la del desencanto. Somos muchos, demasiados, los que estamos de acuerdo, y vivimos así. Nos quejamos de la crisis, de la falta de dinero y empleo, mientras los partidos en el poder siguen haciendo de las suyas, y nosotros creyendo que nada más con votar vamos a cambiar las cosas. Votar es importantísimo, pero no es todo. Así como una golondrina no hace verano, construir una democracia va mucho más allá de tener elecciones libres.

lunes, febrero 16

Si la muerte pisa mi huerto...

El día estaba un poco más soleado de lo normal. El llanto de los familiares y el sol inclemente hacían de aquello una escena bastante tétrica. -Demasiado irreal- me dije a mi mismo. -o demasiado real- corregí al pensar que esto era la vida misma y no una tonta película.

Caminaba al lado de mi amigo y le abrazaba pues como era lógico debía tener el corazón en mil pedazos, su padre había muerto y le acompañábamos en su dolor. ( ¿en verdad?) Al empezar a descender la loma que nos llevaría hasta el lugar donde depositarían el ataúd, el ambiente empezó a llenarse de conversaciones triviales:

-Estas sandalias las conseguí en X y están a medio precio...
-¿Vamos a verla en el cine o esperamos el dvd?
-a Carlitos le va de lo más bien en la escuela...

-¡Que irreverentes!- quise reaccionar hipocritamente, pero pronto me dí cuenta que yo mismo tenía planeado con exactitud lo que haría al salir del entierro y lo que haría al día siguiente y hasta una semana después. "la muerte no puede detener a la vida" pensé. "La vida es una fuerza demasiado grande para que la muerte la detenga" Observé un momento a mi amigo que ahora se hallaba un poco más tranquilo y caminaba arrastrando los pasos y con los ojos fijos en el suelo. Para él su mundo estaba detenido, su vida estaba detenida, acababa de perder a su padre y cualquier palabra que pudiera decirle era inútil, la muerte había detenido su vida al menos por un tiempo.

Mi vista empezó a leer las diferentes lapidas y a hacer los consabidos cálculos matemáticos para saber la edad de los fallecidos. Veinte, ochenta, cincuenta años todos buenos padres o buenos hijos (al menos eso decía la lapida) reposando a tres metros bajo tierra. Imaginé entonces el día del entierro de cada uno de ellos, el llanto, la desesperación, el dolor, el "mundo detenido" y sin embargo estoy (casi) seguro que la vida también ha seguido para sus familiares, para sus amigos, para todos aquellos que lloraron su partida o vieron su mundo detenerse por su muerte.

Empecé las trilladas reflexiones sobre "la muerte como parte de la vida" y pensar insistentemente "él esta mejor". Me despedí de mi amigo con un abrazo y un "sabes que cuentas conmigo, cualquier cosa llámame" y me detuve en las cavilaciones de lo que sera algún día, pero todavía no es, en lo que ocurrirá el día que la muerte llegue hasta mi. Es cierto, yo tengo una esperanza mucho más grande y a pesar del respeto que le tengo, la muerte no me causa temor. Aun así la muerte siempre me pone a pensar y provoca en mi textos como este, sin sentido practico y sin moraleja, solo plasmando las confusiones de mi alma.

Ariel

jueves, febrero 12

Porque no es 'porque me da la gana'

Mi vida esta llena de cambios, lo irónico es que lo único que no cambia es que todo siempre esta cambiando. La semana pasada me mude a una nueva casa en Washington, DC. En el proceso de la mudanza, acomodandome, acostumbrándome a vivir con otras personas, también estoy empezando un nuevo trabajo y en realidad me tiene un poco cansada aunque es mentira si te digo que no estoy contenta. Estoy muy feliz empezando esta nueva aventura.

En medio de estos cambios he estado pensando en cuanto al “cambio” que ocurre en la vida de una persona cuando sienten el amor de otra persona y mas importante cuando sienten el amor de Dios. Hace dos semanas Joel escribió en cuanto a las causas del ateísmo y por una parte estoy de acuerdo que la razón que las personas no creen en Dios no es realmente que ven Cristianos hipócritas. Que muchos Cristianos no realmente reflejan el amor y la vida de Jesús, si --no hay que buscar mucho para darse cuenta de eso.

Pero en realidad no estoy de acuerdo con Joel en la manera que presentas la razón por la cual las personas son Cristianas o no lo son. Dices que es una decisión consiente o que es ignorancia. Pero, no se si eso es del todo cierto. Porque en realidad, aunque es cierto que hay muchas personas que saben mucho en cuanto a Dios y no deciden creer en el, y también hay personas que no saben mucho de El --Creo que hay que recordar que la fe misma es un regalo de Dios y además es un misterio aun para los que creemos. Como dice en
Efesios 3.4-6 “podrán darse cuenta de que comprendo el misterio de Cristo. Ese misterio, que en otras generaciones no se les dio a conocer a los seres humanos, ahora se les ha revelado por el Espíritu a los santos apóstoles y profetas de Dios.”
En un momento tiene que ser revelado a las personas.

Yo se que yo, por lo menos, no creo porque me da la gana. Es algo mucho mas profundo y algo que no puedo explicar exactamente. Aunque yo tenga explicaciones “logicas” y teologías, la verdad es que creo que la fe es un regalo de Dios y aunque eso no nos libera de la responsabilidad de hablar con nuestros amigos acerca de el --nos quita la libertad de condenar a las personas que aun no han creído. Porque, no creo que nosotros tengamos la capacidad de creer sencillamente “porque nos da la gana”. Es cierto que creer en Jesús es un cambio drástico para aquellos que antes no creían en el y puede que la incomodidad sea un obstáculo pero de todos modos sigo creyendo que este tampoco es el mayor obstáculo para la fe.

Estoy de acuerdo que las personas ponen su fe en Jesús porque Dios lo quiere. Como dice en
2 Corintios 3.5 “No es que nos consideremos competentes en nosotros mismos. Nuestra capacidad viene de Dios.”
El cambio que ocurre es un regalo de Dios. Que yo lo quiera es solo por la gracia de Dios. No creo que es posible ser Cristiano “porque te da la gana” creo que solamente es posible por un milagro y un regalo de Dios.
2 Corintios 5.18-19 “Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.”

viernes, febrero 6

Del amor y mis demonios...


Bueno, llegamos a febrero y no quería dejar pasar la oportunidad de tomar el tema cursi y cliché de la época. ¡Sí! ¡Quiero escribir sobre San Valentín, el Día del Amor y la Amistad, el Día del Cariño (o como se llame en tu país)! Esta fecha nos lleva inevitablemente a ponernos románticos, a suspirar y a pensar en las personas que queremos. Incluso aquellos que nos sentimos enojados por la comercialización de amor y el consumismo de la celebración, muy en el fondo sentimos el flechazo de cupido. También es el tiempo en el que muchos experimentan los sentimientos más profundos de soledad. Entonces se me ocurrió hacerle a Dios una pregunta: ¿Qué dices Tú sobre el amor?

Corro el riesgo de parecer redundante, de escribir de algo que todos ya saben, o de entrar en un tema que realmente no interesa. Sin embargo, siento la necesidad de abrir mi corazón. En cierto sentido, este artículo es mi catarsis. Quienes me conocen bien, saben que detrás de mi apariencia seria y fría, escondo un corazón muy tierno que ama mucho, se entrega al 100% y disfruta sentirse amado. En las últimas semanas, me he sentido confrontada con esta situación: ¿por qué tengo que ocultar lo que soy en realidad debajo de una máscara de indiferencia? ¿Por qué razón guardo todo el amor que tengo para dar a otros y lo raciono como si la crisis económica mundial incluyera el cariño?

A lo mejor para muchos la respuesta es fácil, sencilla y pensarán que me estoy ahogando en un vaso de agua. Para mí, en cambio, la crisis ha estado lejos de los mercados, la oferta, la demanda, la bolsa o la inflación. Mi crisis se encuentra en un corazón más inestable que Wallstreet. Amé, di todo, sufrí rechazo y al final perdí todo. Muchas veces. En diferentes épocas. Diversas situaciones. Padres que defraudan. Amistades que se van lejos. Conflictos amorosos. Seres queridos que mueren. Amigas que traicionan. Amigos que te olvidan. Pastores que abandonan. Iglesias que se desvían.

El corazón es fuerte y el Señor le ha dado la capacidad de renovarse, de volver a dar frutos, de volver a latir. Sin embargo, después del último golpe, yo decidí hacer lo mismo que Davy Jones en “Piratas del Caribe”. Me lo saqué del pecho, lo metí en un cofre y le puse llave. En algún punto de mi subconsciente llegué a la resolución de que Dios no me ama lo suficiente, así que tomé la decisión de encargarme del asunto por mi propia cuenta. Es fácil ser amable, tratar a las personas con cortesía y fingir el amor. Por muchos meses logré engañar a otros y engañarme a mí misma.

Hace pocas lunas, oré y le dije al Señor que estoy cansada de sufrir, que no deseo esperar más nada y que no creo que eso de entregarse a otros sea un buen negocio en absoluto. Le dije que tengo derecho a enojarme por las cosas que me hacen los otros y que ya no estoy dispuesta a aguantar más rechazos. Renuncio. Ese mismo día, Dios me respondió y mostró el espejo de Su Palabra. Sí, sí… es el pasaje “de siempre”… “¿no puedes usar otro?”… “sé más original, por favor”. Ya me critiqué a mí misma, así que todos pueden hacerlo con confianza. Ese día, “el mismo pasaje de siempre” me habló cosas diferentes:

Dios me decía: “Ah… conque no quieres sufrir… El amor es sufrido. Todo lo sufre. ¿No quieres esperar más? El amor todo lo espera. ¿No crees en entregarte a otros? El amor todo lo cree. ¿Tienes derecho a enojarte? El amor no se irrita, no guarda rencor. ¿No estás dispuesta a aguantar más? El amor todo lo soporta. ¿Renuncias? El amor nunca deja de ser. ¿Cuál es tu enfoque? El amor no busca lo suyo”.

Mientras caían lágrimas por mis mejillas, y Dios hablaba suavemente a mi corazón sobre el amor egoísta que yo demandaba, la persona que dirigía el estudio bíblico lo dijo: Nos han enseñado a tener un amor egoísta, que busca la auto satisfacción, cuya calidad se mide por lo que recibo, por lo bueno que es para MÍ. Pensé en mi canción romántica favorita de todos los tiempos. La letra dice así:

Quiero beber los besos de tu boca
como si fueran gotas de rocío,
y allá en el aire dibujar tu nombre junto con el mío.
Y en un acorde dulce de guitarra
pasear locuras en tus pensamientos,
y en el sutil abrazo de la noche sepas lo que siento.
Que estoy enamorado,
y tu amor me hace grande
que estoy enamorado, y que bien,
y que bien me hace amarte.
Dentro de ti quedarme en cautiverio
para sumarme al aire que respiras,
y en cada espacio unir mis ilusiones junto con tu vida.
Que si naufrago me quede en tu orilla,
de recuerdos sólo me alimente,
y que despierte del sueño profundo sólo para verte.


Qué lindo. Peeeeeero… ¡TODO SE ENFOCA EN MÍ! En ningún momento se hace referencia a lo que yo puedo llegar a ser para la persona amada. A mí me hace bien, entonces es bueno. Lo mismo nos pasó con Dios:

Levanto mis manos
Aunque no tenga fuerza
Levanto mis manos
Aunque tenga mil problemas
Cuando levanto mis manos
Comienzo a sentir una unción
Que me haces cantar
Cuando levanto mis manos comienzo a sentir
El fuego…
Cuando levanto mis manos
Las cargas se van nueva fuerzas Tu me das
Todo esto es posible
Todo esto es posible
Cuando levanto mis manos


¡DIOS ES LO MÁXIMO PORQUE ME HACE SENTIR BIEN! Ejemplos hay de sobra…

El Señor nos habla de un concepto totalmente diferente, pero nuestro egoísmo es más. Yo dudé del amor de Dios solamente porque no cumplía con mis expectativas egoístas. Dudé del amor de la gente a mi alrededor por la misma razón. Y no amé. Dejé de ser quien soy. Estaba tan preocupada por cuidar que nadie me hiera, que herí profundamente a otros que me aman sinceramente. Me pregunto cuántas veces Dios quiso usarme para consolar, hablar, exhortar o animar a otros, y yo no lo hice porque mi corazón estaba cerrado. ¡Cuántas almas heridas caminan por ahí sin llegar a ser lo que Dios quiere que sean! Es hora de cambiar nuestra mente sobre lo que es el amor. Jesús nos amó tanto que no esperó a que le amemos de vuelta y murió en la cruz incluso sabiendo que muchos lo rechazaríamos. Con tanto dolor hasta había olvidado eso, olvidé que mi versículo favorito es Romanos 5:8. Yo quiero seguir a Jesús, como decía Joel, porque me da la gana. Eso implca que debo amar como Él amó, y eso conlleva los azotes, los escupitajos, los insultos y la cruz.

viernes, enero 30

"porque me da la gana..."

“the greates single cause of atheism in the world today is Christians who acknowledge him with their lips and walk out the door and deny Him by their lifestile” (Brennan Manning)

(la más grande causa de ateismo en el mundo hoy son los cristianos, quienes reconocen a Jesús con sus labios y después salen por la puerta y lo niegan con su estilo de vida)

Hoy me permito cambiar un poco la tónica seguida en los últimos posts del blog. Ya saben; (no) necesariamente por llevar la contraria. Me gusta el debate y la crítica, pero no llevar la contraria “por sistema”. Pero hoy tengo que hacerlo. En esta pequeña opinión lo digo ya desde el principio: No estoy de acuerdo con Brennan Manning. Si lo que quiere expresar es que los actos de los cristianos, de manera general, no están reflejando a su Maestro, Jesús, y por tanto el mensaje es un poco distorsionado, entonces si, estoy de acuerdo con él. Pero no estoy de acuerdo en que la causa del ateismo sea esa conducta.

Déjame decirlo así: la gente que es atea lo es por una de estas dos causas: a)porque le da la real gana; b)porque no tiene ni idea de lo que ha estado creyendo. Así de sencillo. Últimamente he estado hablando con mucha gente atea acerca de Jesús, de Dios, de la ciencia, del comunismo, del ateismo, etc. Y me he dado cuenta de que la gente no cree en Dios sencillamente porque, por un lado, es la corriente principal (the main stream); es el tren tomado por defecto; es el sino innato de la posmodernidad. Y entonces, ser ateo es lo más cómodo y apela a uno de los rasgos más fundamentales del ser humano: la necesidad de aceptación. Así que, si uno es ateo, en este primer lado, es porque es cómodo. Ya saben “uy, por favor no me hagan pensar” y todas esas cosas. A la mayoría de estas personas las oiras argumentar con la ciencia en pro del ateísmo como si ellos mismos la hubieran hecho desde Galileo. Por otro lado, no solo es más cómodo. Sino que es más fácil; no en el sentido que acabo de mencionar (social), sino en el sentido existencial. Aceptar a Jesús implica una ruptura interior brutal. Nada de rasguños o arañazos. La aceptación de Jesús es una batalla interior más demoledora que cualquiera de las mundiales que se hayan librado. Y no nos engañemos, a nadie le gusta hacerse el hara-kiri así por las buenas.

Por eso lo digo así de claro. ¿hay pruebas racionales detrás del ateismo? No, puede haber indicios, pero nada más. la gente atea, con respecto a Jesús, lo es porque, sencillamente, le da la gana. De la misma manera que yo soy cristiano porque me da la gana. ¿o acaso se pensaban que uno es cristiano porque es “más racional”, o porque “llega a entenderlo bien”, o porque en el fondo “es más lógico”? tampoco; uno es cristiano, acepta la fe y sigue a Jesús por dos razones: a) porque Dios lo quiere, b) porque yo lo quiero hacer; cada día, momento tras momento, con las luchas de cada situación, con los avatares de las circunstancias, con el peso que puedan traer las contingencias. No se trata de que esté más clara una cosa que la otra. Es cierto que para cada una de estas dos opciones hay indicios que son igualmente racionales y razonables. Pero uno es lo que es porque le da la gana de serlo.

Por no extenderme más, voy a referirme otra vez a la frase de Brennan Manning. Uno no es ateo por causa de la conducta de los cristianos. La idea corre de otra manera: uno es ateo “por excusa” de la conducta de los cristianos, o por el Código da Vinci, o lo que sea. la mayoría de los amigos ateos que leyeron El Código da Vinci no tenía más fundamento para su opinión que una novela muy bien escrita. Sin embargo, muchos ya me decían “lo ves, mira, si es que lo que tu crees no es más que una invención de la iglesia”. La mayoría ponen de excusa a la iglesia, o a la ciencia o cualquier otra cosa. Pero aquí está el que creo que es un grave error (y la razón porque la que creo que Brennan Manning no está del todo en lo cierto): uno no debe evaluar a Dios o a Jesús por lo que hacen sus seguidores. Uno debe evaluar a Jesús, su doctrina, su enseñanza, su idea, por si mismas; por lo que son; por la validez intrínseca que ellas tienen. ¿me dices que los cristianos son todos unos hipócritas, que no son capaces de hacer el bien, de poner la otra mejilla, etc., etc.? No me dices nada nuevo; eso te lo puedo decir yo mismo. ¿Qué los cristianos y la iglesia es una panda de basura que solo quieren saborear el poder? Cuéntame algo que no sepa. Esa es también mi lucha. Pero entre todo eso, me levanto cada día, quito todo lo que pueda estorbar y miro a Jesús. Y entonces, lo sigo. Básicamente, porque me da la gana.

viernes, enero 23

Carnavales cívicos

El domingo pasado se celebraron las elecciones para alcaldes y diputados en mi país, El Salvador. Aunque tuvimos lo que siempre caracteriza los ambientes preelectorales -medios de comunicacion inundados de anuncios de todos los partidos políticos, volantes, vallas publicitarias, eventos, regalos promocionales, y por qué no decirlo, insultos y de vez en cuando una que otra pelea campal- debo reconocer que hay una curiosidad, así del tipo "aunque usted no lo crea", que nunca había notado hasta hoy: Con las elecciones, aun las ciudades más grandes del país recuperan parte del aire provinciano perdido con la "industrialización" -si se puede utilizar ese calificativo- y todo lo que esto conlleva.

Y es que las elecciones parecen un carnaval de pueblo. Así de simple, e interesante. Desde muy temprano en la mañana, incluso antes de que lleguen las personas de las Juntas Receptoras de Votos y los policías, las calles aledañas a los centros de votación, que en su mayoría son cerradas para la ocasión, se van llenando de vendedores de cuanto manjar típico se pueda imaginar: las infaltables pupusas, elotes locos, pasteles de carne y verduras, nuégados. Para los que llegan con sed hay atol, café a domicilio, sodas, refrescos, agua... Los que tienen el estómago vacío, puede encontrar desayunos y almuerzos completos: pollo, carne, pescado, rellenos...

Ir a votar, como ir a un concierto o a un partido de fútbol, no es un placer solitario: se va en familia, con amigos. Es común ver familias enteras con los bebitos vestidos con los colores del partido con el que simpatiza o milita la familia. Otros van como si fueran a misa, o a visitar a los abuelos. Y para los pequeños no puede faltar la comida tampoco: helados, minutas -que es como en El Salvador conocemos las granizadas- algodón de azúcar, dulces... Como dice una tía, "aquí lo que hace falta es estómago". Y a veces también plata.

Si ve de lejos un centro de votación abarrotado de gente, no crea que todos están allí para votar. Muchos, al ejercer su derecho y deber ciudadano y con el dedo ya empapado de tinta indeleble que durará al menos una semana, simplemente se quedan allí observando, platicando, curioseando. Otros hasta preguntan "por quién ha votado?"

Cuando se anda con familias, los lugares ideales para pernoctar son las aceras. Es triste decirlo, pero es en estas ocasiones cuando las aceras vuelven a ser de los peatones y no de los carros, bueno, a menos que se llene de vendedores. Si en las cercanías hay negocios u otros sitios públicos que deciden abrir en esa fecha, pueden tener a más de un curioso que de pronto se cruza por ahí, decide entrar y hasta compra. También es una ocasión propicia para repartir volantes de iglesias u otras causas orientadas a ayudar al prójimo.

En todas esas vueltas, es muy fácil encontrarse personas que teníamos una eternidad de no ver y que ya hacíamos en una mansión por haberse ganado la lotería, o en Marte, qué se yo, para gustos, colores, sabores y lugares. Entre pastelitos, minutas y atol hay espacio para socializar, para saludar a la gente que se conoce, ver otra gente que quisiéramos conocer, o que conocemos por referencias.

Y no podía faltar la música. Aunque se siente la falta del merengue, salsa y reguetón, por momentos se escuchan grabados los himnos de los partidos en contienda, o incluso militantes que se ponen a corearlos. Estos militantes suelen andar con los colores del partido por el que "sudan la camiseta", siempre en grupo, pero tranquilos o animosos dependiendo del momento y de si hay un grupo de militantes del partido contrario cerca. Pero a veces sucede lo insólito: nada menos yo vi a un miembro del partido gobernante, con camiseta, gorra y todo, tomándose fotos con tres del partido contrario. Como quien anda en una excursión. Definitivamente no tiene precio.

Así que si alguna vez siente abrumador el tedio de los domingos, y de paso es época de elecciones, dése una vuelta y vea, huela, saboree todas las atracciones que la fiesta cívica tiene para ofrecerle a usted y su familia. De todas formas pagamos por el carnaval y por el circo en que muchas veces se convierte la política con los impuestos salidos del sudor de nuestra frente. Algo es algo, señores y señoras.

miércoles, enero 21

Obama y la esperanza


"Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo" Barack Obama



Vivimos días difíciles. No es novedad que las cosas marchan cuesta arriba en la mayor parte del mundo. El hombre es un ser viejo y cansado, llevamos aproximadamente unos seis mil años dando vueltas alrededor del sol y como seres humanos, lo hemos visto todo: Imperios levantarse con poder y arrogancia y luego sucumbir ante sus propias falencias.

Hemos sufrido crisis, guerras, genocidios, invasiones, catastrofes naturales. Los filosofos llamaron "postmodernismo" a la era de la decepción del ser humano, donde despues de haberlo probado todo concluyó que nada era bueno. Sin embargo siempre queda la esperanza.

Ayer tomó posesión de su cargo el nuevo presidente de los Estados Unidos de América. Su discurso; un llamado a la esperanza. En Panamá pronto se elegíra un nuevo presidente y si algo falta en las personas es esperanza, algunos votaran basados en viejas rencillas, otros votaran por desquitarse y algunos para "castigar".

Sin embargo la esperanza solo vale tanto como aquello sobre lo cual se erige. ¿Sobre que la colocamos? ¿Sobre un hombre? ¿un país? ¿un partido politico? Obama habló de la esperanza y lo hizo de manera hermosa, aunque no dejo muy claro sobre que la iba a colocar. ¿Donde la colocas tú?

Angel Gonzales, tiene un poema preciso sobre la esperanza con él los dejo:

Esperanza,
araña negra del atardecer.
Te paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.
Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible...
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.

martes, enero 20

El Mundo de Sofía

Hace unos días terminé de leer el libro “El Mundo de Sofía”. Algunos profesores en mi Universidad usaban ese libro como el texto para sus cursos de Introducción a la Filosofía. En realidad el libro usa como pretexto una trama novelesca, para hacer una guía básica sobre la filosofía occidental. Muchos amigos que han leído el libro me han preguntado si me gusta. Así que al fin lo he leído para poder contestar esa pregunta.

Como guía básica sobre la filosofía me gustó, ¡en serio! Es súper interesante y creo que es bastante balanceado en la manera que explica los proyectos filosóficos de los distintos filósofos. Me pareció interesante como habló del Cristianismo. El hecho de que la veracidad de la encarnación es dónde cae todo el peso del Cristianismo, pues si es cierto entonces el que no cree en realidad se está perdiendo de la noticia más importante de la historia de la humanidad. ¡Que Dios se hizo hombre para re-establecer nuestra relación intima con Él!

Pero el libro no se trata solo del Cristianismo, obviamente, hay muchos filósofos con proyectos abiertamente anti-cristianos. Pero, es interesante cuantas veces un proyecto o descubrimiento filosofo viene en el contexto de alguien reaccionando al Cristianismo de la manera que la conocía como Kierkegaard, Nietzsche, y pues tantos más. Al llegar al existencialismo me dí cuenta de que en realidad sí soy participé con Sartre y Camus en sus dudas existencialistas. Al leer esa parte me quedé pensando en la pregunta de cual es la obligación del individuo en la comunidad.

Confieso que en realidad me pareció que la novela es solo un pretexto para explicar la historia de la filosofía, osea no es la mejor novela que he leído en toda mi vida pero, me gustó leerlo y para empezar una conversación en cuanto a la filosofía es un buen texto. Me cuentan que hay una película del libro y en realidad, pudiera ser uno de esos casos extraños cuando la película es mejor que el libro, pero no lo he visto así que no sé.