martes, agosto 31

Algo esta sucediendo en Panamá.


Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran. André Gide
El domingo concluyó la feria del libro de Panamá. Por primera vez se hace de manera anual y vaya que es una buena noticia para aquellos que tenemos que buscar y rebuscar para encontrar buenos libros. Podría decir algunas cosas que pudieron ser mejores, los precios por ejemplo, pero creo que es suficientemente bueno que durante cuatro días Panamá tenga una feria donde lo más importante son los libros y la palabra escrita.

Fui tres días y las tres veces regrese con una sonrisa de oreja a oreja, de esas que luego de un rato hace que te duelan los músculos de la cara. –Algo está pasando en Panamá- me decía Hannah con una sonrisa similar o quizá mucho más grande que la mía.

Y en definitiva habría que ser ciego para no darse cuenta de que los esfuerzos titánicos que han hecho otras personas antes que nosotros porque Panamá tenga un lugar en el mundo de los libros o viceversa.

Nos encontramos con escritores que orgullosos ofrecían sus autógrafos a quienes estuvieran interesados en sus libros. Al pasar a su lado no podías dejar de sentir un remix de emociones, emoción, porque en Panamá se está escribiendo cada vez más (La prensa de hoy dice que dos libros por día) un poco de envidia, porque ya quisiera uno haber concluido una obra y poder ofrecerla y esperanza pues algún día quizá algo de lo que uno escribe tendrá un lugar allí.

Nos encontramos con gente joven queriendo enfocar el periodismo de una nueva manera, ya era hora que algo así se hiciera en Panamá, con chicos que llegaban atraídos por la novedad u obligados por la escuela pero de todas maneras allí viendo cientos y cientos de libros que quizá por una portada interesante o por alguna película vista previamente le introduzca en el mundo de las letras, nunca se sabe.

Nos encontramos amigos, conocidos, escritores, periodistas, políticos, actores, presentadores todos interesados de una u otra forma en los libros. Algo está pasando en Panamá, es algo bueno, y definitivamente va depender de nosotros poder sacarle el mayor provecho a esta ola de cultura y amor por los libros que de poco empieza a tomar fuerza.

Algo está sucediendo en Panamá. Tiene que ver con los libros, con la palabra escrita, con la reflexión y eso, sinceramente, me hace feliz.

Ariel

sábado, agosto 28

La inspiración de los libros

Yo soy tan feliz cuando estoy rodeada de libros y de personas que aman los libros.  Me encanta la creatividad y las personas que saben apreciar lo bello en las cosas sencillas.  Por eso creo que me encantan los libros.  Me encantan las cosas hermosas y sencillas, un paisaje antes de que va a llover, un paisaje después de que ha llovido, una comida bien hecha y bien presentada, una canción bien escrita.  Es el conjunto de cosas sencillas que hace que lo que hagamos día tras día tenga sentido.  Una sonrisa de un niño, una caricia de quien te ama, lo pequeño, lo sencillo.

Hace poco regresé a Panamá.  Me casé, empecé a trabajar como profesora de español, todo muy rápido.  En medio del remolino que ha sido empezar nuestra vida aquí en Panamá, he ido descubriendo algunas cosas que me tienen muy emocionada.  Son cosas pequeñas.  Un café donde puedo ir a leer, tomarme un té, y conversar.  La vista cuando se cruza el puente de las Americas o el puente Centenario (las dos vistas me emocionan).  Tener estudiantes a los cuales voy a intentar transmitir el amor por la lectura durante todo un año escolar.  El bosque, la playa...

Esta semana he podido ir a la Feria Internacional del Libro.  Yo estaba tan emocionada por este evento e ir y ver a tantas personas por lo menos interesadas en curiosear los libros en la Feria tambièn me ha hecho sentir más feliz.  Creo que algo está pasando en Panamá.  En nuestro país que no se conoce por su amor a la literatura está naciendo una generación o por lo menos una sub-cultura más representativa que sí disfruta del arte de los libros, los cuentos, la narrativa... es bonito.
 
Creo que la lectura puede cambiar a las personas de una buena manera.  Abre tu mente a pensar de una manera más abierta y también de una manera más critica.  Creo que te da la oportunidad de ver cosas que no habías visto antes en las personas que te rodean y te inspira a ser algo más y de hacer algo más con tu vida.  Otra cosa que me hizo sentir muy feliz fue escuchar del grupo de personas que han trabajado por empezar a escribir El Guayacán.  Me encanta porque es una revista que tiene la intención de hacer periodismo de otro tipo, que promueva la literatura, la cultura, el pensar... 

Estoy regresando a Panamá en un momento oportuno.  Creo que hay muchas cosas emocionantes que están naciendo y estoy ansiosa por unirme a todo esto que está ocurriendo para que Panamá pueda convertirse en un lugar dónde se disfruta de la lectura, de la narrativa, y que se usa la escritura para promover el pensamiento critico.  ¡Qué momento para estar aquí!  Me siento inspirada.

martes, agosto 24

Estos tiempos de desesperanza...

Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella
Se los juro. Me he sentado más de tres veces en este mismo lugar, con la pantalla en blanco y el cursor parpadeando sediento de palabras. He estrujado hasta el limite mi cerebro y mis pocas habilidades literarias intentando escribir algo coherente. Algo sobre lo mucho que apestan las cosas políticas, sobre injusticias, sobre abuso de poder. En resumen escribir un poco sobre las muchas cosas que de a poco, pero sin descanso, amenazan con destruir Panamá; mi Panamá.

No he podido escribir nada porque las ideas se me nublan con sentimientos humanos (e inútiles) porque no quiero ser tachado de extremista o calificado simplemente de "oposición", adjetivo que en algún momento fue valioso pero que hoy en Panamá no vale nada, no quiero entrar tampoco en el eterno debate de aquellos que ven la política cual si se tratara de un partido de fútbol que dura cinco años. Apoyan al candidato por el cual votaron sin ver si lo que hace es correcto, incorrecto o tan siquiera tiene alguna similitud con aquellas cosas que prometió a los cuatro vientos en la campaña. ¿cuando aprenderemos que la política no es un juego de fútbol? -de ser así hace ratos vamos perdiendo todos, y por goleada.

Panamá se deshace lenta y dolorosamente para aquellos que lo notamos. Ayer leía en un periódico como la carrera de filosofía estaba a punto de desaparecer en Panamá. Pensé que aquello tiene sentido pues de todas maneras a los panameños no nos gusta pensar. Me duele y me desespera todo lo que esta ocurriendo y siento la terrible impotencia de solo poder teclear palabras en un blog. Y mientras tanto me duele Panamá y nada cambia.

Lo bueno es que siempre hay voces y personas dispuestas a decir algo. A opinar, a jugarse el pellejo, y en los tiempos que corren eso es más que una metáfora, como por ejemplo Paco Gómez Nadal un periodista español radicado en Panamá que escribe en La Prensa. Sus escritos siempre van directo a los problemas y lo hace con arte y gracia.

Precisamente hoy que leía el periódico y sentía esa ola de podredumbre, desesperación e impotencia. Leí un articulo de él. Aunque disto bastante de estar completamente de acuerdo con él, debo decir que su articulo me ha hecho tomar aire, respirar, sentirme tranquilo y esperanzado que quizá, después de todo, a pesar de tanto corrupto y tanto loco, aun hay esperanza para Panamá.

No pensaba escribir tanto, solo quería dejar el escrito, pero quizá con un poco de contexto sera más claro de donde viene mi frustración. Se los dejo, léanlo, sean de Panamá o no, pues creo que todos nuestros países latinoamericanos tienes cayos que pisar. prensa.com Panamá - Opinión

Ariel



martes, agosto 3

De banquetes, bodas, fe de erratas y mea culpas

Nunca es tarde para el arrepentimiento y la reparación. Charles Dickens

Quienes me conocen de manera cercana (o casi) me habrán escuchado en más de una ocasión criticar y vociferar contra las pomposas ceremonias de cualquier tipo. También podrán dar fe sobre las miles de cosas que hablé y dije en cuanto a las bodas. Comentaran, con absoluta certeza y razón, que solamente he ido a tres bodas por voluntad propia. Dirán, entre otras cosas, que siempre dije que no eran más que pérdida de tiempo, dinero y hasta de un poco de dignidad. Entiéndanme por favor es fácil ver los toros desde la barrera y desde allí despotricar contra ellos.

Pero la vida es como es y fue diseñada para que las palabras que soltamos hoy sean nuestro alimento de mañana, es decir para que nos traguemos todas aquellas cosas que decimos sin mucha reflexión. Yo, me he dado un banquete y me gustaría compartir con ustedes algo de eso.

Escribo una semana y dos días después de mi boda. Me casé con mi mejor amiga, con mi confidente y con la persona que mejor me conoce, eso lo hemos confirmado aun más en estos días que llevamos juntos. Y debo decir que contrario a todo lo que pensaba que iba a ser, la ceremonia, se convirtió en uno de los momentos más hermosos de mi vida.

El poder compartir delante de amigos y familiares que amo a Hannah y quiero hacer todo por hacerla feliz. El compartir la fe mutua de que nuestro compromiso es delante de Dios, el poder ser abrazado y felicitado por buenos amigos hizo que todo fuera absolutamente diferente.

Vale aclarar que tampoco fue una boda tradicional en muchos sentidos, Hannah y yo la hicimos a nuestro gusto y medida casi en todos los aspectos. Y disfrutamos todo. Y aunque hicieron falta algunas personas, ustedes saben quiénes son, fue especial poder compartir con aquellas cercanas que nos aman y se regocijan en nuestro amor.

En resumen debo tragarme todas mis palabras y admitir que una boda puede ser uno de los momentos más hermosos y especiales de la vida. Estoy seguro que ahora siendo un hombre casado mi historial de bodas se ampliara, mi esposa no comparte mi apatía por estos eventos, y quien sabe a lo mejor pueda seguir aprendiendo de estos pomposos eventos que acaban de adquirir una nueva dimensión para mí.

Como dicen por allí no es malo estar equivocado, lo malo es no corregir. Considéreseme corregido por favor.

viernes, julio 2

Otra de amor...

 
Faltan veintidós días. Me siento feliz. Quiero disfrutar cada momento y al mismo tiempo quiero que el tiempo pase rápido. En unos días voy a volver a ver Ariel quien es mi amigo más fiel, me confidente más atento, mi compañero más paciente, y mi inspiración más fuerte.

No tengo que repetirlo, pero vale la pena decir que es un poco complicada nuestra historia. Pero, a pesar de todo lo que pasó y todo lo que no pasó, algo que me hace sonreír cada vez que lo pienso es la manera que Ariel me ha inspirado a seguir haciendo cosas que había soñado pero nadie a mi alrededor compartía o deseaba. Nada me hace más feliz que cuando me siento a conversar con Ariel y nos damos cuenta de que hemos seguido en una dirección especifica a veces apoyados solamente en saber que por lo menos una persona en el mundo cree que podemos hacer eso que soñamos.

Y no es tanto el éxito que nos atrae --aunque obviamente si se hace algo bien se desearía algo de reconocimiento por lo mismo-- pero el compartir el amor por algo. Y creo que eso es algo que me emociona tanto al pensar que vamos a poder compartir nuestras vidas juntos. Ahora tendré a mi mejor amigo a mi lado para decirme que siga aun cuando todo parezca deshacerse y yo podré decirle lo mismo a Ariel. Estoy tan feliz no porque creo que será fácil estar casados, sino porque sé que la vida está llena de complicaciones y dificultades y prefiero pasarlas junto a mi mejor amigo que aparte.
Estoy tan feliz.

lunes, junio 28

Una de amor...

Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.

Antoine de Saint-Exupery (1900-1944) Escritor francés.

Faltan veintisiete días. Tengo una mezcla de sensaciones, nervios alegría, expectativa. En resumen soy feliz, no encuentro otra palabra para describir esta mezcolanza. En veintisiete días voy a casarme con la que ha sido (y es) mi amiga, mi confidente, mi consejera, mi asesora, mi porrista y mi colega.

Nuestra historia es complicada y bonita al mismo tiempo. Con largos periodos de silencio y periodos de cercanía total a pesar de la distancia. Este blog nació como una manera de estar juntos, de poder compartir, de poder escribir sobre nuestras inquietudes, nuestros temores, nuestras dudas y nuestras certezas.

Estos días de estar preparando todo, de estar esperando a Hannah, de planear detalles, y de sentir que los días se estiran más de lo debido, incumpliendo reglas fundamentales de tiempo y espacio. Me tranquiliza sin embargo la certeza de saber que estaremos juntos para siempre.

Si debo escoger una palabra para definir nuestra relación esa sería amistad. Hemos sido amigos por muchísimo tiempo (desde hace doce años) cuando ha sido fácil y cuando ha sido difícil, cuando hemos estado cerca y (la mayoría del tiempo) cuando hemos estado lejos. Nos ha permitido conocernos y respetarnos a pesar de nuestras diferencias. Y estoy seguro seguiremos siendo amigos para siempre.

Debo escribir sobre esto pues es lo que me llena y es lo que tengo en la cabeza. Y el escribir para mi es la manera de sacar todo, de aclararme, de decir que soy feliz. Este blog nació como una forma de acortar distancias. Creo que después de todo cumplido su objetivo.

Fotografía: Debora Vargas Ramirez

lunes, junio 21

Héroes que han vencido a nadie hasta hoy...

A menudo los héroes son desconocidos.

Benjamín Disraeli

Los héroes deben ganar. Esa es la premisa. Los perdedores nunca reciben medallas o recompensa alguna. Inmediatamente pasan a un segundo plano, al olvido; y de allí rara vez regresan. Conciliar heroicidad con victoria nunca ha sido algo extraño.

En los tiempos que corren es peligroso adherir lo uno a lo otro. Los héroes son cada vez más reducidos. Los héroes que hacen lo correcto aun menos. Cada vez es más fácil quedar indignado ante las atrocidades que hacen nuestros políticos, las depravaciones de nuestra sociedad y las tonterías de los medios de comunicación. ¡No hay remedio! Y el pesimismo pasa de ser premisa a ser estilo de vida. La mediocridad y el conformismo se instalan en la sala de nuestra casa justo al lado de nosotros en el sillón donde veremos las noticias y nos limitaremos a mover la cabeza negativamente.

Cada vez es más común ver en nuestros países la desesperanza y la falta de credibilidad en los gobernantes. El abstencionismo omnipresente en las elecciones “democráticas” de nuestros países demuestra nuestra incredulidad en los pequeños actos. -¿de qué sirve un voto?- solemos excusarnos cuando preferimos no salir a las urnas.

Hemos dejado de creer en los pequeños actos que marcan diferencias. Preferimos esperar hasta tener grandes oportunidades, grandes cualidades o grandes poderes para poder hacer algo. Esperamos ver al héroe que se levante con poder y cambie toda la situación en un tris tras.

Escuchando canciones me topé con una frase genial en la canción de Fernando Delgadillo titulada “el gigante” (no sé si la autoría es de él pero al menos él la canta): Traigo en la maleta indios, carabelas, barrios y sudor, sangre como ríos, héroes que han vencido a nadie hasta hoy.

Encontrarse con la frase de “héroes que han vencido a nadie hasta hoy” puede parecer contradictorio. Un héroe no siempre gana. Es la realidad. La persona que se atreve a levantar su voz contra un sistema corrupto y sufre las consecuencias. Las personas que escriben en los periódicos y terminan presos, (como en Venezuela). Aquellos valientes que murieron luchando por la independencia de nuestros países. Ellos, a pesar de no ganar son también héroes.

Ser héroe no significa vencer. Significa hacer lo correcto y estar dispuesto a sufrir las consecuencias que eso pueda conllevar.

domingo, junio 20

Aprendiendo a jugar

Hace poco vi un documental sobre Fito Páez, en el que Cecilia Roth -su esposa, hasta donde sé- decía de él: "Se toma la vida tan en serio y tan en broma como hay que tomársela". Y la frase se quedó conmigo.

A veces pienso en lo mucho que me cuesta hacer o seguir las bromas en mi vida diaria, aunque las disfruto muchísimo y me dan la dosis de risa necesaria para irla pasando a pesar de la existencia -no la vida-, esa que no me gusta tanto. Un poco callada y seria al principio, voy sacando mi sentido del humor a cuentagotas, cuando empieza a haber confianza y certeza de que la persona en efecto disfruta el ingenio, ciertas referencias, un poco de humor negro por aquí y un poco de inocencia por allá.

Es precisamente en el sentido del humor donde más se aprecian las diferencias entre una persona y otra, entre nacionalidades y culturas. Hay tantos tipos de sentido del humor como de historias, y de risas. Por eso creo que la frase de Cecilia Roth es tan acertada, porque más allá de tomarse en serio lo que hay que tomarse en serio y bromear con todo el resto, es necesario encontrar en cada uno esa forma especial, única, de tomarle el pelo a la existencia. Esto da salud, y hace que se alargue la vida de verdad.

miércoles, junio 16

Ya va siendo hora

Estaba viendo que la última vez que escribí en este blog fue el año pasado. El tiempo pasa, a veces demasiado lento, a veces demasiado rápido. Es un bicho que anda y anda, como decía La Maga. Y que de paso se va de las manos, como me sucede con cuanto zancudo se cruza en mi camino, para suerte del animal y para vergüenza mía.

Leía un blog de Lauri García Dueñas sobre lo que se siente llegar a los treinta. Tengo 27, lo que me hace estar más cerca de los 30 que de los 20, lo cual a veces me gusta, o me asusta, dependiendo del caso y del momento. Y sentí mi pellejo en esas páginas. Mi sangre, y las entrañas que me he ido sacando y se han ido quedando en el camino cuando he intentado vivir la vida, cuando he querido entenderla, y quizás lo más sabio, escribirla.

Sinceramente me dan asco los insectos, pero muchas veces creo que vivir es precisamente eso: un proceso de descascaramiento continuo, a veces voluntario, a veces forzado por lo que eufemísticamente llamamos circunstancia. Al pobre Oliveira le reventaba. Y yo, con mi vocación de cronopia a veces solapada en un trabajo de 7 a 5 y holidays gringos y responsabilidades y todos los etceteras que caen pesadamente en mi a veces maltrecha soltería, no soy muy diferente que digamos, aunque no tenga 40, ni haya pasado años de mi vida vagando en París.

Veo a mis amigas casarse, tener hijos, o por lo menos estar al lado de alguien con quien planean pasar el resto de sus vidas, y me alegro por ellas, y converso con sus hombres, y cargo a sus niños, y después de todo eso pienso en lo lejos que eso está de mí, o en lo cerca que podría estar sin que me dé cuenta. No sé. Quién sabe, a lo mejor ni lo encuentre en este camino a veces plano y a veces tortuoso por el que camino todos los días despojándome de una piel que me protege y que me pesa.

Pienso en la libertad que siento que perdí cuando regresé, porque al irme y a pesar de ser extranjera, en el lado de allá era más fácil encontrar almas errantes, poéticas, idealistas, a veces antormentadas pero también asombrosamente libres como la mía. No fumo, bebo mi par de cervezas sin remordimientos, disfruto el humor negro más que antes. Como dice Lauri, cambio de ocurrencias, mas no de ideas. Y siempre supe, en el fondo, que no encajaría fácilente, mucho menos aquí. Mi rebelión fue de ideas, y en ese camino se cruzaron las letras para agarrarme con sus garras afiladas y no abandonarme nunca.

Pero a veces no me reconozco, y me asusto. De repente se me duermen las letras, y dejo de leer -de comer- y decido que quizás el dolor el mundo es demasiado grande para mis aletas pequeñas que no terminan de salir, y que bastante tengo con mi propio infiernillo personal. Y de pronto me estremezco, logro adivinar detrás de la cortina la sombra de esa oruga retorciéndose, a veces con una foto, a veces con un libro, o con una historia, la tele o lo que sea. Y siento que llego a casa.

"Hay lugares de los que nunca se vuelve", escribió Pérez-Reverte en El Pintor de Batallas. Hay lugares a los que nunca volvemos también, aunque a veces nos duela, o nos consuele.

Cuando era pequeña decía que los 25 era la mejor edad para casarse, y los 27 para tener hijos. Hoy tengo 27 y bueno, las ocurrencias cambian con uno o con las circunstancias, no se sabe, como el problema del huevo y la gallina. En fin... Después dije que no valía la pena casarse, y que quería ser una académica exitosa y dedicarme a viajar por el mundo. No he viajado por el mundo ni mucho menos estoy en la academia, pero tengo un par de entradillas en mi diario de viajes. Y el sueño de la academia no ha muerto del todo.

Con Don Paquito decidí que no había nada más satisfactorio, casi sublime, que vivir para escribir, pero pronto me di cuenta de que no es lo mismo vivir para escribir que escribir para vivir. Nunca ejercí el periodismo, pero no lo descarto. No vivo para escribir, ni escribo para vivir, pero la literatura sigue siendo mi vida. Lo que hace latir mi corazón todos los días, y lo que me gustaría estar haciendo en el preciso momento en que venga a llevarme la encapuchada, que no debe ser tan mala al fin de cuentas.

Y más o menos por ese entonces vi que no valía la pena vivir si se hacía para satisfacer las expectativas de los que nunca pagarán un recibo tuyo ni se pondrán tus zapatos. Es desgastante, y la vida es demasiado corta. Aún con los etcéteras bajo los que vivo todos los días, en medio de todo ese lodo que amenaza con estancarme el vuelo, viene la escritura como un cuchillo y va abriendome, y va sacándome la piel muerta de encima, y va liberando mis alitas para que las empiece a agitar cada vez más rápido, y cuando menos piense ¡zás! En vez de caminar estoy volando.

"Para qué quiero piernas si tengo alas para volar", dijo Frida. Y yo agregaría "para qué quiero respuestas?". Ya cerca de los 30, una de las pocas certezas que tengo -son pocas las certezas que podemos acumular en esta vida- es que no existen las respuestas correctas, que nuestro destino es morirnos con las preguntas con las que nacimos y con las que fuimos acumulando a lo largo del camino. Entonces, ¿de qué sirve vivir buscando siempre las respuestas? Así que creo que ese es el mejor -quizá el único- propósito de año nuevo que puedo repetir hasta que deje de respirar: que la incertidumbre y el misterio también tienen su gracia.

martes, junio 8

¿Qué nos hace pertenecer?

Me gusta ir a lugares donde hay mucha gente para leer. Me gusta leer y también me gusta ver a la gente. No sólo me gusta ver pero también me gusta escuchar las conversaciones de los demás. Supongo que si lo vemos por un lado es muy mala educación pero, en realidad es fascinante.
El domingo fui a pasar la tarde leyendo (y leí un libro buenisimo que todos deberían leer) y habían unas dos chicas que se sentaron cerca de mi. Tuvieron una conversación tan interesante que pasaba unos minutos leyendo y unos minutos escuchando. 
Las chicas hablaron de todo, de sus ex-novios –y en ese momento no presté mucha atención- pero después se pusieron a conversar sobre sus experiencias en otros países. Parece que una era de Vietnam y la otra, Americana, había vivido un tiempo en la China. Las dos tenían cierta conexión con la China. 
Después, una hizo el comentario que se había convertido al Judaísmo y la otra dijo que había crecido como Católica pero ya no creía en eso. Se pusieron a hablar de porqué creían o no y hablaron del lugar que ocupaba en su vida la “religión”. 
Me pareció interesante porque uno de los temas era el de “pertenecer”. Ellas hablaron de que les parecía que para muchos la “religión” es un lugar para pertenecer. Se reúnen para poder compartir algo en común con otros y darles una sensación de pertenencia. Y creo que es algo un poco cierto. 
Una de las chicas dijo, “Ahora las personas no tienen razón por la cual reunirse con otros y no pertenecen a nada, las personas están más desconectadas ahora que antes.” Y es cierto, muchas personas se reúnen por otras cosas, deportes, arte, trabajo, etc pero es interesante porque me parece que ninguno de esos vínculos crea la unidad casi como “familia” como la que se crea en una comunidad formada alrededor de la fe. 
Es interesante, y me ha dejado pensando en las comunidades que formamos alrededor de diferentes cosas y cuales son las que se convierten casi en familia y porqué será.

martes, mayo 25

Absolutamente LOST


Ayer terminó Lost. Hace algunos meses conversando con Hannah al respecto de lo mucho que me gustaba esta serie le decía: -¡Debes verla! ¡Es buenísima! Ella me respondió con una mezcla de humor y seriedad: -¿Mejoraría mi calidad de vida?- Pregunta que me pareció graciosa y bastante fuera de lugar pues soy (era) un convencido de que no todo lo que hacemos necesariamente debe mejorar tu calidad de vida –Entiéndase calidad de vida en un sentido integro: espiritual, emocional, intelectual, etc. – Hay cosas que se hace simplemente por placer o por matar el tiempo (como si hubiera suficiente para estar asesinando el poco que tenemos) Si me volviera a repetir la pregunta hoy, tendría una respuesta para ella. –No-

Y es que pasaron seis años y ciento quince capítulos para quedar como el titulo de la serie: absolutamente perdido. Me refugié en la excusa de lo mucho que me fascinan las historias. Cortas, largas, de amor o de ficción, de suspenso o de miedo, las historias me encantan porque me cuentan algo, porque me transportan y me hacen ver la vida desde otras perspectivas. Sin embargo creo que no todas las historias valen la pena o al menos no todas merecen que se les dedique la misma cantidad de tiempo. De haber invertido todo aquel tiempo en la lectura de algunos buenos libros, seguramente ahora tendría muchísimas más historias y un mejor sabor de boca.

Y es que no voy a despotricar contra las series televisivas. Sería un hipócrita. Pero definitivamente puedo ascender dos, tres o hasta cuatro escalones más a los libros sobre estas historias estiradas y cambiadas con el transcurso de los años para subir ratings. Un libro es más genuino, más integro, más honesto, menos interesado.

Tampoco voy a ir soltando pestes contra la serie y sus creadores. Por momentos me hicieron admirarles genuinamente, envidiarles y preguntarme: ¿De dónde sacan tantas buenas ideas? ¿Aprendí algo? Aprendí muchísimas cosas, uno de los aspectos que me agradaba de la serie era sus constantes “Dilemas” morales, teológicos, filosóficos y la manera en que la serie te obligaba a pensar y ver las cosas desde otra óptica. Aprendí también que las mejores historias vienen en pequeños bultos de papel encerrado en dos tapas de cartón, donde el final, sea bueno o malo, lo podremos saber en un par de semanas o meses y no tener que esperar seis años para llevarnos un chasco.

La sensación me durara un tiempo. Sin embargo las conclusiones han sido buenas, he aprendido. Por ahora regreso a mis libros que una vez me han demostrado que no hay nada como ellos.

viernes, mayo 14

Apartehid religioso (la otra parte)


Tenemos bastante religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos.
Jonathan Swift


Después de haber escrito aquello de Apartheid sexual, fueron diversas las opiniones que recibí, algunos estuvieron de acuerdo conmigo otros me dijeron: tienes razón pero…
Otros simplemente estuvieron en desacuerdo conmigo y algunos más me trataron de poco tolerante. Total; nada nuevo. No voy a entrar en aquel tema de nuevo, por lo menos no ahora, sin embargo me gustaría escribir sobre algo similar.

Vivimos en un mundo con libertad de culto. Lo cual la genial y siempre actualizada Wikipedia define como: es un derecho fundamental que se refiere a la opción de cada ser humano de elegir libremente su religión, de no elegir ninguna (irreligión), o de no creer o validar la existencia de un Dios (ateísmo y agnosticismo) y poder ejercer dicha creencia públicamente, sin ser víctima de opresión, discriminación o intento de cambiarla

En pocas y breves palabras puedo creer lo que sea y dejar de creer lo que quiera también. Lo cual más que válido es inclusive lógico pues no podemos forzar a nadie a cambiar de convicciones o creencias. Respetar las creencias de los demás suele ser un tema bastante delicado, pues algunas veces es difícil establecer límites de donde empiezan mis derechos y donde empiezan los de mi vecino.

Como cristianos tenemos extrañas maneras de reaccionar ante esta realidad. Somos en realidad una religión (nunca me ha gustado tratar el cristianismo como “una religión” pero habrá que admitir que nos comportamos de esa forma) poco tolerante e inclusive amenazadora. Señalamos a diestra y siniestra. A los borrachos, a los drogadictos, a los homosexuales y a los fornicarios, a los corruptos, los mentirosos e inclusive a los otros grupos religiosos.

No quiero ser mal interpretado. Creo en el cristianismo. Soy cristiano. Pero es ese mismo hecho, el de ser cristiano, el que me ha llevado a analizar la forma en la que hacemos las cosas y el por que de ellas. Creo que una cosa es señalar las cosas que están mal, llamar al pecado por su nombre y reaccionar con la justa indignación cuando las cosas se hacen de manera incorrecta.

Creo por otro lado que no hemos sabido cómo hacerlo a través de siglos y parecemos el personaje de la nariz respingona que mira a todos por debajo del hombro y se cree absolutamente mejor que todos. Y señalamos, demandamos e inclusive algunas veces ofendemos a nuestro prójimo en el afán desesperado de erradicar el pecado. Misión a la que por cierto no hemos sido llamados.

Además hemos desarrollado cierto delirio de persecución en el cual vemos una amenaza detrás de cada esquina. Y así en vez de aprovechar la libertad de culto, situación que habría encantado a los primeros cristianos, nos afanamos en encontrar complots, desprecios e intimidaciones donde no las hay. Desde las reacciones extremas a libros como Harry Potter o El código Da Vinci pasando por aquellas protestas donde se insulta y se manda al infierno a la humanidad.

No creo tampoco que debamos ser tontos y recibir con brazos abiertos cualquier corriente, sin embargo creo que es deber fundamental examinarlo todo y retener lo bueno. Que no podemos censurar basándonos en lo que dijo alguien más. Y no podemos ser hipócritas de señalar la paja en el ojo ajeno si ver nuestras propias vigas. No podemos censurar las conductas "inmorales" cuando nosotros mismos nos recreamos en ella en la televisión o en el internet.

No creo que nuestra función sea simplemente censurar sin usar el intelecto. Me suena más algo aquello de poner la otra mejilla, de caminar la milla extra y amar al prójimo. No me excluyo del problema, bien sé que soy parte de él, Tampoco tengo soluciones, tengo un par de ideas pero serían largas de escribir en este blog, solo tengo la certeza de que hay algo más y de que algunas cosas las estamos haciendo mal. Solo tenía esto rondando en la cabeza y debía desembocar en algún lugar.

martes, mayo 11

Aplicaciones reales de una película de Ficción.


Voy un poco atrasado. Han pasado ya varios meses desde el aclamado estreno de la película Avatar. Una película que cambió para siempre la manera de hacer películas, al menos eso dicen, a mi no me consta.

Ganó tres Oscares de la academia, premio poco fiable pero muy prestigioso, y ganó aplausos y
vítores por cada lugar que pasó. Leí inclusive de algunos locos, nunca falta uno, que se mataron deprimidos al ver un planeta tan hermoso como el que nos muestra la película. Cinco meses después por fin he podido ver la película. Debo admitir que quería verla desde que estrenó pero por diversas razones pospuse el momento.

Ayer empecé a verla con la intención de echarle un vistazo nada más. Craso error, me sentó y me dejó enganchado hasta que pude saber cual era el final de los Navis y su planeta Pandora. Con esto quiero decir que la trama es genial, el argumento entretenido y para aquellos que gustan de la ficción, fantasías descabelladas y un mensaje entre lineas es realmente una grand slam.

El mensaje es claro, y de hecho trillado pero no por eso menos real, el ser humano esta acabando con los recursos naturales sin ponerle freno a su ambición. Se extrae petroleo sin importar que se destruye y cuanto arruinamos de la naturaleza. El golfo de México tañe ahora mismo como advertencia de lo que ocurre cuando el hombre sólo piensa en el vil metálico.

La película también tiene claros y fuertes ribetes políticos. Los malos de la película son "marines" que invaden, bombardean, matan, queman bajo las ordenes de ambiciosos empresarios que quieren explotar los recursos del planeta. ¿Coincidencia con la realidad? Dudo mucho que se trate del algo fortuito. De hecho en tramos la película recuerda imágenes y vídeos que se han visto de Afganistan, Irak, etc.

Es fácil ver el tema desde esa perspectiva, echarle la culpa al poderoso que abusa. Llámese Estados Unidos, China, Unión Europea o Hugo Chavez. Es fácil señalar errores como los del Golfo de México (mea culpa) y mirar con desagrado a los ambiciosos empresarios que no descansaran hasta talar el último árbol para construir el último mall.

Sin embargo hay otra vuelta de tuerca en el tema. El de las pequeñas cosas, los pequeños actos. Los pequeños actos de despotismo y abuso de poder, esos que se practican en la casa, en la calle, en la escuela y que nunca ocupan primeras planas o son noticia a nivel mundial Están los pequeños actos de quemar basura, como y cuando no se debe, tirar el papel a la calle, (un papel más un papel menos) pequeños actos que realizamos todos y sumados resultan siendo la razón de que nuestro mundo esté como está.

Obviamente también están los pequeños actos positivos. Ceder mi lugar, dar la gracias al dependiente (sí, aunque sea su trabajo atenderme) sonreír, disculpar a aquel que por accidente se paro sobre mi pie, plantar un árbol, echar mi basura en su lugar, etc.

La película no es solo una denuncia contra el ejercito de U.S.A. y los empresarios inescrupulosos. Es una denuncia a nuestro propio egoísmo y orgullo, contra nuestra falta de escrúpulos y contra nuestra falta de consideración a nuestro prójimo. Por lo menos así lo entendí yo.

Ariel

jueves, marzo 25

Grado de cultura o El día que envidié a los ticos.


Ayer Panamá alcanzó por primera vez en la historia el tan ambicionado “grado de inversión” es decir se coloca como uno de los países en los cuales se puede invertir confiadamente y que además ha subsanado su deuda externa hasta niveles de confianza, un tema fundamental que se toma en cuenta para darle a un país el grado de inversión es la transparencia, la institucionalidad y la seguridad jurídica. De hecho en Latinoamérica solo hay cinco países con grado de inversión: Chile, México, Brasil, Perú y Panamá. Es decir por donde se vea son grandiosas noticias para un país en pleno desarrollo.

Sin embargo, como siempre, hay muchísima tela que cortar. Panamá se perfila desde hace varios años como una lumbrera en el mundo de la economía en algunos casos nuestros propios vecinos lo han reconocido y es que si somos sinceros la historia y la geografía nos han sonreído. Sin embargo lejos de el grado de inversión económico, de la capacidad de generar empleos y dinero hay otras realidades que deberían hacernos enrojecer o quizá hasta morir de vergüenza.

Lástima que el dinero no sirve para comprar las cosas que de verdad valen la pena. No compran una nación educada, no compran personas que depositen la basura en su lugar, no compran cultura, no compran honestidad. Y es que a pesar de todas las campanas que se quieran soltar al aire el haber obtenido el grado de inversión (que es algo buenísimo y de lo que me alegro y me siento orgulloso) no nos garantiza un mejor Panamá.

La educación sigue siendo igual de mediocre con maestros que amenazan con irse al paro para obtener recreos más largos y profesores universitarios que llegan a improvisar e inventar en salones atestados de estudiantes vagos que basan toda su educación en wikipedia o el rincón del vago.com

Mientras sigamos votando por el más guapo o el más popular, mientras sigamos aplaudiendo a los regueseros y reguetoneros (que son la misma cosa) con sus canciones de sexo y violencia desenfrenada, mientras nuestros gobernantes sigan pensando que están sobre la constitución y nosotros aplaudamos o desaprobemos sus decisiones como si de un juego de fútbol se tratara, Panamá seguirá siendo el mismo que conocemos con tantas cosas hermosas pero con tantas carencias.

Dicen que el pasto del vecino suele ser más verde y quizá haya un poco de cierto en eso, pues a quién se le ocurre quejarse de que su país haya alcanzado un lugar especial en la economía mundial. Sin embargo preferiría tener un país donde los conductores son educados, donde las personas colocan la basura en su lugar, donde los estudiantes están ansiosos por aprender y donde las autoridades lejos de querer embelesar a la gente con propuestas idiotizantes presenten propuestas alcanzables y las lleven a cabo.

No existe país perfecto, de eso soy muy consciente, sin embargo basta darse una vuelta por Costa Rica, por ejemplo, para darse cuenta cómo un país sin “grado de inversión” demuestra cultura, limpieza y educación. No me malinterpreten por favor, estoy absolutamente orgulloso de ser panameño y lejos de rendirme creo que todos estos puntos son razones extras para luchar por un mejor Panamá, sin embargo algunos días como hoy no puedo evitar que ese gusanito de la envidia me haga ver todo lo que nos falta para tener un mejor Panamá.

Ariel

viernes, marzo 5

Sector 9

Bien, al parecer es semana de películas en Contrapunto. Y es que he tenido la oportunidad de ver otra película que me ha hecho reflexionar muchísimo. Y es que desde hace semanas tenía intenciones de ver "Sector 9" me llamaba la atención el formato de la película pseudo documental y al mismo tiempo el tema que tocaban: estereotipos y racismo.

La película enfocada en un grupo de "refugiados alienigenas" varados en el planeta tierra sin esperanza de regresar a casa, demuestra como reaccionamos con aversión ante lo desconocido y como muchisimas veces los medios de comunicación juegan un rol de envenenamiento de la conciencia de la sociedad y cuan egoístas somos para ayudar a aquellos que realmente son menos favorecidos que nosotros. De hecho la película empieza dándonos una impresión de los extraterrestres desde la óptica de los medios de comunicación: revoltosos, violentos, sucios y muy peligrosos.

Sin embargo conforme transcurre el argumento y el enfoque deja de ser el de los medios de comunicación deja de ser el principal para tornarse más ¿personal? se empieza a ver ciertos factores que hacen más compresible las reacciones y los comportamientos de estos seres de otro planeta. Además que el argumento parece repetir una y otra vez que estos refugiados no están allí por lujo sino por necesidad.

Obviamente es una dura metáfora para nuestra sociedad. Y he de reconocer como muchas veces me he formado impresiones y conceptos sobre las personas sin tan siquiera conocerles, o he dejado que los medios de comunicación sean quienes me digan en realidad como es tal o cual grupo étnico creando prejuicios y estereotipos, procuro en lo posible escapar de ellos pero viendo la película pude verme un poco reflejado.

Es cien por ciento ficción así que si no te gustan ese tipo de películas, no sé si vale la pena que te gastes dos horas de tu vida en ella, por otro lado si te gustan ese tipo de pelis, la vas a disfrutar. Tiene ademas unos cuantos tramos un poco sangrientos que también hay que tomar en cuenta a la hora de verla.

Sin embargo la campanada a dejar a un lado los prejuicios y vernos como lo que somos (todos seres humanos) es grande, en estos tiempos en que el mundo tiembla, literalmente, y se hace necesario contar con todos nuestros prójimos no importando el color de su piel o su clase social. Tiempos en que el "amar a tu prójimo como a ti mismo" toma un gran significado.

martes, marzo 2

Precious


Precious es una película que tiene muchas formas de verse. Aun no decido si realmente me ha gustado o simplemente me ha chocado con una realidad a la que suelo cerrar los ojos. No estoy seguro si me he identificado con su personaje principal o más bien he sentido un poco de lastima e impotencia. Como sea no creo que haya desperdicio en sentarse y verla.

No quiero adelantar nada sobre la trama pues creo que de ese modo perdería impacto, sin embargo creo que puedo mencionar algunos puntos sobresalientes (al menos para mi) una cosa que me impacto y me gusto realmente es el papel que juega la palabra escrita en todo el desarrollo de la trama, el leer y escribir como fuentes de liberación y de poder es simplemente algo con lo que me identifico plenamente. Leer y escribir es un privilegio tan grande que no hay forma de describirlo, es una lastima ver como muchas veces lo damos por una bendición sentada y no agradecemos por ella.

Al salir del cine un amigo me comentó: -Hay que ver cuan mal agradecidos somos, uno se queja y se queja y definitivamente la vida es preciosa- creo que al final el captó gran parte del mensaje de la película, la vida es incierta y muchas veces incontrolable, no tenemos control de un gran porcentaje de las cosas que nos ocurren, sin embargo eso no le quita a la vida su hermosura, su grandeza y no por estar oscuro y triste la vida deja de ser preciosa.

Los sueños, la escritura, la lectura, la educación, los prejuicios, la autoestima se amalgaman en esta película haciéndola ciertamente diferente y retadora por muchos lados. La temática es fuerte y la película si bien no es "cruda" tampoco esta cocida del todo.

La vida es preciosa a pesar del ser humano y la vida es preciosa porque la tiene el ser humano, una paradoja que definitivamente tendremos por el resto de nuestras vidas. Si me preguntan si deben verla les diría que definitivamente sí.

Ariel

domingo, febrero 28

Libro: El niño con el pijama de rayas


Acabamos de terminar de leer el libro El niño con el pijama de rayas. Es un libro triste escrito de la perspectiva de Bruno, el hijo de un oficial nazi que se muda con su familia al campo de exterminio de Auschwitz. El niño conoce a un niño judío que se llama Shmuel que vive al otro lado de la cerca y tiene un "pijama de rayas". Me gustó el libro, especialmente como un libro para intentar hablar sobre ese tiempo tan horrible en la historia moderna. 
El libro tiene una forma simple y sin duda introduce el tema de lo sucedido durante el holocausto jóvenes de una manera verídica pero no demasiado explicita para poder empezar una conversación sobre el tema. El libro deja mucho por explicar y --para algún niño que no hubiera estudiado mucho sobre el tema-- sembraría muchas preguntas en sus mentes. Yo diría que este libro no lo deberían leer niños sin tener algún adulto que esté dispuesto a conversar sinceramente del tema con el o ella después de leerlo. 
Me gusta que el personaje principal es un niño alemán que sin haber sido muy indoctrinado hacia el prejuicio trata a todas las personas que conoce como seres humanos. El no lleva prejuicios que lo hace pensar que unas personas son más valiosas que otras o que algunas personas ni siquiera son seres humanos. Pero, Bruno también es un niño bastante egoista, a pesar de que entabló amistad con el niño Shmuel, no pudo realmente captár la magnitud de la diferencia de lo que vivían los dos niños. El final es muy triste pero, no la voy a contar.

La paradoja del escritor

Hoy en la mañana estaba buscando un libro y me encontré con una frase que me puso a pensar en la paradoja de querer ser escritor. La paradoja consiste en que para poder escribir bien hay que estar sumamente interesado en el mundo y las personas que nos rodean --un buen escritor tiene que ser observante-- pero al mismo tiempo hay que poder disfrutar de pasar horas tras horas solo intentando escribir de lo mismo que nos apasiona de la vida. Es una paradoja.
La vida está llena de paradojas y la de querer escribir puede que sea una de las más sencillas. Sin embargo, aun tomando en cuenta que es una paradoja no deja de crear un poco de ansiedad en aquellas personas que desean las dos cosas. Esta es, creo, la expicación más sencilla de una de las ansiedades que siento en la vida. Por un lado estoy fascinada con las personas que me rodean y deseo, más que nada, observarlos y conocerlos pero, por el otro lado deseo tener tiempo sola para reflexionar en lo que he observado y vivido. 
La vida va a un paso muy rápido para permitir las dos cosas en su máxima expresión. Me pregunto si podremos vivir por periodos, periodos de convivencia social, interactuando con la vida de forma intensa y periodos de reflexión en las cuales nos retraemos para poder escribir y pensar. Lo ideal, pienso yo, sería poder tener las dos cosas en una rutina cotidiana como la marea. Un subir y bajar normal y esperado. ¿Será posible?

lunes, febrero 8

Si yo fuera presidente...


Exhorto pues ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad. La Biblia
La politica es (y probablemente siempre lo sea) un tema en auge. La corrupción nunca deja de indignarnos y jamás deja de sorprendernos como aquel honrado candidato que prometió dejar hasta el pellejo por sacar nuestro país adelante, se convierte de pronto en un corrupto político más.
La historia esta marcada de autoridades abusando del poder, de pobres siendo subyugados, ricos enriqueciéndose, políticos engañando, en resumen nada nuevo bajo el sol.

En cierta manera me sorprende que me sorprenda. Sin embargo estos últimos días, la diaria frustración de abrir el periódico y leer que las noticias de hoy son las mismas de ayer pero más desalentadoras (ya sé, ya sé, es que ando pesimista) se ha convertido en una pregunta que me repica y me tortura. ¿Qué haría yo en el lugar de ellos?

No soy un amante de la política, pero debo admitir que de vez en cuando el tema me apasiona. Y que aunque no me gusta admitirlo leo bastante en cuanto al asunto y tengo una opinión bastante formada y algunas veces bastante terca. En más de una ocasión me he encontrado criticando las acciones tomadas por algún político con la expresión: ¡Si yo fuera presidente...! y luego doy un largo discurso sobre que acciones hubiera tomado yo en una situación similar.

Llámenme lento pero apenas ayer reflexionando en el asunto, me di cuenta de cuan fácil es ver los toros desde la barrera y decir las increíbles cosas que haríamos sin tuviéramos el poder y la toma de decisiones de nuestros gobernantes. Probablemente en el corazón de ellos se albergó alguna vez un honesto y sincero: ¡si yo fuera presidente...! No pienso defender a la clase política, nunca he sido muy buen abogado del diablo, pero siempre me hace pensar el hecho de que es facil criticar los errores publicos, los que salen en el periódico, de aquellos que se habla por horas en programas de "análisis" sin embargo los pequeños, los que nadie ve, los que no representan "perdidas millonarias para el país" son faciles de ignorar y pasar por alto.

¡Si yo fuera presidente...! no creo que jamás llegue a serlo, pero al menos toda la vida que tenga en esta tierra seré Ariel, ¿qué voy a hacer con lo que me corresponde? con las pequeñas o grandes decisiones. Definitivamente creo que los presidentes están en una posición de mayor responsabilidad y que como tales merecen ser examinados y evaluados, pero también son seres humanos con defectos y aciertos, es facil poner los ojos en los políticos y olvidarnos de que un porcentaje de como anda este mundo tiene que ver con mis decisiones.

Bien dice aquel refran: Cada pueblo tiene el gobernante que merece...
Ariel

miércoles, enero 27

Un tema muy complicado...

Ella es Jessica, tiene unos 15 años, una chica muy linda y muy inteligente. Al entrar en su salón de clases un grupo de estudiantes en la esquina la miraban con desprecio y un chico dijo calladamente pero lo suficientemente fuerte para que ella lo pudiera escuchar “niña buenona…cristiana” todos quitaron la mirada fingiendo que hablaban entre ellos y se reían calladamente.

Obviamente, el rechazo le dolía a Jessica pero, no le quedaba otra opción que ignorarlos y seguir su camino a su escritorio solitario, soportando las burlas de sus compañeros. No todos la trataban así, algunos se daban cuenta que aunque ella era diferente a ellos, ella era una persona amable y fácil de tratar pero la mayoría temía las burlas de la mayoría así que no se relacionaban mucho con ella, no quería que se le pegara lo suyo (como si fuera una enfermedad) o que los demás los rechazaran también.

Esta vez, el profesor escuchó la burla de los compañeros y aunque el profesor no era religioso y se sentía incomodo con las personas religiosas no podía aceptar que sus estudiantes se trataran así. Cuando tuvo un momento libre llamó al chico que le había hecho la burla a un lado.

--¿Porqué le dijiste eso a Jessica? le preguntó.
--Pues, pues… el chico balbuceo un momento, --no sé, dijo.
--¿Te estabas burlando de ella porque es cristiana? Le preguntó el profesor seriamente.
--¡No! Replicó asustado por las preguntas del profesor.
--¿Qué querías decir con acusarla de ser “buenona”?
--¡Es que es cierto! Se cree la más buena…
--¿De verdad?
El chico se quedó callado y miró al piso.
--Pues, me parece que con la manera que le dices eso, sea cierto o no, acusarla de ser cristiana, le estas acusando de ser “tonta” o “estupida” ¿me equivoco?
Siguió callado.
--Aquí no usamos términos, sean ciertos o no, que tengan la intención de despreciar a otras personas. No quiero oír una burla más de ustedes. Ni una sola palabra que tome el significado de “tonto” o “estupido” para ustedes. No más.


Vivimos en un mundo en el cual nos dividimos en “minorías”, casi todos nos podemos identificar como una minoría excluida o una minoría que domina --pero es raro que no permanezcamos a alguna. Puede ser nuestra religión, nuestra orientación sexual, nuestra raza, nivel de educación, o nuestra situación económica. Es muy fácil sentir que somos los discriminados y tomamos esa posición como excusa para intentar aislar a otro grupo para que no nos sintamos tan impotentes. Desafortunadamente, aun después de tantas luchas por la igualdad actos de discriminación ocurren a diario alrededor del mundo.

Hace un tiempo, Ariel escribió en cuanto a unos comerciales que salieron en Internet que eran demasiado explicitas con su presentación del homosexualismo y los peligros del SIDA. Y de allí, los comentarios que llevaban aquellos videos eran igualmente perturbadores, el choque entre los que veían todo eso como pecado que los conducía al infierno y aquellos que veían a los cristianos como unos intolerantes como si los homosexuales se merecían un trato más especial que los demás. Y Ariel tomó eso y se fue por el lado de expresar que siente que el homosexualismo no es normal y que debía tener el derecho de sentirse incomodo con eso.

Muy bien. Solo quiero decir que el Cristianismo tampoco es normal. Todo lo que tenemos dentro de nosotros nos jala y impulsa en la otra dirección. Todo eso del amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y templanza tampoco es natural. Sería raro que alguien te dijera que no es bueno pero, hay muchas personas que se sentirían incómodos con que les digas que esas deberían ser características normales y aceptadas de todo el mundo. ¿No? Pero, los Cristianos saben eso y sienten la necesidad de predicar su mensaje con todas las replicas y dudas que les pongan y no es por ofender, es porque sinceramente lo creen. Dudo que la mayoría de las personas negarían la humanidad de los Cristianos, su derecho de vivir y existir pero muchos dirían que no les gusta que los Cristianos decidan cuales deberían ser sus normas morales, su manera de ver la vida, la sexualidad, o cualquiera otra cosa que se les ocurra.

Ariel hizo el comentario que “los homosexuales han tomado el control del mundo” y explicó que “hablar mal de un homosexual puede ser causal de despido en muchos países”. Pero yo me pregunto, ¿eso es discriminación? Me parece que “hablar mal” de cualquiera persona en cualquier lugar debería tener alguna consecuencia disciplinaria. Lo que me preocupa es que muchas veces los Cristianos también son culpables de sutilmente reemplazar el significado de la palabra “homosexual” con “idiota” o “estupido”. Por ejempo, la comparación que hizo con su reacción ante dos hombres besándose con una persona que escupe en la calle me pareció ofensiva. Yo he visto como con cristianos la escena con Jessica se repite pero con la persona recibiendo la burla siendo la persona acusada de ser homosexual. Muchas veces, no es que la persona es homosexual pero, en muchos ambientes, ser acusado de ser “homosexual” es una burla humillante, casi como ser llamado “idiota” o algo peor. Se escuchan murmullos y risas incomodas y se hace todo lo posible por confirmar que uno NO es homosexual. Con ese “reemplazo de significado” se desvalora la humanidad de la persona homosexual no importa cuantas veces se diga que se les reconoce su humanidad.

Mi punto es este, que la reacción del Cristiano ante el homosexualismo puede ser de incomodidad y no creer que es bueno. Está bien. Muchas personas se sienten igual con el Cristianismo. Pero, lo peligroso no es creer eso, pero de no reemplazar el significado del “homosexualismo” con otros significados como “tonto” “idiota” o “estupido”. Somos libres de expresar nuestras ideas pero NO somos libres de humillar a otras personas, en ningún contexto por ninguna razón. Yo creo que la libertad de la religión es muy importante, en algunas partes del mundo los Cristianos son perseguidos y creo que eso es algo que está mal en el mundo, pero también creo que está mal que las personas homosexuales también sean perseguidas y maltratadas en algunas partes del mundo. Supongo que me extraña que Ariel se sienta tan ofendido cuando, en realidad, lo anormal es ser Cristiano. Si los Cristianos también son la minoría, ¿es justo que ellos decidan para los demás las normas morales, la manera de ver la vida, la sexualidad, y cuantas cosas más?

lunes, enero 25

Soy un viejo


No me cuesta mucho admitirlo y a los hechos me remito; me estoy volviendo viejo. O por lo menos ya no encajo de la misma manera en la vorágine y el corre corre desenfrenado en que se halla este mundo. Aun no soy de aquellos que se sienta con nostalgia a decir que mis tiempo eran mejores que estos (pues bien sé que mis tiempos tenían sus bemoles, además que considero que estos también son mis tiempos) pero definitivamente cada vez entiendo menos este mundo lo cual podría ser tan bueno como malo.

La razón de que admita mi vejez y me haya decidido a no discutir nunca más cuando alguien me llame viejo o anticuado proviene de mi reciente experiencia en un campamento de chicos (y chicas) de doce a quince años. Donde he podido palpar por mi mismo como los conceptos de moda, masculinidad, valor, caballerosidad y feminidad han dado paso a algo completamente diferente y es que ya nada es lo que era. Nunca fui una chica adolescente, pero sí que fui un chico y recuerdo aquellos años como algo genial, divertido y muy diferente a lo que es hoy en día.

Ya sé cuan anticuado puedo sonar, cuan fuera de onda y todo lo demás, por eso lo dijo sin miedo ni tapujos: me estoy volviendo viejo. por lo cual me propongo sin vergüenza hacer cosas correspondientes a mi edad, como leer un libro o practicar algún deporte, usar pantalones holgados y permitirme estar fuera de la moda, quizás no estaré en onda pero estaré tranquilo con mi conciencia, y eso ya es bastante.

Por eso tomando en cuenta lo dicho anteriormente, resuelvo que: nunca Usaré pantalones tan apretados que me haga parecer que en lugar de piernas me apoyo en dos chorizos con los cuales me las ingenio para caminar, no me "sacaré" las cejas por más que digan que da un tono "sexy", no dejaré que mis uñas crezcan más de lo necesario para rascarme (que es para eso que sirven)y mucho menos me preocupare si una o dos se quiebran en un juego de fútbol, no dejare que sean los demás quienes decidan por lo bueno y lo malo, no sera mi medida del éxito la aceptación del mundo y por último pero quizás más importante: Tendré valores inamovibles e inquebrantables que ni las muchas modas o las muchas presiones puedan cambiar, mi accionar se basara más en una reflexión que en un impulso y viviré al día, sí, pero teniendo en cuenta la eternidad.

En fin , no me hagan caso, como ven soy un viejo. Debo estar sufriendo demencia senil.

Ariel