domingo, septiembre 14

Placer.

¿Por qué sufrimos como seres humanos? Sé que la pregunta no es nada original, ha sido una interrogante que ha acompañado al hombre desde siempre. Las respuestas han sido diversas y las reacciones iguales. Inclusive hay quienes basan su falta de fe en Dios porque “el sufrimiento es una prueba de que Dios no existe o bien es un Dios maligno”

No puedo dar la respuesta al enigma este, (sé que nadie esperaba que lo hiciera) sin embargo puedo plantear el otro extremo de la interrogante. ¿Por qué tenemos placer? ¿Por qué disfrutamos? A ningún genial ateo se le ha ocurrido pensar que la existencia del placer en contraposición al dolor es una prueba de la existencia de Dios y su bondad, pero ese tampoco es el punto.

La pregunta del porque del placer, tampoco es original, Chesterton ya lo había planteado con anterioridad. Y lo expresa muy bien con este poema:

"Aquí muere otro día,

durante el cual tuve ojos, oídos, manos

y el vasto mundo en torno mío;

y mañana empieza otro.

¿Por qué se me conceden dos?"

Definitivamente el cuestiona miento de Chesterton es valido y es que aun el placer, hay que tomarlo en serio. Hace algunos meses escribí algo así como “Placer por placer o por algo más” donde defendía la postura que señala que no es necesario tener una excusa o una utilidad para disfrutar del placer. Fuimos creados con la capacidad de deleitarnos, de disfrutar un amanecer, de apreciar el juego de palabras de un buen escritor, de embotarnos en el olor de algún caro perfume, de celebrar hasta quedar sin voz por la victoria de nuestro equipo, de disfrutar de la compañía de un ser humano e inclusive algunas veces, de recrearnos en la soledad que nos permite reflexionar y quizás mirar las cosas desde otra óptica.

Pensándolo bien, el placer y el dolor vienen siendo complementos. No disfrutaríamos tanto un buen vaso de agua fría si antes no pasamos por un periodo de sed. El dolor incluso tiene muchas utilidades más (ese es otro tema) pero estoy convencido que una de ellas es hacernos apreciar aun más el regalo del placer, que como bien ya dijeron muchas veces se esconde en las cosas sencillas.

6 comentarios:

  1. Me parece interesante que los tres hemos escrito en defensa del placer. Es extraño? No sé, pero es curioso porque el afán por el placer y el ocio es un problema también en nuestra sociedad. Sólo quería decir eso, que no deberíamos pasarlo por alto.

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  2. creo que precisamente por esa razón, muchas veces se toma la actitud equivocada, como la gente abusa del ocio y del placer ¡destrozemoslo! (yo sé que no es esa la idea) me parece que el placer es bueno independientemente de que nuestro mundo le este dando o no el uso correcto. El mismo chesterton hablo de eso, pero es otro tema...
    por lo demas tienes razón, es algo que no debe olvidarse un equilibrio es necesario

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  3. hey. hola. no estoy de acuerdo contigo Hanna. el problema no es el afán por el placer. es más, Dios mismo nos hizo (y busca) para conseguir el máximo placer. el problema real está en ?qué es placer?
    en realidad, el placer, al igual que lo que te hace feliz, puede ser parte de una inducción social. el problema es que se nos induce a un "tipo" de placer no producente.
    la declaración de Westminster dice que el hombre fue creado para "gozar de Dios"...
    la cosa es como la droga. la droga en realidad no hace más que inducir las mismas reacciones que el cuerpo yaproduce depor si, pero lo hace a lo bestia. la sociedad provoca lo mismo: nos lleva a buscar el placer a lo bestia, al contrario de Dios... ese esprecisamente el anzuelo de satanás.

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  4. Estoy de acuerdo con los chicos, la respuesta es el equilibrio. Lo iba a escribir en el artículo pero se me pasó: definitivamente Dios nos creó con la capacidad de disfrutar y de sentir placer. Por eso no somos plantas que se nos riega con agua para vivir, sino que comemos y nos deleitamos en los sabores. Por eso no somos pájaros que ponen huevos, sino que incluso el proceso reproductivo causa placer al ser humano. Es más, creo que Dios se glorifica cuando gozamos santamente. En mi caso, aunque defiendo los placeres y el ocio, NO ME DOY TIEMPO PARA ELLOS. Nuestra cultura está llena de contradicciones y creo que esta es una de ellas: damos demasiado valor a los placeres pero nos damos poco tiempo para ellos.

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  5. Hm, pues no sabía que iba a causar tanta controverisa con ese comentario (jeje). Excelente. Joel, tienes razón, tal vez debí definir 'el placer' porque supongo que sí hay 'placeres' malos y 'placeres' buenos. El afán por los 'placeres' buenos, entonces, no sería malo. Aunque 'el afán' no me gusta como termino. Pues en todo estamos buscando un balance, no debería ser algo afanoso.
    Y Ariel, claro, depende del ambiente del cual provenimos. Hay lugares (como algunas iglesias) que uno siente que reirse es casí un pecado pero hay otros lugares (como en algunos circulos de chicos colegiales) dónde la pereza es celebrada. Hay que cuidarse de los dos extremos.
    Mariquí, me encantó lo que escribiste.

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  6. :) Bueno, tienes razón Hannah, quizas estoy pensando un poco en esos ambientes cerrados donde todo lo que lleva placer es malo. Y estoy de acuerdo contigo, también me gusto lo escrito por Mariqui

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