lunes, noviembre 8

Los 10 mandamientos del escritor.

Existen varias formas de acercarse a un libro. Una de mis favoritas es cuando un libro te conecta con otro, cuando el autor de manera astuta sabe como conectarte con su autor favorito. Me ha pasado así con varios de mis libros favoritos: Crimen y Castigo, El conde de Montecristo, La metamorfosis etc. 


Otra de mis maneras favoritas de acercarme a un libro es por la absoluta y democrática ley de la casualidad. Me encanta hojear en los estantes de las librerías a algún autor desconocido del que nada ni nadie me hayan dicho nada, me encanta darles una oportunidad aunque a veces es una apuesta arriesgada. Hace algunos años uno de esos días en que me sentí aventurero compré Verdades y mentiras en la literatura, deStephen Vizinczey.


El libro no tiene desperdicio si lo que a uno le gusta es aprender algunas cosas sobre el imposible oficio de escribir. Esta lleno de anécdotas, referencias y criticas sorprendentes, es decir realmente vale la pena y aquel día  el riesgo fue acertado. Sin embargo uno de los puntos más fuertes del libro se centra en sus primeras páginas donde el autor describe lo que según él son los diez mandamientos del escritor. No voy a hacer una exegesis ni un análisis concienzudo de las implicaciones de cada uno de ellos, sólo quiero copiarlos aquí y que a cada uno le aproveche de la mejor manera. 

1. No beberás ni fumarás ni te drogarás
Para ser escritor necesitas todo el cerebro que tienes.

2. No tendrás costumbres caras
Un escritor nace del talento y del tiempo... tiempo para observar, estudiar y pensar. por consiguiente, no puede permitirse el lujo de de desperdiciar una sola hora ganando dinero para cosas no esenciales. A menos que tenga la suerte de haber nacido rico, es mejor que se prepare para vivir sin demasiados bienes terrenales. Es cierto que Balzac obtenía una inspiración especial de la compra de objetos y la acumulación de enormes deudas, pero la mayoría de personas con hábitos caros, son propensas a fracasar como escritores.


A la edad de 24 años, tras la derrota de la Revolución Hungara, me encontré en Canadá con unas cincuenta palabras en inglés. Cuando me di cuenta que era un escritor sin lengu, subí en ascensor al último piso de un alto edificio de Dorchester Street en Montreal, con la intención de arrojarme al vacío. Al mirar hacia abajo desde la azotea, con terror ante la idea de morirme, pero todavía más de romperme la columna vertebral y pasar el resto de mi vida en una silla de ruedas, decidí tratr de convertirme en un escritor inglés. Al final, aprender a escribir en otra lengua fue menos dificil que escribir algo bueno y viví durante casí seis años al borde de la miseria antes de estar listo para escribir En brazos de la mujer madura.
No podría haberlo hecho si me hubiesen interesado los trajes o los coches... en realidad, si no hubiera visto otra alternativa que la azotea de aquel rascacielos. Algunos escritores inmigrantes que conocia trabajaban como camareros o vendedores para ahorrar dinero y crearse una "base financiera" antes de intentar ganarse la vida escribiendo; uno de ellos posee ahora toda una cadena de restaurantes y es más rico de lo que yo pueda llegar a ser en mi vida, pero ni él ni los otros volvieron a escribir. Es preciso decidir que es más importante para uno: Escribir bien o vivir bien. No has de atormentarte con con ambiciones contradictorias.

3. Soñarás y escribirás y soñarás y volverás a escribir
No dejes a nadie decirte que estás perdiendo el tiempo cuando tienes la mirada perdida en el vacío. No existe otra forma de concebir un mundo imaginario.
Nunca me siento ante una pagina en blanco para inventar algo. Sueño despierto con mis personajes, sus vidas y sus luchas, y cuando una escena se ha desarrollado en mi imaginación y creo saber que han sentido, dicho y hecho mis personajes tomo pluma y papel e intento relatar lo que he presenciado.
Una vez escrito mi relato a mano y a máquina, lo leo y encuentro que la mayor parte de lo escrito es: a) confuso o b) inexacto o c) tedioso o d) sencillamente no puede ser veridico. Así, utilizo el borrador mecanografiado como una especie de informe crítico de lo que he imaginado y vuelvo a soñar mejor toda la escena.
Fue este modo de trabajar lo que me hizo comprender cuando aprendía inglé, que mi principal problema no era la lengua sino, como siempre, el ordenar las cosas en mi cabeza.

4. No serás vanidoso
La mayor parte de los libros malos lo son porque sus autores están ocupados en tratar de justificarse a sí mismos. Si un autor vanidoso es alcohólico, el personaje de su libro descrito con mayor simpatía será un alcohólico. Este tipo de asuntos es muy aburrido para los extraños. Si crees ser sabio, racional, bueno, una bendición para el sexo opuesto, una victima de las circunstancias, no te conoces a ti mismo lo suficiente para escribir.
Dejé de tomarme en serio a la edad de veintiseis años y desde entonces me he considerado sencillamente materia prima. Me utilizo del mismo modo que se utiliza a si mismo un actor: todos mis personajes -hombres y mujeres, buenos y malos- estan hechos de mi mismo más la observación.

5. No serás modesto
La modestia es una excusa para la chapucería, la pereza, la complacencia; las ambiciones pequeñas suscitan esfuerzos pequeños. Nunca he conocido un buen escritor que no intentara ser grande.

6. Pensarás sin cesar en los que son verdaderamente grandes
"Las obras del genio estan regadas de lágrimas" escribió Balzac en Ilusiones perdida. Rechazo, mofa, pobreza, fracaso, una lucha constante contra las propias limitaciones..., tales son los principales sucesos en la vida de la mayoría de los grandes artistas, y si aspiras a compartir su destino debes fortalecerte aprendiendo de ellos.
Yo me he animado con frecuencia releyendo el primer volumen de la autobiografía de Graham Greene, Una especie de vida, que trata de sus primeras luchas. También he tenido ocasión de visitarlo en Antibes, donde vive en un pequeño apartamento de dos habitaciones (un lugar diminuto para un hombre tan alto) con los lujos de un aire suave y una vista de mar, pero pocas posesiones aparte de libros. Parece tener pocas necesidades materiales y estoy seguro que esto tiene que ver con con la libertad interior que emana de sus obras. Aunque afirma que ha escrito sus "entretenimientos" por dinero, es un escritor dirigido por sus obsesiones sin hacer caso de modas cambiantes e ideologías populares, y esta libertad se la comunica a sus lectores. Uno se siente liberado del peso de los propios compromisos, al menos mientras lo lee. Esta clase de logro es solo posible para un escritor de costumbres espartanas.
Ninguno de nosotros tiene oportunidades de conocer personalmente a muchos grandes hombre, pero podemos estar en su compañía leyendo sus memorias, diarios y cartas. Hay que evitar, sin embargo las biografías, en especial las que han sido convertidas en peliculas o en series de televisión. Casi todo lo que nos llega de los artistas a través de los medios de información es pura palabrería, escrita por perezosos autores mercenarios que no tienen la menor idea del arte ni del trabajo duro. El ejemplo más reciente es Amadeus que intenta convencernos que es facil ser un genio como Mozart y muy dificil ser una mediocridad como Salieri.
Hay que leer en cambio las cartas de Mozart. En cuanto a literatura especifica sobre la vida de un escritor, yo recomendaría Una habitación propia, de Virginia Wolf el prefacio de La Dama Morena de los sonetos, de 
Shaw, Martin Eden de Jack London y sobre todo Ilusiones perdidas de Balzac.

7. No dejarás pasar un solo día sin releer algo grande
En mi adolescencia estudié para ser director de orquesta y de mi educación musical adopte una costumbre que considero esencial para los escritores: el estudio constante y diario de las obras maestras. La mayor parte de los músicos profesionales de cierta categoría conocen de memoria centenares de partituras; la mayor parte de los escritores en cambio, solo tiene el más vago recuerdo de los clasicos, lo cual explica que haya más músicos expertos que escritores expertos. Un violinista que poseyera la pericia tecnica de la mayor parte de los novelistas publicados, no encontraría una orquesta donde tocar. Lo cierto es que sólo absorbiendo las obras perfectas, los modos especificos inventados por los grandes maestros para desarrollar un tema, construir una frase, un parrafo, un capitulo, se puede aprender de todo lo que hay que aprender sobre la técnica.
Nada de lo que ya se ha hecho puede decirte cómo hacer algo nuevo, pero si comprendes las técnicas de los maestros, tienes una mayor posibilidad de desarrollar las propias. Para decirlo en términos de ajedrez: aún no ha existido un gran maestro que no conociera de memoria las partidas de campeonato de sus atencesores.
No se debe cometer el error común de querer leerlo todo para estar bien informado. Estar bien informado sirve para brillar en las fiestas, pero resulta absolutamente inútil para un escritor. Leer un libro para poder charlar sobre él, no es lo mismo que comprenderlo. Es mucho más util leer una y otra vez unas cuantas grandes novelas hasta comprender por qué son buenas y como la han construido los escritores. Hay que leer una novela unas cinco veces para comprender su estructura, qué la hace dramatica y qué le presta ritmo e impulso. Sus variaciones en compás y escala de tiempo, por ejemplo: el autor describe un minuto en dos paginas y luego cubre dos años con una frase ¿Por qué? cuando hayas comprendido esto, sabrás realmente algo.
Cada escritor elegirá sus propios favoritos entre aquellos quienes cree que puede aprender más, pero desacosejo con firmeza la lectura de novelas victorianas, que estan infectadas de hipocrecia e hinchadas de redundancias. Incluso George Eliot escribió demasido sobre demasiado poco.
Cuando te sientas tentado de escrbir cosas superfluas, deberas leer relatos de Heinrinch von Kleist, quién dijo más con menos palabras que cualquier otro escritor en la historia de la literatura occidental. Lo leo constantemente, así como a swift y a Sterne, a Shakespeare y a Mark Twain. Por lo menos una vez al año releo alguna de las obras de Pushkin, Gógol, Tolstoi, Dostoiebski, Stendhal y Balzac. A mi juicio, Kleist y estos novelistas franceses del siglo XIX son los más grandes maestros de la prosa, una constelación de genios no superados como los que encontramos en la musica de Bach a Beethoven y todos los días intento aprender algo de ellos. Esa es mi técnica.

8. No Adorarás Londres/Nueva York / París
Conozco a menudo aspirantes a escritores de lugares apartados que cren que las personas que viven en las capitales de los medios de información tiene, sobre el arte, alguna información interna especial que ellos no poseen. Leen las páginas de críticas literarias, ven programas sobre arte en televisión para averiguar qué es importante, qué es arte en realidad qué debería preocupar a los intelectuales. El provinciano suele ser una persona inteligente y dotada que acaba por adoptar la idea de algún periodista o académico de mucha labia sobre lo que constituye la excelencia literaria, y traiciona su talento imitando a imbéciles que sólo tienen talento para medrar.
Aunque vivas en el quinto infierno, no hay razón para sentirte aislado. Si posees una buena colección de ediciones en rústuca de grandes escritorres y no dejas de releerlos, tienes acceso a más secretos de la literatura que todos los farsantes de la cultura que marcan el tono en las grandes ciudades. Conozco a un destacado critico de Nueva York que no ha leido nunca a Tolstou y además está orgullos de ello. No hay que perder tiempo, por lo tanto preocupandote por lo que está de moda, el tema idóneo, el estilo idóneo o que clase de cosas ganan los premios. Cualquier persona que haya tenido éxito en litertura, lo ha conseguido en sus propios términos.

9. Escribirás para complacerte a ti mismo
Ningún escrutor a logrado jamás complacer a los lectores que no estuvieran aproximadamente en su mismo nivel de inteligencia general, que no compartiera su actitud básica ante la vida, la muerte, el sexo, la politica o el diner. Los dramaturgos son afortunados con la ayuda de los actores pueden extender su mensaje más alla de los espíritus afines. No obstante, hace sólo un par de años leí en los periodicos estadounidenses de Medida por medidad... la obrea en sí ¡no la producción! Si Shakespeare no puede complacer a todo el mundo, ¿Por qué intentarlo siquiera nosotros?
Esto significa que no vale la pena esforzarse por algo que que te resulta aburrido. Cuando era joven perdi mucho tiempo intentando describir vestidos y muebles. No sentía el menor interes por los vestidos o los muebles, pero Balzac experimentaba hacía ellos un apasionado interés que consiguio comunicarme mientras le leía. Así que pense que debía dominar el arte de escribir excitantes parrafos sobre armarios si quería ser algún día un buen novelista. Mis esfuerzos estaban condenados y agotaron todo mi entusiasmo por aquello que me había propuesto escribir en primer lugar.
Ahora solo escribo sobre lo que me interesa. No busco temas: Cualquier cosa en la que no pueda dejar de pensar es mi tema. Stendhal dijo que la literatura es el arte de la omisión. y omito todo lo que no me parece importante. Describo a las personas sólo en los terminos de sus acciones, afirmaciones, ideas, sentimientos que me hayan escandalizado/intrigadodivertido/deleitado a mí mismo, no a otros.
No esácil, por supuesto, ser fiel a lo que realmente nos importa; a todos nos gustaría ser considerados personas llenas de curiosidad por todo ¿Quiçen asistio jamás a una fiesta, sin fingir interes por algo? pero cuando escribes tienes que resistir la tentación y cuando lees lo que has escrito debes preguntarte: ¿me interesa en realidad esto?
Si te complace a ti mismo, - tu verdadero yo no a un concepto imaginario de ti mismo como la más noble de las personas que solo se preocupa por los niños hambrientos del Africa-, tienes la posibilidad de escribir un libro que agrade a millones de personas más o menos parecidas a ti. Pero nadie quiere leer a un novelista que no piense realmente lo que escribe. El Best-seller más ramplón tiene una cosa en común con la gran novela: ambos son autenticos.

10. Serás dificil de complacer
La mayoría de los libros nuevos que leo se me antojan medio terminados. El escritor se contentó con hacer su trabajo más o menos bien y luego paso a algo nuevo. Para mí escribir empieza a ser emocionante de verdad cuando vuelvo a un capítulo un par de meses despues de haberlo escrito. En esta fase lo miro menos como autor que como lector, y por muchas veces que reescribiera originalmente el capítulo, todavía encuentro frases que son vagas, adejtivos que son inexactos o superfluos. De hecho encuentro escenas enteras que aunque ciertas no añaden nada a mi comprensión de los personajes o de la historia y, por consiguiente, pueden eliminarse.
En este punto cuando examino el capítulo durante el tiempo suficiente para aprendérmelo de memoria -lo recito palabra por palabraa cualquiera que este dispuesto a escuchar-y si no puedo recordar algo, suelo descubrir que era correcto. La memoria es un buen critico.

domingo, noviembre 7

Ideas Esquivas.

Desgraciados los hombres que tienen todas las ideas claras.
-Luis Pasteur
Ustedes saben como es eso. Una idea genial te cruza por la cabeza y piensas ¡Por fin! entonces tomas la decisión de sentarte a escribir. O como en mi caso te topas con una cosa como Nanowrimo y piensas que cincuenta mil palabras para la idea tan buena que tienes no es nada, que podrías escribir hasta cien mil. 


Y entonces siete días después te encuentras como yo, escribiendo como un autómata pues la idea parece haberse ido al garete junto con tus ganas, consideras ¿qué gano exactamente con escribir esto? Al fin y al cabo ni es tan bueno, le falta esto o aquello y más que nunca te tienta la idea de simplemente cruzarte de brazos y seguir soñando con el día que una idea descienda del cielo. 


Me ha pasado otras veces y me amenaza con pasarme ahora, sin embargo algo que he podido aprender en este experimento de escribir cincuenta mil palabras en un mes es que las ideas son como las relaciones interpersonales, no todo es emoción y adrenalina, de vez en cuando se debe pasar por baches de tranquilidad para entonces descubrir puntos aun más emocionantes o cosas de las que simplemente no tenías idea.

Estoy sufriendo y disfrutando al mismo tiempo el proceso de escribir estas cincuenta mil palabras pero sobre todo estoy descubriendo como escribir sin pensar en que todo sea perfecto puede ser un buen desahogo y muchas veces uno puede sorprenderse de las cosas que se le ocurrirán, obviamente el escribir las palabras es apenas el primer paso para escribir una historia de modo que me siento haciendo un borrador larguísimo (y complicado) pero en cierto sentido inclusive me siento como un lector a la espera de que va a ocurrir en las próximas palabras. La verdad ni yo tengo idea. 

Ya veremos que pasa al final del mes. 

Esta semana en Contrapunto

Hoy ha sido otro día lluvioso en Panamá. Muchísimos panameños están regresando del interior después de celebrar los días festivos.  Nosotros nos quedamos en casa estos días y fue lo mejor que nos pudo haber pasado.  Necesitábamos el descanso.

Esta semana en Contrapunto estuvimos pensando en lo que pasa en noviembre en Panamá; en la relación entre el Día de los Difuntos y el honor que se le rinda a la patria, recordando la separación de Colombia, el Día de la Bandera, y el patriotismo en general.  Nos preguntamos si el civismo se puede imponer, después de que el presidente dijera que el próximo año todos los estudiantes del país tendrán que desfilar en los días patrios.

También estuvimos pensando en mejores maneras de educar para desarrollar la creatividad,  lo bonito que es la libertad y disfrutamos de la creatividad de Juan Luis Guerra en su canción La Guagua.  Pienso que si todos nos arriesgaríamos un poco más a pensar de una manera más creativa, el mundo sería un mejor lugar.

Espero que tengan una linda semana y nos vuelvan a visitar.  Ahora, a tomarme un té e intentar escribir 3,334 palabras para NaNoWriMo.

sábado, noviembre 6

Si yo pudiera hablar con el presidente.

Muchas son las cosas que pasan en Panamá y uno se siente impotente. Es en esos momentos cuando a uno le gustaría tener acceso hasta las altas esferas y decir unas cuantas cosas sobre lo que esta sucediendo. O tal vez que el presidente en un rato de ocio, si es que tiene, navegando por Internet se topara con este escrito donde podría decirle lo que que estoy pensando y lo que mucho me temo. 

La Real Academia de la Lengua Española define civismo como:  "Celo por las instituciones e intereses de la patria." al mismo tiempo celo es definido como: "Cuidado, diligencia, esmero que alguien poner por hacer algo." De modo que sentimos celo por aquellas cosas que realmente amamos, nuestra familia, nuestra casa, nuestra pareja, nuestro perro y en más de una ocasión nuestro país. 

El civismo no es algo que puede entrar con imposiciones o a la fuerza. Nadie te puede obligar a amar nada, puedes aparentar que lo amas, puedes fingir sentirte identificado o hasta disimular pasión, pero obligarte a sentirlo; nadie.

En días pasados por razones de las fiestas patrias, el presidente Ricardo Martinelli lanzó una fuerte critica contra los colegios privados que no salían a desfilar. Les llamó "yeyesitos" (fresas, niños bien, etc) y dijo que iba a obligarlos a desfilar. Como estamos acostumbrados a este tipo de gobierno de "simón dice" inmediatamente el sumiso ministerio de educación inició la reglamentación que obligara a todos los estudiantes a desfilar para, según sus propias palabras, "incentivar el civismo entre los estudiantes”.

En primer lugar y sin faltarle el respeto al señor presidente, él es el menos indicado para hablar de yeyesitos. Uno de los hombres más ricos de Panamá, aun antes de ser presidente, por lo cual estoy casi seguro que ninguno de sus hijos piso jamás una escuela publica, de modo que llamar "yeyesitos" a los muchachos que tienen la fortuna de recibir una educación privada, es irónico además de intentar calzarse unos zapatos que, sinceramente, no le quedan. 

Segundo, ¿se imaginan cuanto demoraría un desfile si desfilan todos los colegios? ¿se imaginan el gran deterioro que causaría a la calidad, ya caída, de los desfiles? Sería una locura.

Tercero, El civismo no se enseña con extorsión o con obligaciones. Esos muchachos y colegios que se vean obligados a desfilar no sentirán orgullo, no sentirán  felicidad de desfilar por el país, sentirán presión y chantaje y esos son dos elementos que ha nadie le gustan, con el tiempo asociaran una cosa con la otra; civismo con obligación.

Cuarto, el ministerio de educación tiene cosas más importantes que hacer, ponerse a reglamentar desfiles que ocurren una vez al año es una absoluta perdida de tiempo, deberíamos mejorar la calidad de estudios -y de estudiantes- deberíamos salir de ese sótano de vergüenza con una de las peores educaciones en latino américa, deberíamos ver que hacemos cuando de nuestros estudiantes solamente el 12% esta rindiendo lo que se espera. Esas cosas, creo yo, son mucho más importantes que si se desfila o no.

El civismo no se enseña con imposiciones, se enseña con el ejemplo. Se enseña al respetar los símbolos patrios no sólo en noviembre, también el resto del año, se enseña al cuidar nuestros recursos naturales, no venderlos a la primera minería con tal de obtener unos cuantos billetes, se enseña siendo respetuoso al hablar y dirigirse inclusive a aquellas personas que consideramos "enemigos" 

Señor presidente, usted más que nadie tiene el privilegio y la responsabilidad de enseñar civismo, enseñarnos a amar Panamá, a sentir celo por nuestras instituciones, a sentirnos orgullosos de ser panameños, pero eso es algo que no se consigue con palabrerías o golpes de fuerza. Se consigue si empezamos a lavar los trapos sucios en casa, si en realidad perseguimos la corrupción y no nos consolamos con decir que todos los países son corruptos, si respetamos la democracia y la constitución que son los principales pilares de nuestra nación.  
Los desfiles no enseñan patriotismo ni civismo; solamente reflejan el que ya tenemos. 

viernes, noviembre 5

Sobre el patriotismo.

Patriotismo es tu convencimiento de que este país es superior a todos los demás porque tú naciste en él.
-George Bernard Shaw


Para estas fechas en Panamá la gente suele vestirse de patria, literalmente. Los carros portan banderitas, los almacenes se pintan de rojo, azul y blanco y no faltan aquellas personas que hasta su ropa es color patriótica. Los colegios salen a desfilar y hasta algunas instituciones lo hacen. Aunque en muchos casos ni siquiera recuerdan la razón exacta por la cual se desfila o se dan los días feriados.

Me gusta el patriotismo sano, la idea de que me siento orgulloso de mi país no porque sea mejor que el tuyo o porque sea el mejor del mundo sino porque simplemente es el mio. No es el mejor del mundo, tiene cientos de problemas, un gobierno que se hace bolas y nos deshace los nervios con cada alocada decisión que toma, una violencia que a pesar de no tener los indices de las naciones vecinas va cada vez en aumento. En fin Panamá es un país imperfecto como cualquier otro pero es mi Panamá. 

Detesto el patriotismo servil y ciego, el que vive comparando las abundancias personales con las miserias ajenas, el que cree en la grandeza que depende de humillar a los vecinos, el que a ojos cerrados declara "el vino es amargo pero es nuestro vino" o simplemente cierra los ojos ante las cosas que están ocurriendo. Los que salen de sus países a conocer otros lugares y en vez de disfrutar de la variedad, de la idiosincrasia, cultura y paisajes de otros lugares viven con la frase de "en mi país..." haciendo comparaciones inútiles y vanas. 

Hace algunos años llevé a unas personas de un país centroamericano a conocer el Canal de Panamá. En realidad después de verlo un par de veces uno no esta tan maravillado con el asunto, pero estoy acostumbrado a que la gente quede más bien sorprendida de lo grande que es, etc. Sin embargo estas personas no dejaron de comparar el canal con algún charco o quebrada e insistieron en burlarse. Yo sonreía a medias pero en el fondo me sentía molesto por el asunto. Sin embargo fue una oportunidad de analizarme y darme cuenta la cantidad de veces que uno viaja con la marcada intención de comprobar que los otros lugares del mundo son peores que el nuestro. Lo más triste es que lo hacemos entre nosotros, entre hermanos latinoamericanos pues tenemos la mala manía de pensar que todo lo que viene de los Estados Unidos o Europa es por descontado mejor. 

Creo que le verdadero patriotismo radica en reconocer el balance que hace a mi país ser mi país. No es su perfección, no son sólo las cosas buenas, son también aquellas cosas que nos molestan e inclusive la que nos avergüenzan. He leído varios artículos que remarcan el hecho de hacer las cosas bien por el país todo el año no sólo en estas fechas que el fervor patriótico nos revuelca. Más aun podríamos ver que debemos hacer las cosas bien por el mundo. Pues más allá de si soy de Noruega o Panamá, de Chile o Guatemala, pertenezco a este mundo y más allá del color de mi piel o mis ingresos percapita debería sentir que cada uno de los seres de este mundo son mi prójimos, mis hermanos y que soy tan responsable de ellos como lo soy de mi propia persona.

Celebremos a Panamá, recordemos nuestra historia, pero labremos también un  futuro en el cual no tengamos que celebrar dentro de algunos años guerras o muertes.

jueves, noviembre 4

Felíz Día de la Bandera

Panamá, de todo un poco.
La caricatura gracias a La Prensa.

Es el Día de la Bandera en Panamá



Ayer en la mañana fuimos a comprar pan y en la panadería vimos a un Señor viejito comiéndose su desayuno con un cafecito. Llevaba puesto un gorro de esos de viejitos (no sé como se llaman) pero lo bueno de este es que era blanco y en la parte de arriba llevaba la bandera Panameña. Yo creo que después de todo, aunque hay muchas cosas por las cuales quejarse las personas aman a Panamá. 


Hoy se celebra el Día de la Bandera, y por eso decidí compartir la canción Patria de Rubén Blades. La verdad es que esta no es mi versión favorita pero me encantan las imágenes del video. Es un reflejo real de Panamá. Esta canción inspira un sentimiento de cariño y amor a pesar de los problemas. Me gusta esta canción (perdonen al que está allí con Rubén, el daña la canción en realidad.) Esa versión de la canción Patria es muy mala así que la cambiamos por otra canción por Ruben Blades dedicada a Panamá.  

"...Lleno de sentimiento, 
y pasión, por ésta tierra sagrada, 
donde nace una esperanza adornada
de un amor multicolor.

¡Qué lindas son las mañanas, 
y las tardes en sus campos! 
En las noches, entre estrellas, 
la luna viaja sobre el río y sobre el mar.

Dulce, es el perfume de las flores 
y el aroma del monte. 
Entre nubes de carmín, y horizonte, 
otra vez se oye el cantar."

En estos días me siento inspirada a encontrar historias de aquellas personas que han vivido momentos importantes en la historia del país porque Panamá es un país tan joven que para muchas personas sus padres o abuelos vivieron momentos históricos como la separación de Colombia o la construcción del canal, no fue hace tanto tiempo y la historia se sigue escribiendo.

miércoles, noviembre 3

3 de noviembre de 1903: Adiós Colombia.

Historia es, desde luego exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es lo que sucedió.
Enrique Jardiel Poncela


Toda historia tiene dos lados, es una verdad conocida y reconocida. Nuestra historia patria no es la excepción. Hace algunos años caminando por las vitrinas de las librerías guatemaltecas, me topé con un título que inmediatamente captó mi atención: Adiós Panamá, 1903: el año que perdimos Panamá. Leer el nombre de tu país en la portada de un libro cuando estas fuera de él te obliga a comprarlo inmediatamente, eso hice. 

El libro fue innovador para mi perspectiva. Por muchos años en la escuela se nos enseñó sobre la gesta heroica que llevo a Panamá a separarse de Colombia a pesar de los intentos de los malvados colombianos por mantenernos atados a su nación, nos contaron que no nos atendían, que se olvidaban de nosotros y solamente aparecían para cobrar los impuestos. Obviamente era más que justificado el separarnos de ese “perversa” hermana nación. 

Sin embargo leer la historia desde la perspectiva de los colombianos es otra cosa. Hablan de intrigas internacionales, de ambición los Estados Unidos por construir un canal interoceánico, de injusticias internacionales y de dolor por un miembro amputado. 

El libro salió para el centenario de la separación y aun había palabras de lamento y queja por la forma en que se dieron los hechos. Y es que estoy absolutamente contento de ser panameño, sin embargo habrá que admitir que nuestra historia es por decir lo mínimo algo borrosa, mucho nos hemos jactado sobre nuestra separación sin disparar ni un solo tiro, sin embargo habrá que admitir que se dispararon millones de dólares y se utilizó la intimidación. 

No es por demeritar los hechos ocurridos el 3 de Noviembre de 1903, año en que nos convertimos en la soberana republica de Panamá. Sin embargo siempre es bueno recordar que la historia tiene dos lados, que no todo es como lo cuentan los libros de texto y que somos medidos con exactamente la misma vara que medimos aun cuando ni siquiera nos percatamos. 

107 años después de aquellos borrosos hechos podemos celebrar, no el hecho de habernos separado de unos crueles seres, pues los colombianos nunca fueron tales, sino la oportunidad que tenemos de ser un país independiente, una nación joven que lentamente sigue forjando su futuro. Ojala que dentro de ciento siete año más el porvenir haya dejado de ser una palabra para los eslóganes de campaña política y sea una realidad y podamos ver hacía nuestra historia con la frente en alto porque hemos justificado nuestra razón de ser un país, nuestra razón de ser Panamá.

martes, noviembre 2

Sin zapatos.

No pido riquezas, ni esperanzas, ni amor, ni un amigo que me comprenda; todo lo que pido es el cielo sobre mí y un camino a mis pies.
-Robert Louis Stevenson 


Me encanta andar sin zapatos. Quizá sea una de las mayores frustraciones de mi madre; jamás consiguió que me calzara un par de zapatos, zapatillas o siquiera chancletas. Aun hoy en día lo primero que hago al llegar a casa es mandar a volar los zapatos y calzarme la deliciosa falta de zapatos, sentir el frío del piso contrastando con el calor del ambiente o la simple liberación de su opresión.
 Para algunas personas es un poco mal educado andar por allí sin zapatos, otros piensan que es demasiado peligroso pues ven en el suelo un sin numero de amenazas a la integridad de sus pies; exageran. No sé cual es la magia que hay en tener los pies "pelados" como dice mi mamá, pero sé que es de esas cosas que inclusive pueden forjar amistades, tengo un par de amigos con los cuales lo único que tengo en común es practicamente que los zapatos nos parecen una medida de presión y privación de libertad.

Es hermoso poder vivir en un país donde andar descalzo es placentero, donde el clima te permite disfrutarlo al cien por ciento. Pensaba en que cosa podrías escribir hoy, Hannah dijo -Escribe sobre estar descalzo- la idea me pareció demasiado simple pero al final eso es; andar descalzo es lo más simple de este mundo. Nunca me había puesto a pensar en eso, de esta forma, una de mis cosas favoritas en este mundo es estar descalzo.

"La Guagua" de Juan Luis Guerra y su parecido a Panamá


En realidad, esta es sólamente para reírse un rato.  Tengo que decir que aunque Juan Luis Guerra es de la Republica Dominicana, lo que cuenta en sus canciones se parece muchísimo a Panamá.  Esta canción habla de la idiosincracia de viajar en bus, las manías buseros un tanto descuidados, y todas las experiencias que uno puede vivir en ese ambiente (un tanto apretado) que resulta en crear en un pequeño mundo dentro de estos buses.  Los que lo han vivido saben a lo que se refiere en esta canción.  

Panamá en el Día de los Difuntos

Hoy se conmemora el Día de los Difuntos en Panamá. Cada 2 de noviembre las personas van a visitar las tumbas dónde descansan sus abuelos u otros familiares quienes se hayan ido al cielo. Muchos van y aprovechan esta oportunidad para limpiar y dejar algunas flores en memoria de su abuelo, abuela, padre, madre, hermano, hijo, o amigo que ya dejó esta vida.

En los medios de comunicación ya se anunció que el Alcalde de Panamá, dejó prohibida la venta de bebidas alcohólicas todo el día 2 de noviembre; tampoco se permitirán las fiestas bailables so pena de multa. Con la intención, seguramente de aumentar la seguridad en la ciudad y respetar las conmemoraciones solemnes que se llevarán a cabo este día.

Mientras pensaba en esta conmemoración, también pensaba en las celebraciones del mes de la patria. Uno se pudiera preguntar ¿por qué visitamos a los muertos si sabemos que ya no están con nosotros? De igual manera, uno se pudiera preguntar ¿por qué honramos la patria? Hoy en la Prensa Gaspar García de Paredes escribió el artículo “Pensando en noviembre…” en la cual reflexiona sobre la manera en la cual festejamos al país y se pregunta:
Si la patria fuera la “madre” que algunos dicen que es… ¿Estaría ella más interesada en decoraciones que en acciones? ¿Estaría ella más contenta de saber que recordamos su fecha o en ver que hacemos algo por ella?
Aquí se conmemora el Día de los Difuntos pero en Canadá es el Día de la Remembranza, el 11 de noviembre y en Estados Unidos el último lunes en mayo es el Día de la Memoria. Me parecen muy interesante los términos. Pues aquí, el Día de los Difuntos le da un tono un tanto pesimista a la muerte, es como si ya se acabó y ya. Pero, si se ve como un día para traer a la memoria a las personas que han dado sus vidas por el país y la libertad, se convierte en algo que sigue con vida, algo por lo cual uno también tiene algo de responsabilidad de proteger.

¿Qué quisieran nuestros familiares y amigos difuntos que hiciéramos por ellos? ¿Sencillamente limpiar sus tumbas y dejarles algunas flores? ¿Cómo podemos recordar a nuestros seres queridos de una manera que deje un impacto en esta vida que seguimos viviendo? Me gusta la reflexión de Gaspar en la que dice:
¿Y cómo servimos a la patria? Sencillo, haciendo lo que hacemos de la mejor forma posible; cultivando el orgullo de hacer las cosas cada nuevo día mejor de cómo lo hicimos el anterior; esforzándonos porque nuestra vida tenga un impacto positivo en nuestro entorno (en el hogar, en el trabajo, en la comunidad, etc.); procurando el bienestar colectivo y no solo el individual; aportando, contribuyendo, produciendo, desarrollándonos profesional y personalmente, siendo el modelo que deseamos que otros imiten...Todo esto y más, todos los días –no sólo cuando el calendario nos recuerda que es un día patrio.
Tampoco deberíamos recordar los ejemplos de nuestros ante-pasados sólo en el Día de los Difuntos, creo que el principio es igual. Debemos honrar a las personas que vinieron antes de nosotros, todos los días. Creo que a su manera el Día de los Difuntos tiene un significado importante y honrar (recordar sobre todo) a nuestros padres y abuelos es algo que nos da identidad y perspectiva en nuestras vidas.

lunes, noviembre 1

La educación mata la creatividad



Hoy en varias partes del internet, me he topado con este increible video de Ken Robinson.  Robinson es un autor Inglés experto en la creatividad.  Una de sus campañas es retar la educación como la hemos ideado hasta ahora.

Robinson piensa que las personas no demuestran su mayor potencial porque los hemos educado para ser buenos trabajadores, no para pensar creativamente.  Los estudiantes con mentes y cuerpos inquietos –son ignorados y estigmatizados, con consecuencias terribles. 

Ahora que estoy trabajando en este mundo de la educación, me parece sumamente relevante y creo que todos deberíamos verlo y pensar en lo que tiene que decir.

Noviembre en Panamá


Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya.
-Séneca


Cuando llega Noviembre en Panamá lo único que se escucha son tambores, liras, redoblantes y lluvias. Los niños saben que los días escolares casi han terminado y los adultos disfrutan de saber que tendrán por lo menos cuatro días libres. Y es que noviembre en Panamá es el mes de la patria donde se recuerda con orgullo las diferentes gestas que nos han traído hasta aquí y que para bien o para mal nos han hecho ser quien somos. 

La historia de Panamá es igual a la de los países latinoamericanos, una mezcla de razas e historias que se unieron alguna vez en un nudo indescifrable. Negros, indios, blancos, asiáticos, indostanés, árabes, judíos, todos mezclados en una amalgama única. Panamá es un país joven, con apenas 106 años de ser una republica (en 1903 nos separamos de Colombia) y con apenas diez años de ser “soberanos” (en este caso soberano significa sin bases militares estadounidenses a la vista, ejem) 

Somos Panamá, un país que se diluye entre querer llegar al primer mundo y el estar anclado con miles de lastres a este tercer mundo. Panamá el país en el que nunca hay “plata” pero jamás los “malls” están vacios y los que salen a protestar por aumentos salariales y se quejan de la dura que es la vida lo hacen vestidos de marcas caras y relojes finos. En resumen un Panamá de contradicciones. 

Panamá ese país donde si no tienes arroz y carne en el plato no estás comiendo. Donde si eres negro eres chombo y si eres un poco pálido eres fulo. Donde llueve diez meses al año y el resto del tiempo hace un calor que bien podría competir con el Sahara pero aun así veras a chicos con abrigos, bufandas y hasta botas de nieve. 

Aquí donde todos hablamos algo de ingles, a nuestra manera, con nuestro estilo y pronunciación única. Donde puedes no tener para comer pero siempre tendrás para la tarjeta del blackberry. Donde escogemos a nuestros presidentes en base de quien arma la mejor rumba o quien da mejores regalitos. En Panamá damos la vida por apoyar a nuestros atletas mientras van ganando pero con la misma premura le damos la espalda en cuanto tropiezan. 

La lluvia cae como redoblante sobre los tejados. Nos avisa que pronto iniciaran los desfiles que recordaremos como nos independizamos de España, como nos separamos de Colombia y desde entonces luchamos por una identidad. Nos recordara que somos panameños y a pesar de tanto loco y tanta corrupción, tanto tranque, tantos políticos y sus promesas falsas, Panamá es mucho más que eso, es su gente, es la sonrisa en las calles, son los niños orgullosos que portan su bandera, son los que se levantan cada mañana y enseñan con palabras o con actos, los que utilizan los pasos elevados para cruzar la calle, los que depositan la basura en los tinacos, los que dan la mano al que lo necesita. La gente, su gente, esa es mi Panamá.

domingo, octubre 31

Y lo conseguimos.

Dad al hombre salud y metas a alcanzar y no se detendrá a pensar sobre si es o no feliz.
George Bernard Shaw
Octubre fue un mes intenso. Nos propusimos desde un principio escribir todos los días, algunos se dieron cuenta de cuantos luchamos por sacar temas de una chistera que empezaba a agotarse. Anoche por ejemplo fue para mi una frustración no poder escribir ni dos palabras. Me conformé con tipear algunas lineas en mi otro blog y aceptar que a veces el silencio es lo más acertado que podemos decir.


Con Hannah tuvimos la oportunidad de conversar mucho sobre los temas a tratar y ver como detrás de cada guiño, cada experiencia, cada titular del periódico, cada conversación hay un tema para escribir o algo para conversar. Disfrutamos también de muchas visitas más que cualquier otro mes de nuestra corta historia. Por supuesto eso es más que halagador para nuestro alicaído ego de escritores, de modo que esta es una buena manera de dar las gracias. 

Se viene Noviembre y seguramente tendremos muchas más opiniones que compartir, no creo que seamos capaces de mantener el ritmo de octubre, no por falta de interés, pero como ya saben nos embarcaremos en la quizá absurda aventura de tratar de escribir una novela o cincuenta mil palabras, lo que salga primero. Algo que he disfrutado de vivir con Hannah es como ambos nos mueve y emociona la literatura, como disfrutamos de hablar de libros o sobre escribir. Están también los talleres literarios donde hemos aprendido y disfrutado y seguramente seguiremos escribiendo sobre ellos. 

En fin, Octubre ha sido un bues mes y conseguimos la meta, a ver que nos trae noviembre. 

sábado, octubre 30

No hay escritor que a su vez no sea lector

Hoy fue el tercer día de los Talleres Literarios en Panamá y tuvimos el privilegio de tener a Ariel Barría Alvarado como nuestro expositor. Fue la primera vez que lo oía presentar y lo disfruté muchísimo. Él es un buen expositor. Cambió el tema del día de un panorama de la literatura Hispanoamérica (que me hubiera encantado) a “Problemas más comunes al escribir una novela”. Carlos Wynter nos había dado una buena introducción al género del cuento en las primeras dos sesiones así que enfocarnos en la novela fue genial. Más aún cuando Ariel (mi esposo) y yo vamos a embarcar en la locura de intentar escribir una novela en un mes. 

Ariel Barría habló de las características de la novela y algunas de las cosas importantes que deberíamos tener presentes al escribir. Me gusto cuando habló de la “plurisignificación” de la literatura. Algo que hace diferente la literatura a otros tipos de textos es que pueden haber múltiples significados dentro del mismo texto. 

Además, habló del “goce” que debe producir en el destinatario. Lo que una persona va a disfrutar siempre va a ser un poco distinto a lo que otra persona va a disfrutar, por lo mismo, es subjetivo pero aun así, uno debe escribir desde sus propias experiencias y de lo que a uno mismo le gusta. Intentar escribir algo que a uno mismo no le gusta, es tan mala idea como intentar disfrutar de algo que en realidad no te interesa. A ti no te va a gustar y lo más probable es que a nadie más le va a interesar tampoco. 

En fin, los problemas más comunes al escribir la novela según Ariel Barría son 1) los errores gramaticales, 2) el desconocimiento del género y 3) poco dominio del lenguaje literario. Nos dejó con un repaso buenísimo del lenguaje literario y como se deberían utilizar en la narrativa. Nos dio ejemplos de los más comunes como las metáforas y explicó algunas más obscuras como la sinécdoque, el retruécano, y el oxímoron entre otras. 

Creo que al final el mensaje más alentador del taller fué: “No hay escritor que a su vez no sea lector”.

viernes, octubre 29

Ser valiente en Panamá

Valor. Resolución. Dedicación. Osadía. Aliento. Inspiración. Todas estas palabras me hacen pensar en esas personas que tienen el ánimo de hacer, aun con oposición, las cosas difíciles pero importantes de la vida. Hoy, estuve pensando en dos retos que requieren de cierto nivel de valor para emprenderlas a diario aquí en Panamá. El primero es conducir en las lluvias y el tráfico Panameño y el otro es ser un periodista en este país. 

Hoy, tuve una pequeña osadía en la lluvia mientras iba de regreso a casa después del trabajo. Sucede que mi carro ha estado deshaciéndose lentamente, pedacito por pedacito se va dañando y nosotros intentamos prevenir pero aun así siempre parece pasar algo más. En este mes se me han dañado 3 llantas, ¡nunca antes había tenido tantos problemas con un carro! 

La historia es que yo iba manejando cuando de repente una de mis llantas se revienta y oigo un ruido amenazante y desagradable al sentir como el carro tocaba la calle. No perdí la razón del todo, seguí hasta salir de la calle todo lo que pude y me sobrevino el miedo. ¡No podía quitar la llanta para cambiarla! Caía una lluvia torrencial y me sentí bastante vulnerable. Aunque ahora me avergüenzo un poco de mi falta de valentía, hice lo más lógico y llamé a mis esposo que se las ingenió para venir (rápidamente, considerando como es esto del tráfico en Panamá) a socorrerme. 

Mis osadías de transporte no se comparan en importancia a las pruebas de valor que enfrentan otras personas en este país. Estoy pensando ahora mismo en los periodistas que a diario intentan escribir y descubrir la verdad de tal forma que este país puede ser un lugar mejor, más libre, más seguro… sin embargo, ser un periodista serio en Panamá ahora mismo requiere una dosis extra de inspiración, dedicación, y valor. 

Me alegro que existen aquellas personas que tienen esa vocación ahora mismo y han decidido hacerlo a pesar de las posibles pruebas (con consecuencias que pudieran ser peores que quedar atrapado al lado de la carretera con una llanta dañada). Por eso, pienso que me gustaría ser más valiente y desearle aliento a todos aquellos periodistas que recuren a una valentía sobrenatural para realizar sus valiosos trabajos de conciencia para el país a pesar de todo lo que les pudiera pasar.

Rodeado de bondad.

La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Proverbio Escoces

Es más fácil hablar de las cosas malas. Me confieso culpable de quejar y criticar constantemente. Aun así creo que tiene su razón de ser y su sentido y de una u otras manera es la critica y la inconformidad la que nos lleva a querer cambiar el mundo. Sin embargo hoy quiero darle vuelta al asunto y enfocar las cosas de otra manera. Hoy quiero hablar sobre la bondad de la gente que nos rodea.

Usted sabe como son esos días, uno se levanta temprano y sale a la calle donde el trafico esfuma el poco buen humor que le queda a uno entre la cama y la ducha. Para colmo llegas hasta algún lugar donde el dependiente te atiende con cara de pocos amigos y te trata cual si debieras agradecerle por estar interesado en gastar dinero en su negocio. Es desagradable.

Hoy me tocaba hacer algunas diligencias y tuve la fortuna de encontrarme rostros amables y buenas intenciones en cada uno de los lugares que fui. Especialmente en un el técnico de la computadora me hizo sentir como si fuera su amigo de toda la vida, uno no pude evitar que se trata de simple marketing, pero se siente bien y uno tiene que pensar entonces que esa persona disfruta realmente lo que hace.

Más tarde cuando Hannah venía de regreso de la escuela la llanta del carro se deshizo, literalmente, ella estaba como a cuarenta minutos de la casa. Es de esos momentos cuando te sientes impotente y literalmente no sabes qué hacer. Fui hasta la casa de mis vecinos, una familia de misioneros cubanos, más tarde en explicarle el problema al vecino que este en agarrar el carro, cargarlo de gasolina y salir al rescate. No podía evitar que era increíble estar rodeado de tanta gente buena. Llegamos sin mayores contratiempos, cambiamos la llanta y el vecino nos escoltó hasta la casa. 

Fuimos a cambiar la llanta, un proceso que acabo de descubrir y me parece de lo más curioso, el muchacho que nos atendió fue también de lo más amable, después de ese engorroso trabajo de cambiar una llanta llena de lodo me indico un lavamanos donde podía "limpiarme" luego se dirigió sonriendo a su siguiente cliente.

-Me gusta la gente amable- le dije a Hannah mientras pensaba en escribir sobre esto y contar que a pesar de las cosas que parecen estar contrarias al orden natural, a pesar de tanto loco y tanto corrupto aun hay gente amable, gente que disfruta de la vida y saben transmitirte ese entusiasmo con una sonrisa, con una palmada en la espalda o un sincero: ¡Que tengas un buen día viejo!

jueves, octubre 28

Llegar más lejos de lo que uno pensaba que era posible

Hoy estuve pensando en el tema de metas y las expectativas que nos proponemos a nosotros mismos y en mi caso también a mis estudiantes. Creo que es cierto lo que dicen que uno puede llegar más lejos de lo que uno espera si se pone metas más grandes de las que cree que puede lograr. 

Estoy pensando en mis estudiantes y me gustaría retarlos de la mejor manera para que ellos mismos hagan cosas que ellos no pensaban que podían hacer. Ya estoy empezando a ver los resultados de algunos de mis esfuerzos en el salón y espero seguir viendo resultados. Muchas veces los resultados no son tan instantáneos ni tan satisfactorios como quisiera. 

Muchas veces siento que es más difícil ver lo que yo puedo logar que lo que mis estudiantes u otros pudieran lograr. Poner metas que parecen inalcanzables es difícil porque es decepcionante no lograrlas. Sin embargo, creo que hay muchas cosas que no hubiera hecho si no hubiera estado buscando las cosas más difíciles o más retadoras. Realmente te hace crecer como persona aunque no es fácil. 

Creo que las distintas metas que tengo: de escribir, estudiar, publicar, enseñar, ayudar, etc. me hacen luchar siempre con el querer hacer las cosas mejor y probar las cosas que aun no he intentado. Es bueno poner metas altas y espero que logremos más de lo que pensábamos que podíamos hacer --y sin embargo, al mismo tiempo...disfrutar el ahora y los resultados de otras metas que me había propuesto en el pasado.

Lo difícil se hace, lo imposible se intenta.

Si deseas ser un escritor, ¡escribe!Anónimo
Cincuenta mil palabras en un mes. La cifra suena más fácil de lo que es en realidad. Yo no estoy seguro de haber escrito alguna vez cincuenta mil palabras a pesar de mis intentos de escritor y tener varios "escritos cocinándose" creo haber llegado a las cuarenta mil pero eso en varios meses de arduo trabajo y mucha insatisfacción. Ya sabrán ustedes si lo han intentado. 

Los últimos meses sin embargo han sido de constante inmersión en la escritura y casi estoy seguro he escrito más que nunca. Hannah escribió ayer sobre el reto en el que vamos a entrar en el mes de noviembre, realmente es emocionante y retador aunque también me da un poco de temor no poder llegar a la meta, pero así soy yo. 

Una de las enseñanzas que he estado sacando últimamente sobre escribir es el hecho de que hay una etapa de crear sin fijarse en los detalles y una etapa de pulir, por lo general es difícil mantenerse en la de crear y empezamos a ser exigentes, a corregir formas, ritmos u ortografía. Creo que tener que escribir cincuenta mil palabras en un mes es una buena manera de obligarse a no pensar en las formas y dejar fluir la creatividad.

Me gusta las razones que dan en la página para hacer este tipo de cosas:


NaNoWriMo es un evento basado en el poder mágico del tiempo límite y las fechas de entrega. Si le trazas a alguien un objetivo y lo rodeas de una comunidad que tiene esa misma meta, verás que ocurren milagros. En una competencia de comer pasteles, se comerán cientos. En una época de cosecha, se recolectarán miles de frutas o verduras. Y en un evento de novelas, se llegarán a escribir muchas en un mes.

Parte de la razón por la que creamos NaNoWriMo fue para que se escribieran las novelas. Pero también nos gustan los beneficios secundarios que obtienen los autores. Durante un mes entero nos damos el lujo de estresarnos y enojarnos, de no limpiar la casa o el apartamento y de beber mucho, mucho café a todas horas. Y todo esto lo hacemos además de manera pública, a plena vista de otros escritores. Da mucha satisfacción poder culminar una obra de arte (más o menos) en tan corto tiempo, pero da igual satisfacción poder crear un drama del asunto en las reuniones sociales.

Sin embargo, el resplandor del drama dura poco. La otra razón por la que creamos NaNoWriMo es porque el otro resplandor, el que resulta de la creación artística (aunque sea arte en forma cruda) a gran escala, dura mucho más tiempo. Ser consecuente con este acto creativo durante todo un mes puede tener un efecto maravilloso. Cambia la manera en que lees. Y también te causa un cambio interno y personal. Y eso nos gusta.


Me encanta la idea de poder ser parte de este "evento" y me ilusiona muchísimo la idea de pensar que esto podría ser el inicio de algo grande y bueno o tal vez simplemente una aventura más en este intricado camino de escribir. Como sea allá voy; deseenme suerte.

¡Qué pequeño es el mundo!





Me encanta esta caricatura de alberto montt...