martes, junio 30

Heroes


Alimentad el espíritu con grandes pensamientos. La fe en el heroísmo hace los héroes.
Benjamin Disraeli


Los últimos días me he puesto al día con mis súper héroes favoritos: Wolwerine, Spiderman, Batman, Superman, los hombres X etc. Desde pequeño sufrí ( o mejor dicho disfruté) con ver a estos hombres, mutantes y extraterrestres luchar por la justicia, el honor, la moral, etc. Y aunque admirábamos sus extraordinarios poderes de regeneración, vista rayo laser, telas de araña o en el caso de Bruce Wayne (Batman) –un ser humano común y corriente como tú o como yo solo que con mucho dinero- los notables adelantos tecnológicos, admirábamos aun más el hecho de que fueran personas integras. A pesar de los poderes que podían hacerle mucho más sencilla una vida de villanías, ellos optaron por el bien, por la justicia etc.

Sin embargo habrá que ver las últimas ediciones de los comics (y algunas no tan recientes) donde todos los súper héroes (sin excepciones) pasan por una etapa de oscurantismo donde el “lado oscuro” se apodera de ellos y comenten crímenes tan o más atroces que contra los que lucharon. Todos los héroes tuvieron su caída, algunos más estrepitosa que otra, otros simplemente envejecieron o fueron derrotados por algún ser maligno. Triste final para nuestros héroes, más tomando en cuenta que al final eran la esperanza de la humanidad.

Sin duda que la decadencia de nuestros héroes tiene mucho que ver con la constante espiral descendente sobre la cual estamos. Antes era posible crear un mundo imaginario donde los héroes eran seres extraordinarios física y moralmente. Hoy, inclusive ese mundo de fantasía se ha corrompido y los héroes siguen siendo fuertes, pero ya no tan honestos. Quizás exagero, no sería nada nuevo, pero me parece que la desesperanza del hombre se ha filtrado por cada recoveco posible. Sin héroes de carne y hueso, sin héroes de ficción. La corrupción y putrefacción de este mundo traspaso desde nuestro mundo hasta los mundos imaginarios.

Kierkegaard dice que la desesperación es un buen síntoma pues significa que nos damos cuenta de que algo va mal. Pero ¿en realidad no estamos dando cuenta? O simplemente estamos desesperados porque este mundo va cuesta abajo y yo (sin querer) estoy dentro de él. La desesperación se ha hecho tan común que ni siquiera la percibimos. Política, economía, desastres naturales, todos se unen para decir: No hay esperanza.

Nunca he tenido problemas con diferenciar realidad de ficción, pero sí creo que nuestra ficción es un reflejo de lo que piensa el mundo, de lo que siente, de las cosas que le lastiman y le duelen. Francis Shaffer escribió una vez comentando sobre los semidioses romanos: “Un semi-dios tarde o temprano iba a decepcionar a sus seguidores porque el lado humano haría algo digno de un humano y no de un Dios” lo mismo ocurre con nuestros héroes, picados por arañas, multimillonarios, alterados genéticamente, etc, pero todos con raíz humana y por tanto condenados a fallar.

Dios sin embargo permanece inmutable. Y es al final la única fuente valedera de esperanza, los héroes humanos nos van a fallar, lo políticos, las instituciones (inclusive los héroes de la Biblia fallaron) pero Dios permanece como un principio eterno de amor, moral y valores que nunca jamás será alterado, derrotado o vencido como algunos han querido hacerlo. Sigo fascinado con los comics, aun me parecen entretenidos, solo que por unos segundos me hizo ver “con desesperación” que el mundo necesita esperanza.

lunes, junio 22

Yo tengo algunos sueños o lo que aprendí de UP


Tengo varios días escribiendo en mi mente. No había permitido que las ideas iniciaran el largo viaje hasta mis dedos y pensaba extender aun más el tiempo sin embargo ayer (mi computadora tomó una larga ducha para la cual no fue fabricada) hice un pacto, si mi laptop encendía, me pondría hoy en la tarea de escribir sobre lo que anda rondando en mi mente hace días. Y pues aquí estoy, en mi laptop recién lavada (es Toshiba por si quieren saber la marca de las laptops resistentes al agua) intentando plasmar de una vez por todas esas ideas.

He estado pensando en cuanto a los sueños, las metas, los ideales, aquellas cosas que desde pequeño señalamos y decimos algún día yo seré… y que luego se convierte en la obsesión de nuestras vidas, muchos cambiamos nuestros sueños y metas según crecemos o según vamos descartando una que otra opción. Algunos soñamos en grande para luego pasar una vida luchando. Otros prefieren ser realistas e ir soñando conforme vayan apareciendo “cosas” en su vida. Algunos más les da por soñar disparatadamente. Y no voy a señalar de correcto o incorrecto ninguna de las formas de soñar, pues no es mi intención ni está dentro de mis capacidades.

Pero quiero señalar un error con el cual me identifico plenamente. Los sueños están allí para ser disfrutados no para ser sufridos. Algunos sueños implican largos periodos de tiempo, otros quedaran a un tris de realizarse, algunos nunca llegarán a cumplirse y otros morirán en la cuna. Sea cual sea el caso, los sueños deben ser disfrutados aun en ese terrible periodo de transición en el cual el mundo entero y el cosmos parece conspirar en nuestra contra.

Quizás debí empezar este escrito señalando que hace algunos días vi UP una película que no tiene desperdicio, seas un soñador o no. Es divertida, entretenida y sobre todo aleccionadora. No quiero adelantar nada de la trama pues aunque Pixar no me paga un centavo por hacerle publicidad, espero quieras verla y vislumbres a lo que me refiero cuando digo que los sueños están para ser disfrutados y no sufridos.

Mi vida está llena de sueños, la gran mayoría de ellos en el largo proceso de llegar a hacerse realidad. Suelo desesperarme pues a veces no veo la forma suelo tentarme con darme por rendido, con intentar otra cosa, con dejar de luchar. Pero he tomado la decisión de disfrutar tanto de mis sueños como del sinuoso camino que me lleva hasta ellos (si he de llegar) he decidido que daré lo mejor de mi (al final es todo lo que puedo hacer) y los sueños se irán cumpliendo por si solos y si no se llegan a cumplir igual disfrutaré el intento, sonreiré porque tengo un sueño y nunca más maldeciré para mis adentros por sentirme tan lejos de lo que más quiero. Voy a disfrutar mi sueño y no a sufrirlos. Al menos haré el intento =)

Ariel

P.D. ¿Este tipo de escrito lleva P.D.? realmente no lo sé, lo que quería aclarar es que quizás este post es un poco más “personal” de lo que acostumbro escribir aquí, ocurre que este post nació como un e-mail pero sufrió una metamorfosis en el camino y terminó convertido en lo que aquí ven. Valga la aclaración.


martes, mayo 19

es necesario que yo mengue

fijemos la mirada en Jesús, el autor y perfeccionador de nuestra fe.
hebreos 12:2
es necesario que él crezca, y que yo mengue.
juan 3:30

En estos días estuve pensando en el acto creativo y que la verdadera riqueza en la vida se encuentra en observar la creatividad que nos rodea y --cuando nos toca-- participar en crear, es la invitación de la vida.

Uno de mis autores/poetas favoritos escribió las siguientes palabras "Si su diario vivir le parece pobre, no lo culpe a él. Acúsese a sí mismo de no ser bastante poeta para lograr descubrir y atraerse sus riquezas. Pues, para un espíritu creador, no hay pobreza. Ni hay tampoco lugar alguno que le parezca pobre o le sea indiferente." Para un espíritu creador, no hay pobreza. No hay lugar que le parezca pobre o le sea indiferente.

Por esto, el espíritu de Dios es el que tiene que crecer en mi, el es el Creador. El que da el espíritu de creatividad a cada uno de nosotros, "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho." Me encanta el uso de la palabra "verbo" es tan activo pero también es tan literario. Las palabras mismas son creativas y parte de la creación.

Por esto, "es necesario que él crezca, y que yo mengue." El es el Creador, el que da ese espíritu de creatividad que ve lo hermoso en lo cotidiano, que inspira asombro en lo sencillo, que da capacidad de crear al que fue pobre anteriormente. El es el "autor y perfeccionador" de esto, de nuestra fe que nos da la capacidad de ver y percibir lo bello en lo roto, lo sublime en lo pobre. Nos da la capacidad de vivir la vida con este asombro y el placer sencillo de crear.

martes, mayo 12

La corrupción y mi espejo.

"Cada uno de nosotros sólo será justo en la medida en que haga lo que le corresponde."
Sócrates

Vivimos tiempos difíciles. No es una novedad, ni noticia de última hora pero este mundo va cuesta abajo. Vivimos días en que no se puede confiar en nadie, donde tu mano izquierda no sabe lo que hace la derecha pues lo más probable una de las dos está por traicionar a la otra. Tiempos en que palabras como moralidad, lealtad y fidelidad aparecen solamente en los diccionarios y eso si a los sabios de la Real Academia de la lengua Española no les da por quitarlas de allí, pues no tardara mucho en descubrirse que todas ellas han caído en desuso. Tiempos donde la belleza vale más que la inteligencia, la popularidad más que el honor y el dinero más que la vida de cualquier persona. Tiempos en que la gente buena, pese a ser más, ha optado por cruzarse de brazos y ver como los malos, pocos pero efectivos, se comen pedazo a pedazo lo poco que nos queda de humanidad.

El mundo ha venido en caída franca desde hace mucho. Algunos datan el inicio de la caída cuando una mujer come aquel histórico fruto prohibido y lo da a comer a su marido. No soy un amargado, al menos no creo serlo. Suelo disfrutar de la vida con sus placeres más triviales y suelo agradecer cada poco tiempo a Dios por la oportunidad de estar aquí en esta esfera dando vueltas alrededor del sol. Pero hay ciertas cosas que hacen saltar una chispa en mi cabeza, me hacen reaccionar.

Como es el caso del abogado Rodrigo Rosenberg (Q.E.P.D) . Este hombre era posiblemente el último justo sobre la tierra. No creo que fuera santo, ni siquiera perfecto. Sin embargo tenía un claro sentido de que no podía cruzarse de brazos, de que no podía permitir que su país (Guatemala) siguiera en manos de personas de la peor calaña. Y pese a que sabía lo que le esperaba decidió tomar el riesgo e ir en pos de la justicia y no de la comodidad personal. (Al final están los videos para que puedan ver la noticia)

Y ¿Qué hay de nosotros? Me pregunto constantemente. ¿Qué hay de mí? ¿Qué hago yo? No a macro escala, pues no todos estamos en la posición de poder enfrentarnos a las autoridades corruptas como lo hizo este abogado. Pero ¿Qué de aquellos pequeños actos de injusticia? ¿Qué de mis personalizados y consentidos actos de corrupción? ¿Qué de aquellos “pequeños deslices” que no le hacen mal a nadie?

La próxima vez que al hojear un periódico, sientas una ola de indignación por lo mal que anda el mundo, por lo corrupto de tu gobierno o por cualquier otra de las razones que nos podemos indignar. Querrás saber quién es el responsable. Los teólogos descarrilados culparan a Dios, los políticos al gobierno de turno, el gobierno al sistema global y así la culpa pasara de mano en mano sin que nadie la reconozca como propia. Por eso la próxima vez que te lo preguntes, párate frente a un espejo y veras al responsable. O pasa por mi casa y señálame a mí también pues también tengo culpa.

Las palabras de Rodrigo Rosenberg deben ser oídas con atención. ¿Qué estamos dispuestos a hacer nosotros por la moralidad? ¿Por la justicia? O es que simplemente nos cruzaremos de brazos eternamente esperando que alguien haga algo. Alguien eres tú, alguien soy yo. ¿Qué vamos a hacer?

Ariel

Video 1

Video 2

lunes, mayo 4

¡Que lindo es ser presidente!


Me cuesta escribir sobre este tema. No estoy muy claro aun al respecto, he preferido elucubrar al respecto, sin llegar a plasmarlo en la pantalla, me parece más sabio. Sin embargo hay fuerzas mayores que te obligan a salir del retiro pues pese a que sabes que lo que digas o no digas no va a hacer la mayor diferencia, por lo menos necesitas estar a cuentas con tu conciencia. Y digamos que esto es eso: una obligación de mi conciencia.

Por varios meses en Panamá se ha llevado a cabo una larga carrera por la presidencia de la república, todos los ciudadanos nos hastiamos de escuchar slogans baratos, promesas demagógicas y ver los postes de electricidad y las calles enteras cubiertas con caras, que a fuerza de verlas se hicieron familiares, observándonos con hipócritas sonrisas y diciéndonos que ellos (ni más ni menos) eran la solución a todos nuestros problemas.

Así que convencidos (o no) salimos de nuestras casas a votar, quizás esperanzados de que ese gancho en el número correcto significaría un mejor Panamá, o quizás una mejor oportunidad para nosotros, nuestros hermanos, nuestros hijos, nuestros vecinos. Otros votan en base a algún resentimiento antiguo o en base al famoso “voto de castigo” para el mal gobierno que está por salir. Es de admirar en definitiva el gran porcentaje de panameños que salió a votar ayer. La OEA felicitó a Panamá por su muestra de “madurez democrática” y el 74% de panameños que salieron a votar habla sobre la manera en que nos tomamos nuestra participación en las elecciones.

Sin embargo quedamos a la expectativa de lo que va a ocurrir. No puedo decir que el hecho que Martinelli (ultra derecha) haya ganado las elecciones sea la peor de las cosas, habrá que esperar que va a ocurrir, y he de admitir que mi corazón tiene más de una tendencia “izquierdosa” por lo cual me preocupa un poco lo que ocurrirá con Panamá a partir de ahora. Sin embargo no deben sonar las alarmas, ni dar a Panamá por perdido.

No me preocupa quien ganó. Me preocupa la forma en que hizo, la manera en que se realizaron estas campañas electorales, los insultos, la “sacadera de trapitos al sol”, el odio y el rencor que se derramo con la única intención de llegar a sentarse en la silla del poder. Por más que se hable ahora de “unidad” de un “Panamá de todos” la larga campaña presidencial ha dejado más de un herido. Ha dejado sobre todo a un pueblo “esperanzado” de que las cosas cambien y por conocer al ser humano y también a los políticos, sabemos que lo más probable es que esas esperanzas se vean defrauda
das.
Ruego más que nunca por estar equivocado. Ruego porque el señor Martinelli sea todo lo que dijo ser y aun más. Pero no pongo mis esperanzas en él, ni en su equipo de trabajo, ya dice por allí “maldito el hombre que confía en el hombre” Yo centro mis esperanzas en que Dios está en control de todo lo que ocurre a mi alrededor. Puede sonar simplista pero no lo es. Mientras tanto espero estar equivocado en cuanto al nuevo presidente de Panamá, no sería nada raro que lo estuviera.

educación cívica y lo que nos apasiona

Como ya han de saber muchos, ayer Panamá eligió un nuevo presidente. A pesar de que muchos querían mejores opciones, no queda duda de la opinión de la mayoría en estas elecciones. El sencillo hecho de que salieron tantas personas a votar demuestra que si existe una cultura cívica en Panamá, y aunque puede mejorar la educación cívica en el país creo que tenemos mucho por lo cual estar agradecidos.

Lo que yo tengo que decir no es nada original, "Las felicitaciones al candidato triunfador tienen que estar acompañadas por la cautela: la contundente victoria no es un cheque en blanco, sino el clamor ensordecedor de los panameños que exigimos que sus mejores hijos gobiernen el país con honestidad y justicia social, y que cumplan en palacio lo que prometieron en la calle."

Me gusta la idea de la participación cívica pero que la participación no termina en elegir lideres. La población también es la conciencia de los lideres. En un país como Panamá hay tantas necesidades y espero que el nuevo liderazgo pueda encontrar la manera de tener prioridades que serán buenas.

Supongo que todos tenemos aquellas cosas que mas nos apasionan y deberíamos seguir luchando por ellas reconociendo el valor de las cosas que son la pasión de los demás.

sábado, abril 18

Pisando los mismos pasos

Hace un par de días volví a la universidad, un edificio que reune muchos de los mejores recuerdos de mi vida. Aunque iba para una gestión específica, de paso saludar a un par de conocidos, de repente me encontró, de nuevo, la biblioteca. Obviamente el espacio que ocupa es el mismo, pero yo ya no soy la misma, y esa diferencia se sintió, incluso si vestía como una estudiante más: jeans, un collar medio hippie, tenis -asumiendo que no se me notan demasiado los 26 años.

Algunos estantes reubicados, más libros por aquí, colecciones que ahora están más al fondo, las nuevas adquisiciones... Pero fue como volver a respirar uno de los olores mas entrañables de esos años intensos. Las bibliotecas tienen un olor tan peculiar, huelen a libros nuevos mezclados con los viejos, huelen a historia, a conocimiento, a sabiduría, a vidas y mundos que esperan nuestra visita a través del tiempo. Grupos de estudiantes que eran y ya no eran los mismos de antes, quienes atienden al público definitivamente no son los de antes, pero las mesas, los estantes, especialmente los rincones, son los mismos. Ni siquiera la iluminación tenue ha cambiado. Diría que en esos rincones apartados fue donde más viví y experimenté esa bilioteca, donde aprendía a sentirla, a amarla, a extrañarla cuando la etapa estudiantil se terminó y hubo que empezar a trabajar, a escalar profesionalmente, a hacerse "una vida". Cuando la "vida" comenzó a absorber a un ritmo vertiginoso esos momentos preciosos, esa pasión.

Sabía que ya no era la misma persona, eso tenía que ocurrir, pero fue lindo comprobar que hay cosas que permanecen en medio de la carrera de la vida. Que los libros son amigos fieles, pacientes, como si fueran nuestra Penélope tejiendo y destejiendo el mismo lienzo pensando en nuestro regreso. Y saben que, tarde o temprano, terminamos volviendo. Descubriéndonos de nuevo, volviendo a nacer, volviendo a ser.

Eche un vistazo a todas las áreas al principio, como un turista. Encontré la colección de libros de administración y me encantó la variedad que tienen. Casi presté un libro del economista Peter Drucker sobre el capitalismo en una época de crisis, escrito hace más de 10 años que más bien parece un libro de profecías de Nostradamus, porque es exactamente lo que está sucediendo ahora. Lo tomé en mis manos, y luego se me ocurrió buscar un par de libros -esta vez literatura- que queria leer desde hace tiempo. Anoté la clasificación y los busqué. Pero luego vino la magia, o lo que sea, que cuando buscas un libro viene otro y te atrapa en el camino. Que con una frase cualquiera te dice, casi te ordena, que te lo leas. Que vale la pena, y probablemente tenga algún mensaje para ti, una respuesta que buscabas desde hacía tiempo o sino te despierta nuevas preguntas.

Así terminé trayendo a casa uno de mis grandes amores literarios: Dostoyevski, con Humillados y Ofendidos. Luego busqué la autobiografía de Reinaldo Arenas, Antes que anochezca. Y estaba, allí, esperando. Pero a la par estaba Celestino al alba, donde el autor recrea algunas partes de su pasado para contar como nacio su vocación literaria, como venía Celestino para alegrarle las horas muertas, para ayudarle a soportar la tragedia. Y bueno, se me pegó, y ahora estos dos libros están aquí en casa esperando ser abiertos. Los libros son entes con vida propia, aunque no los oigamos respirar o no hagan ruidos, como las plantas. Y se esconden, o se dejan encontrar, con paciencia, o vienen y te ordenan que te los comas, porque en esta vida acelerada e incomprensible, injusta muchas veces, incómoda a ratos, linda por instantes, no hay mucho de donde poder sacar fuerzas para seguir hasta el fin. No como los libros al menos.

Definitivamente no hay reemplazo para la palabra escrita. No importa cuántos digan ahora que los libros desaparecerán en unos años. No hay tal cosa, porque Internet es lo máximo, uno puede tener blogs como este, compartir información en tiempo real, etc. pero no te da ese placer de oler las páginas de un libro recién comprado, o cuando en una biblioteca prestas uno y te encuentras con estampas, anotaciones de otras manos de otra gente que también ha pisado los mismos mundos que esas páginas te muestran. Lo mejor de todo, es esa paciencia estoica, madura, expectante, con que todas esas palabras escritas esperan ayudarnos a mantenernos erguidos en medio de los cataclismos, o para vivir con mayor intensidad las alegrías, para aprender otras lecciones... en fin, amigos que nos esperan y están allí cuando el mundo nos da la espalda, cuando decidimos sepultar sueños perdidos que duelen demasiado. Amigos que nos ofrecen sus palabras para darle un poco de estructura, o hasta sentido, al caos.