sábado, agosto 2

Dominic o a un año de ser papá.

Un hijo es una pregunta que le hacemos al destino.
José María Pemán

     
     Hace un año Dominic llegó a nuestras vidas. Lo hizo desde un principio con su estilo espontaneo sin llegar de la forma anticipada y sin pedir permiso, se instaló en nuestros corazones y los llenó de cabo a rabo a pesar de ser apenas una pequeña masa de carne cuya habilidades se limitaban a llorar o llorar a gritos.
Aprendí entonces que de nada servía toda la preparación previa, que se habían ido al garete todas aquellas promesas de mostrar neutralidad, mi hijo era lo máximo y ningún bebé era más hermoso que él, aunque para ser sinceros en aquel momento parecía más una ciruela pasa que un ser humano. 

    Aprendí que sí existe el amor a primer vista y que nada tiene que ver con el romanticismo o la cursilería porque puedo decir confiadamente que a Dominic le amé desde el primer momento que le vi. 

    Con Dominic la vida ha cambiado radicalmente, cuando pensamos en tres en vez de pensar en dos, cuando nuestros horarios se dividen entre "siestas" y cuando una "buena noche" significa solo tener que levantarse dos veces en la madrugada y cuando tus amigos hablan de fútbol y tú te mueres por mencionar que tu hijo ha empezado a decir balbuceos inciertos pero que sí se escucha de cierta forma pareciera que estuviera diciendo Papá.

    Aplaudes las cosas más tontas y te parecen grandes hazañas, te ríes de tonterías y sonríes, sonríes mucho, sólo porque si, porque la vida ha sido buena, porque Dios te ha bendecido y ha tenido misericordia.

    Y aprendes al final de todo que no sabes nada, que a pesar de los libros leídos, los consejos (pedidos o no) y toda esa cosa llamada internet que pretende enseñarte a como ser un buen padre; igual te vas a equivocar, igual vas a pensar que te hubiera gustado hacer cierta cosa de forma diferente y probablemente tu hijo resienta dos o tres cosas de aquella crianza, pero ahora tengo la certeza de que algún día Dominic me perdonará, cuando a él le toque ser papá y mire hacía atrás y vea lo poco que se sabe, lo mucho que se improvisa pero sobre todo lo infinitamente que se ama.

¡Feliz cumpleaños Dominic! Gracias por cambiar mi vida.

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