viernes, agosto 24

Chesterton, Ortodoxia y yo.

Ortodoxia es un libro muy parecido a un complejo plato exótico. (Esta manía de comparar libros con comida) Es delicioso, es nutritivo, es extraño y al mismo tiempo algo peligroso. Si estas contento con la forma en que vez la vida, el cristianismo, la iglesia y hasta a Dios mismo, te recomiendo que no lo leas. Chesterton podría cambiar tu manera de pensar.

Podría escribir un par de páginas acerca de la búsqueda de este libro y su posterior encuentro. Pero no lo haré, ese es otro tema. Lo que realmente quiero hablar aquí es sobre lo que aprendí en este libro. Ahora bien, reconozco que es una declaración osada, ya que lo que aprendí en este libro (que estoy seguro releeré y seguiré aprendiendo) no podría escribirlo, ni llenando varias decenas de hojas, para no exagerar.
Chesterton, hace sencillo lo complicado. Se burla de los “hombre sabios” que creen haber encontrado todas las respuestas o más aún, pretenden estar un par de pasos adelantados a nuestra época. Craso error. Se burla de la razón como guía suprema. Ah! Que tan acostumbrados estamos a creer que las cosas “razonables” siempre tienen la razón. Ortodoxia demuestra contundentemente que no es así. Chesterton dice dando una definición de lo que es locura: (y cito de memoria) “loco es aquel que ha perdido absolutamente todo, excepto la razón”. La razón no lo es todo. Difícil cosa para aquellos seres (como yo) que acostumbran a medirlo todo en base a lo lógico o lo ilógico que puede ser. Tonto error, el mundo no es lógico ni razonable.

Chesterton declara en la introducción a este libro: “Traté de encontrar para mi uso, una herejía propia, y cuando la perfeccionaba con los últimos toques, descubrí que no era herejía, sino simple ortodoxia.” Chesterton hace una crítica mordaz pero acertada a lo que era en aquel entonces, la postura revolucionaria (léase entre comillas) y declara que intentar hacer “cosas nuevas” era muy similar a un hombre que parte de Inglaterra y llega emociona a descubrir una vez más Inglaterra. Total estupidez que sin embargo repetimos una y otra vez.

Todo el libro es un ensayo de calidad extrema. El recorrido por los pensamientos de Chesterton son un placer indecible (y peligroso) un capitulo que llamo poderosamente mi atención (por muchísimas razones aparte de la obvias) es: “Ética en el país de los Elfos” Quizás porque Chesterton dice en palabras lo que a mí me encantaría fuera una realidad en mi vida. Hace una elocuente defensa de la lógica de los cuentos de Hadas vrs. La lógica de los cuentos y concluye (lógicamente) que la primera es superior por kilómetros y por lógica. Chesterton dice:
“Pero aquí me ocupo en demostrar que la ética y la filosofía vienen, alimentándose uno con cuentos de hadas. Si me ocupara de ellos detalladamente podría mencionar muchos nobles y saludables principios que de ellos provienen. Allí está la caballeresca lección de "Juan el Gigante", según la cual se debe matar a los gigantes porque son gigantescos. Es un motín valiente contra la soberbia. Porque el rebelde es más antiguo que todos los reinos y el Jacobino tiene más tradición que el Jacobita. Allí está la lección de "Cenicienta que es la misma lección que la del Magníficat: Exaltavit hamaca. Allí, está la gran lección de "La Bella y la Bestia", según la cual una cosa debe ser amada, antes de ser amable.
Allí está la terrible lección de "La Bella Durmiente", que nos dice cómo la criatura humana al nacer fue regalada con toda clase de bendiciones y no obstante, maldecida con la muerte; y cómo a veces la muerte, puede dulcificarse hasta ser un sueño. Pero no me ocupo de los estatutos aislados del país de los elfos, sino del espíritu de su ley en conjunto; su ley que aprendí antes de saber hablar y recordaré cuando no pueda escribir.”

Y de seguir citando podría seguir eternamente. Quizás lo único que debí decir desde el principio, pero no lo hice para no sonar trillado es: “Debe leer este libro” y me encantaría que algún día nos sentáramos juntos a discutirlos y comentarlo. Ortodoxia es lectura obligatoria.

5 comentarios:

  1. Ya lo voy a leer... no me preguntes: "cómo? hasta ahora no lo has leído?"... tú sabes cómo han sido estas semanas, jejeje... YA LO VOY A LEER!!! ahí te pondré otro comentario.

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  2. unjovenquecuenta.blogspot.comoctubre 08, 2008 1:06 p. m.

    Siiiiiiiiiiiiiiiiii.... aguante Ortodoxia carajo!!

    Cristian (Cba)

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  3. hola

    vi vuestro comentario buscando cosas sobre este libro;
    aprovecho para comentar aquí que vi que se puede leer en castellano en internet, aunque la versión que encontré tiene muchos fallos y erratas; la enlazo en un "artículo" que acabo de hacer*, y es este:

    http://www.scribd.com/doc/3856/G-K-ChestertonOrtodoxia


    * http://mesetas.net/?q=node/520

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  4. Yo leeí el libro. Cherterton entre los mas grandes pensadores. Me gustaría compartir mas

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  5. Es un libro difícil que leí y que tengo pendiente estudiar porque de su mera lectura y de lo que conseguí comprender saqué más que de la mayoría de libros de filosofía juntos que he leído en toda mi vida.

    Ese libro tiene un no se qué que cuando lo leí sentí que estaba sustentado en la verdad pues noté que se ajustaba a la percepción interna todavía no desarrollada que tenía de la existencia y que estaba basada en la fe, la razón y la esperanza.

    No niega el valor de la razón, lo que dice es que la razón conduce a la locura cuando se aplica al desarrollo de teorías basadas exclusivamente en la razón sin tener en cuenta el misticismo de este mundo, lo que el catolicismo llamaría los misterios. Habla por ejemplo del materialismo, la teoría actual dominante según la cual no hay nada aparte de la materia y su causalidad y nos dice que esa creencia no puede llevar más que a una encrucijada donde el universo entero se reduce a una cosa muy pequeña, a una prisión de dónde desaparecen la voluntad, el libre albedrío y la esperanza, una visión no acorde con lo que siente nuestro ser, una visión que irremediablemente lleva a la locura.

    El libro es un canto a la vida, una exaltación mística de la existencia. Entre otras cosas proclama que no queremos que que la alegría y el pesar se neutralicen mutuamente y produzcan una conformidad avinagrada; queremos una satisfacción vigorosa y un vigoroso descontento y dice "Debemos ver al mundo como
    al castillo del ogro que hay que asaltar, y sin embargo mirarlo al mismo tiempo como a nuestro propio
    hogar al que podemos regresar cuando anochece".

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